La celebración:

El tiempo de la celebración concluyó, Ash estaba por los pasillos del gran estadio. Al ser el lugar tan grande, era normal perderse por ahí si no leías bien el nombre de cada salida. Parece que el azabache se había logrado perder por el lugar mientras su compañero descansaba en el hombro del entrenador.

— Si buscas la salida pues te pasaste, era en el pasillo dos y este es el cinco. — Una voz bastante familiar para el campeón de Kalos se hizo presente detrás de él — Tienes que dar la vuelta e ir a la izquierda — Cuando Ash volteó, Alain era el que le estaba indicando como salir. Junto a él se encontraba una chica de estatura baja, cabello rojizo con tres mechones a cada lado de la cabeza que apuntan hacia arriba, un poco de pelo enmarcando su rostro y el resto amarrado en una coleta baja, hasta los hombros de color verde, ojos color caramelo claros y piel clara. En su cabeza vestía una boina bastante grande de color verde, con una franja de un verde más oscuro y triángulos anaranjados en la parte baja de la boina. En su cuello un pañuelo amarrada al lado izquierdo con un nudo simple. Una especie de tapadito o capa corta tapando los hombros de color verde claro con una línea en los bordes de un verde más oscuro. Una camiseta manga tres cuartos de color verde limón claro. Pantalones anchos y doblados hasta la mitad de la canillera, de color verde un poco más oscuro, sosteniendo sus pantalones un par de correas de color castaño, medias largas grises y un par de zapatos color marrón. El nombre de esta chica era Mairin.

— Gracias Alain — Ash dio una pequeña reverencia y así mismo retrocedió su marcha y fue hasta donde el chico le había indicado.

Cuando Ash pasó por el lado de Alain y Mairin, el chico de Kalos tomó la muñeca del azabache con su mano evitando que siguiera caminando.

— Tengo que hablar contigo — Habló Alain soltando la muñeca del campeón de Kalos. El joven entrenador de Charizard soltó un suspiro para luego cambiar su expresión de total seriedad por una sonrisa sincera — Felicidades por ganar La Liga — felicitó Alain estrechando su mano con la de Ash.

Cuando el apretón terminó, el azabache notó que el chico le había dado algo en la mano. Vio su propia palma dándose cuenta de que Alain había puesto su Mega-Aro ahí.

— ¿Por qué me lo das? — Las dudas invadieron la mente del azabache, él no entendía la razón de que su rival le entregara lo que volvía fuerte el poder de Alain.

— Es obvio, ese es mi regalo por haberle ganado a Diantha y coronarte como campeón de la región — Explicó el entrenador aun manteniendo su sonrisa — Además — El aíre de Alain cambió por completo, su sonrisa se borró de su rostro convirtiéndose en una completa expresión seria — Desde el incidente con el Equipo Flare mi mente se niega por completo en usar ese Mega-Aro ya que Lysandre fue el que me lo dio junto a la Charizardita X para ayudarlo con sus planes. Creo que no encontraré mejor persona para tenerlo que tú — Alain llevó sus manos a su bolso, de ahí sacó el collar que su Charizard tenía junto a la Mega-Piedra. Él extendió el objeto hasta la mano de Ash.

El azabache lo pensó por un momento, el regalo de Alain era demasiado generoso, incluso le estaba dando la Mega-Piedra cuando ni él había sido capaz de encontrar una en toda su estadía en Kalos. Las dudas se fueron en un abrir y cerrar de ojos, Ash tomó el collar, recibiendo con una sonrisa el regalo del entrenador de Kalos.

— Disculpa…— El campeón volteó al lado derecho de Alain, ahí vio a Mairin la cual estaba acompañando al chico — Yo quería darte las gracias por salvar Chespie, si Alain y tú no estuvieran allí ese día…seguramente le hubiera pasado algo horrible a Chespie…— Mairin bajó por completo la mirada, al recordar lo que le había pasado a su Pokémon la destrozaba por dentro, ella siempre se culpaba por no haberle puesto atención a Chespin ese día. (1)

Alain puso su mano en la cabeza de la chica tratando de consolarla. Ash por su parte colocó su mano izquierda sobre el hombro derecho de Mairin. El azabache iba a comenzar a articular, él quería tratar de animar a la acompañante de Alain, pero, su menté recordó rápidamente que tenía que apresurarse e ir con sus amigos. Ellos habían decidido quedar en la entrada de la torre Prisma cuando La Liga terminara.

