Capítulo 1: Reunión

Febrero de 2018

Jack Frost observó con alegría como los niños jugaban en la nieve. Uno de ellos, una niña rubia con coletas le sonrió mientras le tiraba a uno de sus amigos una bola de nieve, como si aquella sonrisa fuera su manera de darle a Jack las gracias por aquella nevada.

Después de la victoria ante Pitch Black, ahora todos los niños creían en él y podían verlo, y el guardián de la diversión adoraba su trabajo de llevar la nieve y las ganas de jugar en ella a todas partes; a pesar de que el sol brillaba cada vez con más fuerza y hacía que la nieve se derritiera antes, aquello no iba a detenerlo en su misión. Seguro que los otros guardianes no se lo pasaban tan bien en sus trabajos… y hablando de aquello… hacía ya más de cuatro años desde la última vez que los vio; era muy difícil mantener el contacto cuando tenían aquellas tareas hercúleas que cumplir… ¡Pero cuanto los echaba de menos!

Al caer el sol, los niños regresaban a su casa, y Jack decidió tomarse un descanso… o eso es lo que él creía, pues La Luna lo llamó para decirle que debía reunirse pronto con los otros guardianes en el Polo Norte.

Jack se sorprendió, pues era lo último que esperaba a aquellas alturas, pero el aviso sonaba tan desesperado que no dejaba lugar a dudas que se trataba de algo muy urgente.

Usando una enorme ráfaga de aire, Jack se dirigió a donde la Luna le había indicado.

Norte y el Hada de los dientes ya se encontraban allí. Ella se lanzó hacia él como una flecha para darle un caluroso abrazo.

"¡JACK!" exclamó emocionada "¡No sabes cómo me alegro de verte!"

"Yo también me alegro de verte" respondió mientras ella lo soltaba.

A continuación fue hacia donde Norte se encontraba y extendió su mano para estrechar la del grandote, pero en lugar de ello, este le dio también un abrazo, tan fuerte que el muchacho protestó.

Al poco rato llegaron los guardianes que faltaban: Sandman el creador de sueños y Bunnymund, el Conejo de Pascua.

"Llegáis tarde" les reprochó Norte pero de una manera amistosa.

El bajito dibujó una cara triste sobre su cabeza a modo de disculpa, mientras Bunny se limitó a poner los ojos en blanco.

"Es en plan guay" murmuró, para a continuación dirigirse a donde Jack estaba y darle un puñetazo amistoso en el hombro, a lo que el muchacho respondió con otro.

Sin duda todos estaban muy contentos de haber tenido la oportunidad de volver a verse, sin embargo, ninguno sabía la respuesta a la gran incógnita, ¿Por qué La Luna los había llamado?

Pero pronto el mapa mágico de Norte les indicó de donde provenía la llamada de socorro: Japón. Así que decidieron ir allí en el trineo de Norte, bueno, todos no, Bunny que odiaba "ese chisme infernal" como solía llamarlo, usó sus túneles para desplazarse rápidamente y; en un abrir y cerrar de ojos, los Guardianes habían llegado al país del sol naciente.

No fue hasta que llegaron cerca de un colegio cuando contemplaron con horror a un montón de cuerpos descompuestos que avanzaban hacia los asustados niños; era obvio que los adultos no podían verlos, puesto que solo se limitaban a intentar calmar a los pequeños; ninguno de los guardianes sabía que aquellas abominaciones salidas del inframundo podían contagiar enfermedades mortales, pero desde luego no estaban dispuestos a averiguarlo. Rápidamente blandieron sus armas y se lanzaron a la lucha.

Veloz como un rayo, Hada derribó a varias de aquellas abominaciones, ni siquiera tuvieron tiempo de darse cuenta. Cuando quisieron reaccionar y agarrarla, fueron sorprendidos por la arena de Sandman, que, formando la figura de un enorme elefante africano los aplastó.

Las voces de los profesores, no apagaron los vítores de los niños hacia sus salvadores, cosa que les dio más fuerza a los Guardianes, pues su fuerza dependía de la fe de los niños en ellos.

Cuatro de aquellos cuerpos avanzaron hacia Jack, pero con una ráfaga helada cortó el ataque de raíz, y, cuando otros quisieron sorprenderlo por la espalda, el guardián de la alegría congeló el suelo haciéndolos tropezar.

"Parece que estáis algo helados" les dijo mientras se reía de su propio chiste.

Usando sus sables y sus boomerang, Bunny y Norte se lanzaron lucha cuerpo a cuerpo con las abominaciones, pronto el suelo estuvo cubierto de una pila con los cuerpos inertes de estos, no habían tenido ninguna oportunidad contra los Guardianes de los niños.

Pero cuando pensaban que su misión había llegado a su fin, una fría voz se dejó oír:

"Si quieeresss hacer las cossssassss bien hasss de hacerlassss tú misssma"

Acto seguido, del suelo emergió lo que parecía ser un grotesco cadáver animado, solo que esta parecía mucho más peligrosa; vestía un andrajoso vestido rojo sangre, sus cabellos caían por su rostro como si de un sauce llorón se tratase; pero cuando los apartó pudieron ver su putrefacto rostro que, no obstante tenía dos ojos inyectados en sangre con los que recorrió aquel campo de batalla.

Al igual que había sucedido con las abominaciones, los profesores adultos no podían ver a Izanami, sin embargo, los niños sí y nada más verla salieron corriendo de allí dejando solos a los guardianes. Ella blandió sus guadañas amenazadoramente mientras una sonrisa muy malvada se extendía por su rostro.


Espero que les haya gustado el prólogo y el capítulo uno.

Aunque tengo un proyecto personal entre manos, intentaré actualizar el fanfic lo antes posible.

Gracias a todos que favoritearon alguna de mis historias anteriores a pesar de mi prolongada ausencia, vuestro apoyo me hizo querer continuar escribiendo.