Capítulo II.

Toda la aldea estaba festejando el cuarto cumpleaños de las gemelas de Miroku y Sango, había niños corriendo de un lado a otro, todo aquello era tan divertido y placentero de ver, sin nada más porque preocuparse además del hecho de que alguno de los niños se lastimase, claro que ella no debía preocuparse por eso personalmente, ella aun no tenía ningún pequeño del que cuidar.

Habían pasado varias semanas desde que hablo con el hanyou sobre formar una familia, y aun cuando él le dijo que estaba de acuerdo, no mostraba ningún interés, y sabía perfectamente que no estaba tratando de dejarla embarazada.

Dirige su mirada hacia el gran firmamento dándose cuenta que ya faltaba poco para que anocheciera, vuelve su mirada y ve como algunas familias ya comenzaban a irse para regresar a sus hogares.

Kagome se dirige hacia donde estaba su amiga Sango para ayudarla a recoger y ordenar el "pequeño" desorden que habían formado los niños.

Cuando ya estaban terminando de arreglar el lugar, busca con su mirada a Inuyasha y descubre que él la estaba viendo fijamente notando como formaba en sus labios una sonrisa al verla pareciéndole extraño aquel gesto, el hanyou no solía realizar ese tipo de acciones y mucho menos en público.

A pesar de que mantienen una relación de la cual toda la aldea está al tanto a Inuyasha nunca le gustaba mostrarse muy cariñoso frente a los demás, muy pocas veces lo hacía estando sus amigos presentes.

Aunque debe decir que desde hace algunos días se estaba comportando de manera extraña, estaba siendo más afectivo con ella, y en varias ocasiones notaba como se quedaba absorto mientras la veía a lo lejos, definitivamente algo raro estaba sucediéndole, pero no sabía que podía ser.

- Al parecer vinieron a buscarte –escucha que lo dice Sango, haciéndola salir de sus pensamientos-

- ¿Ah? –es lo único que logra decir al ver a su amiga-

- Inuyasha, ya vino a buscarte –lo dice al hacer una mueca para que Kagome viera en la dirección que venía su marido- ya me preguntaba cuanto más se tardaría en hacerlo, usualmente no le gusta estar mucho tiempo o participar en estas cosas

Aquello era cierto, en eventos anteriores el hanyou comenzaba a llamarla y buscarla desde muy temprano para que se fueran del lugar, pero en esta ocasión no fue así, se espero "pacientemente" hasta que al menos la mayoría de los aldeanos se hubiesen ido.

- ¿Lista para regresar a casa, pequeña? –pregunta el ojidorado al ya estar frente a las dos mujeres-

- De hecho quería quedarme un poco mas con Sango para ayudarla con los niños hasta que llegue Miroku –se lo hace saber. Miroku estaba con Kaede ayudando a uno de los aldeanos y aunque habían dicho que regresarían temprano aun no aparecían-

- Oh Kag, es necesario que nos vayamos ahora –lo dice con cierta urgencia-

- ¿Eh? No, no lo es –dice ella ciertamente extrañada- Si quieres puedes adelantarte y yo…

- No debes porque quedarte Kagome –le interrumpe Sango- las gemelas están tan cansadas que se quedaran dormidas en minutos y el pequeño no me dará problemas –termina de decir con una sonrisa-

- ¿Segura?

- Si, segura. Gracias por ayudarme hoy –dice para acercarse a la pelinegra y darle un abrazo- Bien Inuyasha, toda tuya –se lo dice al hanyou tras separarse de su amiga-

- Gracias –es lo único que dice para luego tomar la mano de su mujer y dirigirse a su cabaña-

Al solo haber avanzado unos cuantos pasos, toma a Kagome entre sus brazos y completa el recorrido dando grandes zancadas hasta llegar a su hogar, no podía esperar más.

- ¿Por qué hiciste eso? –pregunta Kagome justo cuando baja de los brazos de Inuyasha y toca el suelo del pequeño porche fuera de la cabaña-

- ¿El qué?

- No te hagas el tonto. ¿Por qué no me dejaste quedarme otro rato con Sango y los niños? –pregunta esta vez entrando a la cabaña siendo seguida por el ojidorado-

- Ella dijo que no necesitaba ayuda –dice al momento que sujeta uno de los brazos de Kagome y hace que lo vea a los ojos- además, creí que preferirías participar en la concepción de nuestro cachorro a ayudar a Sango con los de ella –termina por decir viendo la expresión de estupefacción en el rostro de su mujer-

- ¿Qué? –es lo único que logra musitar, no lograba comprender-

- Es momento de concebir al cachorro que tanto quieres –se lo dice con una pequeña sonrisa en su rostro y tomando una de la manos de la chica para dirigirse a su recamara-

- No, Inuyasha, espera –escucha decir a la pelinegra haciéndolo detenerse-

- ¿Qué sucede, Kag? –pregunta extrañado y buscando la mirada de su mujer pero esta se encontraba viendo el piso de madera- ¿Acaso no querías tener un cachorro?

