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Capítulo 2: Bienvenido a Casa.

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Serena había terminado por fin sus tareas del día, así que pensó que un helado de chocolate seria una buena recompensa a su duro trabajo. Caminaba rumbo al fuente de sodas Crown. El brillante sol de la tarde dejaba caer su cálidos rayos sobre el dorado cabello de la chica.

Camino algunos pasos hasta quedar delante de las puertas corredizas del lugar, que se abrieron de inmediato para darle la bienvenida. Antes de entrar miro el lugar, y sintió un poco de nostalgia. Después de todo ese lugar había sido como un segundo hogar los últimos tiempos.

En una zona apartada de los nuevos videojuegos, se encontraban las viejas arcadias, entre ellas el juego de Sailor V. Ese juego era realmente importante; en el se había gastado gran parte de su mesada, además de servir como medio de entrenamiento.

Se acerco hasta la barra y miro al joven de cabellos rubios que atendía a algunos clientes. El le lanzo una mirada discreta, anunciando que estaría con ella en algunos momentos. Serena asintió y tomo asiento en un lugar al final de la barra. Este era su lugar. Cuando estaba en ese lugar se sentía cerca de el.

"Darién"

—Serena, que gusto verte, ¿Que te trae por aquí esta tarde?—Saludo el joven sonriendo.

Serena se giro para ver a su amigo.

—Andrew, ¿Te sucede algo?—Se quedo mirándolo atentamente. No parecía ser el mismo de siempre. Estaba algo desaliñado, la camisa arrugada, el cabello despeinado con algunos mechones rubios sobre los ojos, los cuales mostraban círculos oscuros debajo, dando la impresión de no dormir de la manera adecuada.—No te ves nada bien.

—Yo...—Se quedo callado un momento—...Estoy bien, es solo que no he dormido bien las ultimas noches—Respondió con una sonrisa algo cansada.

—¿Seguro, que es solo eso?—Pregunto, no del todo convencida de la respuesta de su amigo. Tenia la sensación de que algo mas estaba molestado al rubio.

—Si, estoy seguro. Solo debo dormir un poco mas. Entonces, ¿Quieres un batido de chocolate?—Respondió cambiando el tema.

—Si, es exactamente lo que estaba buscando—Serena le sonrió amablemente. Si su amigo tuviera algo, el se lo diría en su momento—Estoy de celebración—Continuo la rubia, tratando de aligerar el ambiente.

—Supongo que terminaste todas tus tareas—Andrew le sonrió. Y por un momento parecía ser el de antes.

—Si, termine todo, ahora quiero tomar algo dulce, mas tarde iré a casa a descansar y ver una película.

Ese era su plan, a menos que algún Youma atacara como las ultimas noches. Comenzaba a preguntarse si aquella realmente seria una noche tranquila.

—Haz hablado con Darién últimamente—Pregunto Andrew, sacándola de sus pensamientos.

—Si, hable con el esta mañana—Respondió recordado la conversación con Darién que había tenido por la mañana.

Andrew frunció el ceño, algo en la voz de Serena denotaba tristeza.

—¿Sucede algo?, Pensé que estarías feliz, ya que el regresara pronto y será para quedarse definitivamente— Andrew la miro un momento antes de continuar—¿Acaso se ha retrasado su regreso?

—Todo lo contrario—Se apresuro a responder Serena.

—Sabes que puedes confiar en mi.

Y realmente era de esa manera. En los últimos tiempos Andrew se había convertido en parte del equipo, sabia todos los secretos de las Sailor Scouts y Tuxido Mask. También estaba al tanto de los ataques las ultimas noches.

—Darién se entero de los recientes ataques y decidió tomar el primer avión con destino a Tokio—Respondió Serena, fijando su mirada en el helado que Andrew había puesto delante de ella—Pero lo convencí para que desistiera. El tiene que prepararse para sus exámenes. Después de todo nosotros podemos manejar la situación aquí.

—El solo quiere protegerte.

—¡No quiero que el pierda todo por lo que ha luchado, solo porque siente que tiene que volver para tomar mi mano y hacerme sentir segura!

Andrew la miro sorprendido al oír el tono de dureza en que dijo aquello.

—Estoy seguro que el no tiene la intención que hacerlo ver de esa manera—Se detuvo un momento—Tal vez para el fue muy duro cuando le hablaste de los ataques y se preocupo por ti.

—Yo no se lo dije—Respondió desviando la mirada.

—No entiendo—La miro desconcertado.

—El ya lo sabia—Serena sintió algo de molestia crecer en tu interior—El lo sabia, y no estaba sorprendió. Fueron ellos, sus guardianes que siempre están atentos a todo lo que hago—Su voz sonaba cargada de enojo.

Andrew la miro y sonrió tratando de buscar las palabras adecuadas.

—Tal vez, realmente parece una invasión a tu privacidad. Pero sabes siempre he pensado que tienes los mejores amigos del mundo. Y no me refiero a lo que los une en su pasado y su futuro, no con el deber de proteger a la princesa de la Luna, si no, como amigos que aman y quieren proteger a Serena.

Serena sonrió, había comprendido las palabras de su amigo.

—Sabia que tu me entenderías, siempre sabes como poner las cosas en la mejor perspectiva para mi.

—Me alegro de poder ser ayuda.

—Pero ahora me dirás que es lo que preocupa a ti—Volvió a intentar indagar en lo que le molestaba a su amigo.

—Nada me molesta—Continuo limpiando el mostrador, para restarle importancia al asunto—No he dormido bien las ultimas dos noches, es solo eso.

—Si necesitas hablar de cualquier cosa—Respondió Serena.

Pero antes de continuar con la conversación, alguien llamo la atención de Serena.

—¡Serena!—Llamo una rubia con un lazo rojo en cabello. Ella se encontraba con otra chica cerca de la entrada y caminaban rumbo a su mesa de costumbre.

—Estoy bien, ve con las chicas—Sonrió—Hablamos luego.

Serena se despido del joven, dio un profundo respiro, tomo su helado y se dirijo hacia donde estaban las chicas.