— Lo siento pero debo irme — Ash retiró su mano del hombro de Mairin para luego fijar su mirada en la dirección que tenía que ir. — Confío en ustedes el bienestar de Kalos — Fue lo último que dijo el azabache para luego correr por el pasillo hacia la salida.

"El defensor de Kalos no es un título oficial, pero es reconocido por todos y tú lograste obtenerlo" Al ver correr al campeón de Kalos, fue lo que pensó Alain mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro. Segundos después, Ash salió de la vista de los dos presentes, con eso Alain posó sus ojos en Mairin — Deja de pensar en eso, no fue tu culpa y punto — La seriedad volvió a invadir el semblante del chico, pero por alguna razón, sus palabras salían tan sinceras y transparentes como El salar que refleja las nubes cuando está ligeramente cubierto de agua en el Salar de Uyuni (2) — —Prometo que nunca volverás a sufrir, yo haré lo que sea para eso — El semifinalista de la liga colocó ambas manos en los hombros de la chica, mirándola fijamente a los ojos. Esto solo causó un gran rubor en las mejillas de Mairin.

Afuera en la ciudad Lumiose Ash corría por las calles desesperadamente buscando el camino a la Torre Prisma. La corrida lo había dejado exhausto por lo que tuvo que tomar un descanso. A partir de ese momento las cosas se volvieron borrosas para el azabache, vio como Pikachu saltó de su hombro mientras le gritaba y le hacía señas de que viniera para donde él estaba. Ash no entendía nada de lo que pasaba, hasta que escuchó el ruido del motor de un carro acercarse más y más a donde estaba parado. Lo siguiente fue la corneta de dicho carro, volteó la mirada a la derecha y solo alcanzó a ver un resplandor, seguido de un fuerte dolor hasta que su vista se nubló por completo.

Un fuerte dolor de cabeza invadió el cuerpo de Ash, poco a poco comenzaba a escuchar voces, al principio no se entendía nada, sus oídos estaban tan aturdidos como él. Poco a poco fue reaccionando hasta que logró abrir con algo de esfuerzo sus ojos. Vio a Pikachu encima de su pecho dándole descargas eléctricas, al lado derecho de su Pokémon se encontraba arrodillado un hombre, su cara reflejaba una preocupación y culpa notable. Cuando ambos vieron que el azabache despertó, la felicidad y emoción los invadió, Pikachu comenzó a frotar sus mejillas con la cara de su entrenador, mientras que el hombre soltó un suspiro aliviándose por completo.

— Nos tenías preocupado chico — Le dijo el hombre llamando la total atención de Ash — No te vi cuando venía manejando así que por error te atropellé…lo lamento mucho — Juntó ambas manos para después agachar su cabeza en señal de disculpa.

— ¿Dónde estoy? — Preguntó un aturdido Ash.

— Por suerte estas vivo...un poco más y te encuentras con Arceus. Actualmente estamos en la calle de la Ciudad Lumiose, no nos hemos movido desde que casi te mato — Fue la respuesta del hombre mientras que Ash se colocaba de pie. — Oye, ahora que te veo mejor, ¿Tú eres el campeón de Kalos Ash Ketchum? — El hombre analizó de pies a cabeza al azabache mientras se levantaba del suelo él también de.

Ash le contestó la pregunta con un "Sí" con algo de orgullo en su tono, él sentía que ese título era preciado.

