Hola, hola, pues aquí esta la actualización, gracias por este recibimiento que le dieron a mi historia y su aceptación, espero les guste esta adaptación.

Discleimer. Nada me pertenece, todo es de la genial Suzanne Colins


CAPITULO 2

Entro en la habitación que tienen asignada para mi y siento que el mundo me aplasta, lanzo la pistola que aun esta caliente sobre la cama y me siento en el suelo, sin llorar, solo mas vacía de lo que me encontraba, solo dos muertes estaban en mis manos hasta ahora, pero una la quite como respuesta la muerte de Rue, la pequeña Rue que no merecía morir así y la de Cato que por misericordia le lance una flecha.

Pero ahora, estas cuatro personas que según el Capitolio iniciaban la rebelión y merecían morir ya no sabrán si sus hijos serán buenas personas, si tendrán necesidades, pero tenía que hacerlo las vidas de las personas que me importan están en juego y no permitiré que nada les pase, aunque tenga que seguir con este estúpido juego del Capitolio.

Las palabras de Peeta resuenan en mi cabeza, "quiero morir siendo yo mismo" oh Peeta si pudieras verme en estos momentos, no soy yo misma, no soy nadie, he dejado de ser yo misma. Porque aunque todo lo que hice, lo hice por sobrevivir, no puedo dejar de pensar en si hice lo correcto en aceptar lo que Snow me dijo sin haberte dicho nada.

Peeta, Gale, ¿Qué estarán pensando de mí? Bueno, si pienso en lo que hice antes de venir probablemente el corazón de Peeta este destrozado y Gale, bueno le dije la verdad sobre mis sentimientos después de ese beso.

Llevo mis dedos a mis labios y los recorro lentamente, cómo un beso puede demostrarte que una persona puede hacerte sentir diferente y especial y ese beso puede marcar tu vida en un segundo, ahora solo quiero desaparecer, deseo morir para que esto termine pero no pudo darme ese lujo no cuando ellos dependen de mi. De modo que me recuesto a los pies de la cama y dejo que mis recuerdos vengan a mi mente, quizá ese el único lugar donde seré yo misma.

Pasamos una semana con cámaras y el equipo en el distrito 12, hasta que todos se fueron pude ser yo misma y pensar en todo lo que estaba pasando, fue una semana terrible donde Peeta apenas me dirigía la palabra y teníamos que parecer lo más cordiales y enamorados posibles aunque gracias al comentario de mi madre eso no era un problema.

Los días pasaron lentamente y yo seguía en ese juego de ignorarlo y fingir que no me importaba, la verdad era mejor así sentir eso de no me importas haz con tu vida lo que quieras, me había prometido a mi misma no abrirle nunca mas mi corazón a nadie, porque no iba a terminar con el corazón destrozado si lo perdía esa no era una opción y ahora después de los juegos, era mas que claro.

Pero es imposible ignorar a alguien en el distrito 12, al final siempre terminas topandote a una personas que no quieres ver mas veces de las que las verías si la quieres ver. Recuerdo que me canse de su actitud, de que me ignorara y se marchara a los segundos después de las cámaras, Prim y el se hicieron buenos amigos y con ella era lindo y tierno, como solía serlo conmigo, algo que me molestaba y no porque estuviera celosa, más bien, porque no era justo conmigo.

- Katniss – escuche a mi hermana decirme después de una semana encerrada y solo haber salido el domingo al bosque a cazar con Gale, esa era mi rutina. Me desconecte del mundo y de todo lo referente de los juegos del hambre - ¿Por qué estas últimamente tan molesta?

- No lo estoy – le digo cortante.

- Oh claro que si, ¿es por Peeta?

- Peeta no tiene nada que ver aquí.

- Porque no arreglas las cosas con él, creo que tampoco la esta pasando bien, no después de que volvieron.

- Prim ¿tu que sabes?

- Nada mas de lo que he visto. – dice levantándose y acercándose a la ventana donde bailan unos copos de nieve.

- El no quiere saber de mí, sabe que lo engañe para salir con vida.

- ¿de verdad lo engañaste?

- ¿Qué? – le digo mirándola y puedo ver una sonrisa en sus labios.

- Oh Katniss porque no aceptas que te gusta.

- No me gusta.

- Entonces te gusta Gale.

- No – le digo y siento que me sonrojo, pues recuerdo el beso de Gale en mis labios.

- Ah –dice ella – Pues yo creo que si te gusta – me dice sonriendo – Pero no quieres aceptarlo porque tienes miedo.

