Condenados/ (Sesshomaru&Kagome)

CAPITULO 2.

Narra Kagome:

Sentí mis parpados pesados y con mucho esfuerzo logre abrirlos encontrándome en mi cabaña, acaso, ¿todo había sido un mal sueño? Tenía la esperanza de que así fuera, ¡mi muñeca!, cerré mis ojos y levante mi brazo a la altura de mis ojos, despacio muy despacio los abrí, con esperanza de que esta se encontrara intacta y sin ningún rasguño pero no, esta estaba cubierta por una venda perfectamente colocada, pensé que quizás me había echo algún daño sin darme cuenta y mi madre me vendo para que esa herida que me hubiese echo no se infectara, quite la venda con sumo cuidado, las lagrimas que salieron sin permiso, un dolor punzante en mi cabeza y el ardo de mi muñeca me trajeron a la realidad, nada había sido un mal sueño, todo había sido una cruel realidad.

— Mi niña, ya despertaste, ¿cómo te sientes? — escuche hablar a mi madre pero no preste atención a sus palabras, mi mente estaba ida y mis ojos clavados en mi muñeca, esta no sangraba, pero se veía claramente la marca alrededor de esta dando la impresión de una pulsera.

— Kagome… — sentí como alguien me movían suavemente intentado traerme al presente.

— Madre…— susurre ya vuelta en si y consiente.

— ¿Cómo te sientes?

¿Cómo me siento?,que podía sentir en este momento, el dolor inundaba su ser, pero intentaría disimularlo por su madre, no quería preocuparla mas de lo que estaba.

— Bien, supongo, aunque tengo algo de hambre— Mentí con la única intención de hacerle creer que me encontraba muy normal.

— Me lo suponía, así fui a conseguir estas frutas para ti, ¿adivina que?, conseguí muchas manzanas, como sé que es tu fruta favorita— Me dijo extendiendo la misma.

— Oh, muchas gracias madre — Le dije aceptando la manzana.

— Mi niña, te has quitado la venda de la muñeca — dijo posando su mirada en mi muñeca descubierta.

— Eh… Si, es que necesitaba ver algo — Mis ojos se habían cristalizado, así que rápidamente agache mi cabeza, no quería que mi madre me viera llorar, tenía que mostrarle una actitud fuerte sin importar las circunstancias, reteniendo mis lagrimas y con una media sonrisa observe a mi madre.

— La vendare de nuevo — dijo agarrando la venda y colocándomela con suma delicadeza pero a la vez segura y perfecta, solo como ella lo sabía hacer.

— Gracias, Madre voy a dar una vuelta, regresare pronto

— Mucho cuidado mi niña

Salí de la cabaña, pegándole un mordisco a la manzana, sentía la mirada de los aldeanos sobre mí, es que no disimulaban, mis pasos eran lentos y mi mirada un poco perdida, inconscientemente llegue a la orilla del río que atravesaba la aldea, me agache observando mi reflejo en esta, ¿Qué iba a hacer de mi vida de ahora en adelante? La media luna que se posaba en el cielo oscuro también daba su reflejo en el río, esa media luna que le hacia recordar al youkai que sin ninguna compasión ah condenado mi vida, ¿ser su mujer? Aun no entendió del todo esas palabras, al parecer el youkai necesitaba una mujer humana, pero ¿para que?, será que… ¿Me matara?... ese pensamiento me aterrorizaba, yo no quiero morir aun, siento que aun tengo cosas por hacer, experiencias que vivir, el amor,… me iría de este mundo sin conocer el amor verdadero, eso era decepcionante, pero ¿que podía hacer ahora? Si el youkai no la mataba, ¿Qué iba a hacer conmigo?, no puedo hacer nada al respecto, me hace sentir inútil e impotente… ¿Luchar?, ¡absurdo! Ese youkai se veía y se sentía demasiado fuerte, el tan solo pensar en el hacia mi piel erizarse, pero debía admitirlo el youkai era muy atractivo, sus ojos dorados fue lo primero que llamo mi atención, ojos dorados hermosos pero portadores de frialdad, siempre pensé que los ojos son la ventana del alma, entonces el alma de ese youkai debe der fría, cruel, despiadada...Esa es la vida que le esperaría ahora, ¿una vida fría, despiadada, acompañada de la crueldad?

