Hacia ya tres meses que Blaine se le había propuesto a Kurt. Ese día el moreno había planeado detalle por detalle. Lo pasó a buscar al teatro y lo llevó al restaurante más elegante de la ciudad, luego fueron a caminar por Central Park y a plena luz de la luna Blaine se detuvo, se arrodilló sacando de su bolsillo un pequeño estuche negro aterciopelado. Kurt no lo podía creer, estaba gritando por dentro. Blaine lo miró fijamente.

- Hace diez años atrás, me encontraba completamente perdido en una oscuridad inmensa, hasta que llegaste tu y tu luz – se le formaba un nudo en la garganta de los nervios y la emoción, mientras que el castaño lo miraba con los ojos llenos de lágrimas, sabía lo que estaba por venir –desde ese momento he sido el hombre más feliz del mundo- continuó sujetándole la mano a Kurt, provocándole que se le aflojaran las piernas, mientras un par de lágrimas recorrían su mejilla – te amo con locura y pasión, quiero pasar el resto de mi vida junto a ti – se aclaró un poco la garganta para deshacer ese nudo que le cerraba la garganta, abrió el estuche y un anillo con una piedra tan brillante como la mismísima luna resplandecía – ¿Kurt hummel, me darías el honor de ser tu esposo, de amarte por el resto de nuestros días, te casarías conmigo?-

A Kurt en esa milésima de segundo se le presentó esos últimos diez años, todo lo que había vivido y una gran sonrisa se plantó en su rostro.

- Por supuesto que sí, eres el amor de mi vida Blaine, quiero ser tu esposo, te amo tanto – no aguantó más y se arrodilló a besarlo, estaba completamente felíz. Blaine colocó el anillo en su mano, se volvieron a besar y se fundieron en un fuerte abrazo.

Llegaron a su apartamento, todo estaba en silencio. Blaine tomó de la mano a Kurt mirándolo con deseo. El castaño se acercó y comenzó a desabrocharle la camisa a la vez que besaba su cuello. Mientras Blaine lo tomó de su cintura para acortar la distancia, las manos de kurt viajaban desde su pecho hasta su espalda, bajando lentamente hasta su trasero apretando con fuerza. El contacto con Kurt se había vuelto una droga para el moreno. Sus respiraciones se entrecortaban y Blaine empujó suavente al castaño cayendo en un sillón negro que tenían en plena sala. Se besaron con furia y desesperación, sus lenguas, en su lucha por dominar, parecían ser una. Kurt se separó un segundo en busca de oxígeno momento que aprovechó el moreno para sumergirse en su cuello y con sus manos recorrer esas kilométricas piernas que tanto amaba. El ojiazul gimió ante el contacto enredando sus dedos en eso rulos morenos. Blaine con una velocidad inexplicable despachó toda la ropa de su amado dejando pequeños besos a su paso, mordiendo de vez en cuando, marcando su territorio, mientras Kurt soltaba un susurro ahogado.

- oh! Blaine, por favor!- gimió fuertemente.

- te voy hacer el amor durante toda la noche- le susurró mientras jugaba con el lóbulo de la oreja del castaño haciéndole perder la poca conciencia que le quedaba.

Blaine bajando lentamente por el pecho de kurt llegó a su miembro, que tomó con su boca. Comenzando un movimiento arriba-abajo fuertemente con su boca mientras su lengua hacia de las suyas, Hummel gritaba con deseo el nombre de Blaine. El moreno colocó uno de sus dedos en la entrada del castaño, masajeándola lentamente mientras su boca seguía con su tarea. Luego fueron dos, hasta llegar a tres.

-Blaine, por favor te necesito dentro mio!- suplicó el de piel de porcelana.

-Sabes tan rico – agregó tirándole una miradita pícara.

Blaine se acomodó en el sillón para que su miembro se alineara con la entrada de su novio, se colocó un poco de lubricante y presionó lentamente provocando un temblor en Kurt.

-OH! Dios, no te detengas, por favor, házmelo bien duro!- Kurt no podía más, el deseo y el placer dominaban completamente su mente.

Blaine ante este pedido se excitó mucho más y comenzó a dar embestidas furiosas, gimiendo y gritando al mismo nivel o más que kurt. Aferró una de sus manos al respaldo del sillón y con su mano libre se sostuvo gracias el apoya brazos.

- Dios kurt! Estás tan estrecho, me vuelves loco, ahhhhhh!-

- ah! Sigue asi! No pares por favor Blaine!-

Luego de un par de embestidas más, ambos llegaron al climax.. Blaine cayó suavente sobre Kurt, apenas pudiendo respirar. Por su parte Kurt lo abrazó muy fuerte y se quedaron quietos por unos momentos escuchando el intento de respiración del otro.

Hicieron el amor durante horas, exhaustos, se quedaron mirando por el ventanal frente al sofá, abrazados cubiertos por una manta, viendo el amanecer.

-Te amo Kurt- dijo besándole el hombro y aumentando la intensidad del abrazo.

-Te amo Bliane- contestó el castaño que se encontraba apoyado de espalda sobre el pecho del moreno aferrándose a sus brazos.