— Carajo, por poco mato al campeón de la región — El hombre tomó la mano de Ash con sus dos manos, seguido de una mirada de admiración — Vi tu combate contra Diantha y debo decir que la Ash Ketchum Ráfaga estuvo increíble, cada movimiento estaba coordinado y lograron doblegar a Gardevoir. Qué decir de La Shuriken Colosal, jamás había visto algo así en mi desgraciada vida — El brillo en los ojos de la persona más el tono en su voz esparcía la felicidad y admiración por todo el lugar — ¿Puedo…? — Soltó la mano de Ash, buscó en su bolsillo y de ahí sacó un Holomisor. Ash asintió para que luego el hombre se acercara a él y colocara el aparato a escasa distancia de ambos.

— Es un video así que di alguna de tus frases típicas por favor — Le dijo el hombre mientras sonreía en frente del Holomisor junto a Ash.

— ¿Como qué? — Ash estaba confuso, primero lo atropellaban, después la misma persona lo felicitaba por La Liga y ahora grababa un video con él.

— No sé, algo así como "Seré el Rey de los Piratas" o "Me convertiré en Hokage" Lo que tú quieras amigo — Le respondió el hombre aun sonriendo.

— Yo…quiero ser un Maestro Pokémon — Dijo el azabache, Pikachu entonó su típico grito después de la frase de Ash.

El hombre le dio las gracias al azabache después de haber grabado el video. El joven entrenador se acordó de que debía ir a la Torre Prisma, se había hecho más tarde desde que estaban ahí, incluso veía como el sol comenzaba a esconderse dando paso a los escasos y naranjas rayos. Cuando Ash iba a comenzar a correr junto a Pikachu en su hombro, el hombre lo detuvo preguntándole a dónde se dirigía él con tanta prisa. El azabache le explicó que debía ir a la Torre Prisma, la persona se ofreció a llevarlo ahí en su carro, de hecho el hombre era un taxista, estaba haciendo sus últimos recorridos antes de ir a su casa.

Los tres se montaron en el taxi y así comenzó el pequeño viaje hasta la Torre Prisma.

— Disculpe — Llamó la atención el azabache al taxista — ¿Cuánto le debo por esto? — Preguntó Ash buscando en su bolso su billetera para sacar el dinero (3)

— Esto es lo menos que puedo hacer después de casi matarte, para ti la tarima es gratis mi amigo — Respondió el taxista mientras seguía manejando hacia el destino de Ash.

Tras algunos minutos llegaron a las puertas de la Torre Prisma, el Azabache junto a su Pokémon bajaron del carro y así mismo se despidieron del taxista que tras segundos arrancó y se fue. Al voltear hacia la puerta de la torre, se encontró a Clemont. El rubio caminaba de un lado a otro con su mano en su mentón, lucía un semblante bastante preocupado.

— Lamento la demora — Anunció su llegada Ash con una sonrisa. Clemont rápidamente volteó toda su atención al azabache para luego acercarse a él.

— ¡¿Dónde vergas estuviste?! — Clemont colocó ambas manos en los hombros de Ash y así mismo comenzó a zarandearlo mientras que en su frente se marcaban algunas venas. El rubio casi nunca era así, si querías ver a un Clemont furioso debías molestarlo hasta un punto crítico tal como Ash había hecho — Como sea — Respiró profundo, soltó a Ash y después dio marcha a las puertas del gimnasio — Serena y Bonnie también están preocupadas así que apúrate y entra — El inventor entró al lugar así mismo comenzó a hacerle señas a su amigo de que entrara rápido.

"Una cálida bienvenida" Pensaba Ash a la vez que una gota de sudor recorrió su mejilla. No quiso hacer esperar más a su amigo líder de gimnasio, aceleró el paso y entró a la torre. Ambos fueron directo al ascensor.

Subieron al penúltimo piso de la torre, lugar donde estaba el gimnasio, según Clemont las chicas los esperaban ahí. Cuando el ascensor se abrió, el azabache notó que el gimnasio tenía algo distinto, había una gran mesa en el centro del campo llena de comida, el aroma de esta penetraba el olfato llegando hasta el estómago logrando hacer que se retuerza por el delicioso olor de esta. En el techo del gimnasio habían globos de distintos colores y tamaño, estaban hasta los restos de las serpentinas por el lugar. Lo que más llamó la atención de Ash es que detrás de la mesa, había una gran pancarta decorada con los colores más vivos que a los ojos llegaba. La pancarta tenía escrita en el medio "Felicidades por la liga campeón"

— ¡Ash! — Se escucharon dos voces muy conocidas para él. De las gradas del gimnasio bajaron Serena y Bonnie, la preocupación se hizo notar en sus miradas cuando el azabache las vio.

