El invierno había caído sobre Greenwood, dejando un espectáculo hermoso y a la vez intimidante para aquellos que no conocían el bosque. La oscuridad que se había asentado en los alrededores del reino, contaminaba paulatinamente su hogar.
Legolas patrullaba con especial interés una zona del bosque, pues los exploradores habían notificado sobre la presencia de un extraño ser, aún no identificado.
-Capitán, deberíamos regresar, estas extensiones no son parte de nuestro reino, además no hemos encontrado nada –Kherion, lugarteniente y amigo de Legolas, hablaba con voz calma y segura.
-¿Crees que es propicio regresar si no tenemos información para el rey? –
-Legolas, mellon-nin, hemos estado registrando esta parte del bosque por casi siete días y aún no hemos encontrado indicios de lo que aparentemente descubrieron los exploradores –
-Lo que me da otra razón para creer que hemos omitido algo – esta vez, Legolas volteó y enfrentó a su amigo.
-Entiendo tu preocupación Legolas, pero como tu lugarteniente debo asegurar el bienestar de la patrulla y en especial tú bienestar. –indicó con gran énfasis en la última parte
-Estoy bien Kherion, además no necesito niñera – Legolas señaló con voz más irritada de lo que pretendía.
-Como digas, pero si no te preocupa tu bienestar, por lo menos preocúpate de los demás, tu patrulla está cansada y no han tenido tregua desde hace meses en estas excursiones –
Después de unos tensos segundos, en los que el joven capitán de los arqueros sostuvo la mirada de su lugarteniente, relajó su postura y finalmente habló.
-Está bien, reúnelos, regresamos al palacio– Legolas suspiró pesadamente, mientras su amigo se retiró a cumplir con su orden.
Dando una última mirada a la extensión que se presentaba frente a él y que por una u otra razón no habían sido capaces de explorar, Legolas regresó al campamento.
Su mirada se perdía en el bosque, el espectáculo que traía la lluvia era algo que, en cierta forma, le relajaba, le permitía alejar pensamientos tortuosos y escondía aquellas emociones que se negaba a dejar salir.
Thranduil permanecía de pie en su estudio, observando por la ventana la caída de la lluvia. El invierno se había manifestado en toda su gloria, logrando cesar gran parte de las actividades en el exterior.
Un golpe en la puerta lo sacó de sus reflexiones.
-Entre –
Un elfo de cabellos castaños, con rostro sereno y sabio, entró por la puerta cargando una pequeña bandeja con fruta y miel, la cual posó sobre la mesa que se encontraba al lado del sofá cercano a la chimenea.
-Mi señor, traigo noticias de la patrulla que se aventuró al sur; ellos deberían regresar al caer la noche – el consejero del rey comentó muy animado.
-Legolas regresará al finalizar el día – sus esperanzas se desvanecieron de inmediato al escuchar a su soberano.
-Son buenas noticias Turión – Thranduil mantuvo su mirada fija en la ventana, asintiendo levemente ante la noticia. Su voz era monótona y carente de emoción.
-Cuando lleguen, dile a Legolas que necesito un reporte inmediato, también reúne a Darim y Avner, que estén presentes cuando se me informe. –
-Así se hará mi Señor, ¿hay algo más que necesite?
-No, es todo, te puedes retirar.
Turión se dirigió a la puerta con una mirada triste en su rostro, albergaba la mínima esperanza de que su amigo se alegraría al saber del regreso de su hijo. Lamentablemente, no había sido así.
La noche había llegado presurosa sobre el reino de Greenwood, el frio ya se hacía notar y la lluvia continuaba repiqueteando sobre la plaza principal.
Turión se encontraba de pie en la entrada de la plaza, esperando por el arribo de la patrulla que hacía su ingreso luego de largos días de lejanía.
-Sean bienvenidos, el rey expresa sus disculpas por no encontrarse aquí, ya que asuntos urgentes le requieren esta noche –
La verdad sea dicha, Turión solo deseaba que el testarudo de su amigo, hubiese hecho acto de presencia y estuviese recibiendo a los cansados guerreros, en especial, a su hijo y no que se escude tras las labores del reino.