¡Mamá, no te mueras, no me dejes sola!le suplicaba una niña de 8 años a su madre.

Nunca te dejare sola hija, en donde quiera que este te protegeré, lo prometo.

Mamá, por que faltaste a esa promesa, ¡Dijiste que siempre me protegerías! Porque me dejas sola, ¿Por qué permites que me ocurra esto?, ¿Por qué mamá, porque?, lagrimas amargas como la noche bajaban una tras otra, aceptando el destino que me esperaba…

Miraba los peces nadar tranquilamente y recordé el reto del medio día, debía atrapar un pez, solo uno, pues en la mañana muy temprano ya había conseguido uno y el reto era conseguir dos pez por día, me introduje en el río, la corriente apenas se sentía y la profundidad que este poseía no era de que preocuparse pues me llegaba a las rodillas, primer intento fallido, el pez siempre conseguía filtrase entre mis manos y escapar, segundo intento fallido, tercer, cuarto, quinto, sexto intento fallido, empezaba a exasperarme pero seguiría intentando, ser persistente era lo mío, además quizás esta sea la ultima vez que intente pescar, ¡lo logre! Daba pequeños saltitos en el agua, muy feliz, tenia al pez entre mis manos, ya sabia yo que lo lograría, pero lo deje ir, no me gustaba ver a los animales sufrir, así como tampoco a las personas.

— Se libre pez…Libre — susurro mezclado con tristeza y pequeñas lágrimas.

— Kagome…— Escuche como me llamaban, es la voz de mi mejor amiga…

— Yuri…

— ¿Cómo te sientes amiga?, me asuste mucho cuando te desmayaste

—Siento haberte preocupado, pero tranquila estoy bien— le dije con la cabeza en alto, lamentándose, no iban a cambiar las cosas.

— Si te encuentro mucho mejor, Amiga ¿que harás ahora?

— No hay nada que pueda hacer Yuri, solo aceptar mi destino.

— ¿No te veré más amiga?— los ojos de Yuri ya estaban derramando lagrimas.

— Bueno no lo se, pero espero que no sea así— la abrace fuertemente, quizás este sea el ultimo abrazo. — Quizás el youkai no es tan malo y me deje venir a visitarlos—

— Kagome, yo también vi al youkai, estaba ahí, sabes bien que lo que dices es mentira, deberías huir antes del amanecer.

— Escuchaste su amenaza Yuri, el youkai no parecía mentir, y no pienso arriesgar la vida de todos, ya me resigne.

— Eso no es propio de ti.

— ¿Y que puedo hacer?

— Te voy a extrañar mucho, prometo todas las noches rezar por ti.

— Lo ultimo que dijiste no me agrado, ¡no me voy a morir! — le exclame mientras le dedicaba una dulce sonrisa, Yuri mi mejor amiga, la iba a extrañar demasiado.

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—Jaken, ya tengo a la mujer humana, así que por ende las tierras del Oeste me pertenecen —un youkai de ojos dorados y media luna en su frente se encontraba recostado en un árbol, sintiendo como la brisa jugaba con su cabellera plateada.

— Emm, bueno amo, se me paso decirle algo — el temor de su sirviente eran evidente, rezaba para que su amo no lo matara ante el error que había cometido.

— ¿Cómo que se te paso decirme algo?, ¡habla! — la tranquilidad en que hace momentos el youkai vivía se esfumo ante las palabras del sapo.

— Amo lo siento mucho, la condición que su padre impuso para que las tierras del Oeste le pertenezca es que debe tener a una humana como mujer, pero debe marcarla para que ante los ojos de todos sepan que es su mujer, y también debe protegerla ante cualquier peligro, debe velar por su seguridad, amo siento mucho que se me haya olvidado decirle, le prometo que no volverá a suceder y…—una roca que estrello contra su cara corto sus palabras de manera abrupta, el youkai ya había escuchado suficiente y se encontraba realmente molesto como para que escuchar los lamentos de su sirviente.

— Claro que no volverá a suceder, de lo contrario te matare — le hablo con el ceño fruncido y de manera fría a Jaken, su sirviente era un incompetente.