Y así comenzó un gran regaño por parte de los amigos del azabache, se suponía que él debía llegar al gimnasio hace más de dos horas, tampoco contestaba su holomisor y nadie lo había visto, ni siquiera Shauna, Trevor o Tierno lo habían visto pasar de casualidad. Ash comenzó a explicarles lo que había sucedido con Alain, mostró el Mega-Aro seguido de la Mega-Piedra que guardaba en su bolso. Las caras de enfado de sus compañeros bajaron de intensidad, lo último explicado por el azabache es que se había perdido por la ciudad, cosa que atrasó su llegada al gimnasio.

"Mejor no les digo que casi me matan…se preocuparían más y ahí ellos tomarían el trabajo fallido del taxi" Un escalofrío recorrió la espalda de Ash al imaginarse la reacción de sus amigos, los regaños aumentarían el doble seguido de una desaprobación inmediata para después un "Te quedarás sin comer esta noche" cerrando así con broche de oro.

— Como sea — tomó la palabra Serena llamando la atención de los presentes — Nosotros te preparamos esta sorpresa Ash — Serena junto a Bonnie y a Clemont comenzaron a acercarse a la mesa al punto en el que solo estaban a centímetros del borde, después miraron fijamente a Ash — ¡Felicidades por ganar La Liga de Kalos! — dijeron los tres al unisonó señalando la mesa con el gran festín encima.

El campeón estaba completamente agradecido con ellos, después de lo ocurrido con el taxi, él necesitaba un momento así. Se acercó hasta sus amigos, para después darles un gran abrazo mientras las lagrimas de felicidad brotaban por sus ojos como cataratas inundando sus mejillas.

Clemont les dijo a Ash y a Serena que sacaran a sus Pokémon, él les había preparado también un festín a ellos. El entrenador y la artista sacaron a sus compañeros, el científico hizo lo mismo para después colocar los platos repletos con la deliciosa comida para Pokémon en el suelo. Las criaturas comenzaron a devorar todo en los recipientes, nada se salvaría ese día.

Los dueños de los Pokémon siguieron el mismo ejemplo, se sentaron en las sillas y comenzaron a atracar todo en la mesa. Cuando el campeón quedó con el estomago totalmente lleno, posó su vista en la cantidad de platos sucios que tenía, eran cinco platos en una hilera a su derecha. Volteó su mirada a donde Clemont y el científico logró la cantidad de cuatro platos. Al lado de él se encontraba Bonnie, su estómago le alcanzó para tres. Al fijar su vista en Serena, su mirada se descompuso en una gran impresión, la chica delicada y con modales dignos de una princesa se había ido, en su lugar estaba una Peli-Miel que comía sin parar llevando a gran velocidad los palillos con arroz de su plato a su boca. Ella llevaba una cuenta de más de diez platos (4)

— Es que no he comido desde esta mañana — ante las miradas de asombro de sus amigos, Serena dejó de comer el último plato que quedaba en la mesa. — Además…estaba delicioso — declaró la chica algo apenada mientras limpiaba sus labios y manos con una servilleta.

Los cuatro se levantaron de sus asientos y comenzaron a limpiar la mesa, cada uno llevaba cierta cantidad de platos hacia la pequeña cocina que tenía Clemont en la parte del gimnasio, es lógico ya que él se pasaba la mayoría de su tiempo ahí arriba trabajando en sus casi perfectos experimentos.

Una vez que terminaron la labor de limpiar, el azabache revisó la hora de su holomisor, apenas iban a ser las siete treinta de la noche. Se acercó a Clemont y le preguntó sobre qué iba a hacer en ese momento. El rubio le contestó que no haría nada en especial, el azabache no perdió el tiempo y le dijo que lo acompañara a la famosa cafetería de la ciudad. Él había escuchado del profesor Sycamore de que ahí después de las siete las cosas cambiaban drásticamente en el lugar.

