Dos de la mañana. No puedo dormir. Por tercera vez en la semana no puedo consiliar el sueño, lo cual comienza a preocuparme, se está haciendo una costumbre desde hace algunos meses. Me levanto pesadamente del sillón con la precaución de no hacer ruido alguno, y así no despertar a Miguel, quien tal parece haberse quedado dormido a mi lado.

Observo con cuidado mi alrededor. La tele continúa encendida, aparentemente la programación de esta hora incluye un par de infomerciales. Ahora sé por qué Mikey cayó rendido a lado mío y no en el sofá de junto, donde suele dormir cada noche, o al menos la mayoría de ellas. El resto de la sala está a oscuras, teniendo yo como única fuente de luz por el momento al televisor. A tientas busco una lámpara en la pequeña mesa de centro improvisada, la cual está hecha con un par de cajas y una tabla encima. Al no encontrar nada sólo me resta tomar mi celular y usar la escasa luz que emite la pantalla para poder caminar sin tropezar.

Me dirijo a la cocina sin poner mucha atención en mi camino, lo cual causó chocara con un mueble. Intento evitarno quejarme para no hacer levantar a los demás, aunque realmente me dolió. El golpe sirvió para mirar mi entorno: algunas viejas fotos llenas de polvo donde hay una pequeña niña pelirroja con un vestido amarillo y un pantalón de pescador* bajo de este, también con unas lindas sandalias color blanco y un par de florecitas en ellas; la niña parece estar feliz junto a una hermosa mujer rubia detrás de ella, a la cual no se le distingue mucho el rostro. Puedo deducir que es una imagen de Abril junto a su madre antes de que esta falleciera. Abril sí que era linda incluso desde pequeña, con esos enormes ojos azules y un poco de sonrojo en sus mejillas por la felicidad.

Sobre otro mueble hay más fotos junto a su padre, algunas más junto a su mamá, y otras en las cuales aparecen los tres. También hay marcos en los que la chica aparece sola: veo fotografías en las que le hace falta un diente, igual que a mí, pero con la diferencia de que ella sí lo recuperó. Río por lo bajo al pensar en esa idea, cosa que no hago muy seguido desde hace algún tiempo. Llevo meses sin sonreír como antes desde lo ocurrido en Nueva York.

Extraño mi hogar. Todos lo extrañamos.

Después de tomar un vaso de agua en la cocina, me dirijo a las escaleras. Subo los escalones con lentitud, no tengo necesidad de subir velozmente, sólo subo para que pase el tiempo.

Me detengo frente a la puerta del cuarto donde descansa Abril. Cómo me gustaría abrirla para verla dormir. Pero no soy un pervertido, nunca lo he sido, y no pienso empezar ahora.

Continúo caminando por el pasillo. Al pasar por la habitación en la que duerme Casey escucho claramente sus ronquidos y palabras que dice dormido. Me alegra no tener que dormir cerca de él, o no podría hacerlo. Aunque aún así estoy despierto a estas horas.

La puerta del baño está abierta, así que me dirijo a éste para poder entrar. Tal parece Rafael se quedó dormido nuevamente en un banco, cuidando de Leo.

Con tristeza, observo a mi hermano mayor. Aún sigue en la bañera llena de agua, sin su antifaz, lleno de moretones y algunas cicatrices producidas por cortes y otros golpes. Su caparazón no ha cicatrizado del todo, después de haberse estrellado, es casi imposible que se regenere, pero por lo mientras esperamos a que cierre completamente la herida.

Es en este momento, justo cuando lo veo tan débil y vulnerable, que aquél sentimiento de culpa vuelve a mi, haciéndome imposible el verle a la cara.

Si tan sólo lo hubiera escuchado cuando me habló, pude haber evitado esta catástrofe...

*Flashback

Tres meses antes...

-¡Escúchame Donnie! No vamos a construir un robo-mecha gigante, ¿entendido?

-¡Leo, es una excelente opción! ¡Tal vez la única manera de detener al Kraang!- esto me está sacando de mis casillas.

Desde hace algunos días, las cosas entre Leo y yo se han puesto algo... tensas. He insistido miles de veces e utilizar a la Mecha- Tortuga para luchar contra el Kraang supremo, pero Leonardo continúa con esa terquedad de abandonar la ciudad. No entiendo por qué no confía en mí. Sé que puede funcionar, me he esforzado para lograr crear una máquina suficientemente armada y con gran defenza para luchar en caso de una invasión (la cual no se hará esperar). Pero al parecer, mi "sabio" hermano mayor, alias "el líder sin miedo", no resultó tan "sin miedo" como suponía Rafa, pues tal parece teme que mi robot gigante sea una chatarra que no pueda ni hacerle un rasguño al enemigo, o eso me ha dado a entender durante este tiempo. Según él, la mejor opción es irnos de la ciudad, al igual que una bola de cobardes.