-¿El rey se encuentra bien? ¿Hay algo que le perturbe?
Y allí estaba, la cálida y sincera voz de Legolas, llena de preocupación y cariño; que a pesar de la distancia que Thranduil tanto se había empeñado en mantener, su hijo aún se preocupaba enormemente por él.
-El rey se encuentra bien joven príncipe, solo está atascado con un montón de papeles, nada más – Turión sonrió alentadoramente.
-Aunque te espera en su estudio, requiere ser informado de inmediato.
-Así se hará – asintió Legolas, mientras daba órdenes a su lugarteniente.
-Kherion, que todos se dirijan a los salones de sanación, después pueden descansar.
-También deberías venir –señaló su amigo
-Más tarde, ahora debo informar al rey.-
Dicho esto, Legolas comenzó su camino a través de la plaza, guiado por Turión, en dirección al estudio de su padre, pero no sin antes escuchar un murmullo proveniente de su amigo, algo que decía sobre "la testarudez de este principito cabeza dura".
El estudio de Thranduil se encontraba bien iluminado, él estaba sentado tras su escritorio sumido en una pila de papeles, mientras Darim, comandante del ejército de Greenwood y Avner, capitán de la guardia real, permanecían en silencio mientras revisaban algunos reportes.
Legolas entró y presentó sus respetos con el tradicional saludo élfico
-Bienvenido Legolas, espero que seas portador de buenas noticias – Thranduil no se hizo esperar.
-Algunas mejores que otras mi señor, sin embargo debo decir que fue una patrulla extenuante –suministró el príncipe.
-¿Qué encontraste Legolas? – preguntó interesado Darim
-En nuestro camino al sur encontramos una manada de aproximadamente 50 orcos, los cuales vagaban en dirección norte, me temo que hacia el palacio; luchamos contra ellos, algunos lograron escapar así que los perseguimos, su vía de escape nos condujo a la frontera, donde descubrimos un de nido de arañas que les dio refugio a los orcos. –
El silencio era tenso en el estudio del Rey mientras el joven príncipe, de pie frente al escritorio de su padre, continuaba con su relato.
-Dieron una gran batalla, resistieron bastante bien, pero al final logramos acabar con ellos, ambos, orcos y arañas fueron eliminados. – finalizó Legolas
Luego de unos segundos en los que el rey permaneció observando al joven príncipe, habló.
-Ciertamente nuestro enemigo ha perfeccionado sus ataques y está buscando aliados, por lo que no podemos permitir que nos sobrepase – Thranduil giró sobre sus talones dirigiéndose a su silla tras el escritorio
– Darim, dobla las patrullas en las fronteras, debemos permanecer fuertes e infranqueables, no debemos darnos el lujo de perder ni un centímetro de nuestro bosque – El rey habló severo
– Avner, debemos estar alerta en los caminos y ríos, si es necesario disponer más soldados, que así sea, la patrulla de Legolas queda a tu disposición y Legolas… - Thranduil volteó a ver su hijo
-Tenemos que hablar.
Ante esta señal Comandante y Capitán se levantaron de sus asientos y abandonaron la sala a cumplir con lo encomendado, dejando a padre e hijo a solas.
Cuando toda actividad cesó en la sala, Thranduil habló firme y carente de emoción con la mirada fija en su heredero.
-¿Estás herido?
-No, mi señor – aunque la declaración no era del todo cierta, puesto que sus costillas, al menos un par de ellas, opinaban muy distinto.
-¿Has comido?
-Sí, mi señor – la última vez que el joven príncipe comió correctamente fue antes de salir del palacio, hace unas cinco semanas atrás.
-¿Dormido?
-Sí, mi señor
Thranduil observó a su hijo por unos largos segundos quien permanecía en pie, un tanto rígido en su postura, frente a su escritorio, luego volvió su atención a una pila de papeles que descansaban ordenadamente en su superficie.
