Konnichiwa! :D

Wow! Soy feliz de que no me quieran matar, pero sí les gustaría una continuación *O* fueron 11 comments para el primer capítulo en menos de dos días *o* me dije, wow! Tsuki, apurate y escribe. Espero les guste.

Arigatou, ne~! ;D

Disclaimer: KHR! no me pertenece ni sus personajes.


—Señorita, firme el documento por favor —pidió la persona encargada de los papeles de matrimonio.

La joven de 24 años observó la hoja, luego al hombre maduro que le hablaba. En un instante, se perdió en sus recuerdos.

Por eso… —mostró un rostro firme —quiero que te cases con Hibari-san.

Su sonrisa se desvaneció, miró al Vongola y asintió.

Me tengo que retirar. Haru debe de verse linda para su futuro marido desu —pronunció con fingida alegría. Tsuna lo sabía, con los años había aprendido a leerla, a saber cuando ella mentía, a entender cuando sufría.

Mn —la dejó ir.

—No tengo tiempo que perder, herbívora —siseó Hibari, irritado.

En aquel lugar, se encontraban personas en multitud, varias parejas sonrientes y tomadas de la mano. Rodó los ojos; que cursi, que asco.

La castaña hipó.

—¡Lo siento, Hibari-san! —. El juez que los casaba, les miró dudoso. Aquellos dos, no parecían una pareja.

—¿De verdad quieren contraer matrimonio? —preguntó el juez. El prometido, hombre de 26 años, mirada filosa color azul-grisáceo no se inmutó. La chica castaña, le observó nerviosa.

—¡H-Haru quiere casarse con Hibari-san desu~! —exclamó con las mejillas arreboladas. El ex-prefecto abrió milimétricamente los ojos, esa mujer… había osado gritar casi en su oreja. Casi, pues se encontraba frente al juez, pero sentada a lado de él.

—Firma —ordenó el moreno. Ya llevaban 30 minutos ahí, los primeros veinte en formarse, y los restantes en la irritable indecisión de la herbívora.

—S-Sí desu —tomó el bolígrafo con sus finos dedos, y colocó su nombre en el apartado correspondiente. Miró nerviosa a Hibari, le cedió el documento y entregó la pluma.

Sus pálidos dedos firmaron sin duda alguna. No se viró a ver a su –ahora –esposa. Se levantó con frialdad y salió de aquel lugar.

Haru rió nerviosa hacía el juez que le observaba inquiridor.

—E-Es muy tímido y poco social desu —reverenció —discúlpelo, por favor.

El juez suspiró. Esa mujer era a simple vista el opuesto de aquel hombre. No entendía cómo es que habían ido por una solicitud de matrimonio.

Una solicitud —pidió la fría voz. La señorita que atendía, observó al hombre, tan atractivo y apuesto. Este la mataba con la mirada, y se desmayó. El juez llegó.

¿De divorció? —preguntó amable al ver a una joven castaña e inocente a lado de aquel frio hombre. Este afiló más su mirada.

Matrimonio —corrigió algo irritado el azabache —. Cásanos o te morderé hasta la muerte —. La secretaría que estaba despertando, al escuchar aquella frase, tuvo un ataque nasal y volvió a perder el conocimiento.

—Ha sido la pareja más rara que ha venido —comentó para sí. Esperaba no volverlos a ver.

[***]

Salió corriendo de las oficinas de aquel contrato civil. Seguramente Hibari-san se fue inmediatamente, pero al menos quería ver si podía alcanzarlo para saber a dónde tenía que mudarse.

Se sorprendió al observarlo recargado en un pilar de aquella estructura, en el más alejado y sombrío de todos. Sus cabellos se mecían con el viento, su faz…, no de aquel adolescente que una vez conoció de nombre, sino del hombre que es ahora, se veía serena. No percibía ningún aire violento, tal vez porque estaba solo, y no se sentía malhumorado en estos momentos.

Sí Hibari-san era así, puede que no sea tan mala la convivencia entre ellos, hasta podrían llegar a ser amigos.

Sonrió, y se acercó corriendo a él.

Los ojos azules del ex-prefecto la divisaron desde hace rato. Era molesto esperarla, pero tenía que llevarla a su casa. Odiaba el hecho de que alguien viviera con él, no necesitaba de un ama de llaves, él podía con todo. Se sentía frustrado, no sabía por qué aceptó convivir con la mujer que siempre iba tras Sawada.

