Veinte días, dos horas, treinta y dos minutos. Ese era el tiempo que llevaba desde el encuentro con la chica de la terraza.
Empezaba a pensar que tal vez, y sólo tal vez, sí era producto de sus alucinaciones.
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"Felicidades Ichigo, tu trabajo últimamente ha mejorado de manera significativa. Pensamos que tendrías que descartar esta idea también."
"..."
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Llegó a su apartamento, encendió las luces. Vacío. Como siempre.
Estaba cansado, pero no podía dormir. Tenía que seguir escribiendo antes de que su repentina fuente de inspiración lo abandonara.
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"Orihime, ¿Dónde te habías metido? No puedes seguir llegando tan tarde al trabajo. Por suerte, tu jefe ama tus creaciones y no consideraría despedirte."
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Hogar, dulce hogar. Cama, dulce cama.
No demoró cinco minutos en dormirse.
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Veintiún días, dos horas, treinta y dos minutos. Seguía sin verla.
Seguro estaba volviéndose loco e imaginando cosas. Porque si fuera real, habría vuelto a verla, ¿Cierto?
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Despertó somnolienta, con una extraña sensación de que estaba olvidando algo importante.
Se levantó, se puso un suéter tres tallas más grande que ella, un short y amarró su cabello en un moño desordenado y salió por la ventana a explorar la ciudad.
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Había recorrido media ciudad, dirigiéndose a donde sus pies la arrastraran.
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Grandes ojos grises se encontraron con cálidos ojos marrones.
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"No puede ser cierto. Tú no eres real."
"¿Tú, cómo escapaste de mi sueño? Debe ser obra de los pequeños hombres azules, sí. Ellos siempre me enloquecen."
"Espera, ¿De qué estás hablando? Nos encontramos aquí mismo hace veintiún días. Te llamas Orihime, ¿No?"
"¿Cómo lo sabes? En mis sueños nunca te he dicho mi nombre."
"Orihime, no estabas soñando. Y sí me dijiste tu nombre."
Con cortos pero rápidos pasos, intentó huir. Tenía miedo. Él no era real. Sólo era producto de sus locas fantasías.
Sintió como algo le impedía seguir corriendo. Volteó y ahí estaba él, impidiéndole huir, agarrando su muñeca.
"¡Déjame, tú no existes!"
"Orihime, soy Ichigo, ¿Recuerdas? Nos veíamos aquí cuando habían estrellas en el cielo."
"No. Yo te soñé. Es más, en este momento debo estar dormida. Despierta, despierta..."
"Orihime, estás despierta. Y yo no estoy alucinando."
"¿Qué quieres decir con que no estás alucinando?"
"Estoy seguro de que eres real ahora. Volviste."
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Sus mejillas se tornaron rosadas. ¿Cómo alguien como él podía ser tan perfecto y... real?
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Apartó la mirada, encontrando el piso repentinamente interesante.
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"Entonces, Ichigo, ¿Vienes conmigo?"
"Por supuesto."
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"¿Qué es este lugar?"
"Es mi lugar favorito de la ciudad. Desde aquí puedes verlo todo."
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Ninguno de los dos notó en qué momento sus dedos se habían entrelazado.
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"¿Y qué es ese lugar?"
"Esa es una pastelería, Ichigo. Trabajo ahí."
"¿Y aquel?"
"Es el hospital. No me dejan entrar ahí en las noches, creen que asustaré a los pacientes o algo parecido."
No pudo contener la risa.
"¿Qué es tan gracioso?"
"Nadie entra al hospital por el techo a las 11 de la noche esperando que lo dejen pasar, Orihime."
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Volvieron a la terraza del edificio, donde se tumbaron en el piso para contemplar las estrellas.
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"¿Y tu familia? ¿Vives solo?"
"Papá vive con mis hermanas del otro lado de la ciudad. Me sentí como una carga para él, así que decidí independizarme. Así que sí, vivo solo."
"¿Y tú?"
"Vivo con mi mejor amiga. No conozco a mis padres y mi hermano siempre está de viaje por el trabajo."
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"¿No te pasa que, a veces, sientes que estás sola y... vacía?"
"..."
"Disculpa, no tienes que responder a eso si no quieres."
"No, está bien. Lo que pasa, es que me siento exactamente así cada día de mi vida."
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Se sentó y la miró fijamente con su característico ceño fruncido.
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"¿Qué pasa?"
"¿Dónde estuviste toda mi vida?"
"..."
"..."
"Justo aquí."
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Se levantó, sobresaltada.
"Lo siento. Otro día te volveré a encontrar. Lo prometo."
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Besó su mejilla y echó a correr, desapareciendo entre la oscuridad de la noche.
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Él se quedó ahí, perplejo, viéndola correr hacia algún lugar. No podía reaccionar.
'Justo aquí.'
AN. hola, no había tenido tiempo de subir un nuevo capítulo, hoy repentinamente me dio un ataque de creatividad y luego de dibujar una montaña de gatos decidí escribir. Gracias a mis reviewers, y a los favs, significan mucho para mí. Si encuentran alguna cosa que creen que debería cambiar, o algo, no duden en decirme, estaría encantada de saber qué piensan.