A veces estoy de acuerdo con Rafa: Leonardo podrá ser el líder que Splinter escogió, pero eso no significa que todas sus órdenes sean las mejores. Un líder tiene que analizar todas las opciones disponibles, no sólo quedarse con la suya para hacer su santa voluntad esperando que lo sigamos como su séquito de títeres personales. No somos sus marionetas, y debe entender que a veces sus ideas no son las únicas correctas.

Toda mi vida me he llevado a la perfección con Leo. Él siempre me elogiaba por mi inteligencia y por mis inventos, a excepción de la vez que casi incendio sus figuras de acción, pero eso fue cuando teníamos nueve años. Una que otra vez me molesté con él y viceversa, pero nunca nos habíamos peleado tal como hacía con mi hermano de rojo. Si mi memoria no falla (y de costumbre, no es así), es la primera vez que discuto con mi hermano más grande de esta manera. A decir verdad, me entristece un poco, pero no dejaré atrás mi idea del Mecha hasta que él entienda que no es mala opción.

-Si tan sólo me escucharas una maldita vez en tu vida, te darías cuenta de que tengo razón. Pero eres incluso más terco que Rafa- Leo me mira con ira, pero sus ojos muestran algo de tristeza.

-¡Entiende, Leo! ¡Hay más opciones! ¡No tenemos que huir como si fueramos cobardes!- debería escucharme a mi.

-¡Debemos irnos ahora que podemos! ¡Si nos quedamos aquí podríamos poner en riesgo a toda la humanidad!- exclamó en mi cara. Ya me estoy cansando de esto.

-¡¿Sabes?! ¡Si yo fuera el líder-! -antes de terminar mi oración, Leo me interrumpe de una manera que jamás pensé.

-¡Pero no lo eres! ¡Aquí el líder soy yo! ¡Se hará lo que yo digo sin que me cuestiones!- sus palabras me callaron por completo. Jamás pensé que me respondiera así, no es cosa de Leo contestar de esa manera. Parece que se arrepiente de sus palabras, pues me mira de una forma que jamás había visto en él.

-¡Leonardo!- sensei ha entrado a la habitación por nuestro escándalo. -¿Qué es todo este ruido?- pregunta regañando a mi hermano de azul. Él me da la espalda de manera cortante.

Despúes de eso, sucedió algo inesperado: Abril llegó corriendo con una amiga suya a la alcantarilla, debido a que eran perseguidas por Roboninjas del Pie. Cuando la chica que venía con la pelirroja nos vió, descubrimos era un androide creado por el Kraang para infiltrase en nuestra guarida y así iniciar la invasión. Luego de una fallida batalla, en la que el maestro Splinter logró salvar nuestros caparazones, quedándose en nuestro hogar, intentamos escapar en el Tortumóvil, cosa que no logramos, pues el Kraang sub-prime lo destruyó, cosa que no me agrado mucho. Semanas de trabajo se fueron a la basura después de eso. Lo único bueno de ahí fue que reaccioné a tiempo para voltear y esquivar el misil que se dirigía a mí, y terminó rozando mi nariz, o hubiera estado en el lugar de nuestra primera opción de escape.

Al llegar a un camino vifurcado, se me ocurre ir por el Tortu-Mecha, pero tal parece que el "líder sin miedo" decide huir de la ciudad nuevamente.

-Debemos ir por este camino- dice con desición. ¿No ha entendido que es nuestra oportunidad para derrotarlos?.

-Usemos el Tortu-Mecha- yo también hablo decidido.

-¡No debemos poner en riesgo a la ciudad!- vuelve a repetir esa idea.

-¡Podemos protegerlos ahora! ¡No sólo dejarlos aquí!- respondo. Antes de poder continuar con nuestra discución, un portal se abre en medio de ambos, separando a Leo de nosotros.

Horas más tarde...

Abril me ha dejado claro que no se siente del todo atraída hacia mí. Tal parece que prefiere al pelinegro que está frente a mi.

Rafael acaba de preguntar por Leonardo, de quien me había olvidado los últimos minutos. Justo segundos después, segundos pasan hasta que escuchamos un cristal romperse en pedazos. Volteo sólo para darme cuenta que Leo acaba de ser lanzado inconsciente y mal herido por la ventana. Rafael y Miguel Ángel corren a verlo, mientras yo, aún petrificado por la espantosa escena, camino lentamente hacia ellos.

-L-Leo...- digo apenas en un hilo de voz.

-¡Leo!- exclama Rafa con los ojos abiertos, quien toma a mi hermano más grande con delicadeza para colocarlo en su regaso.

-¡Mira! ¡Se estrelló su caparazón!- Mikey está mnuy alarmado, toma con cuidado el brazo izquierdo de Leonardo a la vez que inclina un poco a mi hermano para ver lo que yo no quería ver: como Miguel había dicho ya, el caparazón de Leonardo se ha estrellado, logrando que un fragmento se despegara de su sitio, dejando ver por un espacio algo notorio el tejido carnoso y verde que une a una tortuga con su concha. De este espacio emanan varios hilos de sangre. No sé desde cuando pueda estar así, y no quiero imaginar cuánta sangre ha perdido ya.