Ella no te ama, ni lo hará jamás. Es la perfecta pareja para ti, una persona que cubra las apariencias, pero que te deje ser libre sin ataduras— recordó lo que dijo el Cavallone.

Esa era la respuesta. No era un mal trato, sólo eso.

¡H-Haru quiere casarse con Hibari-san desu~!

Sus pálidas mejillas se tiñeron levemente. Esa herbívora, cómo se atrevía a decir eso tan alto, ¿qué no tenía sentido del recato?.

—...ri-san!, …bari-san!, ¡Hibari-san! —escuchó, frunció levemente su entrecejo.

—Cállate, eres ruidosa —ordenó. Haru hipó y parpadeó. Sonrió y se llevó su dedo índice a sus labios.

—Haru intentará ser discreta desu~ —murmuró tan suave, que parecía estar coqueteando, aunque en realidad fuera un gesto inocente por parte de ella.

¿Estaba feliz? ¿Estaba bien de casarse con él? Ella era extraña.

Hibari cerró por milímetros sus ojos.

No la entendía, ¿tan buena actriz era aquella herbívora, que lograba confundirlo?.

Se giró, y emprendió el paso sin palabras.

Haru estaba por gritar, y decirle que la esperara, pero recordó que debía de ser callada. Eso sería difícil, pero no imposible. Después de todo, tenía que lograr complacer a su –ahora –esposo, era su primer misión en la familia, y no fallaría. Sólo tenía que ser moderada al hablar ¿no?.

[***]

Al llegar a una zona residencial, la castaña abrió los ojos de par en par.

"Wow! La mafia gana muy bien desu", pensó. "Y Haru que creía vivían humildemente como la mamá de Nana-san, o Haru desu".

Hibari la miró de reojo, la tonta expresión de sorpresa en aquella herbívora era hasta cierto punto, interesante, pero no por eso, dejaba de ser una estúpida expresión.

Continuó caminando, con la chica siguiéndolo.

Hace rato que habían pasado las grandes casonas, ahora todo era una terreno cercado con una gran barda. El alumbrado empezaba a decaer. Haru parpadeó, las casas bonitas las habían dejado atrás.

"Tal vez la mafia sí vive humildemente desu"

En cierto sentido se relajo, no sabría cómo lidiar con tanto ornamento caro, ¿qué tal sí lo rompía y luego tenía que pagarlo? O peor aún ¿y sí le pedía el divorció por romper algo?.

Negó con varios cabeceos.

La nube le miró de lado. Después de caminar bastante y rodear aquella barda. Llegaron a una puerta oscura donde se detuvieron.

—¡Hahi! ¿Aquí vive Hibari-san? —preguntó con asombro al ver que el portón era algo tétrico al ser negro y gótico.

—Hn —.Sacó su mano de la bolsa del pantalón y la dirigió a la perilla, abriendo la puerta.

—¡Hahi! ¡Sin llaves! —exclamó Miura, el hombre rodó sus ojos hastiado.

—Cállate, las expresiones que haces son molestas —. Haru estaba por hipar nuevamente, pero se tapó la boca con sus manos. No quería enfurecer a Hibari-san, y ella concordaba en que en menos de un minuto había exclamado demasiado.

—Lo siento…—murmuró cabizbaja.

—Sólo evita gritar demasiado —masculló.

Entraron al terreno. Miura parpadeó y soltó un "—¡Hahi!, beautiful desu!—" al observar una hermosa residencia de dos pisos a varios metros de la entrada.

La muchacha recorría la propiedad visualmente. La mansión era blanca con tonos cremas cálidos, nada de lo que se esperaría de Hibari-san. El alumbrado asemejaba un palacio de ensueño, aunque todo lo que rodeaba a la casa esteba árido, no había pasto ni flores, únicamente aquella gran construcción en el centro de aquel gran terreno. Volteó a la esquina de la tierra, y observó una pequeña cabaña.

—¡Es muy linda desu! —exclamó, la casita a comparación de la mansión era sencilla, pero se veía acogedora. Haru estaba por ir hacía el lugar, cuando sintió que apretaron su muñeca. Se viró, encontrándose con la helada mirada de Hibari.

—Es la casa de los empleados. Ahí vive Tetsu y demás miembros del equipo —explicó lo más breve que pudo. Haru asintió sin entender bien.