Escucha un pequeño suspiro melancólico salir de los labios de Kagome. No entendía que era lo que le sucedía, hace un par de semanas eso era lo que ella le había pedido, un cachorro, y ahora…

- Claro que quiero tener un bebé –escucha decir a la chica haciéndolo salir de sus pensamientos- pero no quiero tenerlo con alguien que no quiera lo mismo. No quiero tener un hijo sabiendo que harás todo solo por complacerme y no porque tú también lo quieras…

Inuyasha no supo cómo responder inmediatamente a aquello. Si, quizás en un principio no había pensado en el hecho de tener cachorros, pero eso no significa que no los quisiera, es verdad que no solía llevarse bien con los niños, y debe admitir que Shippou cuando lo conoció le resultaba molesto, pero por Kami, con sus cachorros sería tan diferente, además de que serian parte de Kagome y de él mismo.

Sería algo complemente maravilloso, perfecto. Desde que la chica le dijo que quería tener un hijo con él no hacía otra cosa que pensar en ello, la idea de tener un cachorro de Kagome le resultaba fascinante. Podría tener una familia con la mujer que mas amaba, y brindarle el hogar que él no pudo tener cuando niño.

- Mi pequeña, te puedo asegurar que quiero tener un cachorro contigo más que a nada en este mundo –se lo hace saber al momento que con una de sus manos levantaba el mentón de ella para que lo viese a los ojos y se diera cuenta de que le decía la verdad-

- ¿Entonces por qué…? Han pasado semanas desde que te lo dije y tu nunca volviste a mencionar el tema, ¿Por qué ahora si? –pregunta consternada y confusa-

- ¿Recuerdas que luego de que me dijeras que querías un cachorro me fui por dos días? –pregunta y solo ve como la chica asiente- bien, fui a buscar a Mioga, y me dijo que para mí como hanyou el momento ideal para procrear era mientras tú estabas en celo y yo en mi época de apareamiento –termina por decir con un sonrojo en sus mejillas, aquella no era la mejor conversación que hubiera tenido con la pulga precisamente. Ve como Kagome se sonroja aun más que el mismo-

- Tu… hablaste con Mioga, mi celo, tu… -dice todo aquello sin tener alguna coherencia y manteniendo un fuerte sonrojo en sus mejillas-

- Oh, Kag, lo siento, pero no sabía que mas hacer, nunca antes había pasado por esta situación y no sabía qué hacer, y quería hacerlo todo de la forma correcta –dice viendo como luego respiraba profundamente, como tratando de entender todo lo que le acababa de decir-

- Y ¿tu época de apareamiento es…? –pregunta la chica curiosa y apenada, escucha como el hanyou suelta una ligera risa antes de responderle-

- En el término inu-youkai es cuando se está en el mejor periodo para poder concebir, este se da cada seis meses aproximadamente y dura alrededor de dos semanas

- Y ¿ahora tu estas…?

- Si, lo estoy desde hace un par de días pero debía esperar a que tu estuvieses en celo y para mi suerte comenzó hoy –lo dice acercándose un poco más a su mujer, pasando un brazo por su cintura para así estar estrechamente unidos- estaba torturándome el hecho de tener que esperar a que se acabara la fiesta de las gemelas para poder tenerte, estaba volviéndome loco de verdad sabiendo que estabas lista y yo debía controlarme –dice con tono salvaje, y liberando un gemido ronco-

- Tómame ahora, Inu -murmura ella suavemente colocándose de puntitas para unir sus labios con los del hanyou en un beso que rápidamente se transformo en apasionado-

No sabía porque pero el tono que utilizaba el hanyou, y la manera en que se expresaba, utilizando aquellos términos de carácter animal, la hacía de cierta forma, excitarse.

Inuyasha se separa de los labios de Kagome y desciende lentamente por su cuello, con sus manos comienza a retirarle el kosode y luego continuar con el hakama dejándola tal como a él le gustaba verla, desnuda. Ciertamente una de las ventajas que él podía apreciar del hecho de que ella estuviese vestida como sacerdotisa, ya que resultaba muy fácil liberarla de su ropa, no estaba seguro de cómo sería el tener que quitarle la ropa que ella utiliza de su época.

