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En busca de la felicidad
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Sumary: "siempre me pregunte que seria la verdadera felicidad" Siento que estoy hundida en un pozo lleno de oscuridad. Creí que ya todo estaba perdido. Entonces lo conocí, un par de ojos azabache, fueron el motivo por el que decidí: ir en busca de mi felicidad.
Capitulo I: Un pasado que tortura.
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¡¡¡Ring-Ring!!! –sonó el molesto ruido del despertador.
Le di un golpe con la mano por encima de la cubierta, bostecé y volví a taparme con la calentita colcha fucsia (al igual que casi toda mí habitación). No tenía gana alguna para levantarme y si lo hago… ¿para que?
Para ver como me observa mi padre con odio y rabia, para que espere a ver que cosa que hago mal y regañarme cruelmente diciendo que si mi mama estuviera allí lo haría mucho mejor.
Encima últimamente a estado llevando a casa a una mujer, fea, para ser sincera. Es unos cuantos centímetros mas alta que yo, con pelo marrón oscuro como el chocolate y gran cantidad de mechas blancas, mas bien conocidas como canas, sus ojos son increíblemente pequeños, casi no se le ve lo blanco de el, sus pupilas totalmente dilatadas de color almíbar. Las arrugas de su rostro parecen miles de esas marcas que dejan las olas del mar en la arena, no soy muy mala pero como papa pudo haber cambiado a mi madre por esa cosa. Bueno no es una "cosa" si no que es una vieja, y se llama Madela. Es muy irritadora, cada vez que viene a casa me mira con un total despecho y asco. No se porque se me hace que mi padre le estuvo contando lo de mamá, encima de que cada vez que cocino (porque ahora lo tengo que hacer yo, ya que mi padre no sabe) me rechaza el plato y le dice a Gime (papá) que se ira a comer fuera. El, como una mosca jodida e irritadora se va tras ella y al final yo como sola.
Me levante de muy mala gana, tenia que hacerle el desayuno a mi padre y no quería que me este molestando con que mama lo haría mejor, mas rico y mucho mas rápido. Camine al baño para despejarme, abrí el grifo y me metí con el agua fresca. Estaba a pocos días de empezar la universidad, gracias a que era muy estudiosa e inteligente, me otorgaron una beca para la mejor escuela de Konoha, estaba realmente orgullosa por haber logrado alcanzar esa meta. Aparte que sabia, si no iba bien en los estudios como para que me otorgaran una beca, mi padre nunca podría pagar una universidad, mucho menos a la que iría dentro de dos días.
Una vez que termine de alistarme fui a la cocina, tome un par de huevos, galletas y un poco del café barato que quedaba. A pesar de que yo trabajaba un montón para poder comprar las cosas de la casa, nunca era suficiente, últimamente habían estado subiendo los precios a los alimentos.
Termine de hacerle el desayuno, lo deje a un lado de la mesa y me senté a un costado, mas alejada de el, no quería mirarlo. Sabía que ya se había despertado, seguro que estaba alistando sus cosas y bajaría enseguida a desayunar. Tome un sorbo de mi café, sin nada con que acompañarlo, ya que se lo había puesto a Gime. Escuche como se acercaba y tomaba asiento a mi lado, baje la mirada a la taza.
—Buenos días Sakura —me dijo Gime, mientras tomaba un poco de las tostadas que le había hecho y las remojaba en su café.
Lo mire extrañada, ¿desde cuando me saludaba? Lo mire un largo rato, no entendía nada. El estaba enojado conmigo, y estaba más que agradecida por ello. Si al fin y al cabo todo lo que estaba pasando era culpa mía.
—Buenos días…—murmure, todavía sin poder comprender lo que sucedía.
El levanto la mirada dejando el pan en la mesa, ya no tenia esa extraña mirada de tristeza total en los ojos. No, ahora los tenía con un extraño brillo de alegría, como si al fin hubiera superado algo.
—Ayer estuve con Madela, la pasamos muy bien Sakura… —dijo, esbozando una sonrisa torcida y a la vez forzada. No estaba acostumbrado a sonreírme y mucho menos a hablarme, muy pocas veces lo hacia. Yo fruncí el seño, intuía a donde llegaría esta conversación tan "amistosa", y no me gustaba nada— fuimos a la costa, al centro comercial, al cine ¡ah! Y también anduvimos por el parque, no te imaginas lo divertido que es ese lugar, nunca lo hubiera creido…
—Ve al grano papá…—le corte. Esta conversación se tornaba cada vez mucho mas incómoda.
