¿Nos volveremos a ver? Solo el destino lo dirá. ¿Te acordarás de mí? Si es necesario removeré cielo y mar para que recuerdes quién era yo para ti.
---
Capítulo 2: Flor que se cultiva, flor que florece
Todos los hombres de un gran y bello palacio cuidaban el exterior de forma agitada y apurada, pues hoy era un día muy especial tanto para los sirvientes como para aquellos que habitaban en el lugar. Después de muchos meses de ausencia, el señor de aquellas tierras regresaba a su casa tras haber estado fuera por asuntos políticos.
En el interior del carro donde se encontraba el hombre miraba nostálgico el paisaje tan reconocido por él. Anhelaba llegar pronto a casa, especialmente para ver a la preciosa jovencita que hace años había recogido y que últimamente se estaba convirtiendo en una muchacha inteligente y hermosa. Muchos hombres no hacían más que hacerle propuestas de matrimonio e incluso indecentes, pero ella sabía como rechazarlas. Y eso no era todo, su querido hijo Seichiro no hacía más que meterse en medio de aquellas proposiciones, alegando que la joven no merecía la pena porque no era más que una recogida sin hogar y sin familia.
Suspiró con fuerza al recordar que su hijo tal como había predicho, no había cambiado su actitud con ella en lo que habían pasado de años. Seguía lastimándola con palabras hirientes, pero ella en vez de molestarse o entristecerse, contestaba a todo eso con una dulce sonrisa comprendiendo en el fondo los sentimientos de su hermanastro. Eso hacía que Seichiro la mirase entre confundido y rabioso, marchándose como dándole a entender que había ganado aquella batalla.
El carro se detuvo en esos momentos y al rato un hombre le abrió la puerta haciendo una leve reverencia.
Nada más poner un pié en sus tierras, aspiró el aire del lugar.
-que gusto es estar nuevamente en casa...
-me alegra volver a verle padre... –dijo la voz grave de un chico de cabellos castaños atado en una coleta alta, de mirada seria y ropas oscuras.
-hola hijo¿qué tal todo por aquí¿Ha habido alguna anomalía mientras he estado fuera?
-nada fuera de lo común, padre. –contestó secamente el muchacho- ya sabe lo de siempre. A esa tonta correteando de aquí para allá. –soltando un bufido lleno de reproche- parece mentira que tenga veinte años. ¿Es que no sabe comportarse como la doncella que es, en vez de cómo una chiquilla de siete años? –dijo frustrante.
-es su naturaleza. Ella no ha nacido para estarse triste y quieta. Además, con esas acciones Rin-chan espera recuperar así ese fragmento de memoria perdido... –suspiró con pesadez- y mira que le digo que lo olvide. Que no se esfuerce en recordarlo. Si dejase atrás el pasado y se centrara en el presente o en el futuro.
-padre¿no será que temes que si lo recuerda se marchará?
-ya sabes que sí. –contestó con tristeza- los médicos que la atendieron dicen que cuando has perdido un fragmento en concreto resulta ser lo más importante de tu vida.
-sus "dejavú", como los llaman, ya van siendo muy constantes. El otro día se quedó otra vez mirando a la luna muy fijamente.
-¿estaba en cuarto menguante? –preguntó Eiji interesado.
-sí. –contestó extrañado.
-tal como pensaba. –volviendo a suspirar como si tuviese cien años- cada vez que la luna está en cuarto menguante, ella se empeña en verla una y otra sabiendo que no le hace ningún bien. Creo que es parte de ese pedazo de su memoria que ha perdido. La primera vez como cuando tiene sus "dejavús", cayó inconsciente.
-siempre ha sido tan estúpida. –dijo el chico con desprecio.
El padre no pudo evitar una sonrisa ante sus palabras.
-pero bien que te ocupas de esa estúpida.
-después de todo, es tu hija. Así lo has dispuesto el mismo día que nos la encontramos sin saber nada de ella. –argumentó.
-pero sé que...
-¡padre! –gritó una joven de veinte años de cabello largo hasta la cintura como el ébano, ojos grandes y dulces que parecían esmeraldas cuando brillaban de alegría. Vestía un kimono propio de una doncella de tonalidades verdes y obi amarillo- que contenta estoy de que hayas vuelto. –abrazándolo con suma alegría.