Nota como ahora Kagome es quien comienza a quitarle su haori, pero antes de que pudiese quitárselo la toma entre sus brazos y la lleva a su habitación, la recuesta con cuidado sobre el futon y antes de acomodarse sobre ella se deshace de su propia ropa, y rápidamente se acomoda entre el espacio que ella había dejado para él, entre sus piernas.

Comienza a acariciar los senos de ella, escuchándola gemir suavemente. Libera uno de sus senos para incitarlo ahora con sus labios. La mano que le quedo libre la dirige ahora al bajo vientre de ella, hacia aquella zona desde la cual emanaba aquel aroma que lo estaba desquiciando. Muchas veces atrás tuvo que contener la necesidad de tenerla, pero ahora no lo haría.

Kagome libera un gemido al momento que Inuyasha introduce sus dedos en ella y comenzaba a moverlos, haciéndola enloquecer de la única forma en que él sabía hacerlo.

Inuyasha continúa moviendo sus dedos en la cavidad de ella, hasta confirmar que estaba lista para recibirlo. Escucha un gemido de reproche por parte de ella al sacar sus dedos de aquella zona.

Lleva sus dedos a su boca para así degustar el sabor de la pelinegra, mucho más dulce que en ocasiones anteriores.

A Kagome lo que el hanyou acababa de hacer, el lamerse sus dedos después de haberla acariciado, le excitaba de sobremanera.

El ojidorado se acomoda sobre la chica de tal forma que su erección rozara de manera satisfactoria la intimidad de ella, gimiendo ambos antes ello. No pudiendo controlarse por más tiempo muevesus caderas teniendo un contacto más cercano con la intimidad de la chica, buscando el punto exacto que lo haría unirse completamente a ella como tantas veces lo ha hecho, yen un rápido movimiento entra en Kagome, liberando un gruñido erótico y ella un gemido placentero al momento que también con sus manos apretaba la fornida espalda de su hanyou.

Comienza con embestidas lentas, y aceleraba el ritmo de ellas cada tanto. Juntos llevaban movimientos coordinados, sus cuerpos estaban hechos el uno para el otro, solo ellos conocían el punto exacto en donde perdían la cordura para entregarse por completo a un placer subreal.

La joven se aferra mas a Inuyasha, sintiendo como había comenzado a embestirla con mas premura.

Escucha a su mujer balbucear su nombre entre gemidos. Baja su rostro para encontrar sus labios con los ella y unirlos en un beso apasionado. Siente como su miembro comenzaba a ser envuelto más fuertemente por la cavidad de ella, sabiendo que ya pronto llegaría a su orgasmo. Un gemido ahogado de ella muere en su garganta a causa del beso, separa sus labios de los de ella, comenzando a besar ahora su cuello.

Al momento que ella comienza a convulsionarse debajo de su cuerpo debido al clímax por el que estaba siendo inundada, afloja el abrazo que tenia con el hanyou, siendo ahora Inuyasha quien la envolvía entre sus brazos aun manteniendo aquellas fuertes arremetidas contra ella.

- Ohhh… Inu… -logra musitar entre gemidos- Yo… no… -no conseguía decir mucho mas, aun su cuerpo estaba pasando por su orgasmo inicial y al parecer el hanyou no pretendía detenerse-

- Lo siento pequeña, pero debemos continuar –se lo murmura al oído al momento que la escucha gemir más fuerte debido a que entraba en contacto con su segundo orgasmo-

Sabía que ella no tenía su misma resistencia, siendo una humana, pero para poder llegar a concebir el cachorro que ahora ambos querían, él debía culminar por completo aquel acto. En las ocasiones anteriores que habían estado juntos él llegaba al éxtasis junto a ella, pero ahora debía llevarlo más allá. Continúa arremetiendo con fuerza, liberando ligeros gruñidos al sentir como su instinto le indica que ya pronto acabaría.

- ¿Kag? –la llama escuchando como su propia voz había cambiado ligeramente-

- Inu… -lo murmura con dificultad entre gemidos-

- Mírame –se lo ordena. Se separa un poco de ella y observa como mantenía los ojos cerrados y que requiere de un gran esfuerzo para abrirlos, pero al final lo logra, viendo aquellos orbes chocolate que tanto anhelaba-

Kagome se sorprende, más no se intimida al ver los ojos de Inuyasha de un rojo intenso, y aquellas marcas en sus mejillas, ¿Se había transformado en youkai? Cierra sus ojos al no tener las fuerzas para mantenerlos abiertos por mucho más tiempo, de alguna u otra forma sabía que no estaba en peligro, al fin y al cabo estaba con su Inuyasha.