Al principio Clemont meditó la propuesta por su amigo, él hasta ahora no conocía lo que sucedía en la cafería después de esa hora, la curiosidad comenzó a invadir la mente del científico a lo que por fin accedió a acompañar a su amigo.

Ambos se despidieron de Bonnie y de Serena para luego poner rumbo a la cafetería. La Peli-Miel estaba por preguntar a dónde se dirigían, pero ya ellos estaban dentro del ascensor, lo último que vio fue a Ash presionar el botón para que después la puerta se cerrara.

— Dime algo Serena — El silencio del lugar fue roto por Bonnie, la niña comenzó a ver a Serena a los ojos mientras se cruzaba de brazos — ¿Cuándo planeas decirle a Ash? — Soltó la hermana menor de Clemont a lo que la Peli-Miel se tensó al escuchar semejantes palabras — Llevo tres temporadas esperando a que le digas, él esta que se va de la región y tú sigues sin hacer nada — Las palabras de Bonnie estrujaban el corazón de Serena, no por el tono, sino porque tenía razón. Desde aquel campamento Serena se encontraba enamorada de Ash y tras tantos años, por fin se reencontró con él, esta era su segunda oportunidad de decírselo.

— Yo…simplemente no puedo — le respondió la chica a Bonnie. Su voz sonaba muy decaída mientras que estaba cabizbaja — Si él no siente lo mismo, nuestra amistad desaparecerá…no aguantaría ver eso — la Peli-Miel caminó hasta su bolso, comenzó a buscar en su interior para luego regresar a donde Bonnie y entregarle una pequeña tarjeta en sus manos, la tarjeta tenía grabado un número seguido de una firma bastante extraña y peculiar para los ojos de la niña — Es de Palermo. Ella se ofreció a entrenarme para mejorar mis presentaciones. Al principio negué la oferta ya que con esfuerzo le había logrado ganar a Aria. Pero ahora que el viaje terminó no sé si ir con ella o comenzar con los concursos Pokémon en Hoenn. — Serena suspiró con una gran pesadez, actualmente su cabeza se encontraba confusa por lo de Palermo y sobre decirle o no a Ash.

— No sabía eso — la voz de Bonnie sonó algo apenada mientras le devolvía la tarjeta a su dueña — Yo no me interpondré en tus sueños Serena, tienes todo mi apoyo en cualquier decisión que tomes — la rubia comenzó a animar a una deprimida Serena. La Peli-Miel sonrió, colocó su mano en la cabeza de la niña y comenzó a frotar suavemente sus cabellos a la vez que le agradeció por sus palabras.


Ash y Clemont se encontraban bastantes sorprendidos una vez que entraron en la "cafetería" Las cosas eran bastante distintas a como recordaban el lugar, primero, en el fondo de todo habían cuatro grandes cornetas, estas estaban divididas en dos parejas mientras que en el medio de estas se encontraba un gran equipo de DJ al igual que un chico controlándolo. Para hacer más confusas las cosas, todo eso estaba montado en lo que parecía una tarima. La iluminación del lugar era bastante escasa, apenas si algunas luces lograban alumbrar el camino.

El amable vendedor de la barra no estaba, en su lugar se encontraba una de esas típicas chicas "Punk" que se encontraban en la región, aparentemente ella era la encargada en la noche. El lugar no estaba tan lleno, la mayoría de las personas en la ciudad solo querían descansar luego de lo ocurrido con el Equipo Flare y los acontecimientos de La Liga.

Los chicos se acercaron a la barra para después sentarse en las sillas de ahí. Al ver la tabla con las bebidas y los precios, notaron que solo servían bebidas alcohólicas. Ninguno de los dos era conocido por ingerir aquello, Ash apenas si ha probado el alcohol y Clemont menos que se había acercado a él.