-¿Qué más encontraste en tu patrullaje? – La voz del rey era plana y sin emoción, sin embargo, demandaba respuestas inmediatas.
-Revisamos el sur de la frontera, donde los exploradores mencionaron ver actividades sospechosas, sin embargo no encontramos señales de campamentos orcos o nidos de arañas, pero no tuvimos la oportunidad de comprobar con mayor detenimiento esa área –
-Entonces qué te preocupa, si dices que no encontraron nada –
-Hir-nin, permítame regresar a explorar esa área, estoy seguro de encontraré la fuente de este mal, puesto que estoy seguro tiene relación con el extraño comportamiento que orcos y arañas están teniendo. – El príncipe exclamó con gran urgencia en su voz, quizás demasiado ansioso por regresar.
-No tiene sentido enviarte a un lugar donde solo hemos recibido rumores de que algo o alguien ronda esas tierras, además esa área se encuentra fuera de nuestras fronteras, por lo que no es asunto nuestro o que allí ocurra
-Pero mi señor, si realmente los rumores son ciertos y un hechicero se esconde en nuestras fronteras, debemos detenerlo antes de que pueda causar más daño a nuestro hogar –
Legolas se aferró a la esperanza de hacer entender a su padre, sin embargo el rey ya había tomado su decisión.
-¡No te atrevas a cuestionar mi juicio Legolas! –La voz de Thranduil rugía como un trueno y sus ojos reflejaban la ira de los rayos mientras sostenía la cansada mirada azul profundo de su hijo.
-La decisión ya está tomada, si no fuiste capaz de encontrar nada que respalde tus palabras entonces no puedes venir aquí solicitado aventurarte en un viaje estúpido y sin sentido. Hay asuntos de mayor importancia que requieren tiempo y dedicación en este reino, no tus simples caprichos Legolas
-No son "simples caprichos" por lo que solicito tu venia para explorar esa parte del bosque mi señor – La normalmente dulce y comprensiva voz del príncipe, sonaba amarga y ruda
-Tengo motivos para creer que algo se está tramando en ese sector, estuve en las inmediaciones y creo oportuno registrar a fondo antes de que seamos sorprendidos con la guardia baja
-¡No me desafíes jovencito! – Thranduil estaba a punto de perder la paciencia
-¡Solo intento poner un poco de sentido en esa cabeza tuya Adar! – Legolas alzaba la voz más de lo que había querido
-Eso es todo, te reportarás de inmediato en el punto de vigía norte, allí permanecerás hasta que lo ordene, tu patrulla estará bajo las órdenes de Avner y no tendrás autoridad sobre ellos hasta que considere que has encontrado la razón.
-¡No puedes…! - comenzó Legolas con voz sorprendida.
-¡Sí, puedo y lo estoy haciendo!, ahora vete antes de que decida encerrarte en las mazmorras hasta que aprendas a respetar a tu rey y no cuestionar sus mandatos.
La fuerte voz del rey resonó en las paredes de la habitación dejando a un confundido príncipe sumido en sus pensamientos mientras abandonaba la sala.
En un sombrío rincón del bosque, el mal se agitaba violentamente, moviendo sus tenebrosos tentáculos para alterar el curso de la vida en el bosque, su único objetivo, acabar con la luz que aún permanecía vigilante.
... continuará...
Mis estimados lectores, he decidido comenzar esta nueva historia que realmente espero disfruten y que surgió luego de mucho jugar Castlevania Lords of Shadows y ver la maravillosa serie Supernatural, por lo que cualquier similitud, es debido a las largas horas de mezclar estos dos componentes :-)
Aún no sé cuántos capítulos tendrá, pero espero publicar a la brevedad, eso sí, dependerá de si la historia es de su agrado o no, por lo tanto, permítanme saber, si les gustó y quieren que continúe o si realmente no les llama la atención y la eliminaré.
Espero sus comentarios.
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