—bueno, es punto es que… en casa ya no seremos dos Sakura…—dijo con un hilo de voz al final, así que tuve que agudizar e oído para escucharlo. Hubiera deseado no haberlo hecho, esto era peor de lo que yo me esperaba y podía soportar. Apreté los puños y enterré mi mirada en mi taza ya con el café cada ve mas tibio. No podía ver casi nada, los ojos se me nublaban, esto no me podía estar pasando— Sakura, he invitado a Madela a que viva con nosotros… ¡¡Seremos una familia nuevamente Sakura!! —dijo, aparentemente feliz, ya que no me atreví a subir la mirada cuando sentí como mis cristalinas y doloridas lagrimas salían de mis ojos color jade.
Me sentía muy frustrada, Gime no podía hacer eso. En esta casa vivió mi madre, ahora no podía traer a una mujer así como si nada.
Más encima, que hacia tres semanas que la conocía, ese no era el tiempo suficiente para llegar a enamorarse y mucho menos de conocerse a la perfección. Además, ¿en donde dormiría? La casa era muy chica para traer a alguien mas, no se podría. Nuestro hogar tenia tan solo una habitación (de solo una plaza) yo dormía en ella y mi padre en el sillón de la cocina. Forcé mis puños a apretarse más, no podía controlar la furia que ardía dentro de mí.
Pero claro esta, que yo no soy muy demostrativa con respecto a los sentimientos. Siempre creí que estar sola era mucho mejor que estar rodeada de chicos que solo te desconcentran de los estudios. También soy muy torpe, ¡es que por dios! No pasa un día en que este nevando y cuando voy a salir afuera esta el piso congelado y ¡fah! Al piso, toda revolcada y por mas de que me caigo miles de veces. Lo sigo haciendo, soy una chica algo extraña, lo se.
—y bien, ¿Qué te parece mi idea? —¿Qué me parece? Por dios este hombre estaba totalmente siego, o lo hacia ignorándome a propósito solo porque ya tenia la decisión tomada. Eso lo sabía muy bien, el ya habría tomado esa decisión hace bastante tiempo, pero esta vez yo no podía aceptar esa petición. —Madela es una persona muy buena Sakura, la amo. Y a ella tú también le caes muy bien.
¡Si claro! Estaba que le gritaba eso, lo juro. Pero me controle, si hay algo que yo nunca en mi vida hice fue el faltarles el respeto a ninguno de los dos, y no empezaría ahora.
—Papá no tenemos lugar en casa, o es que olvida que duermes en el sillón —no lo mire, pero estoy mas que convencida que su mirada era de pocos amigos. No quería que el tomase esa idea tan precipitada, mucho menos con Madela. La odiaba, la detestaba, ella nunca podría sustituir a mamá, mucho menos con ese humor de perros.
—No necesitamos mas lugar Sakura… —dijo esta vez con la vos mas seria y se sentó derecho en la silla. Yo me tense, no quería ninguna otra mala noticia con esta ya me estaba atragantando. —Bueno, es que tu… esto, no se como decirlo…—hablo con una vos mas tensa de lo normal. Al fin subí la mirada, me observaba serio esperando la reacción que haría al terminar de contar esa nueva "idea" que se traía entre manos —Con Madela, hemos estado pensando que como seremos recién casados querríamos estar solos así que… bueno, creemos que será mejor que nos casemos en China, acá en Japón no tengo buenos recuerdos… así que nos iremos allá…—hablo muy serio.
Lo mire con mis ojos fueras de mis cuencas, estaba totalmente sorprendida. Es que encima que se iban a casar, sin siquiera un mes de conocerse, se irían de Japón… no querían que este yo en su casamiento. Gime quería formar una familia sin mi. Quería volver a empezar de nuevo ¿y que había de mí? ¿Que rayos se suponía que haría yo? Las ideas salían como miles de burbujas, no podía volver en si, estaba completamente shokeada.
—No quiere decir que te vallas a quedar sin casa… te quedaras aquí por supuesto, yo te pasare algo de plata todas las semanas en las que no este te lo aseguro… —afirmo. Ignorando por completo el estado en el que me encontraba. Mis nervios, mis tristezas y todos los sentimientos que trataba de retener, me traicionaron.