—Sabia que te encontraría aquí, tu mama me dijo que habías salido en lugar de estar encerrada—Mina le sonrió cómplice.

—Mina, yo termine mis tareas, algo que también tu deberías hacer—Intento reprender a su amiga rubia, aun sabiendo que no tendría ningún efecto.

—Comienzas a sonar como Amy—Lita río por el comportamiento de sus amigas.

—Algún día seré una reina. No me imagino gobernando el planeta solo con los conocimientos de moda y del manga—Respondió Serena seriamente.

—Supongo que el hecho de que cierto príncipe pelinegro no este cerca, no tiene nada que ver con sus nuevos hábitos de estudios—Comento Mina lanzado una mirada traviesa, mientras guiñaba un ojo.

El semblante de Serena se volvió aun mas serio, mientras daba un sorbo a su bebida.

—Hablando del príncipe de la Tierra. Puedes informar a Kunzite, que esta en mi lista negra. No puedo creer que le contara a Darién sobre los ataques. Incluso le dijo a Darién que yo estaba atacando al enemigo como una loca con un deseo de ser asesinada o algo así.

—Lo siento Serena, pero esos son los asuntos de el—Replico Mina, con una seriedad muy rara en ella—Kunzite es el líder de los generales de Darién. ¿Como te sentirías si yo, siendo líder de las Sailor, te negara información?

Serena se quedo meditando aquellas palabras por un momento, mientras los recuerdos de hace unas horas volvían a su mente.

Flashback-Esta mañana

—Hola, amor, sabia que había escuchado tu voz—Exclamo la rubia con emoción.

—Mi princesa, como va todo de aquel lado—Saludo el joven con una radiante sonrisa, sin embargo en su mirada había algo frío.

—Si, todo esta bien...—Lo miro un momento antes de seguir—...Solo algunas cosas, de la escuela, pero todo bien.

Desde la cama Luna le lanzo una mirada recriminadora, ya que Serena no le había contado nada de los ataques a Darién.

—Como te ha ido con las clases—Continuo Serena.

—Tengo algunos trabajos finales, y los exámenes, quiero que esto termine para regresar a tu lado pronto—Se quedo callado un momento, mirando seriamente a la mujer al otro la de la pantalla—Quiero regresar cuanto antes, parece que me necesitas contigo; En que momento pensabas contarme acerca de los últimos ataques de los Youmas. Y sobre todo por que te has lanzado a atacarlos tu sola—Hablo con un tono severo, que Serena jamás le había notado.

Serena palideció ante las preguntas, como se había enterado Darién de todo eso. Las palabras se atoraron es su garganta.

—Darién, Yo...—No es lo que piensas, solo no quería preocuparte, tu tienes tantas cosas en que pensar, tus exámenes, yo no quería distraerte de lo que es importante—¿Como te enteraste?

—Kunzite, es consciente de que yo debo estar enterado de que tenemos un nuevo enemigo.

—Debí suponerlo, después de todo estoy segura que ellos han estado informando de cada uno de mis movimientos. No necesito a tus guardianes cuidándome.

—Perdóname por sentirme desilusionado—La mirada de Darién entristeció—No entiendo por que me tengo que enterar a través de ellos, cuando tu podrías contarme las cosas.

Serena no podía evitar sentirse culpable, pero el no podía ver que todo lo hacia por su bien.

—Darién...Yo.

—No hay excusas Serena. Si algo sucede y no estoy para ayudarte. Tomare el primer vuelo a Tokio. Solo espero llegar antes de que algo realmente malo suceda.

Serena sintió que la cabeza le daba vueltas. Aquello estaba sucediendo por que ella se quedo callada. Darién estaba siguiendo sus sueños. Estaba estudiando para ser un medico y estar en la universidad en América era una gran oportunidad. Sus exámenes finales eran importantes. No podía permitir que todo eso se perdiera.

—No...—Dijo con tratando se sonar calmada, pero con autoridad—Tu vas a permanecer en América, y terminaras tus estudios. En una semana mas estarás en casa. Estos ataques son un juego de niños en comparación de lo que hemos enfrentado antes. No vas a abandonar tus sueños por algo como esto.

Darién negó con la cabeza.

—Kunzite, dijo que en el ultimo enfrentamiento apareciste de la nada a media batalla y fuiste directo con el Youma, y que este estuvo a punto de herirte. Debes tener mas cuidado, yo debería estar allí contigo.

—¡Yo estaba realmente molesta por que me sacaron de la cama en medio de la noche!—Se quedo en silencio un momento—Tal vez, fui un poco descuidada, solo quería eliminar a ese moustro y regresar a dormir. Estaba realmente cansada. Tuve un día largo y pesado y saque mis frustraciones contra el Youma.

—Pero...—Intento replicar el joven pelinegro.

—Lo siento Darién—Lo interrumpió Serena—Todo esta bien aquí. Tenemos todo bajo control. Podemos sobrevivir una semana mas hasta que regreses. Te veré pronto—Dijo dando por terminada la discusión.

Darién dejo escapar un suspiro.

—Si algo te sucediera yo...

—No me va a pasar nada—Aseguro la rubia.

—Confiare en ti. Creo que dormiré un poco. Ten cuidado y recuerda, Te amo Princesa.

Serena sonrió al escuchar aquellas palabras y sintió algo cálido en su pecho.

—Yo también Te amo mi Príncipe.

Fin Flashback

El sonido de las voces de Mina y Lita, provoco que Serena regresa al presente. Sus amigas charlaban sobre un viaje de compras que habían planeado para el siguiente día.

—Miren quien va llegando—Dijo Lita mirando hacia la puerta.

Serena y Mina, miraron hacia donde señalaba la castaña. Entrado al lugar se encontraban Reí y Amy. En otros tiempos era como una costumbre reunirse en aquel lugar. Pero en los últimos tiempos entre los estudios y los novios era muy raro hacerlo.

Reí y Amy sonrieron al ver a sus amigas y de inmediato se acercaron a ellas.