- No tengo miedo.

- Katniss conmigo no tienes que aparentar, habla con él, ábrele tu corazón y dale tus miedos, verás que todo se arreglará. Deja a un lado el Capitolio y sus engaños.

- ¿Bien quieres decirme algo más mamá? – le digo en tono fastidiado.

- Descansa hermana.

- Tu también Patito. – le digo y se acerca a besarme en la frente y sale de la habitación. Me sorprendo de ver como mi hermana viene y me habla de cosas del corazón y todo eso, ¿en que momento creció?

Me despierto y salgo a cazar después de una excelente cacería y de volver al distrito me detengo unos minutos en casa de Hazelle donde charlo con ella y con sus pequeños hijos, me dice que Gale suele guardar sus domingos para mi y no puedo evitar sonrojarme, me paso por el Quemador donde surto licor para mi mentor y de allí voy a su casa.

Es un día común para mi, cuando cruzo el pueblo me detengo al ver de frente la panadería, ¿estará Peeta allí? Quizá debería dejar todo atrás, pero estoy molesta, yo le dije claramente lo que pasaba no tiene por qué tratarme así. Esos pensamientos me enfurecen y me hacen actuar de manera automática, cuando me doy cuenta ya estoy entrando en la panadería.

- Buenos días – dice la mujer del mostrador y me mira con desdén, sé que no debo ser su chica favorita pero no me importa. - Atiende tu – escucho que dice y desaparece por una escalera que va al segundo piso.

- Ah – dice le hombre al mirarme y sonríe – Pero que gusto verte por aquí Katniss, Peeta no esta a esta hora, es demasiado temprano.

- Esta bien, yo, le traje algo – digo levantando la bolsa ¿Por qué le digo eso?

- Vaya, vamos atrás – dice sonriendo y me guía a donde están los hornos y todo para la cocción del pan.

- Así que ahora eres tu la del trueque, Gale ya esta en la mina trabajando, ¿Cuándo descansa?

- Los domingos.

- Bueno pues – me dice tomando las ardillas que le ofrezco y me da una hogaza de pan.

- No es necesario – le digo sonriendo. – Yo lo traje porque, bueno. – No se que mas decir, nunca se me han dado las palabras.

- Katniss no necesitas explicarme, se que tu y Peeta han tenido problemas.

- ¿le ha dicho algo? – digo y por un momento me siento furiosa, ¿Por qué todos se dan cuenta de lo que nos pasa?

- Oh no, no te enojes con él, pero ese chico para mí siempre ha sido un libro abierto, él y yo tenemos una gran amistad, su madre bueno, nunca lo ha querido, verás – me dice – Por ella no lo hubiera tenido.

- ¿Como puede decir eso?

- Bueno así son las cosas, pero no me tomes a mal esto que te estoy diciendo, él es un buen chico y en verdad lo amo y te agradezco haberlo traído de vuelta contigo, aunque tu le hayas siempre mostrado tus sentimientos, algo que él no vio por él mismo. Dale tiempo, lo comprenderá tarde o temprano – dice mientras vuelve a la mesa donde esta la harina.

- Gracias por sus palabras Señor Mellark.

- Habla con él, enojate, grítale y demuéstrale si te importa – y me mira con una sonrisa – Porque sé que te importa, solo debes dejar de estar tan molesta, deja de verle tres pies al gato y deja las cosas seguir adelante.

- Yo no.

- Lo que digas Katniss, solo piensa mis palabras. Habla con él y deja que sea tu corazón el que responda no tu cabeza.

Salgo de la panadería pensando en sus palabras, prometiéndome que la siguiente vez que lo vea hablaremos, y hablaré con Gale, pero primero tengo que aclarar mis sentimientos, porque según Prim y el Sr. Mellark estoy enamorada de Peeta, ¿eso es cierto? Nunca he estado enamorada de nadie, pero no se a quien preguntarle, de modo que aceptaré un poco de lo que me dijeron, pero primero hablaré con él arregalare las cosas y dejaré que todo tome su curso.

Mi equipo llegará hoy en algún momento del día pues iniciaremos el tour y yo no estoy lista, pero tengo que despertar a mi mentor, de modo que entro en su casa y arrugo la nariz al entrar, pues el aroma de licor rancio, vomito y ropa sucia, no son la mejor mezcla que digamos y además de que todo este encerrado no ayuda en nada.