-¿mi pequeña se ha portado bien?
-claro. –respondió con un puchero mirándole algo ofendida como si fuera una niña pequeña- ¿verdad Sei-kun? –mirando al chico con dulzura.
-por supuesto que no. –contestó el chico tajante- te dedicas a estar al lado de los sirvientes estorbándoles a cada momento.
-ellos no se han molestado. –se defendió Rin con un tono que reflejaba la paciencia.
-porque no se atreven a decirle algo a la "hija del señor del castillo" –terminó mirando a otra parte completamente molesto.
-pero realmente no lo soy. –contestó con una pequeña sonrisa.
Seichiro, llamado Sei con cariño, miró a Rin con asombro. ¿Por qué tenía que ser tan compresiva¿Por qué nunca se defendía de las palabras crueles que le decía?
En medio de ese silencio que se había formado, Eiji miraba a su hijo fijamente. Había algo en él que le había llamado la atención y ese algo no era de ahora sino desde hace mucho tiempo.
-señor... –apareciendo un guardia de palacio- un youkai ha aparecido en sus tierras.
-¿qué has dicho? –preguntó Eiji cambiando su buen humor al enfado lo mismo que su hijo que entrecerró los ojos.
-otra vez esos malditos monstruos. –dijo Sei con odio- padre, déjeme ir en esta expedición para derrotarle.
-Sei, no sabes en lo que te metes. Iré yo como siempre.
-padre, dos cabezas piensan mejor que una. Recuerda que yo también tengo la misma sed de venganza. –dijo con decisión.
-de acuerdo. –accedió viendo que no había manera para que cambiara de opinión- Rin, tú quédate aquí y no salgas.
-sí. Tened cuidado. –dijo la joven con tristeza y entrando a palacio.
Desde que había tomado la decisión de quedarse a vivir allí con ellos no había recuperado nada de su memoria perdida. Había momentos en que trozos del pasado de una voz grave y grotesca le decía algo hacia su persona, pero en su mente no aparecía la imagen de esa persona. Por otro lado, había otra persona que solo aparecía en sus sueños, sintiéndose segura y protegida. Había sido alguien quién en una noche le había dado calor y confort alejando todos los males que la rodeaba. Sin embargo, al despertar no recordaba su rostro. Solo una luna en cuarto menguante y algo blanco.
-¿quién eres? –se preguntó a sí misma.
-¿habláis sola alteza? –preguntó una joven algo más bajita que ella, de constitución joven.
-no. Solo preguntaba quién es esa persona que aparece en mis sueños una y otra vez. –contestó con cierta melancolía.
-¿creéis que es la clave para recuperar vuestra memoria?
-algo me dice que sí. Pero mi cerebro se niega a recordar su rostro, incluso su voz. Sin embargo, la voz de otro hombre regañándome suena continuamente.
-alteza, creo que debéis descansar y no esforzaros en recordarlo así a la fuerza. Además, tenga en cuenta que su padre y su hermano han ido a exterminar a un demonio... ¿alteza? –mirándola con sorpresa donde nuevamente tenía los ojos fijos en un lugar como si hubiera visto a un fantasma y la cara pálida.
-¿"exterminar"¿"exterminador"? –murmuró para sí misma, dándole un nuevo dolor de cabeza.
-alteza¿estáis bien? –preguntó la joven alarmada agarrándola antes de que cayera al suelo como era previsto.
-sssí... –balbuceando a medida que se sujetaba la cabeza- Naoko-chan, creo que seguiré tu consejo e iré a descansar.
-será mejor que os acompañe. –sugirió preocupada y temerosa de que en el camino se cayera.
-no. Puedo yo sola. –soltándola suavemente para dirigirse a su habitación.
---
Cuando Rin estuvo en su cuarto, no hacía otra cosa que mirar la nada. La palabra "exterminador" había hecho que un pequeño pedazo de su memoria perdida regresara aunque muy vagamente.
Recordaba a un chico. A un joven exterminador. Algo más alto que ella de cabellos y ojos oscuros. De apariencia tímida pero al mismo tiempo valeroso. Incluso recordaba su nombre.
-Kohaku-kun... –susurró.
Junto a ese exterminador veía borrosamente al hombre blanco de sus sueños. Intentar Recordar a él, específicamente, hacía que el dolor de cabeza se intensificara de manera considerada como era habitual.