Miró la casa, luego la residencia. Se imagino a varias personas viviendo en la pequeña casa, hasta que gritó.

—¡Hahi! ¡Hibari-san vive solo en esa mansión desu! —el aludido le lanzó una mirada de muerte. Sí esa herbívora no fuera la persona que le evitaría presentarse en multitudes, ya la hubiera matado.

Miura respiró nuevamente al ver que el azabache se retiraba a la casa principal.

Al entrar, tuvo que llevar sus manos a la boca para no seguir expresando su asombro. Era una casa de ensueño. Reluciente, con el piso color caoba, una escalera en forma de medio circulo de madera fina. Una gran sala, y un comedor aun más amplio. Al entrar a la cocina, pensó "Hahi! La simple cocina es del tamaño de la casa de Haru desu". Y el temor de romper algo regreso a ella. Por un momento despertó y sintió helar su sangre.

—Haru debe ser muy cuidadosa —se dijo.

Al subir, observó múltiples puertas. Hibari señalo una, la del fondo.

—Mi habitación —. Luego la que se encontraba frente a esa estancia —. Ahí dormirás.

Haru asintió y suspiró. "Es una casa enorme desu, ahora me siento inquieta de romper algo".

—No molestes ni te metas en mi camino —se dirigió a su habitación y no salió en todo lo que quedó del día.

La joven, por su parte salió rumbo a su antigua residencia para recoger sus maletas y despedirse de sus padres.

[***]

Hibari se encontraba arreglando su ropa para el día siguiente. Tendría una misión, algo para matar el tiempo.

Escuchó su nombre en el pico de Hibird.

Terminó de arreglar sus prendas y fue a dormir. Había sido una tarde muy tediosa e irritable.

[***]

—Entonces, me voy —dijo sin saber realmente qué expresar. Su madre la abrazo y su padre le reprimía con la mirada.

—Fue muy pronto, ni siquiera pediste mi permiso. No quiero ver que regreses a pedir ayuda. No vuelvas Haru —le dijo severo aunque en realidad quisiera decirle que la apoyaba y que sí tenía algún problema, fuera con ellos. Pero había sido decisión de su hija, y si había optado por casarse de la nada, tenía que tomar la responsabilidad de ello. En parte, el señor Miura se sentía traicionado, su hija ni siquiera se caso por la iglesia.

—Cuídate —esta vez, fue su madre la que le veía, pero preocupada. La castaña sonrió, y dando un abrazo a sus progenitores se despidió de su hogar con maletas en mano.

[***]

Al llegar a la residencia Hibari al filo de la media noche. Abrió la puerta de la casa.

—¡Hahi! De verdad que no está cerrada con llave, así cualquier ladrón puede meterse desu —se dijo preocupada.

Luego a recordó al azabache.

—Aunque dudo que alguien sea tan loco como para intentar herir o robar a Hibari-san —dijo con una gotita en la cabeza.

Cerró tras de sí, y fue directo a su habitación. Abriendo la puerta lentamente, dejando sus maletas a los costados, entró.

Era más de lo que esperaba, una cama matrimonial con cobijas de seda color beige, una alfombra crema con bordados dorados. Un closet, que al abrirlo, quedó asombrada.

—Aquí con menos de un tercio de espacio cabe toda la ropa de Haru —se dijo apenada.

Al costado de la cama, había un tocador color vino, con un espejo de cuerpo completo.

—Es muy linda —se dijo Haru. Sin percibir la presencia detrás de sí, ni observar a Hibari recargado sobre el marco de la puerta, observándola.

Levantó el puño, y mirando la lámpara de cristal, murmuró de forma muy audible.

—Haru Fight-Oh —. El ex-prefecto elevó una ceja, ¿se supone que estaba siendo silenciosa?. Sí alcanzaba a escuchar todo perfectamente.

Miura se movió un poco, chocando contra la mesita de noche que cargaba una jarra de cristal cortado sobre una charola plateada, junto a un vaso. El recipiente se cayó, Haru saltó e intentó atrapar ambos objetos, fallando en el vaso, pero atrapando la jarra. Por suerte el objetó que cayó, no se rompió al caer sobre la alfombra.

—¡Fiu! Haru Logró evitar que se rompiera desu —. La posición en la que había caído no era la más grácil, contrario a eso. Se encontraba recostada boca abajo con los brazos extendidos, la cabeza gacha y las manos alzadas.

