GEISHA NO AI

POR SAORILUNA

CAPÍTULO 2

UNA ROSA PARA OTRA ROSA

-OH, no, llegaré tarde otra vez- pensaba Tomoyo, mientras vestía apresuradamente su kimono azul, el que usaba para ir a la escuela de geisha- y todo por culpa de Kaho.

La noche anterior había sido larga para Tomoyo, no sólo no podía dormir por los continuos pensamientos sobre un oficial de hermosos ojos azules, sino además, las heridas causadas por los golpes de Kaho la despertaban cuando estaba a punto de conciliar el sueño. En consecuencia, se había levantado muy tarde, y apenas había alcanzado a realizar sus labores en la okiya, afortunadamente contaba con la ayuda de Sakura, quien se había ofrecido a ayudarle, aunque sus labores fueran muchas más por ser la más joven de ellas.

-Ya estás lista, Tomoyo-chan?

-Sí, Sakura-chan, muchas gracias por ayudarme.

-Que te vaya bien en la escuela.

-Gracias.

-Oye…- dijo Sakura, temiendo retrasarla- crees que me mandarán allí pronto.

Tomoyo sonrió pensativamente.

-Eso creo… si te comportas bien, Sonomi-sama te enviará a la escuela, ya casi llevas un mes aquí; veré qué puedo hacer.

-Gracias- dijo Sakura, sonriendo- que tengas un buen día.

-Ittekimasu!

-Itterashai!

Tomoyo partió corriendo hacia la escuela; aunque para ella ya era tarde, el día era joven, y muy pocas personas se veían en el camino; inesperadamente, al girar en una esquina, una rosa se colocó frente a sus ojos.

-Ohayo Gozaimasu, Daidouji-san.

Tomoyo miró sorprendida al joven ubicado frente a ella, olvidando incluso sus modales.

-Ohayo Gozaimasu, Hiragizawa-san- dijo, dando una prolongada reverencia.

-Te diriges a algún lugar en especial?

-Voy a la escuela.

Eriol sonrió tal y como lo hacía siempre que estaba en lo cierto. Tomoyo estudiaba para ser geisha, y dada la ubicación de su okiya, tenía que pasar por ese lugar obligatoriamente. Sin embargo, había comenzado a pensar en que algo le había pasado, porque el resto de las escolares habían pasado ya hace algún tiempo.

Tomoyo, mientras tanto, se había quedado embelezada con la sonrisa del joven, olvidando incluso la razón por la que iba corriendo.

-Llévate esto contigo- dijo él.

-Qué es esto?- preguntó ella sorprendida.

-Una rosa para otra rosa, Daidouji-san

Tomoyo miró la flor, la cual era de un hermoso color blanco. Sonrojada estuvo a punto de agarrarla, sin embargo la vista de otra escolar que como ella iba tarde, la devolvió bruscamente a la realidad. Después de todo, no era bien visto que una estudiante de geisha, quien se relacionaba poco, aceptara regalos de un desconocido en plena calle.

-Gomen nasai, Hiragizawa-san, pero no puedo aceptar tan hermoso presente. Debo irme, voy tarde- dijo la joven, haciendo una reverencia, y empezando a correr de nuevo.

-Matta ne, Tomoyo-chan- murmuró Eriol, mientras veía la preciosa figura de la joven perderse en la calle.

Sonriendo de nuevo, tiró la hermosa flor al piso, pensando en que, con algo de suerte, Tomoyo la recogería al volver de la escuela, y si no lo hacía, pues ya habría otras oportunidades.

Mientras tanto, Tomoyo había llegado a la escuela, y se apresuraba a colocar la tablilla con su nombre en la pared; los nombres de todas las estudiantes a geisha estaban allí. Se dirigió a colocar sus zapatos en el casillero. La tradición indicaba que a las estudiantes más jóvenes les correspondían los casilleros más altos; el de Tomoyo estaba justo a la mitad, pero para llegar a él debía trepar literalmente dos filas de casilleros. Suspiró pensando en que a la pobre sakura le correspondería uno de los últimos.

Nerviosamente se dirigió a su primera clase, la cual era…oops… urbanidad y modales. Su profesora la regañó horrible, pero educadamente, por su llegada tarde, mientras ella se disculpaba de múltiples maneras. Aún así, el mal humor le duró poco, Tomoyo era una estudiante bastante adelantada, debido a que había vivido desde su nacimiento en la okiya, y era una de las favoritas de las maestras, quienes coincidían en que pronto podría convertirse en aprendiza, si no fuera por un pequeño problema: Mizuki Kaho-san.

