Disclaimer: El universo es de Suzanne Collins. No obtengo beneficio alguno al escribir esto.
Capítulo 02. Imprevistos para unos = diversión para otros.
Peridoto (Per) Bluegreen - 18 años - distrito 1.
Sabía que quería ser voluntario desde que tenía seis años y comencé a entrenar en la academia. La persona más importante para mí, Ametist Winterfrost, había ganado y supe que quería ser como ella.
Me había criado y era como un hijo para ella a pesar de que era el sobrino de la hermana que más daño le había hecho.
Pero mis padres preferían beber y follar con extraños en vez de ocuparse de mí y ni siquiera les importaba que sus drogadictos amigos me tocaran siendo yo un niño pequeño.
Ametist me llevó con ella y desde entonces, aunque era menor, me cuidó.
Después, cuando salió vencedora, pidió mi custodia y se la concedieron. Yo iba a hacerla sentir orgullosa. O al menos, eso era lo que tenía previsto hasta que...
-Per, estoy embarazada. -Me dijo mi novia.
Tardé un rato en asimilar la noticia y cuando lo hice, no podía dejar de reír y llorar al mismo tiempo.
Desde ese momento, prometí que haría cualquier cosa por mi hijo no nato. Y eso incluía no presentarme a los juegos.
Podía ganar, lo sabía, ¿pero y si no lo hacía? No era tan arrogante como para pensar en que yo vencería si o si porque era el mejor.
Muchas veces en la arena no gana el mejor, si no el más astuto y no iba a arriesgarme.
Es verdad que conseguiría fama y gloria si vencía, y que si moría Ametist ayudaría a Cristal, pero quería formar parte de la vida de mi bebé y por eso tomé una de las decisiones más difíciles de mi vida.
Fui a hablar con Ametist el mismo día de cosecha y le hablé de mi situación. A diferencia de lo que yo pensaba, no me llamó cobarde ni me recordó que ella se presentó voluntaria a pesar de que había decidido cuidarme. Me abrazó, me dio la enhorabuena y me aseguró que había tomado una buena decisión.
Por eso, cuando dijeron el nombre de Jaden James, me sentí aliviado porque no hubieran dicho el de un niño pequeño. Jaden era casi tan bueno como yo y aunque era algo indisciplinado, sabía que esto se lo tomaría en serio.
Jaden James - 18 años - distrito 1.
-No comprendo por qué tenemos que ir a la cosecha si todo el mundo sabe quien se presentará voluntario. -Va quejándose Opall. -Ha habido personas que se suponía iban a presentarse que al final se han echado para atrás, pero siempre hay quien se ofrezca en su lugar.
Mi mejor amigo odiaba madrugar. Era algo superior a sus fuerzas. Si él pudiera, viviría en su cama rodeado de sus cosas.
-Además, para ver a nuestro vergonzoso escolta, mejor me quedo en casa. No me dejarían ir a la arena de todos modos... -Bufó.
Él era bueno en todo tipo de armas y lucha, pero uno de los tipos, Alabaster Faraday, con el que Opall tenía una especie de rivalidad, y quería ser el mejor, durante un duelo le hizo un corte serio tras la rodilla derecha y aunque lograron reparar los ligamentos, siempre le quedará una leve cojera y a veces, debe descansar porque la pierna le falla.
Luego, Faraday no pasó las pruebas psicológicas para presentarse a los juegos y ganó Peridoto Bluegreen.
Así que comprendo que Opall esté furioso. Esta habría sido su oportunidad.
Pearl va más atrás con la prima de su novio, que realmente me parece un idiota, pero bueno.
Obsidiana, sí, así se llama la chica, parece dulce e inocente, pero sospecho realmente que es una chica bastante lista que se dedica a espiar y controlar cada movimiento de Pearl para luego comunicárselo a Topace, su primo más feo que el pie del viejo que vi el otro día.
Así que dejando ya de darle vueltas a mi vida y a los miembros de mi familia, (dioses espero que Rubi no encuentre novio porque solo de pensar en que tenga sexo...) Bien. Volviendo a la seriedad que me identifica...
Estábamos ya en la plaza disfrutando de un idílico, (mentira) día de verano, cuando dijeron el nombre de la chica. Ella no llegó ni a salir de su sitio porque Tinkerbell ya subía los escalones del escenario gritando que se presentaba voluntaria.
-Sí, Bellibee. Todos nos hemos enterado. Pero grita más alto para que te escuche también el distrito 13 que no existe. -Murmuró Opall.
No sé si era un delito reírse el día de cosecha, pero yo lo hice. Mierda. Es que mi hermano era divertido.
Una vez hizo un chiste durante un funeral y me reí. Luego me sentí mal por ello, pero él es de esas personas a las que se le ocurren cosas graciosas en el momento menos oportuno.
-¡Jaden James!
Al escuchar mi nombre, me sentí emocionado, nervioso, mareado y varias otras emociones que no sé explicar. Qué lástima que Bluegreen iba a presentarse voluntario y debía dejarle hacerlo.
Subí al escenario, agradecido al menos por poder subir y ver a todo el mundo desde esa altura, pero cuando pasó un rato y Peridoto no hablaba, me preocupé. No por mí, pero aquello era muy extraño.
-¿Algún voluntario? -La escolta preguntó.
-No habrá voluntarios, Lady Lucy. Jaden James será quien represente al distrito 1 este año. -Intervino Winterfrost.
-Pues entonces, dadle un fuerte aplauso a Jaden James!
-¡Enhorabuena, cabrón! -Gritó Opall mientras reía. -¡Más vale que ganes o te partiré la cara!
Aún sin creérmelo, le di la mano a mi compañera y después permití que los agentes de la paz me escoltaran hasta el palacio de justicia.
Danner Schlotterbeck - veintitrés años - distrito 1.
-¿Tú estás loca? ¿Cómo has permitido que ese niñato inmaduro nos represente? -Le increpo a Ametist cuando estamos a solas.
-¿Preferirías que Faraday se presentara voluntario cuando ni siquiera pasó las pruebas psicológicas? -Me gruñó.
-¡Pues sí! ¡Seguro que él al menos se tomaría esto en serio! ¿Tu has visto a James? Estaba vitoreando como si le hubiera tocado la lotería!
Estaba furioso y no soltaba más que incoherencias, yo lo sabía, pero mierda si iba a quedarme callado. Yo mentoreaba a personas serias. No a un chico que le parecía divertido gritarles cumplidos a las señoras por la calle.
-Me alegro que estés conforme con la decisión, Danner. -Intervino Madara. -Porque serás tu quien lo ayude.
-¿Estás de coña? ¡No pienso hacerlo!
-Lo harás como vencedor del distrito 1 que se precie. -Me gruñó.
Ametist y él se fueron dejándome solo con mi descomunal cabreo.
-Me cago en los malditos adolescentes tardíos y en sus estúpidas sonrisas de felicidad. ¡Odio la felicidad! Vomitaría en la felicidad y luego... luego... -Golpeé una ventana con el puño sintiéndome más cabreado cuando no se rompió.
Entonces, se me ocurrió una fantástica idea. Iba a intimidarlo en el tren y así, ese niño idiota haría lo que yo quisiera y me dejaría ser. Y luego le haría ver que el mundo no es de color de rosa. Sí, eso haría.
Con mi decisión tomada, salí de una de las salas del palacio de justicia y me dirigí a la estación como si no pasara nada.