-no sé si será mejor hacer lo que dicen y no intentar recuperar mi pasado. Después de todo¿qué haría si lo recordara? Me han cuidado todo este tiempo. claro que cuando padre no tiene que marcharse para conseguir aliados para derrotar a ese youkai que buscan...
-----
flash back:
El movimiento continuado donde daba pequeños saltos, hizo que Rin fuese recuperando poco a poco la conciencia.
Lentamente fue abriendo los ojos para encontrarse con los ojos azules de Eiji que la miraban aliviado. Entonces dándose cuenta de la realidad, se fijó que su cabeza estaba reposada en sus piernas las cuales hacían función de almohada para la niña.
-menudo susto me diste.
-¿qué... qué me pasó? –sentándose y echando un vistazo a su alrededor encontrándose en el interior de un carro con Eiji y su hijo.
-caíste desmayada. Antes de eso te quedaste como shokeada mirando a la nada.
-ah sí... –recordando aquella voz extraña pero no el rostro de su dueño.
-por tu culpa, tenemos que posponer nuestro viaje. –acusándola.
-Seichiro. –le reprendió el padre.
-¿eh?
-mi padre quiere que te vea un médico. Por eso regresamos a casa. Sin poder conseguir pistas de ese youkai. –terminó entrecerrando los ojos.
-¿youkai? –cuestionó con una mueca confusa- ¿qué es un youkai?
Hombre y niño la miraron asombrados. ¿Cómo era posible que con los tiempos que corrían no supiera algo a lo que temer?
-¿tan ignorante eres para no saber lo que es un youkai? –preguntó Seichiro casi con burla.
-pues... solo recuerdo que mis padres, mi hermano y el resto de la aldea donde estuve lo nombraban. Pero no sé lo que son.
-son unos monstruos sanguinarios. –dijo Eiji con furia- escúchame atentamente Rin. –pidió con suma seriedad- los youkais en realidad son demonios. Seres crueles y despiadados sin corazón. La mayoría de nosotros, los humanos, queremos que esa raza se extinga de una vez para siempre. Yo más que nadie. Por eso voy de territorio en territorio buscando ayuda en los palacios para destruir a uno en concreto.
-¿destruirlo? Pero¿tan malos son?
-no son simplemente malos inocentona. ¿No has oído a mi padre? Son seres sin corazón. Ni siquiera tienen compasión. Matan por diversión, nosotros somos su comida. Aunque los hay peores. –agregó a medida que desviaba la vista hacia otro lado.
-puede... puede... puede que entre ellos haya alguno bueno. –defendiéndoles, aunque no sabía a ciencia cierto porqué lo había hecho. Había sido algo inconsciente.
-no hay ninguno. –dijo Eiji decididamente- Rin atiende, esos youkais son peores que monstruos. Ellos matan a sangre fría. –cerrando los ojos para abrirlos y mirarla- como a mi mujer y a mi hija.
-¿es por eso que los odia?
-así es. Por eso busco aliados, para eliminar al asesino de mi familia y lo que me arrebató.
-pero¿cómo sabe que quién las mató fue un youkai?
-verás, –acomodándose en su asiento- mi mujer y Hiromi fueron a un templo por petición de los monjes para que lo visitaran. Por supuesto, fueron escoltadas por varios de mis mejores guerreros. No importaba a donde fueran, lo primero era la seguridad de mi familia y el camino era peligroso para ellas. Yo había quedado con mi hijo en palacio ya que se había resfriado. Fue entonces cuando uno de los guardias que las habían escoltado apareció herido de muerte, contándonos que un youkai de vestimenta y pelo blanco había matado a toda la gente del templo incluídas mi mujer y a Hiromi.
-¿un youkai de vestimenta y cabello blanco?
-sí. Dijo que con una sola mano había asesinado a todos de forma cruel y violenta, como si así calmara su ira. No tardé en coger soldados e ir al templo, pero allí solo quedaban los cuerpos hechos pedazos de los monjes, mis guerreros y de mi familia. –recordándolo con gran dolor- desde ese momento, me juré que los youkais eran seres que no debían existir y que encontraría a ese demonio causante de la muerte de mi hija y de mi mujer y matarlo con mis manos. –dijo con rencor.