-Daidouji-san- le preguntó la maestra de ceremonia de té en la clase siguiente- han decidido algo ya sobre tu onee-san?

Tomoyo suspiró antes de contestarle.

-En lo absoluto, sensei. Mizuki-san no quiere ser mi hermana, ni yo pretendo que lo sea.

-Es una lástima, yo diría que estás casi lista para tu debut, aunque no estaría de más que te aplicaras un poco más en danza.

Tomoyo sonrió ante el comentario de su maestra. A pesar del aura de misterio que envolvía a las geishas, eso no les impedía hacer comentarios frecuentemente, enmarcados eso sí, dentro de la mayor urbanidad.

Mientras tanto, en la okiya, Kaho se levantaba perezosamente después de una larga noche de reuniones, e igual que siempre, lo hacía de mal humor, debido al sake consumido.

-Fue una buena noche- dijo pensativa. Le había cobrado caro a esa mocosa el hecho de haberse presentado anticipadamente en la casa de té, y luego había salido nuevamente a diferentes reuniones, donde había brillado igual que siempre. Hoy debía reunirse de nuevo con el general, y esperaba que estuviera otra vez el joven de los ojos azules- Hiragizawa Eriol-kun, eres un joven muy interesante.

Como muchas otras geishas, Kaho se guardaba celosamente las opiniones que tenía sobre las personas a quienes divertía, siendo su misión hacer felices a sus invitados a través de su arte; pero eso no evitaba que, ocasionalmente se interesara en una persona en especial, después de todo, las geishas también son mujeres.

Pensó burlonamente en Nakuru-san, su principal enemiga e irónicamente hija de su mejor cliente. Akizuki Nakuru-san era sólo un poco más joven que Kaho Mizuki, hija del general Akizuki, y la geisha de la quien él era su danna, había sido criada para ser una geisha de alto nivel, y como tal brillaba. Nakuru era feliz con lo que hacía, se expresaba a través de su arte, dominando en especial la danza y el shamisen. Kaho la odiaba, no sólo porque era libre, y desempeñaba su profesión sólo por gusto y no por necesidad, sino por su posición económica.

Normalmente se decía que existían dos tipos de geishas: uno de ellos buscaban la estabilidad económica que la incertidumbre de su profesión daba con tan poca frecuencia, mientras que las otras buscaban únicamente su realización a través del arte. Nakuru Akizuki era de estas, y Kaho Mizuki la odiaba, porque su sola presencia impedía que su padre se convirtiera en su danna.

-Summimasen, Mizuki-san, su desayuno está listo.

Molesta por la interrupción Kaho giró hacia la puerta, donde Sakura, inclinada le ofrecía el desayuno. Sonriendo malvadamente le dijo:

-Así que estás otro día aquí, Sakura-chan, no te han enviado a la escuela aún?

-No, Mizuki-san.

-Bueno, veo que Sonomi-sama puede estar pensando lo mismo que yo… seguramente no tienes la madera para convertirte en una geisha.

Las lágrimas acudieron rápidamente a las mejillas de Sakura, mas se negó a dejarlas salir.

-Será mejor que no te acerques a mi habitación otra vez niña- dijo Kaho, quien se había levantado y miraba a Sakura- o te pasará lo mismo que a tu amiga.

Abandonando sus modales, Sakura echó a correr, mientras Kaho recogía la bandeja del desayuno.

-niña tonta- pensó.

Sakura corría hacia su habitación justo en el momento en que Tomoyo regresaba a la okiya… con las manos vacías.

-Sakura-chan, qué te pasó?

-OH, Tomoyo-chan, yo le estaba levando su desayuno a Mizuki-san…

-Desayuno? hasta ahora se despertó?

-Sí, y ella me dijo que yo nunca sería una geisha, y que no se me ocurriera acercarme a su cuarto o me haría lo mismo que a ti.

Tomoyo suspiró molesta. En muy pocas ocasiones usaba su posición como hija de la okiya, sobre todo porque gracias a las ganancias de Kaho comían todas ellas, pero decidió que era el momento de hablar con Sonomi.

-no te preocupes, Sakura-chan, veré qué puedo hacer.

-Gracias- dijo Sakura- oye, qué te pasó en las manos?

Tomoyo miró sus manos, donde podían apreciarse unos pequeños puntos de sangre y se sonrojó.

-Yo, casi me caigo, y me puyé con unas espinas.