—¡¡Pero es que te volviste loco!! —Grite histérica— ¡¡Como te vas a casar con apenas conocerla!! ¡¡Más encima irte a China!! ¡¡Piensas que voy a poder con todo esto yo sola!! ¡¡No puedo… yo… no quiero todo esto…!! —me tembló la vos a lo ultimo así que me desarme llorando, mi corazón estaba que explotaba por tantas emociones largadas.
Gime parecía ajeno a mi reacción, no me contesto, me miro durante unos tres minuto y finalmente se levanto se su silla. Lo volví a mirar, me observaba con desinterés e indiferencia, camino hacia la salida pero antes de irse me hablo.
—Como faltan solo dos días para que empieces la universidad, encima de tu cama te deje tu nuevo uniforme. Me iré mañana en la mañana así que no te molestes en preparar mi desayuno porque ahora me voy a casa de Madela y ya no volveré. Adiós Sakura… —se despidió con una increíble indiferencia y se marcho.
Escuche un fuerte ruido de la puerta cerrarse y supe que se había ido. Comencé a llorar con mucha más desesperación, estaba sola. Mi corazón parecía que ya no latía, parecía haberse marchitado por completo. Como una planta que se olvidaron de regar, así estaba yo. Totalmente desorientada, perdida con la necesidad de encontrar algo por el cual vivir, necesitaba ver alguna luz en esa oscuridad que me inundaba por completo.
Tome una campera, me la coloque como pude y salí fuera de la casa. Estaba lloviendo, parecía que la lluvia acompañaba mis profundos sollozos. Encima en Konoha solía llover mucho en invierno, pero estaba en otoño el clima en este lugar no cabía muy bien con las estaciones.
No sabía exactamente a donde me dirigía, dejaba que mis piernas me guiaran en la oscura acera de la vereda. Mire hacia donde caminaba, mis ojos se abrieron de sobremanera al ver que iba hacia la plaza, justamente al cerezo en el que solía estar todos los días regando y mirando con una expresión de total cariño. Mis ojos se comenzaron a nublar nuevamente, mi corazón ardía al recordar toda aquella horrible noche en la que… perdí a mi madre.
///Flash back///
Era una tarde común, una pelirosa salía muy contenta de la escuela, con la mochila en la espalda y una botella de agua en la mano. Sabía que ese día su madre le había permitido que cuando saliese del colegio, se podría ir a la plaza que quedaba a solo dos cuadras de su casa, con la condición de que volviera antes de que anochezca, porque no estaba segura de poder ir a buscarla.
Camino tranquilamente hacia dicha plaza, al llegar, se dirigio por un sendero que la llevaría enfrente de su objetivo. Al llegar quedo parada enfrente con una sonrisa gigante, la observo un largo rato y luego abrió la botellita de agua.
Ese hermoso árbol de cerezo que tanto quería y que solía ser muy visto por los ciudadanos de Kanoha, lo había plantado ella misma hace apenas dos años. Todos los días pasaba por allí con su madre, juntas lo regaban y luego volvían a casa a cenar junto con su padre.
—Hola cerezo— Saludo contenta mientras le echaba agua a las grandes raíces— Mama se disculpo pero dijo que no podía venir, tenia un trabajo importante que hacer… pero dijo que te mandaba saludos y muchos besos— le sonrió enormemente.
Luego suspiro y apoyo su espalda en el troncó del cerezo sentándose en un rincón que había dejado sin agua. Miro el cielo, el sol todavía estaba presente así que no sucedería nada si se dormía una pequeña siestita, no. Por supuesto que no sucedería nada, cerro sus ojos y se hundió en un profundo sueño.
Sin saber, que eso cambiaria su vida… para siempre.
El viento soplaba algo fuerte, haciendo que los hermosos cabellos rosados se movieran al compás de el.
—¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Ahhh!!!!!!!! —grito una voz muy conocida para la pequeña Sakura. Era la vos de su madre si no se equivocaba.
Después un fuerte ruido de frenos de un auto, un golpe contra el mismo, se armo un gran revuelo de gente gritando en su alrededor. Se levanto fugazmente, y corrió hacia donde toda la gente corría, se escuchaba los ruidos de la sirena de la ambulancia que ya estaba entre toda la multitud. Entro entre las personas, pero los enfermeros ya habían puesto a la persona el la camilla, tapándola con una sabana blanca.