En estos momentos odio ser un científico, pues sé lo malo que puede ser que el caparazón de una tortuga se rompa, y para que eso suceda debe haber un golpe extremadamente fuerte de por medio. Me invaden posibles escenarios para que Leo haya terminado así.

Me pongo a pensar en lo sucedido después de la última vez que intercambié palabras con el líder del equipo. Lo único que hice fue pelear con él, fue mi culpa que nos separáramos. Si lo hubiera escuchado desde un principio y hubieramos salido de la ciudad tiempo atrás, nada de esto estaría pasando. Estaríamos todos juntos otra vez, y Leo estaría sano y salvo, pero ahora...

*Fin del Flashback*

Leonardo lleva casi tres meses en coma. No hay señal de mejora desde que sus heridas pararon de sangrar camino a este lugar.

Al derrotar al Kraang Supremo, los seis (Rafa, Mikey, Leo, Abril, Casey y yo) salimos de la ciudad en la vieja camioneta del padre de Abril hacia su viejo hogar en las asafueras de Nueva York. Mientras estábamos en la vagoneta, me dediqué exclusivamente a curar a Leo lo mejor que pude. Limpié sus heridas, cerré algunas que eran bastante profundas, otras las vendé con lo que tuve a la mano, a unas más les tuve que poner gasas debido a la tardanza en dejar de sangrar, y a otras les tuve que poner más que sólo agua oxigenada para poder desinfectar el área dañada. Fue difícil lograr que su caparazón no estuviera lleno de sangre, pues por más que intenté quitarla, de su herida fluía más de ese líquido vital, lo que me asustaba, pues me hacía pensar que Leonardo podría morir por desangramiento. Afortunadamente logré evitar que más sangre se derramara, justo antes de que fuera tarde.

Al llegar aquí, con mucho cuidado colocamos a Leo en la bañera de la casa, y ésta la llenamos de agua. De esta manera él no podría deshidratarse.

Hemos esperado a que nuestro hermano mayor despierte, cosa que no ha sucedido, y tal parece que no pasará. Comienzo a perder las esperanzas.

Rafael ha pasado todo este tiempo a un lado de Leonardo, cuidando de él, esperando abra los ojos en cualquier momento, y mostrando esa sonrisa que nos hacia sentir tranquilos, pensando que todo estaría bien. Miguel Ángel hace algunos quehaceres del hogar; últimamente no hace tantas bromas como antes, pero se divierte algunas veces; Abril lo ayuda en eso del cuidadod e la casa, y en ir por comida y cosas por el estilo. Casey ha estado intentando arreglar una vieja camioneta que estaba en el granero. Yo... casi no puedo dormir por las noches. Paso la mayor parte de mi tiempo en mi improvisado laboratorio, en el mismo lugar que Jones, intentando crear una medicina con mutágeno para que Leo se recupere más rápido. Sin embargo, hasta ahora no he logrado muchos avances, pero no me rendiré hasta lograrlo.

Fue mi culpa que él se haya separado de nosotros. Fue mi culpa que el Kraang nos haya encontrado. Fue mi culpa que Leo haya tenido que luchar con todo el clan del pie. Fue mi culpa que haya peleado contra Razhar, Car de Pez y Garra de Tigre. Fue mi culpa que Leo se haya encontrado con Destructor cara a cara. Fue mi culpa que Splinter desapareciera después de aquella batalla con Shreder. Pero lo que más me duele, es saber que es mi culpa que Leonardo esté así.

No puedo vivir con ello, no puedo mirar a nadie a la cara desde entonces. Sonreír me es muy difícil después de saber que yo soy el causante de todo esto. No creo que mis hermanos, o Abril, sepan acerca de esto. Ellos dicen que la culpa es de Destructor y el Kraang, pero yo sé que no es así, yo sé que soy el culpable de todo esto, y me duele por dentro todo esto. Espero...poder volver a ser feliz junto a mi famila algún día...


¿Y? ¿Qué les pareció este capítulo? Supongo que es el último que está basado en la serie. Es probable que a partir de la próxima actualización todo sea obra de mi pequeña imaginación.

No sé, me duele pensar que pasaba en la mente de Donnie en esos momentos. Me imagino que sentiría de estar en su lugar, y me dan ganas de llorar TTwTT ¿a ustedes no?

Beuno, ya saben, cualquier error ortográfico favor de omitirlo, escribo con rapidez, pero no significa que mis dedos no se traben y yo ni en cuenta jeje...je...

La siguiente historia en actualizar será SAINW, ok? espérenla con ansias x) (si es que la siguen, claro...)

Chance y los próximos capítulos sean más largos, pero haré anotaciones por si eres como yo que por X razón lee de a cachitos algunas historias debido a otras X razones x3 así no se perderán jeje.

Cualquier comentario es bien recibido. Acepto sugerencias, amenazas de muerte, ya saben... de todo... ¡Nos leemos depsués! =D