—¡Chicas!—Saludo Amy con su natural tono amable mientras tomaba asiento junto a Lita—Parece que todas tuvimos la misma idea.

—Si es muy raro reunirnos así, últimamente solo nos vemos en el campo de batalla—Dijo la pelinegra que aun permanecía de pie, mientras observaba a la rubia de coletas—Serena mueve tu gordo trasero de una vez, estas ocupando todo el asiento—La rubia se movió y Reí tomo asiento junto a ella—Sabia que todas esas malteada se reflejarían algún día en tu figura.

Serena miro a la pelinegra seriamente, para después sacar la lengua en una mueca infantil. Aquello era sin duda parte de la rutina habitual del grupo.

Andrew se acerco a la mesa para tomar el pedido. Después de tomar la orden y charlar un minuto se retiro a la barra.

El silencio inundo por completo la mesa.

—¿Que pasa con Andrew?-Lita pregunto rompiendo el silencio—Parecía como un zombie.

—Definitivamente, algo sucede con el—Continuo Reí.

—Lo se, me tiene preocupada. Hace un momento le pregunte si pasaba algo con el—Se quedo pensativa un momento—El dijo que únicamente eran problemas para dormir.

—Tal vez solo este resfriado—Comento Amy meditando lo que Serena había dicho—Hay un virus dando vueltas en la ciudad—Dijo con su tono calmado y educado.

Todas la chicas habían opinado al respeto. Todas menos una. Así que todas la miradas se volvieron hacia ella, para ver si tenia algo que añadir. Pero la rubia del amor se quedo en silencio mientras una picara sonrisa se dibujaba en sus labios.

—¿Que sucede Mina?—Pregunto Reí.

La rubia guardiana de Venus dejo escapar un suspiro.

—Es obvio lo que pasa con Andrew—Miro a sus amigas—¿Acaso no pueden ver las señales?

Las chicas de devolvieron la mirada sin entender a que se refería.

—¿Que quieres decir Mina?—Pregunto la rubia de coletas.

—Andrew esta enamorado—Las miro con aires de superioridad—Esta flechado.

—¡Que!—Exclamaron todas al mismo tiempo.

—Así es—Dijo sonriendo—Soy la diosa del amor, y por lo tanto tengo mis ventajas. Confíen en mi, todos lo síntomas son de un chico enamorado.

Las chicas se quedaron en silencio, como meditando las palabras de Mina.

—¿Quien será la chica que tiene así a Andrew?—Pregunto Reí.

—Me pregunto lo mismo—Continuo Lita.

—Me alegro por el, realmente se merece lo mejor—Comento Amy con alegría.

—Tienes toda la razón Amy—Respondió Serena—El estaba muy triste después de terminar con su novia. Me preocupaba que no quisiera seguir adelante.

—Aunque no parece estarlo manejando muy bien—Dijo Lita negando con la cabeza.

—Todo esto es normal. Esta en la primera etapa, tal vez esta un poco confundido. Cuando se de cuenta lo que siente, estará mejor—Mina dejo escapar una sonrisa.

—Bueno me da gusto que estemos todas juntas—Dijo Reí cambiando el tema—Quiero saber si están libres para comer pizza y ver una película. Ya no puedo estar mas tiempo entre libros.

—Tienes todo mi apoyo—Continuo Mina con cara de sufrimiento.

—Por su puesto—Respondió Lita.

—Toda la semana he estado estudiando, creo que me vendría bien un descanso—Amy sonrió.

Las miradas se volvieron hacia Serena. Aunque ella realmente solo deseaba ir a casa y acurrucarse en su cama. Pero en los últimos días todas estaban un poco distantes. Y era probable que momentos como esos fueran escasos. Miro a las chicas que estaban a su alrededor. Ellas eran prácticamente sus hermanas, sabia que los momentos con ellas eran como un tesoro.

—Cuenten conmigo—Les dedico la mas dulce y sincera de las sonrisas.

—Excelente, nos vemos en el templo en dos horas—Dijo la pelinegra.

—Oye, Mina—Serena se volvió a su rubia amiga—¿Luna estuvo en tu casa hoy?. Se fue temprano y dijo que estaría con Artemis.

Mina asintió con la cabeza.

—Creo que deben de estar en centro de control, debajo del Crown. Artemis dijo que necesitaban buscar algo en los archivos—Se quedo un momento en silencio—Así que estoy asumiendo que se encuentran en la antigua sala de control.

—Muy bien. Creo que bajare para avisarles que estaremos en el templo y así pueden unirse a nosotras—Anuncio la rubia de coletas.

Había pasado una hora desde que Serena bajo para hablar con ellos. Les había dicho que estarían en el templo Hikawa toda la noche. Sin embargo ellos aun tenían mucho trabajo por delante en el centro de control.

Artemis estaba corriendo algunos reportes con datos sobre los recientes ataque de Youmas. Trataba de averiguar quien eran y que buscaban. Pero no tenia suerte.

Por otro lado, Luna estaba revisando los archivos de la Luna. Estos contenían información sobre todos los habitantes de la Luna, y también de aquellos que sin vivir en ella, tenían algún tipo de relación. En estos archivos además de estar los datos de Serena y las chicas, también estaban los datos de Endimión y sus generales.

Artemis apago el equipo en el trabajaba, estaba realmente agotado.

—Luna. Ya es tarde—Dijo Artemis acercándose a su compañera—Las chicas ya deben estar en el templo. Quiero probar esa pizza de anchoas.

—Solo un momento mas—Contesto Luna mirando las pantallas.

—¿Has tenido suerte en tu búsqueda?—Pregunto aun sin entender bien que estaba buscando Luna.

—En realidad no. He revisado todos los datos. Nobles, sirvientes, damas de honor y nada. He decidido buscar el nombre "Melody" a través de todas las bases de datos. Espero encontrar algo.

—Algo debes de encontrar—La animo Artemis.

De repente el equipo emitió un leve pitido.