- Solo un poco mas –escucha decir a Inuyasha con aquella voz ronca, sintiendo como después comenzaba a lamer su cuello haciéndola estremecer aun más-

Un tercer orgasmo recorre su cuerpo, dejándola envuelta en un clímax total, estaba exhausta. Por un momento creyó haber colapsado por tanto placer, pero aun se mantenía consciente o al menos un poco. Escuchaba a lo lejos los gemidos de él, y por ultimo un gruñido salvaje, antes de sentir un fuerte dolor en su cuello y una última arremetida por parte de él, sintiendo como ahora su interior era ahora invadido por la semilla que él desbordaba dentro de ella.

Por unos instantes le pareció estar perdida. Ahora se encontraba tumbada por completo sobre el futon teniendo al hanyou sobre ella ¿o aun era un youkai? Aquello no lo sabía, lo cierto era que aun sentía los colmillos de él en su cuello, y también como el temblaba sobre su cuerpo aun manteniéndose en su interior.

Algunos minutos más tarde Inuyasha sale de ella, tumbándose a su lado, escucha la respiración agitada de él. Se incorpora un poco, sin preocuparse por cubrir su desnudez y llevando una de sus manos a su cuello, sintiendo aquellas marcas que él mismo le había dejado tiempo atrás, la primera vez que estuvieron juntos.

- ¿Por qué… volviste… a hacerlo? –pregunta con lentitud debido a lo cansada que estaba. Ve como Inuyasha voltea a ver, notando como un hilillo de sangre salía de su labio inferior y recorría su mentón-

- Tenía que hacerlo –responde simplemente-

Se recuesta un poco en pecho del ojidorado y con una de sus manos limpia aquel hilillo de sangre viendo una pequeña herida en el labio del chico ocasionada seguramente por uno de sus colmillos.

- Estas sangrando… -se lo dice al ver como seguía brotando sangre del labio del ojidorado-

- Si lo sé, eso también tenía que hacerlo –dice sin darle importancia a aquello, después de todo era necesario-

Pasa uno de sus brazos por la cintura de la pelinegra y la estrecha contra su cuerpo, aspirando su aroma.

- ¿Por qué? –pregunta liberando luego un pequeño bostezo y recostando su cabeza en el pecho de Inuyasha-

- Tenia que mezclar un poco de mi sangre con la tuya –lo responde al recordar la otra parte de la conversación que había tenido con la pulga Mioga- ¿Cómo explicarlo? La sangre de los youkais es sumamente fuerte, como ya lo sabes, cuando una mujer humana queda embarazada de un youkai y este no mezcla su sangre con la de ella, no habría forma de que el cachorro naciera, ya que el cuerpo de la mujer intentaría expulsar cualquier intruso en él, y en el peor de los casos podría morir ella también, ¿tú no has sabido de alguna mujer que haya estado embarazada de un youkai sin que hubiese estado enamorada de él, o si?

- No. Pero tú no eres un youkai por completo, eres un hanyou ¿se aplica exactamente lo mismo contigo? –termina bostezando nuevamente-

- Claro que sí, mi sangre youkai es muy fuerte, es más, estoy seguro de que en algún momento mientras estábamos... mmmm… "ocupados" me transforme, pude haber estado consciente pero mi sangre youkai se hizo presente…

- Si, pude notarlo –dice soltando otro bostezo entre una sonrisa, y acurrucándose aun mas a su hanyou-

La explicación que le dio Inuyasha era un poco confusa, y lo que pudo concluir fue que lo que él hizo terminaba siendo como algún tipo de vacuna, solo que a diferencia de las vacunas convencionales, esta se encargaba de hacer que su cuerpo aceptara la nueva vida que iba a formarse dentro de ella, en lugar de rechazarla.

- Ahora descansa pequeña –escucha que se lo dice mientras acariciaba la zona baja de su espalda- ya mañana terminare de explicarte todo lo que quieras… si nos queda algún tiempo –termina por decir en tono lujurioso, dejando entre ver su lado "animal" cosa que le agradaba y excitaba, pero no ahora, estaba demasiado cansada, pero mañana…-

Continuara…

Hola, hola! Qué tal? Me alegra mucho que les haya gustado este pequeña historia T/T

Acá está el segundo capítulo, el cual no fue fácil hacer y mucho menos editar ./. Pero logre hacerlo n_n

Nos veremos en el próximo capítulo! Gracias por el apoyo! =)