Hola! bueno, esta va a ser otra historia. No va a haber parejas. Es una historia... no de mucho miedo, pero contiene historias parecidas. La que esta en este capítulo esta basada en la canción de Within Temptation "Angel". Me encantó desde que la oí. (Eso sí en mi historia tiene cambios) Disfrutenla.
El winx club no me pertenece.
Viernes 20:00
Helia suspiró. No estaba seguro de si realizar actividades que fomenten el miedo sin nadie en la escuela iba a ser buena idea.
No.-es, Riven ...
-El ganador...ummm... ¡ya sé!
-Venga, dime qué descabellada idea se te ha ocurrido.
-Si yo gano, me voy un fin de semana a vuestra casa y duermo con Musa. Si tu ganas...
-Ah, no. No, no, no y no. Olvidate de eso.
-Oye, escucha. Si tú ganas, convenzo a Nabu, que ya sabes que es el primo de Flora, para que la deje venir una noche en nuestra alcoba. Si quieres esa noche yo me voy.
Helia estuvo pensando un rato. Opción tentadora... pero no le iba a permitir el lujo de ganarle. Pero... una noche con Flora... sin Riven... El orgullo al final no le pudo. Suspiró.
-Tú ganas... pero ¿qué haremos hoy?
- ¿Te apetece ver "Pranormal Actividad?
-Esa la he visto millones de veces... ¿Qué tal "El exorcista"?
-Esa es de la época de los dinosaurios.
En ese momento la cordura le visitó.
-No podemos ver películas... la tormenta...
Riven suspiró indignado. Pero otra idea le cruzó por la cabeza.
-Podemos contar historias de miedo...
-Ganas... por segunda vez...-Esto último lo dijo en un susurro inaudible.
-¿Te sabes la historia de la niña del espejo?
- Esa me la sabía casi como un cuento.
- Oye, me da que no nos sabemos ninguna que el otro no lo sepa.
Helia se quedó pensando un rato. Su historia de miedo favorita. "El ángel centelleante". Amaba esa historia, aunque tendría que reconocer que le costaba dormir una vez que la tenía dentro de la cabeza. Andy se la contó cuando iban a estudiar bellas artes.
-¿Te sabes la del ángel centelleante?
Riven estuvo procesando un rato. ¿Se habría confundido con la historia de Lucifer, el ángel caído?No, Helia difícilmente se equivocaba. No tuvo más remedio que negar con la cabeza.
- Touché, esa no la conozco.
-¿Quieres que te la cuente?-Helia parecía estar vacilandole.
-No. Quiero que me compres un yate, dos aviones y cuatro mansiones. ¡Pues claro que sí!
-Bien, como quieras.- Helia dejó su taza de té en la encimera. Cogió un mechero y encendió una vela. Se sentó enfrente del novio de su hermana y la colocó en medio de los dos. No había luces, así que la vela era mucho más eficaz que la linterna. Este miró a los ojos violetas de su compañero y comenzó su relato.
Hace mucho tiempo, cuando Estados Unidos estaba dominado por los ingleses, en América habitaba una pequeña huérfana. Esta se encontraba caminando dirección a su casa hasta que un carro tirado por caballos paró. Un obispo le hizo una seña para que se subiera.
-Te llevare a mi casa, chica. Prometo no hacerte daño.
-Muchas gracias.
A poco estaba ella de descubrir su trágico fin. Cuando entraron este le sirvió un vaso de agua.
-Disculpame, tengo que ir un momento al baño.
El obispo se encerró en esa habitación. Rápida y ágilmente leyó el nombre de las botellas. "Alcohol, Acetona... Ácido Sulfúrico." Una sonrisa se formó en los labios de este al leer el nombre de la última botella. Echó un poco en la toalla con cuidado de que no le carcomiera las manos. Y así fue a buscar a la niña.
No sabía cómo, pero voces la rodeaban advirtiéndola de algo que no podía descifrar. Latín, francés, alemán... no, definitivamente no conocía ese idioma. Como si fuera controlada por otra persona sus pasos se dirigieron a un lugar desconocido.
En una habitación llena de papeles de periódicos, su cara salía en todas partes. "¿Niña secuestrada?","Chica de identidad desconocida probablemente muerta". De repente sus ojos se agrandaron. Ella regresó a sus vidas anteriores. Murió asesinada por un minero. La secuestró un pastor. La maltrató un pescador. Ella había muerto y resucitado varias veces. Pero... el pastor, el minero, el pescador... el obispo... ¡eran los cuatro la misma persona!
Totalmente perdida en sus pensamientos, no se percató de pasos silenciosos detrás de ella... En un ágil movimiento, el obispo colocó la toalla con ácido en los labios de la niña para que lo tragara o lo inhalara. Desesperada por quitarse ese horrible líquido pataleó, intentó gritar... pero ya era tarde.
En el mismo coche de caballos que recogió a la niña, se encontraban los mismos personajes. Dirigiéndose a un lugar que el obispo bien conocía. Una especie de cementerio improvisado en medio de la nada. Allí nadie podría encontrar los cadáveres de sus pobres víctimas. Tirando de ella por ese ardiente suelo, llevando a la chica a su propia tumba.
Helia hizo una pausa en su historia. Sus ojos azabache estaban penetrando totalmente a los de su compañero.
-No se conoce muy bien lo que ocurrió después, pero se sabe que se halló al obispo descuartizado, y de la niña solo los huesos. Varias teorías afirman diferentes casos: la niña se descompuso con el tiempo, el obispo se suicidó o más probable aún, lo mataron.-Este desvió la vista hacia la vela casi consumida del todo, esbozando una leve sonrisa o cerrando los ojos.- Otra teoría, que es que es la que yo me creo, dice que el propio obispo dejo solo los huesos de la niña y la carne se la dio a lobos, y después los ángeles de las víctimas mataron al cura.
Inconscientemente, Riven había sustituido mentalmente al obispo por Andy y a la chica por Musa. Ni él entendía muy bien por que había hecho eso. Mejor no preguntarse. El peliazabache jugaba con uno de sus largos cabellos.
- ¿Cuál es la versión que tu te crees?-Dijo soplando la vela logrando que esta se apagase.
-Que te la has improvisado.- Dijo con una sonrisa de orgullo.
-Bueno, no te lo creas si no quieres. Pero, no hace mucho, un año más o menos, fue cuando los cuerpos de estas personas fueron encontrados. Y se dice por ahí que ese cementerio ahora es zona de visita turística. Cree lo que quieras.- Este se fue dirección a sus alcoba.
Riven se quedó un rato pensando. Nada descuadraba en esa historia. Podría haber ocurrido perfectamente. Se le heló la sangre al pensar en que uno de los cadáveres podría ser el de Musa. Mejor no pensar nada. Repitiendo a Helia, decidió intentar pegar ojo, pero no consiguiéndolo hasta las tres de la madrugada.
¿Y bien? No es la mejor historia de miedo, ni pretendo que la sea, simplemente me resultó buena la idea de que estos dos personajes se juntaran en este tipo de historias.
Ah! Antes de que se me olvide, mi otra historia, "secretos únicos", está parada temporalmente, por cosas que no consigo explicar bien y temas por el estilo. La voy a reeditar.
Nos leemos pronto!
PD: Reviews, ideas, opiniones, críticas... acepto todas!