—Creo que estamos apunto de averiguarlo—Luna dio algunos toque en el panel táctil. Su ojos se abrieron de sorpresa ante lo que se mostraba en la pantalla. Uno solo resultado apareció. Uno solo archivo con un nombre y una fecha.

—"Melody Rose"—Dijo Luna, mientras daba clic para abrirlo. Sin embargo poco pudo hacer. El archivo tenia una clave.

—Es lo que estabas buscando.

—No estoy segura. Pero esa debe ser la fecha de nacimiento de ella. Según esto ella solo tenia cinco años, cuando el reino de la Luna fue atacado y destruido. Haré una copia para mostrársela a Amy—Dijo mientras apagaba el equipo y se giraba para caminar hacia la salida.

Artemis camino detrás de ella. Algo en su interior le decía que descubrir el contenido de aquel archivo, podría cambiar a todos para siempre.

El brillante sol de la mañana del Sábado entro a través de la ventana de la habitación de la modesta casa de dos pisos. Un rayo de luz dorada se proyectó sobre la faz de la ocupante de la cama, ella dio un pequeño gemido y rodó a su lado para evitar la luz que estaba interfiriendo con su sueño. Pero al cabo de unos minutos sus ojos azul cielo se abrieron para saludar el día.

Serena bostezó y se estiró, no del todo lista para despertar aún. Miró su reloj para ver la hora que era.

—Ocho en punto. ¿Cómo puedo estar despierta tan temprano? Estuve despierta hasta las dos de la madrugada terminando algunas de mis ultimas tareas—Serena gruñó para sus adentros. Había pasado la noche anterior en casa de Lita para terminar los últimos trabajos que sus profesores habían dado por la última semana de clases—Debería dormir un poco mas—Se dijo a si misma mientras se movía en la cama para encontrar una posición más cómoda, pensando que podría ser capaz de tener un par de horas de sueño antes de levantarse.

Cuando se estaba acurrucando en su almohada, sus ojos se posaron en la foto que estaba en su mesita de noche. Miró la foto, en la que estaban ella y Darién, Mina la había tomado en un parque de diversiones cerca de tres años antes. Darién estaba detrás, con los brazos envueltos alrededor de ella. Serena estaba sonrojada y se reía, terminaban de bajar de la montaña rusa. Mientras miraba a la cara sonriente y ojos color zafiro brillante, pensó en lo mucho que lo había echado de menos en los últimos dos años. Él había estado en casa una semana durante las vacaciones de Navidad, y eso fue durante el primer año que se había ido, sin embargo, desde entonces había estado demasiado ocupado.

Serena sonrió, recordando que pronto estaría en casa para siempre. Donde debía estar, en donde ella pudiera verlo todos los días. No podía esperar. Se acurrucó en sus sabanas cerrando los ojos. De repente el recuero de algo importante le llego a la mente.

—¡Cielos! Es sábado. Darién vuelve a casa hoy—Apartó las sábanas y salto de la cama. Voló a su armario. Vería a su amor después de una larga ausencia, tendría que lucir lo mejor posible.

Se probo ropa una y otra vez, pero nada parecía correcto. Quería lucir perfecta. Después de todo, la última vez que la vio ella era una estudiante de dieciséis años de edad. Ahora era una mujer de dieciocho años de edad. Ahora El tenía veintiún años. Ella no quería parecer inmadura e infantil.

—Serena, ¿qué demonios estás haciendo?—La voz apagada de Luna llegó desde la cama. Su cabeza apareció de debajo de las mantas que habían sido arrojadas sin ceremonias en la carrera loca de Serena.

Serena giró y lanzo una mirada de pánico a su amiga y tutora.

—Luna ... Darién ... vuelve a casa hoy ... no tengo nada que ponerme ... yo ... yo ...—Con eso se derrumbó en el suelo.

Luna saltó de la cama y se acercó a su angustiada princesa, sacudiendo la cabeza internamente. Cuando Serena era más joven, estos colapsos eran casi un hecho cotidiano, pero en el último par de años, era muy raro ver algo así.

—Serena—Sus palabras sonaron casi maternales—Tienes un armario lleno de ropa maravillosa para elegir. Dios sabe que después de todos tus viajes de compras de fin de semana con las chicas, se puede vestir a un país pequeño, con sólo el contenido de su armario.

Las lágrimas empezaron a brotar en aquellos grandes ojos azules.

—Pero Luna, ¿y si él piensa que me veo infantil o inmadura. Él ha estado rodeado de mujeres mayores y sofisticadas desde hace dos años. Yo no quiero parecer una niña jugando a los disfraces—La última parte la dijo casi en un lamento.

Luna sabía que tenía que actuar rápidamente. Saltó al regazo de su amiga y se alzó para quedar al nivel visual con ella.

—Tu no quieres que tu príncipe llegue a casa a te vea hecha una ruina emocional, o si? Ahora toma una respiración profunda. Vas al aeropuerto. Algo informal va a estar bien. Levántate y vuelve a intentarlo—Su tono de voz, no aceptaba una negativa.

Serena cerró los ojos y respiró hondo, lo sostuvo un momento, luego exhalo lentamente. Al abrir los ojos miró al felino negro delante de ella.

—Gracias, Luna. Yo necesitaba eso.

Volvió a ponerse en pie y se dirigió a su armario. Después de unos minutos de quejas, ella salió con un montón de ropa y se dirigió hacia el baño.

—Gracias a Dios, crisis resuelta—Luna escuchó la ducha abierta. Se volvió hacia la cama, pensando en dormir algunos minutos más. No es que estuviera muy cansada. La semana pasada había pasado sin incidentes. Nada de ataques Youma, nada extraño en absoluto. Parecía que todos los recientes ataques se habían detenido. Sabia que no había terminado completamente, pero aun así era un buen descanso. Serena incluso había estado durmiendo mejor, no más pesadillas en sus sueños.

—La calma antes de la tormenta—Luna, cerro los ojos. Sabía que iba a venir, algo grande. Iban a ciegas, porque aunque no había ninguna pista en cuanto a quién estaba detrás de los ataques o de lo que buscaban. Era muy inquietante. Además estaba el asunto de "Melody", aun no tenia muchos avances con este tema.