Soltó unos lagrimones, y chilló.

—Hibari-san va a matar a Haru desu —empezó a levantarse, colocar los recipientes de cristal sobra la mesita, y gateó hasta la cama, recargándose sobre la misma.

Ladeó su rostro y suspiró.

—Tsuna-san, ¿estás seguro de que Haru podrá con esto? —preguntó al aire. No observando como el rostro que parecía entretenido con el espectáculo que estaba dando, regresaba a su insensibilidad usual. Escuchó un leve ruido.

—¡Hahi! —elevó su mirada, y observó ese frio rostro, y un aura oscura.

—Te morderé hasta la muerte —siseó.

Hibird asomó su cabecita detrás del varón.

—Hibari, Hibari.

La morena se levantó de golpe, y reverenció.

—¡Haru lo siente mucho desu~! —temía por su vida. Era muy joven para morir.

Hibari por su parte, definitivamente la mordería hasta la muerte. No, mejor aún, pediría el divorcio. No llevaba ni cinco minutos, y ya no la soportaba.

Haru corrió por sus maletas, pidió permiso, que fue concedido por cortesía no por de verdad desearlo, y cerró la puerta de golpe. Dejando a un Hibari perplejo con ganas de tirar la puerta.

Luego el azabache recordó el sinnúmero de expresiones que aquella herbívora mostró en tan poco tiempo. Ninguna de disgusto, algunas de miedo, otras indescifrables, algunas un tanto divertidas —pero sólo un poco —, y unas muy tontas.

—Interesante, esa herbívora —elevó su mano, Hibird se posó sobre esta.

El hombre bostezó, ya no recordaba el motivo por el cual se había levantado al escuchar tanto ruido. Observó la blanca puerta de aquella herbívora y se fue a su habitación.

Dejaría pasar esta acción por vez primera, pues al menos esa herbívora tenía modales y se había disculpado.


Y cómo siempre, preguntó ¿quá tal les pareció?

Muchas gracias por sus reviws a:

: ¡Hola!, sip, otro fic n_n es que amo el 1886 XD Muchas gracias, me alegra que te guste, sí, será algo tortuoso en algunas partes y triste, pero espero te guste el desarrollo de la historia ^^

Vicki27: Konnichiwa! n_n Gracias :D Yo también me siento mal por Haru, y más por lo que viene U_U seguramente me vas a odiar Vicki-chan, bueno, a mi no, a Hibari T-T, ahora lo de la edad, disculpa no responderte antes, es que ya lo tenia planeado para el segundo capítulo, pero como ves, Haru tiene 24 y Hibari 26.

temainalumi-chan: Hola! :D Gracias, me alegra que te guste n_n, la historia tendrá sus momentos graciosos, otros tristes y algunos trágicos, pero igual espero que sea de tu agrado :D

Mere Mitsuky Taiyoukay: Gracias ;) espero que sí quede bien, jeje. Sip, soy una malvada, la haré sufrir T-T. Si, me siento mejor al saber que compartimos ese gusto por el HibaHaru, es que se me hacen genial los dos juntos XD

Mary-chan: Genial, que bien que te guste n-n Si, Tsuna es cruel al aceptar la sugerencia de Reborn. Te aseguro que el pobre será amado y odiado así como desesperante en algunos casos. Kya! Mary-chan es adivina, diste en un punto clave del fic sobre Hibari ;) Gracias n_n

Rukia-CC: Hola! Kya! que bien que te guste la pairing *u* Esta es una historia a la que daré prioridad en estos meses Agosto-septiembre :D espero terminarla pronto. Gracias :D

I lOve anime-jOiia: Gracias n_n yo también amo el HibaHaru, me esforzaré porque quede bien ;) y te siga gustando.

viry-chan: Hola! Muchas gracias *u* es un gran halago lo que me dices :D espero que te siga gustando el fic, y el nuevo capítulo de "Fallen Angel" XD Gracias :D

Kuchiki Yamiko: Gracias :D si, habrá partes dónde será sádico, aunque otras algo dulce (aunque creo que pocas, después de todo, no es un fic fluff u_u XD), nuevamente gracias ;)

Yuuniie Kuran: Gracias, es un honor que digas eso :D eres super linda ;) gracias

1234567: Hola! Gracias :D yeah! Viva el HaruXHibari ;)

Próximas actualizaciones, Vongola's Stars & Este fic

Ja ne~! ;)