Todos los personajes son de Stephenie Meyer. Sólo la historia es de mi autoría y uno que otro personaje que sale a lo largo de la misma.


Extra 2

La niñita de papá

(Ubicado durante el capítulo 22)

Edward POV

Tuve que hacer un esfuerzo sobre humano para dejar a mi esposa y a mi hija solas para que pudieran hablar en privado. Bella me había pedido firmemente que quería explicarle a Renesmeé todo lo que pasó (aunque eso incluía el día en que dejé a Bella, después de su cumpleaños 18), así que no pude negárselo y además les pedí a mis padres y hermanos que salieran para que pudieran hablar sin interrupciones.

En ese momento, me pregunté cómo se tomaría mi hija la noticia de que había abandonado a su madre. Era algo que preferíamos omitir. Parecía que eso había sido hace tanto tiempo, y además tanto mi esposa como yo logramos superarlo; pero era necesario contárselo para que pudiera entender la relación que se formó entre Bella y Jacob.

No supe cuánto tiempo había pasado cuando una llamada a mi celular interrumpió mis pensamientos. En el identificador decía que era mi esposa, así que contesté al instante. Podía escuchar los sollozos secos de Bella y me preocupé de inmediato. Temía lo peor. Tal vez, Renesmeé no se lo había tomado tan tranquila como llegué a pensar.

- Bella ¿qué pasó? – dije, tratando de tranquilizar a mi esposa.

- Ella… ¡ella se fue! – chilló, histérica.

- ¿Cómo que se fue? ¿A dónde se fue? – esto no era bueno. Sabía de antemano que mi hija había heredado esa manía mía por exagerar las cosas.

- No… no lo… no lo sé – decía entre sollozos – Ella me dijo que tenía que salir de aquí y tomó el auto y se fue. No quería detenerla. No podía hacerlo después de contarle todo, Edward.

- Voy para la casa. Llamaré a mi familia para que estén ahí también. La encontraremos, amor. Trata de calmarte.

¿Cómo podía pedirle eso? Yo mismo estaba histérico y desesperado por tener noticias de mi hija. No sabía cómo estaba en ese momento, si estaba triste o enojada, así que no sabía qué hacer (eso me enloquecía terriblemente). Pisé el acelerador a tope y tomé de nuevo mi celular, pero en ese momento volvió a sonar. Alice.

- Edward – dijo la voz cantarina de mi hermana – Ya vamos para allá. Estaremos ahí en menos de cinco minutos.

Llegué a casa y me encontré que mi familia ya había llegado. Entré corriendo a la sala y vi a mi esposa en el sofá, siendo consolada por mi madre y mis hermanas. Esta escena me recordó al día en que se escapó, después de la pelea por culpa de Tanya. Tenía tanto miedo como en aquel entonces. En cuanto Bella me vio llegar, corrió a mis brazos y traté de confortarla.

- ¿No ha llamado? – pregunté preocupado

- No. Trae su celular apagado – un sollozo salió de sus labios – Ella no quiere que la encuentren. Dijo que quiere estar sola, pero estoy asustada Edward. Si le pasa algo… yo… no sé…

- No – la callé con un pequeño beso – Eso no pasará, tranquila.

Había pasado casi media hora, cuando mi celular comenzó a sonar. Todos se tensaron al instante y me separé de mi esposa para contestar. Sabía quien era y eso me relajaba. Lo confirmé con el identificador. Era mi hija.

- ¡Renesmeé! – solté con un alivio notorio – Hija, ¿dónde estás? Tu madre y yo estamos preocupados por ti.

- Yo… estoy bien, hasta donde es posible. – soltó un suspiro. No era necesario preguntar más sobre el tema – Me preguntaba… ¿puedo quedarme en casa de Charlie? Estoy algo cansada y no quiero manejar así. Me queda cerca.

- Entiendo… - dije algo triste. Ella no quería estar en casa y podía imaginarme el por qué – No te preocupes, iré en un rato más para dejarte ropa y tus cosas de aseo. Conduce con cuidado y cuando llegues házmelo saber, por favor hija.