Oyó la puerta del baño abierta y abrió los ojos para ver a Serena caminar de regreso a la habitación con una toalla envuelta alrededor de su cabeza.

—Luna, ¿qué te parece?—Ella daba vueltas con gracia para mostrar las ropas que llevaba puestas.

Llevaba unos vaqueros a la cadera de un tono azul celeste. Vestía una camisa de botones, de color rosa pálido que se aferraba a su cuerpo como una segunda piel. Un cinturón de aros de plata envuelto alrededor de su cintura que coincidan con los pendientes que ella llevaba. En sus largas piernas lucia botines de un marrón oscuro. Era, elegante e informal.

Luna aclaró la garganta.

—Te ves hermosa Serena.

Serena se sentó frente a su espejo y tiró la toalla de la cabeza y empezó a cepillarse la larga melena dorada. En realidad se había cortado un poco el pelo alrededor de hace un mes. Su cabello llegaba cerca de sus rodillas, pero ella había donado 30 centímetros de su pelo para una obra de caridad que hace pelucas para pacientes con cáncer. Incluso después de tener que cortar, la dorada melena caía hasta por debajo de las caderas. Había comenzado a usar su cabello en diferentes estilos. Aunque su estilo mas usado era con el par de bombones en la cabeza, después de todo, era su marca registrada, pero no lo usaba todos los días como antes.

Mirando en el espejo pensó en poner su pelo con el peinado de siempre, pero decidió hacer algo diferente. Se retiró todo el pelo en una cola de caballo en la parte posterior de la cabeza y se ató una cinta de plata alrededor de ella. Algunos mechones le caían en la frente y un par de pequeñas piezas de pelo rizado alrededor de sus oídos. Aplico un poco de maquillaje, rímel, brillo de labios, y estaba lista.

Bajó las escaleras, y pudo oler los deliciosos aromas procedentes de la cocina. Entró y vio a sus padres sentados disfrutando de un tranquilo desayuno la mañana del sábado.

—Mamá, Papá—Saludo prácticamente cantando mientras cruzaba de la sala a la cocina donde la comida aún estaba caliente.

—Buenos días, mi pequeña—Kenji Tsukino, levanto la vista de su periódico y sonrió a su hija.

Serena se sentó con sus padres.

—Entonces, Serena, a qué hora llega su vuelo?—Pregunto su madre en tono amable. Una mujer de largos cabellos azules y mirada celeste.

Serena tragó su bocado de pan tostado antes de responder.

—14:30. Pero voy a ir a su apartamento para asegurarme de que este limpio y fresco. Estoy segura de que va a estar cansado después de un largo vuelo. También iré a la tienda de comestibles y recogeré algunas cosas para él, quiero que tenga algo de comida en el lugar. Las lágrimas llenaron los ojos celestes de Ikuko.

—Mi pequeña niña, cuida tan bien de su prometido. Vas a ser una esposa maravillosa—Se aventuró demasiado efusiva.

Kenji farfulló y se atragantó con el café.

—¡Su... Su esposa!—Era un hombre maduro de cabellos negros y ojos de un azul muy oscuro.

Serena aprovecho el momento para salir. Llevo su plato al fregadero y se dirigió fuera de la cocina. Detrás de ella todavía podía escuchar a sus padres. Tomo su bolso y la llaves un auto, y salió de la casa.

Se acercó al coche deportivo de color rojo estacionado en la entrada y tomo el asiento del conductor. Haruka se había apiadado de ella después de que su padre se había negado a enseñarle a conducir. Ella le había dado lecciones. Y después de haber conseguido su licencia, Darién había permitido amablemente que ella usara su coche mientras él no estaba.

Ella arrancó y se dirigió hacia el Crown. La noche anterior la había dejado un poco aturdida, por lo que pensó que una buena dosis de cafeína le ayudaría.

Unos minutos más tarde se detuvo en la galería y entró. Como era temprano, el lugar estaba bastante vacío. Se acercó al mostrador y miro a una chica con delantal. Ella estaba de espaldas, pero cuando se giro y sus ojos se encontraron con los Serena, ella sintió como si un escalofrió le recorriera la espalda.

La chica se acerco para tomar su orden.

—Hola. ¿Qué te voy a servir?—preguntó la chica con una sonrisa. Sus cabellos eran de un dorado oscuro, los llevaba firmemente recogidos en una trenza atada por encima de la nuca, con algunos mechones sobre su cara. Sus ojos un par de zafiros brillantes. Aparentaba alrededor de dieciocho años.

"Sus ojos...Sus ojos son como los de el"

Serena la miro fijamente a los ojos, algo en ellos, le provocaba recordar a Darién. Aquel pensamiento se apodero de ella, sin que se lo propusiera.

—¿Hola?—Volvió a llamar la joven.

—Oh, si, lo siento, un latte mocha, el doble de la moca, cuatro shots de café, crema batida extra...—Lo pensó un momento—...Y también con chispitas de chocolate—Pidió Serena amablemente, tratando de alejar los pensamientos de su mente.

La chica dejo escapar una leve sonrisa.

—Tu debes ser Serena.

Serena sonrió, sin comprender.

Andrew me dijo que alguien pidiendo esa bebida aparecería.

—Andrew, es un exagerado—Serena le regalo una amable sonrisa.

—Lo se, aunque no pensé que alguien además de mi pudiera manejar esa cantidad de cafeína, y todo ese azúcar en una sola bebida. Pero el me aseguraron que Serena, seria una digna contrincante.

Serena sonrió, por alguna razón sentía una gran simpatía inmediata con esa chica.

—Serena Tsukino—Se presento—Adicta al chocolate y a la cafeína, un placer conocerte.

La chica, sirvió la explosiva bebida frente a Serena.

-Kurai Ichiro, el gusto es mío.

—¿Cuánto tiempo llevas trabajando aquí?—Preguntó Serena.