-sinceramente, yo no entiendo a esa gente que van con los demonios. –aportó Seichiro con repugnancia- traicionan a los de su clase. Humanos con demonios. –agregando con asco- y esas mujeres que se enamoran de esos monstruos saliendo de ahí...
-hanyous. –terminó Rin inconscientemente por él.
Nuevamente la miraron con sorpresa y asombro.
-¿cómo es posible que no sepas lo que son los youkais, pero sí los hanyous? –preguntó Seichiro esta vez con desconfianza.
-no... no lo sé... –respondió con sinceridad y sorprendida de sí misma.
-¿no habrás tenido trato con ninguno, verdad? –volvió a preguntar de forma sospechosa.
-no... que yo sepa...
-¿no será que ese pedazo de memoria que perdiste está vinculado con un hanyou?
-imposible. –contestó el padre por ella- he oído rumores sobre un hanyou que hace años robó la famosa "Shikon no tama" y que por ello, una gran sacerdotisa perdió la vida.
-¿y eso que tiene que ver, padre?
-si esta niña estuviera realmente con un hanyou no la encontraríamos bien ataviada y tan saludable y con un rostro lleno de color. –viéndola con una sonrisa en sus labios- es como si no le hubiera faltado de nada y la hubieran tratado como algo muy valioso.
-quizás. -afirmó ella no muy segura- este kimono no sé quién me lo dio. Sé que antes iba más sucia y con otro kimono que no abrigaba nada.
-no te esfuerces, pequeña. –dijo con dulzura pasando su mano sobre su cabeza- ya lo recordarás todo en su debido momento. Por ahora te quedarás con nosotros¿te parece bien? De hecho, puedes llamarme padre si así lo deseas.
-eh... –sin saber que decir- yo... yo... no creo que a Seichiro-san le agrade demasiado.
-ya te he dicho que no te preocupes.
-yo... ¿de verdad? No quiero ser una molestia.
-mira niña, toma una decisión ya. –dijo Seichiro harto.
-está bien. –accediendo finalmente.
-¡genial! –exclamó entusiasmado- cuando lleguemos a palacio te presentaré a todos. Incluso te buscaré una doncella para ti... ¿Rin? –notándola ausente y pálida como antes.
-
-parece que es decisión del amo... en cuanto todo esto acabe, regresaremos a palacio y acabarás siendo tratada como si fueras la princesa del castillo...
-
después de recordar ese suceso, volvió a caer desmayada...
-----
-tuve que estar con alguien importante. –murmuraba para sí misma- alguien que debía protegerme de todo. ¿Cómo es que olvidé a alguien así? –atormentándose como era la costumbre.
Se levantó de cama viendo como el anochecer había caído. Se dirigió hacia la terraza para contemplar nuevamente ese astro brillante del cielo que no hacía más que atraerla como a un imán.
-¿qué misterio me guardas mi querida luna?
o.o.o.o.o
Otro día ordinario que había transcurrido, otro youkai que había exterminado dejando su cuerpo hecho pedazos. Todo era igual que antes, antes de conocerla. ¿Cómo pudo una simple niña humana afectarle tanto?
A quién se engañaba.
No era una simple niña humana. Ella era como la luz. Con su sola presencia, con aquella cálida sonrisa lograba calmarlo y serenarlo.
Como echaba de menos esa dulce e inocente sonrisa que siempre le dedicaba cuando regresaba.
Empuñó su espada con fuerza al saber que nunca más volvería a verla. Todo en su vida, en su corazón se había vuelto oscuro y sin ninguna pizca de compasión. Odiaba a todos los seres por igual y ahora su única ambición era que todos ellos padecieran el mismo sufrimiento que tenía él. Solo aceptaba como compañía y aliados a dos de sus sirvientes, Jaken y Ah-hun, aunque eso no quería decir que los tratase amablemente.
Solo a ella, ella era la única que recibía "cariño" de su parte. Le había tocado tan hondo, tan profundamente.
Quizás era por su carácter fresco e inocente. En su interior no había ningún tipo de malicia. Se preocupaba por todos, ya fuesen amigos o enemigos. El que fuera con él, contrastaba demasiado.
Ella, la bondad personificada; él, obsesionado con el poder, frío y sin corazón.
Ella alegre; él tosco.