- Sí papá. Emm… ¿podrías decírselo a mamá?

- Yo hablaré con ella, amor. Ya te dije que no te preocupes – sonreí un poco. Mi hija, a pesar de todo, era una niña responsable. No era mala y sabía que no podía odiar a nadie, sencillamente estaba triste por todo esto.

- ¿Papá?

- ¿Sí, princesa?

- Lo siento. – admitió triste – Sé que es difícil para ti también.

Después de eso, colgó. Todos habían escuchado la conversación. Alice y Rosalie subieron de inmediato a su cuarto a prepararle una pequeña maleta para llevarle y Esme fue a la cocina a prepararle algo. El resto, más tranquilos, regresaron a sus actividades normales. Mi esposa, en cambio, se quedó en el sofá, viendo a la nada. Me acerqué con cautela a ella y la rodeé con un brazo sobre los hombros.

- Creo que ya no tengo que decirte que estará en un lugar a salvo. Charlie cuidará bien de ella – traté de darle una sonrisa y brindarle un poco de ánimo. Ella recargó su cabeza en mi pecho y cerró los ojos.

- Ella me odia, Edward – dijo triste – Quiere estar lejos de mí y por eso no quiere regresar a casa. No la culpo, después de lo que le conté.

- Hey, ella no te odia. Mírame – dije levantando su barbilla con un dedo, logrando que me viera a los ojos – Sí, ella está dolida y considera que es lo mejor, así evitará un conflicto mayor. Pero no te odia. Eres su madre y te ama sobre todas las cosas. Has estado siempre para ella.

- ¿Podrías… podrías decirle que la quiero? – preguntó dudosa

- Ella lo sabe. Pero si te hace sentir mejor eso, por supuesto que se lo diré

Mis hermanas estuvieron de regreso en poco tiempo, dándome una pequeña maleta lavanda con flores rosas. Rosalie me dio una sonrisa de consuelo y Alice me abrazó. También les dolía no estar cerca de su sobrina consentida.

- Anda, ve y consuela a la niñita de papá – dijo mi pequeña hermana. Renesmeé odiaba que le dijeran de esa forma y mis hermanas la molestaban con eso. – Dile que mañana iré a ayudarle a arreglarse para la escuela.

- Alice… - traté de razonar con ella. Mi hija no tendría ánimos de soportar a su alocada tía.

- Es broma – sonrió.

Con todo el dolor de mi corazón (por muy muerto que éste estuviera), salí de casa para ir a dejarle sus cosas a mi hija. No quería separarme de mi esposa. En ese momento, quise partirme por la mitad para poder consolar a mis dos mujeres, pero era imposible. Así que estaría con Renesmeé hasta que se durmiera, y después regresaría con Bella.

Cuando llegué estaba todo apagado, pero aún escuchaba la mente de Charlie rondando por ahí. Toqué suavemente la puerta y él se sorprendió de verme (después de todo, mi hija recién había llegado). Después de darle una pequeña explicación sobre mi rápida llegada, los dos subimos las escaleras (él para irse a dormir y yo para ver a Renesmeé).

No necesitaba preguntar dónde estaba, pude oler su esencia escondida detrás de la puerta del baño; era su dulce aroma de lilas, lavanda y sol, pero había algo más… sal. Pobre, estaba tan triste, que temía que fuera alguien que no quisiera ver en ese momento. Poco después, ella salió del baño con su pijama puesta y llegó hacia el cuarto, mientras yo ya estaba sentado en la cama para esperarla. Recostó su cabeza en mi regazo y empezó a llorar.

A su mente llegaron retazos de lo que había pasado en el día: ella leyendo el diario de Bella, la plática con su madre y después con Jacob… todo el dolor al sentirse excluida de algo tan importante. Gruñí un poco al ver en sus recuerdos el beso que le dio a Jacob para despedirse y las súplicas de su parte para que no se fuera.

- ¿Por qué, papá? – preguntaba en su mente – Hoy había sido un día maravilloso. Él me había dicho que me amaba. ¿Por qué tuve que leer eso? Yo lo amo, papá. Me dolería demasiado si él me dejara.