Me abro paso hasta donde esta él entre la basura y envoltorios vacíos, cristal roto y huesos no me ayudan mucho, el esta durmiendo en la mesa de la cocina y su cabeza esta en un charco de licor, le sacudo con cuidado para evitar el cuchillo con el que duerme y no quiero que tenga contacto conmigo.

- ! Levántate! ― Digo en alto, porque he aprendido que no hay forma sutil de despertarlo, sus ronquidos se detienen por un momento, dubitativos, y luego se reanudan. Lo empujo mas fuerte. ― Levántate Haymitch. !Es dia de tour! - Fuerzo la ventana hacia arriba, inhalando profundas bocanadas del aire limpio del exterior. Mis pies cambian de postura a través de la basura sobre el suelo, y desentierro una cafetera de laton y la lleno en el fregadero. El hornillo no esta completamente estropeado y consigo coaccionar a los pocos carbones con vida para que formen una llama. Vierto algo de café en la cafetera, lo bastante como para asegurarme de que el brebaje resultante sea bueno y fuerte, y la coloco sobre el hornillo para que hierva.

Aunque le he hablado, Haymitch aun sigue muerto para el mundo. Ya que nada mas ha funcionado, lleno un cuenco con agua helada, lo derramo sobre su cabeza, y me aparto rápidamente de su alcance. Un sonido animal gutural sale de su garganta. Salta, Golpeando su silla tres metros atrás y agitando un cuchillo. Debería haberle sacado de entre los dedos el cuchillo, pero tenia muchas cosas en la cabeza. Soltando obscenidades, acuchilla el aire varias veces antes de entrar en razón. Se seca la cara con la manga y se vuelve hacia el alfeizar donde estoy colgada, solo por si acaso tuviera que salir con rapidez.

- ¿Que haces? ― Farfulla.

- Me dijiste que te despertara una hora antes de que vinieran las cámaras.

- ¿Que?

- Idea tuya. ― Insisto. Parece recordarlo.

- ¿Porqué estoy todo mojado?

- No pude despertarte a sacudidas. ― Digo. ― Mira, si querías que te mimaran, deberías habérselo pedido a Peeta.

- ¿Haberme pedido que? Tan solo el sonido de su voz me forma en el estomago un nudo de emociones incomodas como culpa, pena, y miedo. Y añoranza. Ya puestos puedo admitir que tambien hay algo de eso y más aun después de lo que me dijo Prim y ahora su padre. Miro como Peeta cruza hacia la mesa, el sol de la ventana haciendo que brille la nieve fresca en su pelo rubio. Se le ve fuerte y sano, tan diferente del chico enfermo y hambriento que conocí en la arena, y ahora apenas si puedes ver su cojera. Coloca una barra de pan recién horneado sobre la mesa y extiende su mano hacia Haymitch.13

- Haberte pedido que me despertaras sin darme una neumonía. ― Dice Haymitch, dándole el cuchillo. Se saca su camisa mugrienta, revelando una camiseta interior igualmente sucia, y se frota con la parte seca. Peeta sonrie y empapa el cuchillo de Haymitch en licor blanco de una botella en el suelo. Frota la cuchilla hasta que esta limpia en su camisa y parte el pan en rebanadas. Peeta nos mantiene a todos provistos de bienes recien horneados. Yo cazo. El hornea. Haymitch bebe.

- ¿Quieres un trozo?

- No, comí en el Quemador. ― Digo. ― Pero gracias. -Mi voz no suena como la mia propia, es tan formal. Tal y como ha sido cada vez que he hablado con Peeta desde que las camaras dejaron de grabar nuestra feliz vuelta a casa y volvimos a la vida real.

- De nada. ― Dice, tenso.

- Brrr. Vosotros dos tenéis mucho que calentar antes del espectáculo.

- Tomate un respiro, Haymitch. – Miro a Peeta pero el no me mira a mí de modo que me doy la vuelta y salgo por la ventana, me dejo caer al suelo, y me dirijo a traves del jardin hasta mi casa. Pero antes de eso me doy la vuelta y regreso a casa de Haymitch, ambos están hablando, pues al entrar me miran sorprendidos.

- ¿Se te olvido algo preciosa? – me dice Haymitch.

- Si se me olvido – le digo – Peeta tenemos que hablar.

- ¿Hablar?

- Si hablar, ven vamos – le digo.

- No tenemos nada de que hablar – me dice tristemente – ya todo lo dijimos en el tren.