— Lo siento pero si son menores no puedo…— La chica paró de hablar al ver a Ash, ella había visto al azabache en La Liga y además él indirectamente la había salvado del desastre de la ciudad Lumiose. A simple vista ambos parecen y son menores por ella no tenía más opción de correrlos de ahí, pero algo la hizo cambiar de opinión.

— Ya que. Debemos irnos Clemont — El azabache se levantó de la silla a la vez que su amigo rubio le iba seguir para ir a la torre. Pero, la chica volvió a llamar la atención de ambos.

— Creo que el campeón merece un mejor trato aquí — declaró la "Punk" mientras ambos volvían a sentarse — Solo por esta vez ignoraré que ambos son menores, así que sean libres de pedir lo que sea de la barra — así mismo la chica señaló la tabla.

Ambos no eran expertos en bebidas alcohólicas, no tenían ni la menor idea de qué escoger. El valiente en abrir la boca fue el campeón, él le pidió a la chica lo primero que alcanzó a leer. Clemont no se quedó atrás y pidió lo mismo que su amigo. Con la orden ya pedida, la chica comenzó a preparar la bebida, primero buscó la botella en el gran estante en su espalda para después agarrar dos grandes copas, echarles hielo y por último echar el trago ahí. Clemont y Ash vieron que le echó algo más a la bebida, supusieron que era el acompañamiento hasta que probaron la bebida.

Para el azabache fue demasiado fuerte, con el primer trago su cerebro le decía que parara, pero su garganta y estómago pedían a gritos más de eso. A Clemont le sentó muy bien la bebida, de hecho algo en él cambió, sus pupilas comenzaron a obtener un brillo que solo salía cuando hablaba de ciencia.

Tras un tiempo, el campeón había terminado su bebida, puede que ahora le haya agarrado cierto gusto a la cosa. Cuando observó a Clemont notó que él llevaba dos bebidas encima en ese pequeño lapso de tiempo que había pasado. La cosa no estaba teniendo nada de sentido para Ash, primero Clemont no era así, de hecho él creía que cuando llegara a la mitad de su bebida el científico le reprendería por tomar. Segundo, ¿cómo es posible que Clemont lleve más tragos que Ash? Normalmente cuando se trata de comida u bebidas, el azabache ganaba ya que su apetito era el doble que el rubio.

— Oye… ¿estás bien? — le preguntó algo preocupado Ash a su amigo líder de gimnasio.

— ¡De maravilla! — Exclamó bastante contento para luego levantarse e ir a la pista de baile del lugar junto a las personas que estaban en ese momento.

— ¿Qué le pusiste a la bebida de Clemont? — Con algo de furia en su tono, el azabache le preguntó a la chica de la barra.

— La verdad no lo sé — la respuesta fue clara y seca por parte de ella — Creí que la había puesto en tu bebida — declaró con una sonrisa observando de pies a cabeza al azabache. Ante eso él se levantó del asiento y comenzó a retirarse poco a poco mientras formaba con ambos dedos índices una cruz como si estuviera echando fuera al demonio.

Ash se dirigió a donde Clemont había ido, pero las personas del lugar le impedían el lugar. Con tan solo tratar de meter cuerpo y pasar era rechazado como Subaru a Emilia.

"Solo hay una manera de pasar" El campeón ya había ideado un plan sin fallas que llamaría la atención de todos y lograría pasar — ¡Kirito es el mejor espadachín! — gritó con todas sus fuerzas el azabache llamando la total atención de todos.

Todos los presentes voltearon a verlo, la mayoría lo miraba con una cara de desprecio y asco. Todos comenzaron a murmurar mientras lo señalaban, para Ash eso se había vuelto un momento bastante incomodo.

— Su nivel de arena es más de nueve mil — dijo un chico señalando a Ash.

— Este chico no tiene respetos por los grandes. No insultes a Berserk en este lugar — La chica del fondo comenzó a hablar mientras se acercaba más a Ash — Incluso Ichigo es mejor. — Sentenció para luego darle un empujón.