¿Marcarla?, ¿Protegerla?, esta vez mi padre ha pasado el límite, no le era suficiente con tener a una mujer humana, ¡Marcarla! Eso significaría unir mi vida con la humana hasta que alguno de los dos muera, e incluso cuando la humana muera debo esperar 200 años para poder volver a marcar a otra mujer, y para completar mi mala suerte tengo que protegerla, ¡Maldición!, padre espero que estés feliz, ¡lo conseguiste!, lograste condenar mi vida.

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La noche se sentía triste, se podía sentir la melancolía y lastima en toda la aldea, nadie se atrevía a decir nada, pero se encontraban todos asustados, pues quien sabe que decidiría Kagome, muchos querían que se fuera con el youkai no les importaba lo que pasara con ella, solo les importaba su propia vida, otros querían que se fuera con el youkai pero sentía tristeza y lastima por la vida de Kagome y unos muy pocos, querían que huyera, no querían ver como la vida de Kagome era destruida, para ellos, la vida de Kagome era mas importante que la suya, pero para aclarar la situación, esas personas muy pocas, eran su madre y su mejor amiga.

Narra Kagome:

— Madre, ya volví— Anuncie entrando a la cabaña, viendo como mi madre lloraba amargamente.

— ¡Kagome, huye! —Me gritó, por el sonido de su voz supe que era una orden.

— ¿Qué dices madre?, ¡No!, No pienso huir.

— Es una orden Kagome, ¡huye!

— Madre, ¿Qué te hace pensar que voy a huir, sabiendo que ese youkai los va a matar a todos?, además ya tengo 18 años, ya tengo la edad para tomar mis decisiones.

— Lo se, pero no quiero ver como tu vida es destruida.

— No hay nada que hacer, he tomado mi decisión, iré con el — Mi voz sonaba un tanto entrecortada, pues retener las lagrimas es un trabajo duro, pero estaba decidida. —Además aquí hay niñas, no puedo permitir como su vida se les vaya en mano de un youkai.

— Kagome…— el llanto de mi madre se hizo más fuerte, me partía el alma verla así.

— Hey no llores, imagínate que me voy de viaje por mucho tiempo, pero que voy a estar bien— intentaba consolarla, la abrace fuertemente acariciando su cabello.

— La gente cuando se va de viaje por mucho tiempo, envía cartas.

— Entonces te enviare cartas, lo prometo— Era una promesa y la cumpliría. —Pero tienes que leerlas con Yuri—le sonríe intentado demostrarle que estaba bien.

— Lo prometo.

— Bien, ahora a dormir— nos recostamos en el futón, la verdad como lo extrañaría no era el mejor futón del mundo, pero era súper cómodo. —Bien madre, mi viaje comienza muy temprano, al amanecer, no te vayas a despertar, estaré bien.

— Pero si no me despierto no me darás el abrazo y beso de despedida.

— Por eso te lo daré ahora— le di un beso en la mejilla y la abrace fuertemente, sentí como las lagrimas amenazaban con salir, pero no lo permitiría tenia que demostrar una imagen fuerte ante su madre.

— Mucha suerte mi niña, nunca olvides que te quiero mucho, sé que no soy tu madre biológica pero yo te quiero como a una hija, eres especial Kagome— esas palabras me tocaron el alma y las guardaría en mi memoria para nunca olvidarlas.

— Tu siempre serás mi segunda mamá y eso nunca cambiara, te quiero— sin poder evitarlo una lagrima escapo, rodando lentamente por mi mejilla.

— No llores mi niña, eso hace mas amarga las despedida.

— Tienes razón, Buenas noches madre.

— Buenas noches mi niña.

Hace mucho tiempo que no dormía con mi madre, pero esta parecía ser la última vez, Azumi es un ángel, no hay un ser tan especial y cariñoso como ella, agradezco que se haya cruzado en mi camino, la extrañaría mucho, pero intentaría no ser esta la última vez. Mis parpados poco a poco se fueron cerrados sumiéndome en un sueño profundo hasta el siguiente día, donde "su vida nueva" empezaría.

Espero que les haya gustado *-*