Ella siempre sonriendo, él continuamente serio.
Miró la luna fijamente sintiéndose melancólico. Recordando sucesos suyos, sucesos que nunca olvidaría y que guardaría.
-----
flash back:
-oiga amo¿puedo hacerle una pregunta? –preguntó la pequeña Rin.
-¿qué?
-¿cuántos años tiene? –preguntó curiosa.
-niña estúpida¿cómo osas preguntar una tontería como esa?
-Sesshomaru-sama¿es una tontería? –dirigiéndose hacia él.
No obtuvo respuesta por parte suya.
-seguro que usted es más joven que Jaken-sama. –siguió inocentemente.
-¿me estás llamando viejo, maldita niña? –preguntó el demonio sapo exasperado.
-no. Pero Sesshomaru-sama tiene un aspecto más jovial y es mucho más ágil que usted.
-eso es porque somos de distintas razas de demonios. –explicó el inuyoukai- nunca hay que juzgar a nadie por su apariencia.
-entendido. –dijo de forma clara- pero Sesshomaru-sama...
-¿y ahora qué quieres¿Es que no piensas callarte? –decía Jaken completamente harto de semejante parloteo.
-aunque sea un youkai, supongo que tendrá un cumpleaños¿no?
-a mí no me interesan esas trivialidades. –contestó secamente.
-pero... Rin quería hacerle un regalo. –dijo tristemente y desilusionada por la respuesta recibida.
-niña tonta¿no sabes entender al señor Sesshomaru? Él no se preocupa por esas nimiedades.
-pero...
-¡y cállate! –sentenció Jaken.
Rin guardó silencio sintiéndose más angustiada que nunca. No porque su amo no tuviese en cuenta el día de su cumpleaños, sino porque nunca más celebraría el suyo propio.
---
Esa misma noche, Sesshomaru regresaba de su típica investigación de la zona sobre si encontraba alguna pista de Naraku. Cuando llegó al pequeño campamento donde estarían todos dormidos, halló a Jaken apoyado contra un árbol durmiendo con un globo saliéndole por su nariz, a Ah-hun donde una de las cabezas reposaba encima de la otra... pero faltaba alguien más de aquel grupo.
Su primer instinto era darle una patada a su inútil sirviente, pero sus sentidos le hicieron saber que ella no estaba muy lejos de allí.
Con cautela, fue siguiendo su olor con la decisión de mirarla de forma intimatoria a modo de castigo. Sabía que con eso la asustaba y la hacía sentir mal. Sus órdenes eran claras. Ella no debía andar sola por la noche por aquellos parajes desconocidos. Estaba infestado de youkais, la mayoría sedientos de carne humana. Para él, sería un golpe muy bajo tener que luchar con un demonio de bajo nivel.
Llegó a un claro donde ella estaba sentada haciendo algo que ignoraba ya que le daba la espalda.
-Rin. –llamándola duramente.
La niña dio un respingo del susto recibido. Se giró y en su rostro se dibujó una gran sonrisa. Con energía se fue acercando al youkai quién ya se preparaba para darle su justo castigo. Cual fue su sorpresa al ver como ella le daba un ramo de flores silvestres.
-como considera absurdos los cumpleaños, pues Rin-chan no quiere rendirse y hacer que recuerde lo maravillosos que son. Por eso, hasta que sepa cuando es, consideraré hoy su cumpleaños. Lo tendré grabado en mi mente. –dijo con seriedad y una decisión muy infantil que le producía una gracia interna al youkai.
-¿tan importante es eso para ti?
-sí. Cuando vivía con mis padres, el único regalo que recibía era su cariño. Éramos muy pobres. Pero yo con eso me contentaba.
-¿es que acaso esperas que yo te dé ese sentimiento? –preguntó casi con burla sin mencionar ese nombre que para él consideraba absurdo y estúpido.
La niña le miró inexpresivamente, bajó la mirada y volvió a mirarle felizmente.
-usted me ha dado la vida y el estar junto a alguien tan maravilloso como usted, ese es el mejor regalo que he recibido en toda mi vida.
Sesshomaru la miró ligeramente sorprendido. Ella daba, pero no le pedía nada a cambio. Solo el estar junto a él.
Sonrió tiernamente y miró la luna donde dentro de unos días estaría llena.