- Bueno si quieren hablar, suban arriba, al fondo la escalerilla de la trampilla les dará un buen lugar.

- Vamos – le digo sin esperarlo y subo las escaleras, después de unos minutos que se me hacen eternos escucho sus pasos en las escaleras y lo veo subir, me mira cansado y con tristeza.

- No eres justo Peeta – le digo molesta, triste, frustrada y muy enojada.

- ¿Justo? Me hablas tu de justicia.

- Claro que si, yo no fui la que te declaro su amor ante todo Panem y me hizo entrar en todo este rollo de los amantes trágicos, fuiste tu.

- ¿Yo? Oh discúlpame por decir mis sentimientos ante las camarás, pero intentaba salvarte.

- Eso no lo sabía, ambos fuimos parte de estos engaños, tu por tu cuento y yo por querer sobrevivir.

- Oh que bueno que lo aclaras, ¿tienes algo mas que decirme? Porque si no, tengo que ir a desayunar con mi familia antes de partir hacia el tour.

- Si tengo algo que decirte. – le digo mientras me acerco a él – Pero no lo repetiré. – Me armo de valor y sin que el lo esperé lo beso, lo tomo por sorprendido pero lo beso, primero estoy congelada sobre él, pero aun así mis labios se mueven sobre los suyos mientras tomo con mis manos su rostro, el después de unos segundos responde mi beso de manera timida, no son como aquellos besos que nos dimos en la cueva, son diferentes, de pronto comienzo a sentir esa necesidad de continuar besándolo, de comérmelo completo con un beso, esas sensaciones hacen que mi mente comience a desconectarse y solo quiera estar junto a él, lo añoraba, lo extrañaba, lo deseaba como a un vaso de agua en medio de un desierto.

- Katniss – dice cuando nos separamos para respirar, aunque continua con sus manos envolviéndome de la cintura y con mi cuerpo junto al de él.

- No Peeta – le digo y busco sus labios, el vuelve a besarme y se aparta de mí.

- Katniss no puedo hacer esto, no puedo jugar a esto, no lo soportaría.

- Eso es lo que quiero decirte, Peeta me importas, te extraño, yo se que no fui sincera contigo, pero creo que me enamore de ti. – Sus ojos se abren y me mira calculando mis palabras. – En verdad, pero no quería aceptarlo, tengo miedo de las herida.

- Nunca te lastimaría.

- Lo se – le digo sonriéndole – Pero yo a ti sí, y no se si podría perdonarme, tú me has dado todo hasta tu vida, no creo poder compensarlo nunca.

- No es necesario, no necesito nada mas que a ti. ¿Pero en verdad no es un sueño?

- Aunque me separe de ti quiero que sepas, que mis sentimientos son verdaderos, nunca dudes de ellos. ¿Lo prometes?

- Lo prometo – dice y me besa – Pero que pasa con Gale.

- Gale – lo sabía, el cree que tenemos algo, como todos en el distrito.

- Hablaré con él, lo prometo, solo confía en mi.

- Lo haré – me dice.

- Tengo que volver a casa – le digo sonriendo.

- ¿Nos veremos mas tarde? – me pregunta.

- Sabes que sí. – Y esa fue la ultima vez que hablamos, que estuvimos juntos, ahora nos se que será de nosotros, no se que será de mí, puedo escuchar los preparativos de la música pues la fiesta esta por empezar y mi show también, de modo que debo estar lista para cuando llamen a la puerta, en ese momento golpean y me enderezo.

- ¿Sí? – digo con todas mis fuerzas.

- Tu equipo esta aquí – dice el hombre Roland cuando abre la puerta y deja pasar a Cinna y a Venia, los dos me miran pero no hablan.

- Ahora, prepárenla, debe estar reluciente para esta cena, y Katniss no arruines mas las cosas – me dice y yo asiento con la cabeza, el cierra la puerta y veo a Cinna mirarme preocupado abre sus brazos y con un tropezón me levanto y corro a la protección que desde que lo conozco me ha brindado.


En verdad que me gusta el giro que esta dando esta historia, bueno pues espero que a ustedes también les guste, y bueno como saben soy una drama queen, así que se que esta historia estará sazonadisima de drama, no olviden dejar sus comentarios, preguntas, quejas, aclaraciones, sugerencias, giros inesperados, lo que sea, estoy abierta para ustedes.

Espero que tengan un excelente fin de semana, gracias por leer y comentar, les dejo besos y muchisimo pan quemado y azucarillos.

IRES