-Debes tener más cuidado.

-Lo sé, discúlpame, iré a hablar con Sonomi-sama.

-Bien.

Toc, toc, toc

-Quién es?

-Soy yo, Sonomi-sama, Tomoyo.

-Adelante, pequeña.

La habitación de Sonomi Daidouji era oscura y estaba tapizada con hermosas ilustraciones, regaladas a lo largo de su vida como geisha, pero lo que más predominaba era un hermoso ábaco de madera, así como montañas de libros. Sonomi calculaba celosamente la contabilidad de la okiya cada día.

-Disculpe la interrupción, Sonomi-sama

-Sé breve, Tomoyo, qué quieres?

Tomoyo vaciló antes de empezar a hablar.

-Es acerca de Sakura-chan?

-Qué con ella?

-Yo me preguntaba, Sonomi-sama, si usted estaría dispuesta a convertirla en una geisha.

-Por supuesto niña, acaso crees que compro criadas a un precio como el que pagué por esa niña?

-Lo siento, Sonomi-sama.

-lo que tú quieres saber es cuando la enviaré a la escuela.

-Lo siento si la molesté, Sonomi-sama

-Reúnete con tu amiga en la habitación de Kaho en cuanto llegue el vestidor. Ahora vete.

-Sí, Sonomi-sama- dijo Tomoyo, añadiendo una reverencia.

Tomoyo salió resplandeciendo de la habitación y buscó inmediatamente a su amiga.

-Sakura-chan! Empezarás a ir a la escuela mañana.

-Cómo?

-Sí, Sonomi-sama me pidió que te reunieras con nosotras en la habitación de Kaho en cuanto llegue el vestidor.

Sakura sonrió, mientras se abalanzaba sobre su amiga. Era tradición que las jóvenes que iban a comenzar su aprendizaje vieran como se vestía la geisha de mayor nivel de su okiya.

Al poco tiempo llegó Tsukishiro-san el vestidor de Kaho; igual de frío que ella, Tsukishiro se encargaba de ayudar a colocarle el kimono a la joven, quien se sorprendió al ver ingresar a Sakura a su habitación.

-Sonomi-sama, qué hace esta niña aquí?

-Sakura comenzará su instrucción mañana, verá mientras te vistes, y luego la llevarás al registro a inscribir su nombre.

-Hoy no puedo, debo encontrarme con el general.

-Te irás más temprano, y llevarás a la chica contigo, entendido?

-Sí, Sonomi-sama- dijo Kaho inclinando la cabeza, pero llena de rabia.

Mientras tanto, Sakura observaba maravillada como le colocaban primero la banda Koshimaki en las caderas, luego el corpiño, las almohadillas para mantener sin arrugas el kimono, luego una hermosa enagua, los calcetines blancos tabi, y finalmente el kimono y el obi. Poco a poco Kaho había pasado de ser un demonio a un ángel, al pintarse las cejas y los labios de un rojo brillante.

-Gírate, Kaho.

-Para qué?

-Muéstrale a la chica tu nuca.

El maquillaje blanco que cubría todo su rostro se extendía, dejando tan solo un trozo de piel visible en el nacimiento de la espalda.

-Ves esto, Sakura-chan?

-Sí, Sonomi-sama.

-Este punto es el centro de nuestra atención.

Por alguna razón que Sakura no entendió, resultó que a los hombres les gustaba ver ese pequeño trozo de piel, y era algo así como para los occidentales es ver las piernas de una chica.

-Bien, ahora vete con Kaho al Registro.

Rápidamente, ambas jóvenes se dirigieron al registro a inscribir a Sakura, antes de ir a la casa de té, donde el general Akizuki había reclamado la presencia de Kaho.

-Ya verás como te va donde lleguemos tarde.

Sakura iba a su lado muerta de miedo, poco acostumbrada a caminar tan rápido. Afortunadamente, habían llegado a tiempo.

-Mi querida Kaho, te esperábamos.

-lo siento mucho general, deberes con mi okiya me impidieron venir antes.

-Bueno, lo importante es que ya estás acá. Estos queridos jóvenes ansiaban en verte nuevamente, les has hecho muy buena impresión.

-Honor que me hacen- dijo Kaho inclinándose ante los hombres.

En ese momento, Sakura entendió la importancia de la nuca; en menos de una fracción de segundo los tres hombres miraron fijamente ese trozo de piel, con los ojos muy abiertos.

Kaho procedió entonces a servirles el té, mientras conversaban amenamente.

