Disclaimer: Todo personaje/nombre escrito no me pertenece. Todo a su respectivo creador(Yana Toboso).

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Pareja: AshxSebastian

A/N: Secuela de Ese Joven, Psiquiatra. Enfocado específicamente en la relación de ambos personajes mencionados.


II. Ebrio

No solía hacer cosas estúpidas.

Era mucho mejor que eso, pero aún así lo estaba haciendo, estaba cometiendo una estupidez. Quizá fue por influencia y manipulación, pero en ese momento parecía ser lo correcto, puesto que los demás lo estaban haciendo. Era su primera vez estando en una fiesta de universitarios, y la verdad era que no quería sentirse fuera de lugar.

Tomó la bebida sin preguntar su contenido, el sabor sabiéndole amargo y agrio en su boca, pero no mostró queja alguna en el momento.

-Bleh…-

Musitó asqueado, lo más disimulado posible. Le dejó un mal sabor en su boca, sin embargo pidió otro. Definitivamente no era porque le gustaba el alcohol, sino que era de esos momento en que quería seguir tomándolo por el simple hecho de hacerlo.

Se terminó el segundo.

El tercero…

Al fin el cuarto hasta que empezó a mirar doble. El joven pelinegro frunció el ceño y parpadeó un par de veces. Era la primera vez que se sentía así, aunque el problema y preocupación se desvanecieron en cuestión de segundos, el ojicarmín sintiéndose feliz y contento.

Estaba ebrio.

Caminó por el lugar, saludando a gente extraña como si hubiesen sido amigos desde la infancia, aunque ellos contestando el saludo con igual entusiasmo; estaban igual o peor que él, pero ¿qué le importaba a Sebastian? Quería saludar a medio mundo dentro de ese pequeño evento social.

Reía sin medida alguna junto con los demás, hasta daba unos cuantos pasos de baile al pasar por la pista donde otros bailaban e interactuaban; aceptaba bebidas que le ofrecían, no importa cómo se la presentaran. Líquido, sólido hasta directamente de los labios de mujeres que desconocía; qué le importaba al muchacho estando ebrio.

Se sentía impotente; invencible.

Era la mejor noche de su vida.

Desde el baño de su habitación se escuchaban gemidos y toses de parte suya, el crudo joven apegado a la taza del baño durante toda la mañana, desde la madrugada.

-Odio…las fiestas…-

Se quejaba entre tanto vómito y escupidas que realizaba.