Las personas del lugar se amotinaron sobre Ash, entre tantos empujones e insultos, lograron sacar la gran tormenta de arena que se había formado en el lugar. Tras eso el azabache fue expulsado de ahí prohibiéndole la entrada en cualquier momento u circunstancia al lugar.

"La cosa no esta tan mal, solo perdiste a tu amigo, te prohibieron la entrada a tu café favorito y ahora todos creen que soy un posser…maldi-tasea" (5) pensó Ash al ver la entrada del café cerrarse. "Solo debo traer a Clemont antes de que…" sus pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de su holomisor. Al contestarlo, un gran escalofrío bajó por su cuerpo.

— ¡Ash! — Esa voz que reconocería en cualquier lado, la misma voz que hacía que él se estremeciera cuando cometía un gran error pero a la vez la misma que lo encantaba tanto. Serena era la que estaba llamando al campeón — ¿Dónde están tú y Clemont? Ya pasan de las diez y ustedes no han vuelto — de nuevo el miedo volvió a invadir al pobre azabache, él sabía que si le contaba la verdad algo iba a explotar por la ciudad. La cosa no estaba tan mal hasta que Bonnie también salió en el holomisor.

— ¿Dónde está mi hermanito? — preguntó la niña.

— Bueno pues él…él esta…oh por Arceus, un Rayquaza shiny…tengo que ir a capturarlo así que nos vemos — inventó esa "fantástica" escusa para luego colgar la llamada.

Él comenzó a tocar con fuerza la puerta principal esperando a ver si alguien le abría la puerta. Con el paso de los minutos no sucedió nada, así que el campeón se le ocurrió la brillante idea de ir a probar con la puerta de atrás.

Al llegar notó que también estaba cerrada, pero, al voltear hacía los contenedores de basura, se encontró con a Clemont dentro de uno. Ash corrió a ayudarlo, él aun estaba inconsciente pero respiraba.

"Esto es malo, será mejor que lo saque de aquí" Ash tomó a su amigo y comenzó a arrastrarlo por el suelo para salir de ahí, después trataría de despertarlo y llevarlo a la Torre.


Sé que es un poco tarde pero aquí les traigo el nuevo capítulo, espero que lo disfruten.

Aquí aclaré el por qué Ash tenía un Mega-Aro. Me hubiera gustado haber cambiado la parte de Ash y Clemont en el "Bar" pero esa era la primera idea original que tuve hace más de un año y no la cambié pero si le di un poco de más sentido a la cosa y expliqué más que antes.

Aquí vienen las aclaraciones papuh:

(1) Este Fic lo escribí muchísimo antes del final de XYZ por lo que no sabía acerca del Equipo Flare y su plan. Decidí no escribirlo ya que me tomaría mucho así que coloqué que los acontecimientos de su plan fueron antes de La Liga como en los juegos originales.

(2) El Salar de Uyuni es el mayor desierto de sal continuo y alto del mundo situado en Bolivia.

(3) No sé si Ash lleva billetera, aunque jamas lo he visto utilizar una ya que parece que todo en el mundo Pokémon es gratis.

(4) Los hábitos de comida de Serena no son así en el original obviamente. La idea la saqué de Hinata ya que ella en la mayoría de los Omakes de Naruto que se trataba de comida le doblaba la ración a Naruto.

(5) Cuando digo "posser" me refiero a ese que solo es "otaku" (digo "otaku" porque no me gusta ese termino, siento que si te gusta el anime te gusta y ya, no por eso te la darás de único y diferente y tal) Por moda, se crea experto en la materia cuando no ha visto más de cinco animes, no respetan los gustos de los demás y solo han visto los animes modas como "Tokyo Ghoul, SAO o Mirai Nikki" Si te gusta el anime esta bien pero no por eso volverás mierda los gustos de resto solo porque se siente "unico/a) siento que me va a caer una tormenta de arena :'v A mí me gusta el anime y todo lo relacionado con Japón, pero no ando por ahí diciéndole al resto que vean los animes que yo veo y que sus gustos son unas mierdas. Por eso la comunidad "Otaku" se ha vuelto tan toxica en estos últimos tiempos.

Supongo que es todo.

A cuidarse