-Mi querida Kaho, mi preciosa hija te envía sus recuerdos.

-Muchas gracias, general- dijo Kaho, aguantándose la molestia- transmítale mis saludos, por favor.

-Son ustedes chicas muy hermosas, no entiendo por qué se ven tan pocas veces.

-Son cosas de la vida- dijo Kaho, mientras miraba de reojo al joven Eriol- Hiragizawa-san, le veo algo distraído el día de hoy, se encuentra usted bien?

-Estoy bien, muchas gracias- dijo Eriol- sólo pensaba en una cosa que no me salió bien el día de hoy.

-Cuanto lo siento, pero ya tendrá usted otra oportunidad.

-Eso pensaba yo.

La tarde transcurrió agradablemente, otras personas así como otras geishas aparecieron en la casa de té, y en poco tiempo se organizó una alegre fiesta. Mientras afuera, Sakura esperaba casi quedándose dormida a que Kaho saliera.

En un momento dado, los paneles de madera se abrieron, y Sakura se despertó completamente, inclinándose ante un joven.

-Disculpa, muchacha, sabes donde se encuentra el servicio?

-Sí, señor, pero no es deber de una de las aprendizas acompañarle.

-Me molesta esa compañía, podrías decirme dónde es?

-Sí, señor, se encuentra en el segundo piso, en la habitación del fondo.

-Muchas gracias.

Al sentir como el joven caminaba frente a ella, Sakura levantó la mirada para observarle, tan sólo podía ver su cabello castaño; pero en un momento dado, el joven volteó. Sakura demoró tan sólo 1 segundo antes de volver a inclinarse para que el joven no notará que le estaba mirando, pero fue demasiado tarde, tan sólo 1 segundo bastó para que unos ojos ámbar y unos ojos esmeralda se encontraran fijamente.

Continuará.

NOTA DE LA AUTORA: Konichiwa minna! Esta semana terminé de leer el libro "Memorias de una geisha", y noté dos pequeños errores en el capitulo pasado, en la primera escena, cuando Tomoyo y Sakura le llevan el obi a Kaho, pues esto no debe suceder así, ya que, como vieron a la geisha la arregla un vestidor; y el segundo, mencioné que Tomoyo era una aprendiza, bueno, esto no es del todo cierto, sólo está estudiando para ser geisha. Aún falta mucho por contar de esta reunión, pero me estaba quedando algo largo el capítulo, y decidí cortarlo aquí. Espero que les haya gustado. Domo Arigato a todas las personas que me enviaron reviews:

Yohko Bennington: estuve leyendo tu fic, me gusto bastante… pero debido a mis trabajos escolares no he podido enviarte el review correspondiente… espero que no se pase de mañana, por ahora, muchas gracias y espero que sigas leyendo la historia.

KeRu-ChAn-kitsunne: que bien que te haya gustado, el fic sólo estará basado en el mundo de las geishas tal como se plantea en el libro, pero variaré la historia. Gracias por el review!

Basileia Daudojiu: vaya, me pusiste en graves aprietos al decir que esperabas aprender sobre las geishas mediante mi fic… porque cuando comencé a escribir aún no terminaba el libro, pero ahora sí, espero poder darte una visión más detallada de su mundo. Espero tus comentarios.

Lizzy: aquí está ya el siguiente capítulo, muchas gracias por tu review.

Sailor Alluminem Siren: gracias por tus comentarios, espero que te guste las adaptaciones que les hago.

Ayin: a mi también me encanta la pareja TE, gracias, y espero tus comentarios.

Shami: concuerdo contigo, si ella no lo aprovecha, lo hago yo también jiji! Espero que te haya gustado este Cáp.

Kibun No Tenshi: hola! Mucho gusto! Sigue con el libro, que cada vez es mejor, y en lo personal me gustó más su final que el de la película.

anaasakura: muchas gracias! Aquí está la continuación, espero que te siga gustando.

Serena: tienes razón, en el libro pasan muchas cosas feas, trataré de arreglar algunas aquí, pero manteniendo un poco de drama. Con respecto a tu pregunta, las geishas que se casan dejan de ser geishas.

Tane-chan: aquí está la continuación, espero que te haya gustado.

Undine: me basaré en algunas cosas, pero otras las modificaré, espero te guste.

Sakura waters: sí, es basada en el libro, pero con adaptaciones hechas por mí… creo que sería mejor decir que está inspirada en el libro, en fin, espero que te guste.

Como ya saben, todos los personajes son propiedad de CLAMP. Hasta la próxima!