-el primer día que veas la primera flor de primavera, cuando la luna esté en cuarto menguante, ese día será mi cumpleaños. –contestó finalmente.
-¿eh? –mirándole confusa- pero amo, eso puede caer en cualquier día, no en uno en concreto.
-Rin, tengo más años de los que piensas y no recuerdo exactamente que día nací. Solo sé que fue cuando apareció la primera flor de primavera en una noche con la luna en cuarto menguante.
-eso significa ¿qué cuando Rin crezca usted será viejo más que Jaken-sama? –preguntó con miedo.
-ya te he dicho que hay distintas razas de demonios. Su ciclo de vida no es igual en todos. Es muy probable que cuando crezcas yo siga igual.
-menos mal. –suspirando aliviada- creía que cuando creciera no estaría a mi lado. Quiero estar para siempre junto a usted. –diciendo aquel deseo que tanto anhelaba.
-y lo estarás. –dijo por inercia, posando su única mano sobre su cabeza sintiéndose enternecido por el afecto que tenía hacia él y viendo como ella le sonreía feliz.
-----
Y ahí estaba rota la promesa.
La primera promesa que hacía a alguien y ya rota. ¿Cómo pudo haber prometido algo y además cuando esa promesa era eterna? Demasiado seguro de sí mismo se sentía al pensar que podría tener y conseguir todo lo que quisiera.
Y así continuaría.
Él era Sesshomaru, el gran youkai, el lord de las tierras del oeste.
Seguiría matando y seguiría buscándola para hallar nuevamente esa paz interior.
Ella estaba viva.
Se rehusaba a creer que hubiese muerto. Aunque hubiese pasado el tiempo, la traería de vuelta. Aunque tuviese que buscar en el lugar más escondido, la encontraría.
-Jaken –llamándolo repentinamente.
-¿sí amo? –acercándose a él.
-¿cuántos años tiene Rin ahora?
-ah... pues... creo que 20, señor. ¿Puedo preguntar para qué lo quiere saber? –todo confuso sobre la edad de la humana.
Sin embargo, Sesshomaru lo ignoró completamente. Su mente estaba puesta en como sería Rin a esa edad y algo le decía que seguramente sería asediada por muchos hombres. Sabía que cuando una humana se encontraba en desarrollo de convertirse en toda una mujer, era la mejor oportunidad para esos seres y pedir su mano en matrimonio. Y si eso sucediese la perdería para siempre.
-"no pienso consentirlo. Para empezar ella es solo mía. No permitiré que esté con otro hombre. Ella se quedará conmigo para siempre."
CONTINUARÁ...
--------------------------------------------------
Notas de la autora:
¿Y bien¿Qué os ha parecido? Ahora han pasado los años. Rin ya es toda una mujer y sigue con su padre adoptivo que como podéis apreciar odia a todos los youkais por una razón poderosa. Algo me dice que algunos estaréis con cara de asombro.
Y ya veis también. Sesshomaru se niega a creer que está muerta aún con los años pasados. Sigue acordándose de ella y desea encontrarla. ¿Lo hará¿Y si la encuentra, ella le recordará?
Pues me queda decir, que las respuestas a vuestros reviews las pondré mañana en mi pág de Basho no Aotsuki y por supuesto daros las gracias por dejar vuestros comentarios. Doy las gracias a: La Hanyou de Inuyasha, Rin Tsuki, L.I.T., selene, colewings, FlorHaunted, Brenda jet aime, takako-kurumi y maita.
Una última cosa más y es que en nochebuena os traeré un regalito a todos los amantes de esta pareja.
Un fic.
Preview: Inuyasha y los otros sienten el aroma de Naraku, pero ese día es 24 de diciembre, y Kagome quiere regresar a su época para pasar la nochebuena con su familia. El solo hecho de mencionar la comida, hace que Inuyasha y su grupo se vayan con ella... y unos cuantos más. Rin que estaba de paso, la escucha y le comunica a Jaken el asunto de Naraku. También le dice que para no ser un estorbo se irá con Kagome a su época y eso hace feliz a Kagura ya que está con ellos y así podrá pasarla asolas con Sesshomaru. ¿Qué hará el youkai¿Irá a destruir a Naraku y se quedará con Kagura o por el contrario irá a buscar a su protegida a la época de Kagome?
'Atori'
