Disclaimer: Harry Potter y su universo pertenecen a J. K. Rowling
Capítulo I
Hermione se encontraba en el vagón de los prefectos, nadie había dudado de que ella recibiría esa pequeña placa dorada, puesto que se esforzaba por ser una buena representante de su casa, tener notas altas y sobre todo cumplía con las reglas del colegio, cuando Luna Lovegood no la estaba arrastrando al bosque prohibido para encontrar alguna de aquellas criaturas que solo conocían ella y su chiflado padre.
Luna Lovegood era su mejor amiga, a pesar de pertenecer a casas distintas y ser completamente opuestas las dos brujas habían creado una amistad muy solida desde su primer año en Hogwarts contra todo pronóstico.
—…y en lugar de los pympli de cola azul encontramos un unicornio, creo que te habría encantado era muy simpático—
Luna también tenía una placa, aunque Hermione sospechaba que el director se la había dado para que los miembros de su casa dejaran de ser un problema para su amiga, se pensaría que los Ravenclaw con su fama de ser inteligentes se lo pensarían un poco antes de meterse con Luna pero muchos de ellos seguían cayendo en el error de actuar antes de pensar, a Luna realmente no le molestaba que los miembros de su casa no la apreciaran y se burlaran por su fascinación a las criaturas mágicas, pero Hermione era una historia totalmente distinta y en más de una ocasión debió poner a los Ravenclaw en su lugar, aunque claro nunca habían podido probar nada en su contra.
—Debió ser fantástico, los unicornios son criaturas mágicas fascinantes ojala el profesor Rubeus pueda mostrarlos en clase, he leído todo sobre ellos y realmente parecen criaturas legendarias… —
—Lo sé una experiencia única, pero no tan fascinante como ver nacer a un dragón, no puedo creer que vieras nacer a uno sin que yo estuviera presente —
—Honestamente no hice más que pensar "Luna debería estar aquí" todo el tiempo, entre en pánico cuando me dijeron que podría ponerle nombre, seguro que tu tendrías una lista entera nada más verlo dar su primeros pasos...—
Entonces la puerta se abrió cortando de lleno todo pensamiento coherente de la mente de Hermione Granger para dar paso al estado de pánico, había temido este momento todo el verano… su cuerpo entero se tenso en la espera de alguna pista… Nadie pareció notarlo y si lo hicieron seguro que lo atribuían a que Hermione anticipaba una discusión.
Los prefectos de sexto entraron con ellos venia Blaise, Hermione aun intentaba averiguar cómo se colaba a todas esas reuniones que ella creía exclusivas…
Blaise Zabini era primo segundo de Hermione Granger por parte de su madre y desde que Hermione tenía memoria recordaba a Blaise a su lado y haciendo de todo para que ella siempre tuviese una sonrisa a en su rostro.
— ¿Cuándo pensabas contarme?—
Zabini alzo a Hermione en brazos, hasta que la tuvo de pie y la abrazo al tiempo que frotaba su mejilla con la de la chica quien trataba inútilmente de que el mago la soltara.
—Zabini si no me sueltas te hechizare hasta que tus hijos y los hijos de tus hijos se la pasen escupiendo babosas—
Aquello no dio resultado Blaise le dio un beso en la mejilla a la chica y tomo asiento a lado de Luna dejando a Hermione sobre sus piernas, la bruja seguía protestando aunque en el fondo estaba algo resignada a que Blaise no respetara su espacio personal.
—Entonces… ¿Cuando pensabas contarme? —
—No tengo nada que contarte, suéltame— Forcejeo la chica
—Eres una pequeña mentirosa, le diré a tía Jane…—
—Bien, no te conté nada porque la ultima vez casi morimos estrangulados por el lazo del diablo, no estoy arrepentida por salvarme de morir calcinada por el aliento de un dragón durante el verano —Blaise frunció el ceño…
—Blaise, me parece que el razonamiento de Hermione fue correcto... — dijo Luna cambiando la pagina del Quisquilloso
—Yo no…— comenzó Blaise hasta que Pansy Parkinson le dio un discreto punta pie acompañado de una mirada que gritaba que no abriera la boca. El chico capto la indirecta, tal vez nadie se lo había dicho a Hermione. —No importa, sigues siendo mi prima favorita a pesar de que no me llevaste a montar un dragón—
Granger ajena a aquel intercambio se relajo cuando Blaise siguió hablando de los dragones, ella claramente había dedicado su verano a algo más que visitar Rumania pero esperaba, que nadie nunca se enterara de que se había visto obligada a tomar esas medidas tan extremas con respecto al mejor amigo de su primo. Al cual Hermione noto sospechosamente en silencio… ¿Sus padres se lo habrían comunicado? ¿La odiaría? Debia armarse de valor y mirarlo, pero el sombrero seleccionador jamas menciono que ella fuera una Gryffindor, por lo que solo logro que sus mejillas se cubrieran de un suave tono rosa y evitara la dirección donde sabia el se encontraba observando.
—Hermione no monto dragones, ella le teme a las alturas — Volvió a interrumpirle la rubia
—No cuando su amado Blaise está a su lado para protegerla de todo peligro— Le replico Blaise a la Ravenclaw
Hermione respiro profundo sin poder ignorarlo mas tiempo, pudo ver a Pansy a la cara y saludarla con una inclinación de cabeza, a pesar de que la morena era la novia de Blaise ellas no eran muy allegadas, después sin poder postergar lo inevitable Hermione poso su mirada en Draco Malfoy, el mago era un año mayor que ella y estaba en el mismo curso de Blaise por lo que lo había entrado a su vida el verano después de que Blaise fuera a Hogwarts aunque a Hermione no le causo gran impacto en aquel entonces, recordaba su primer encuentro como si fuera ayer…
Hermione estaba en la biblioteca de los Zabini, había acompañado a su madre a visitar a la tía Agatha. Después del té ella se había aburrido así que pidió permiso a las brujas para ir a la biblioteca a leer como era su costumbre. Entonces a media tarde las puertas de la biblioteca se abrieron de par en par dando paso a un ruidoso Blaise que le quito el libro de las manos y lanzo a algún lugar, comenzó a abrazarla como si no la hubiese visto en años aunque él había estado en su casa la tarde anterior.
— ¡Hermione! —
—¡Blaise estaba en la mejor parte!— le respondió la chica quien estaba por comenzar su discurso del cuidado y respeto que debería tener el chico por los libros cuando alguien se aclaró la garganta y fue entonces que reparo en el pálido y rubio niño que estaba aun en las puertas de la biblioteca con una expresión de fastidio tatuada en su cara.
—Lo siento Draco —Blaise dio un paso atrás y los presento. Ella y Draco Malfoy se dieron un apretón de manos forzado y algo incomodo que fue seguido de un silencio que Blaise se encargo de romper al intentar que Hermione les acompañara al jardín para que les viera montar en las escobas de su nuevo padrastro.
Ella accedió a salir solo si Blaise juraba que no intentaría que se subiera en una, Draco Malfoy la llamo cobarde y ella le empujo provocando que tropezara con las escobas, Hermione se marcho furiosa a pesar de las protestas de Blaise.
No volvió a ver a Draco el resto del verano, su siguiente encuentro fue abordo el expreso de Hogwarts donde la historia no cambio mucho.
Continuara...