- No lo sé, mi niña – respondí, aunque sabía que no podía escucharme. Estaba cayendo por fin ante el sueño – Por favor, deja de llorar, mi cielo. Cuando despiertes, todo esto será un amargo sueño.

Esperé a que mi hija por fin durmiera. Eran casi las dos de la mañana cuando por fin cerró los ojos, después de soltar un par de sollozos más. Con mucha sutileza, la moví para ponerla debajo de los cobertores y que pudiera descansar mejor. Le di un casto beso en la frente y le dejé una nota, diciéndole que vendría a verla más tarde. Fui al cuarto de Charlie (después buscaría la forma de agradecerle por todas las molestias que le estábamos causando esta noche).

- Edward, ¿qué pasa? ¿Nessie está bien?

- Se acaba de quedar dormida. Charlie… yo… – no sabía cómo pedir esto – Quisiera pedirte un favor. De un padre a otro.

- Claro, dímelo.

- Sé que eres gran amigo de los Black, y estas en todo tu derecho a negarte lo que te voy a pedir, pero es importante para mi hija. Verás, ella y Jacob han tenido un tipo de… problema – esto iba más allá de un problema, pero no me correspondía a mí decírselo – No quiero que mi hija llore por él, así que… te pido que no dejes que Jacob la vea. Al menos por estos días.

- ¿Acaso la lastimó? ¿Le hizo algo? – a pesar de ser de noche, noté que su cara comenzaba a ponerse roja del enojo. No lo culpaba por ello.

- Es parte de un mal entendido. Pero no es lo que tú piensas. Créeme, no estaría tan tranquilo si ese chucho le pusiera una mano encima a Renesmeé – dije algo amargo – Sé que si él la sigue buscando, sólo conseguirá que mi hija sufra más. ¿Puedo contar contigo para eso? Sé que es difícil para ti, pero te lo pido por favor.

En la mente de Charlie llegaron imágenes de cuando Bella había estado sola. Lo difícil que había sido para él tratar de lidiar con una hija deprimida. Yo sentí que me encogía (yo había causado eso).

- Quédate tranquilo, muchacho. Mi nieta estará segura en esta casa.

Le agradecí una vez más por su hospitalidad y me marché a la casa. Esperaba que dentro de poco mi hija pudiera regresar con nosotros y todo regresara a la normalidad. No podía saber cuando, después de todo… mi hija era tan terca como su madre. No podía culparla. Ella era mi niña a pesar de todo.

Fin del capítulo



(N/A) A lo largo de la historia, me han dicho que he puesto a Edward como un padre posesivo y celoso. Francamente he tratado de arreglar eso a lo largo de la historia, pero siento que no es suficiente.

Edward no es tan malo como puede llegar a parecer en la historia. Para él sigue siendo difícil el hecho de asimilar que ahora es padre (ya que durante casi 100 años estuvo solo) y que su hija crece más rápido de lo normal. Él trata de protegerla como cualquier padre lo haría. Sí, sabe que los sentimientos de Jacob son sinceros (puede verlos en su mente), pero eso no implica que esté de acuerdo del todo de que sea su pareja. Además, algo bien importante (y que he tomado en cuenta en la historia): Edward tiende a sobre actuar casi siempre.

Espero que con este capítulo se refleje mejor la relación de Edward con Renesmeé y les pueda hacer ver que no quiero un Edward malo ni mucho menos (digo, ¡es mi personaje favorito!), solo trato de apegarlo a la realidad. Pero, lo más importante, que les haya gustado, así como yo disfruté al escribirlo. Como se pueden dar cuenta en todas las historias que he subido (o en la gran mayoría) me encanta la relación padre-hija que tienen Edward y Renesmeé.

En fin, nos vemos en el siguiente extra. Ando apurada porque no tengo internet en mi laptop y estoy en otro lado, nada más para subir capítulos jeje. Si encuentran cualquier fallito, sorry. Gracias por sus reviews. Ya saben, si tienen Twitter… /c_ linan ;D

Besitos

Carliitha Cullen