—Alrededor de una semana—Respondió la chica—Soy nueva en la ciudad. Estoy estudiando artes visuales en la universidad. Este trabajo ha sido enviado del cielo. Andrew ha sido realmente bueno con mis horarios. Mi escuela está pagada y tengo un poco de dinero que viene de un fondo, pero una chica tiene que tener dinero extra, las compras ya sabes. Serena sonrió con comprensión.

—Si los centros comerciales irían a la quiebra sin nosotras.

Andrew salió de la trastienda para encontrar a las dos jóvenes riendo y charlando como viejas amigas.

—Sabia que era tu voz lo que escuche por aquí—El joven se acerco—¡Hola Serena!

—Andrew. Me acaban de servir mi bebida favorita—Sonrió a su nueva amiga—He tenido una noche difícil y tengo un montón de cosas que hacer hoy.

Las puertas de la sala de juegos se abrieron para dar paso a un grupo de cuatro chicas, acompañadas de cuatro chicos. Todos vieron Serena en el mostrador. Pero fue la chica rubia que estaba en la parte delantera del grupo la que gritó y soltó el brazo del hombre de cabello plateado que estaba junto a ella, para correr por la habitación y lanzar sus brazos alrededor de Serena.

Serena luchó por respirar mientras Mina estaba tratando de abrazarla y saltaba hacia arriba y abajo al mismo tiempo. Justo cuando pensaba que todo su oxígeno iba a ser cortado por completo, el resto del grupo llegó hasta ellas. Kunzite puso una mano en el hombro de Mina.

—Deja que la pobre chica respirare. Estoy seguro que a Darién, no le gustaría nada enterarse que su novia esta muerta, porque la estranguló accidentalmente su mejor amiga.—Dijo con su habitual tono calmado y tranquilo. Era un joven de veinte años. Su lacia cabellera celeste le caía hasta los hombros. Un par de mechones enmarcaban el rostro varonil y atractivo. Sus ojos eran celestes.

—Lo siento—Mina chilló, soltando Serena—Pero estoy tan emocionada, ¿tu no?

—Sí, lo estoy, pero tu eres demasiado...Efusiva Mina?—Tomo su taza y bebió un sorbo mientras compartía una sonrisa de complicidad con Kurai—¿Cómo sabían que estaba aquí?

—Bueno, íbamos camino a tu casa para ver si necesitabas ayuda, cuando vimos el coche de Darién fuera—Se apresuro a contestar Reí. Era una joven atractiva, de increíbles ojos violetas y larga cabellera negra.

—¿Qué es lo que has planeado para hoy?—Lita preguntó saltando en la conversación. Llevaba la castaña melena atada en una alta cola de caballo. Su mirada eran un par de brillantes esmeraldas.

—No mucho. Iré a la tienda de comestibles para conseguir algunas cosas para abastecer la nevera y despensa de Darién. Luego simplemente pondré en orden el apartamento y me asegurare de que está listo para él.

—Bueno, es hora de dividir las tareas—Comenzó a organizar Mina emocionada, asumiendo su papel de liderazgo—Lita y yo vamos por las compras, mientras que el resto de ustedes van al apartamento. Esto nos dejara el tiempo casi justo para dirigimos al aeropuerto y ...

—¡Espera!—Serena exclamó—...Iré al aeropuerto yo sola.

—Pero...—La rubia del amor quiso decir algo.

—Tiene razón, es mejor que ella valla sola—Amy habló con su voz suave. De cortos cabellos azules y celeste mirada.

-Quiero decir que no es como que no vayan a verlo hoy. Sólo quiero unos minutos a solas para darle la bienvenida a casa. Sólo nosotros. Lo siento si esto suena egoísta, pero es la forma que yo lo quiero —La voz de Serena bajó a un susurro—La forma en que he soñado.

Reí puso su brazo alrededor de su amiga y le dio un suave apretón.

—Comprendemos. Nosotros te ayudaremos a conseguir todo y luego tu iras al aeropuerto a traerlo a casa. Pero los estaremos esperando en el apartamento para emboscarlos a ustedes cuando vuelvan, ¿trato?

Serena sonrió a su amiga.

—Trato.

—Mina, vayámonos por las compras. Nos vemos en el departamento de Darién. Supongo que ustedes pueden ir a buscar algo para mantenerse entretenidos, a menos que quiera ayudar a limpiar.

Kunzite, Neflyte, Jedite y Zoycite, comenzaron a retroceder hacia la puerta. Todos ellos habían permanecido en silencio durante la discusión de las chicas, pero ahora que la atención estaba en ellos, sabían que tenían que retirarse, y rápido.

—Nosotros, tenemos algunas cosas que hacer—Sonrió nervioso Jedite.

—Si, una misión, un encargo—Lo secundo Neflyte.

Los otros dos solo asintieron con la cabeza.

Y con eso, los generales prácticamente corrieron de la galería de juegos, dejando a todas las chicas riendo detrás de ellos.

—Cobardes—La voz de Reí, fue casi un susurro. Pero aun así todas la escucharon.

La risa les llego natural, y continuaron durante unos minutos y luego comenzó a apagarse. Serena volvió a su café y vio a Kurai secándose las lágrimas de la risa.

—Oh, eso no tiene precio—Dijo Kurai—Muestra a un hombre un trapeador y podrás verlos correr.

—¡Hey!—Andrew tomó la palabra en su propia defensa—Yo uso un trapeador diario por aquí.

Esto provoco que Kurai le alborotara el cabello de Andrew con cariño.

—Pero tu eres especial, lindo, una excepción a la regla, todos los chicos deben esforzarse para llegar a ser como tu—Mientras le guiñaba uno de sus grandes ojos de zafiro.

Andrew se sonrojó y balbuceó.

—Gra ... Gracias—Se giro lentamente y luego entró en la trastienda.

Serena se volvió hacia sus amigas.

—Chicas, quiero que conozcan a Kurai. Ella comenzó a trabajar aquí hace una semana. Ellas son Reí, Mina, Lita y Amy.