Sus ojos se abrieron de sobremanera al ver que por el costado de la camilla caían hermosos pelos de color rosado, el mismo tono que el de ella. Sus piernas temblaron y se dejo caer en el suelo de la avenida llena de personas. Comenzó a llorar con desesperación, no podía creer lo que sus ojos veían, se levanto desesperadamente y corrió hacia donde estaba el cuerpo.
Corrió la sabana blanca, y sus ojos salieron de sus cuencas. Ahora si estaba segura de quien era ella, su madre había muerto. Todo era su culpa, comenzó a llorar totalmente destrozada mientras abrazaba a su ya muerta madre. De repente sintió como unos fuertes brazos la alejaban de su madre, comenzó a patear con desesperación y subió la mirada para ver quien era, bestia un uniforme negro, con una placa en el pecho. Enseguida se dio cuenta de que era un policía.
—Niña, no puedes acercarte así a una persona que acaba de morir, puedes quedar traumada ¿lo sabias?- le hablo el policía con una voz tranquila y viendo con preocupación como la hermosa niña lloraba con desesperación— tu… ¿tu eres familiar de la señora? —pregunto al notar el parecido de ambas.
—e… es m-mi madre… —le informo entre profundos sollozos.
Luego comenzó a ver todo borroso, el policía le decía algo pero ella no lo oía. Sus sentidos estaban cayendo, al igual que su visión, un mareo fuerte fue lo último que sintió, luego todo fue una completa oscuridad.
///Fin de flash back///
Mire hacia el cielo una vez mas, mis fuerzas decaían. Desde el momento que deje de escuchar a ese policía, desde que comencé a ver todo borroso, y ese profundo dolor se presencio en mi cabeza. Caí en este pozo oscuro del que cada vez parece que se hace mas vació y profundo, hasta llegar al momento en el que creo que ya nunca mas voy a poder salir de el.
Es que ya no tenía nada de sentido mi vida, no veía alguna razón por la que existir, el día en que perdí a mi madre, perdí todo: la sonrisa, la felicidad, los sueños, el amor, la amistad, mi padre… ya no había motivo alguno por el cual vivir, estaba completamente sola.
Mire al piso otra vez, note que estaba en el medio de la calle, tan solo a pasos de llegar a mi cerezo pero una brillante luz me encandilo. Observe con rapidez que era, un auto que venia a gran velocidad hacia mí.
¡Genial! Al menos moriría en el mismo lugar que mi madre, el auto toco fuertemente la bocina, luego escuche un fuerte ruido de una frenada. Como la que escuche cuando mama murió, pero luego… nada.
Espere el golpe, pero no se presencio. Yo tenía los ojos cerrados fuertemente, no me animaba a abrir los ojos… sentía como mis piernas temblaban al igual que mis labios, y como mis lagrimas trataban de escapar nuevamente.
¿Por qué? ¿Por qué no moría ya? El golpe no llegaba, mis músculos estaban fuertemente contraídos, podía sentirlo. Es que me odiaban tanto que ni siquiera querían que muriera, porque claro, seguro lo que era mi vida en estos momentos era el mismo infierno.
Al no llegar el golpe, mis piernas me traicionaron y me deje caer al piso. Sin una más mínima intención en volverme a levantar, ya no habría motivos… ya no había esperanza…
Solo necesitaba tranquilidad.
Paz.
Amor.
—¿Te encuentras bien? —era una voz fría, sin ninguna emoción. Sin embargo, era tan aterciopelada, que me estremecí.
Subí la vista para ver quien era. Me encontré con un par de ojos oscuros.
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Ahí comenzaba, mi triste historia… por querer recuperar una vida perdida.
Solo junto a él… el chico que parecía perfecto, como un ángel, con una frialdad impresionante y a la vez tan cariñoso que sorprendía.
Una vida junto a…
Sasuke Uchiha.
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Continuara.
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Nota Autora:
Espero que dejen sus opiniones, porque no estoy segura de si a alguien le llegue a gustar. Si ese es el caso, creo que comenzare otra, intentare hasta que alguna les guste (n.n)
Atte: Shie24
Adios!!