—Encantada de conocerlas a todas ustedes—Kurai les sonrió de manera amistosa.

Las chicas respondieron de igual manera y todas ellas hablaron durante unos minutos hasta que un cliente entró y se sentó en una mesa. Kurai fue a atenderlo, mientras que las chicas se preparaban para irse.

Andrew salió de la parte de atrás de nuevo. Miró a su alrededor por un momento. Y al ver a las chicas a punto de irse.

—No vayas a acaparar a mi mejor amigo para ti sola Serena. Dile a Darién que es mejor que venga por aquí o voy a estar toda la noche golpeando a su puerta.

Serena le sonrió.

—Me aseguraré de decirle, pero conozco a Darién, y se que él estará aquí antes de que incluso haya tenido la oportunidad de dejar su maleta en casa.

Todo el mundo dijo adiós y luego se dirigieron fuera. Todas estaban de pie junto al coche.

—Así que ella—Expreso Mina de repente.

El resto de las chicas miraron a su alrededor confundidas.

—¿Quién es ella?—Preguntó Serena, sin tener idea de lo que su amiga estaba hablando.

Mina negó con la cabeza.

—Kurai. Ella es la chica de la que Andrew se ha enamorado. Y lo que es mejor es que ella está enamorada de él también.

—¡En serio, eso es genial!—Serena exclamó con alegría—Ella parece una chica muy agradable.

Ahora que su verdadero amor iba a volver a junto a ella, Serena quería ver a todos sus amigos felices. Andrew siempre tenia una sonrisa alegre para todos, aunque había sido herido terriblemente cuando Rita se alejo. Tal vez Kurai sería la que lo podría sanar y llevarlo de nuevo a ser su habitual estado feliz de nuevo. Pero sin quererlo aquel pensamiento llego de pronto a su mente. Los ojos de la chica. ¿Por qué era que sentía que le recordaban a su príncipe?, además algo en ella le hacia sentir cierta nostalgia.

—Ok Scouts—Serena intento alejar nuevamente esos pensamiento sin sentido—Tenemos nuestras tareas. Pongámonos a trabajar. Todas rieron, dispuestas a preparar las cosas para el tan esperado regreso a casa del príncipe de la tierra.

La mujer apretó la mandíbula con rabia. Era una mujer alta y esbelta, ataviada con una larga túnica negra ceñida a la cintura. Sus ondulados y largos cabellos, de un rojo sangre, y los fríos ojos azules la hacían poseedora de una atractiva apariencia más propia de una diosa. La mujer sonrió, mirando la imagen que se proyectaba ante ella.

— ¡Prepárate, princesa de la Luna!—exclamó enfurecida, rodeada por poderosas corrientes de energía que parecían llamas rojizas.

Toda la habitación tembló sobre sus cimientos. Las columnas de piedra negra a los costados se sacudieron haciendo caer el polvo en finas líneas hacia las baldosas, la densa oscuridad que envolvía la estancia retrocedió rápidamente hacia los muros, iluminada por el colosal despliegue de energía; en las paredes, las pocas antorchas chisporrotearon hasta casi apagarse, como si fueran sacudidas por un fuerte vendaval.

—Muy pronto—susurró—Destruiré todo lo que amas.

Señoras y señores, en algunos minutos mas, estaremos aterrizando en Tokio. Por favor, asegúrese de que todos los asientos están en posición vertical y que los cinturones estén bien sujetos. La azafata dijo por el intercomunicador.

Había sido un largo vuelo. Había tratado de hacerlo pasar lo mas rápido posible al tratar de dormir lo más que pudo, pero la emoción de ir a casa y ver a Serena de nuevo, le hacia imposible dormir una siesta.

A medida que el avión llegaba más cerca de su destino, Darién podía sentir su vinculo mental, creciendo. Cuando estaban cerca podían sentir los estados de ánimo y las emociones de los demás. Incluso habían progresado hasta el punto en que podían hablar telepáticamente entre sí. Eso había sido muy útil en algunas batallas, cuando no querían que el enemigo supiera su próximo movimiento. Riendo, pensó en lo conveniente que la habilidad en particular había sido cuando querían hablar a altas horas de la noche, y Serena no podía usar el teléfono sin que padre la descubriera.

Por supuesto, ser Tuxedo Mask tenía sus ventajas. Si Kenji Tsukino supiera cuántas noches había saltado por la ventana del dormitorio de su hija, probablemente estaría muerto ahora mismo en la manos de su futuro suegro. Pero ya que él había estado tan lejos los últimos dos años, lo único que podía conseguir a través de su vínculo era breves destellos de los estados de ánimo de Serena, pero sólo si ella se sentía una muy fuerte emoción.

Pero ahora ella estaba cerca. Podía sentirla a través de su vínculo. Su nerviosismo y su emoción fluía a través de él, haciendo que sus emociones ya aumentadas lo hicieran aún más. Sin embargo, él se mantenía a sí mismo blindado de ella. Tenía la esperanza de tener un momento sólo para contemplarla sin ella que ella se diera cuenta de que él estaba allí.

Sintió la caída de avión y se dio cuenta de que iban a aterrizar. Unos minutos después, el avión aterrizó y comenzó a hacer su camino hacia la terminal del aeropuerto. Cuando el avión estuvo completamente detenido, los viajeros comenzaron a caminaron hacia la salida. Darién tomó su maleta, y siguió el resto de la gente para salir del avión.

Cuando se acercaba a la puerta, empezó a escanear a la multitud en busca de ella. Estaba tan lleno de gente que podría ser difícil encontrar a alguien. Centrándose en la energía de Serena, podía sentirla a su derecha, así que fue a la izquierda, formando un círculo alrededor de ella para poder llegar a su espalda. Sabía que se estaba acercando. De pronto se produjo una ruptura en la multitud, y pudo verla.

Darién siempre había sido bueno en mantener sus emociones bajo control, pero cuando vio a su princesa, las rodillas casi se le doblaron y sintió algunas lágrimas en los ojos.

—Ella es aún más hermosa de lo que recordaba—Se dijo en un susurro al verla. La Serena que recordaba era una chica de dieciséis años de edad, con el uniforme de la escuela preparatoria. La mujer de pie delante de él, era una diosa. Ella había madurado y crecido mientras el estaba lejos.

Su cuerpo sin duda mostraba algunas delicadas curvas que antes no estaban allí. Por supuesto que siempre había pensado que la perfección envolvía ese cuerpo menudo. Pero ahora cuando miró se dio cuenta de que ella no era tan pequeña como lo había estado. Antes su cabeza le llegaba a la mitad del pecho, pero ahora podía fácilmente llegar justo debajo de la barbilla.

Ella todavía estaba de espalda hacia él, buscando la puerta donde unos pocos pasajeros seguían haciendo su camino en el avión. Darién sintió el pánico viniendo de ella, por lo que decidió que era hora. Abrió el enlace para que ella fuera capaz de sentirlo.

Serena estaba empezando a entrar en pánico. Mucha gente ya se había bajado del avión, pero no había ni rastro de Darién. Por supuesto que había tanta gente que era casi como intentar encontrar una aguja en un pajar. Ella había intentado sentirlo a través de su vínculo, pero no había sentido nada. Eso no estaba bien, debería ser capaz de sentir si él estaba cerca.

"¿Le ha pasado algo?"

Serena apretó su mano contra el pecho y su respiración se volvió errática mientras recordaba cómo Darién había sido asesinado por Galaxia.

"Por favor, no, no otra vez"

De repente sintió una cálida oleada de energía llenar su interior. Era una sensación reconfortante que ella conocía muy bien. Comenzó a mirar a su alrededor, buscando desesperadamente la fuente. Cuando se volvió para mirar detrás de ella, se quedó paralizada.

Allí estaba él. Su príncipe. Su protector. Su amor. Él se veía exactamente como lo recordaba. Tal vez un poco más amplio en el pecho y los hombros, pero aparte de eso seguía siendo el mismo. Ella miró directamente a los ojos azules como la noche, cuando sintió que las lágrimas brotaban de sus ojos.

—Mi princesa.

—Mi príncipe—El recibió su respuesta a cambio.

Sus lágrimas se desbordaron y corrieron por las mejillas mientras ella empezó a correr hacia él. Dejó caer la bolsa y abrió los brazos mientras se lanzaba hacia él. Envolvió sus brazos alrededor de ella con fuerza mientras, dejaba escapar un sollozo en su hombro. Ambos podían sentir las almas de sus seres pasados que celebran junto con ellos en este reencuentro tan esperado.

Serena levantó los ojos llenos de lágrimas al mirar a los ojos de su amado. Tomo su cara entre las manos.

—Endimión—Le susurró.

Darién levantó la mano para limpiar las lágrimas de sus mejillas mientras respiraba en un suspiro.

—Serenity.

Él se acerco aun mas. Sus labios se encontraron en un dulce beso, que parecía de ensueño. Pero el beso se profundizó, cuando ambos se dieron cuenta de que esto era real. Estaban juntos de nuevo. No más separaciones.

Ajenos al aeropuerto lleno de gente, disfrutaron estar en los brazos del otro, sólo se separaron cuando la falta de oxígeno comenzó a llegar a ellos.

—Vallamos a casa—Darién Miro hacia abajo a sus hermosos ojos azul oscuro.

—Hemos estado separados demasiado tiempo, y planeo recuperar el tiempo perdido.

—¿Qué tienes en mente?—Preguntó Darién, acariciando el cabello suave en la sien y respirando su aroma cítrico.

—Bueno, creo que vas a tener que seguirme y descubrirlo—Con eso se dio la vuelta y lo tomo de la mano llevándolo lejos.

Adelanto capítulo 3:

Setsuna entrego a Darién una carta que había traído del futuro. Decía así:

Querido Papa Darién,

Plut vino y me dijo que venías a casa después de estar en la universidad durante dos años. Yo quería estar allí para darte la bienvenida de vuelta también, pero Amy y Zoycite me han dejado muchas tareas. Tengo mis exámenes finales por venir, así que es difícil para mí estar lejos en este momento. Sólo quería hacerte saber que estás en mis pensamientos, y espero poder visitarlos a todos ustedes pronto. Dale a Mama Serena un abrazo de mi parte, te amo.

Princesa Pequeña Dama Serenity

(Rini)

Darién sonrió al pensar en esa carta de su futura hija. Ella parecía ser una copia exacta de su madre. Leal y fiel casi hasta la exageración, ambas trataban de ver lo bueno en la gente, no importa que tan retorcida sea.

...

Al entrar en el castillo, Darién se puso en guardia. Todo estaba quieto y tranquilo, demasiado tranquilo. Comenzó a caminar por los pasillos, tratando de detectar cualquier signo de vida. Al llegar a la escalera del gran salón, sintió una oleada de miedo y pánico que no era suyo. Eran los sentimientos de Serenity que llegaban a el a través de su vínculo.

Llegó a una puerta que recordaba vagamente como la puerta de la alcoba de la Serenity. Abrió la puerta y miró dentro. Vio a la reina de la Serenity, inconsciente en el suelo.

...

De pronto, una figura oscura envuelta en una larga capa negra apareció flotando en el aire al lado del balcón. La capucha de la capa mantuvo su rostro oculto. Se sentó allí por un momento, mirando la escena delante antes de que una voz masculina saliera desde el fondo negro.

—Realmente necesitas trabajar en tus habilidades de negociación. Obviamente lo que estás haciendo no está funcionando—la sombra dijo con una voz tranquila y calmada.

—¿Qué demonios estás haciendo aquí?—Gruño la mujer.

El se rió suavemente.

—¿No te alegras de verme? Te he traído un regalo, mi querida Beryl.

Estos capítulos han sido simplemente sentando las bases, pero pronto leerán algún tipo de acción. Nuestros héroes están cerca de descubrir quién es el enemigo y lo que buscan.

Hasta la próxima!