SUPERANDO TRABAS
Todos los personajes pertenecen a Stephanie Meyer. En esta historia son todos humanos.
Capítulo 2: ENCUENTRO AFORTUNADO
-¿Te encuentras bien?- dije amablemente. La oí murmurar para ella "Diablos ¿Cómo puedo ser tan torpe?" -¿Señorita?- Volví a preguntar mientras le tendía mi mano y sentía caer la lluvia con más fuerza.
-Gracias, estoy b…- un par de ojazos marrones se quedaron mirándome sorprendidos, y un rubor corrió directo a sus mejillas, que adorable.
Estiré de su mano para levantarla, pero el impulso hizo que quedáramos muy cerca el uno del otro. Su rostro estaba bañado por gotas de aquella lluvia que caía en el momento y su cabello se pegaba a este. Por desgracia cometí la imprudencia de mirar aquellos carnosos labios sonrosados y humedecidos, me quedé estático, sin saber qué decir ni hacer. No me había dado cuenta de que mi mano había acabado alrededor de su cintura hasta que se apartó de mí con un movimiento seco.
- Estoy bien, muchas gracias.- Volvió a sonrojarse, tenía que decir algo rápido antes de que se fuera, pero ¿qué?
-Deberías mirar mejor por donde pisas.- Dije con una sonrisa amistosa. Ella se quedó mirándome por unos segundos sin saber qué contestar.
-Tendré que apuntármelo para la próxima vez.- Me respondió con una tímida sonrisa.
-Y anda ves corriendo hacia tu casa, que te vas a resfriar.- Lo que menos me apetecía en ese momento era que se fuera, pero tampoco deseaba que pillara un resfriado por tenerla allí conmigo, era algo egoísta.
-Ah, no te preocupes, vivo aquí al lado, justo aquí en frente.- Dijo señalándome los bloques que quedaban detrás mía a unos 50 metros, después hizo una pausa y bajó el brazo, nos quedamos mirando por unos segundos mientras la lluvia no tenía la intención de dar una pequeña tregua, parecía estar sopesando algo.- ¿Tú vives muy lejos?.- Dijo apartando sus luceros marrones de mi mirada. Me quedé unos segundos pensando mis respuestas.
-Pues, sí un poco.- Terminé diciendo.
-Si… si quieres puedes venir a mi apartamento a secarte, hasta que deje de llover.- Dijo con el ceño fruncido mirando hacia abajo. ¿Me estaba invitando a su casa? ¡Si no nos conocíamos de nada! Seguramente sería igual que todas las chicas que conocía, pero no sé por que razón cuando me di cuenta estaba diciéndole "Sí, eres muy amable", ¿estaba loco?
Corrimos hacia su portal, el cual nos cobijó de las fuertes gotas de lluvia. La seguí por las escaleras y llegamos a su apartamento, me sequé lo mejor que pude las suelas de mis zapatos en la alfombra y pasé. Era grande y luminoso a pesar de que el día se veía bastante gris.
-Toma asiento.- Dijo mientras pasaba al fondo del pasillo.
-Creo que no será muy buena idea sentarme con esta ropa mojada.- Dije en un tono de voz alto para que pudiera escucharme. Tardó unos segundos en aparecer, con una toalla en su mano.
-Tienes razón.- dijo con una sonrisa.- toma puedes ducharte en ese baño de allí mientras pongo tu ropa en la secadora.- alzó la mano entregándome la toalla.- Siento no tener algo más grande para darte, pero…- se cortó al medio de la frase, sin terminarla.
-No te preocupes, así esta bien.
-Perfecto, deja tu ropa fuera así la cogeré para meterla en la secadora.- volvió a sonreír tímidamente.
-¿Y tú?- pregunté curioso, como un caballero debería dejar que ella se duchase primero.
-Yo tengo baño en mi habitación.
-Esta bien.
-Tomate el tiempo que quieras
-Gracias.- Dije mientras nos mirábamos profundamente.- Por cierto, ¿Cómo te llamas?
-Bella.- Un nombre perfecto para ella, ningún nombre la podía definir mejor.
-Yo soy Edward.
-Encantada.- Asentí correspondiéndole.- Bueno mejor vayamos a ducharnos.- Asentí.
Después de dejar mis prendas fuera, como me pidió Bella, abrí el grifo del agua caliente, el vapor comenzó a inundar el pequeño lugar, empañando los cristales de la mampara.
Podía sentir el calor del agua por todo mi cuerpo, helado a causa de la lluvia fría, relajando todos mis músculos, se sentía tan bien. Cerré los ojos para relajarme aún más, pero ese relax se esfumó cuando los ojazos de Bella acudieron a mis recuerdos. Había sido muy amable por haberme traído hasta su casa, no me perdonaba haber pensado mal de ella ni por un momento, y me dí las gracias por haber aceptado su invitación. Claramente Bella no lo había hecho con ningún propósito, simplemente lo hizo por ser amable, como una buena acción, ya había podido leer la inocencia y la generosidad en su mirada.
El jabón comenzó a inundarlo todo con su olor, así olía Bella, a fresas. Me obligué a parar de pensar en ella ¿Qué estaba haciendo? ¡Acababa de conocerla! Y yo culpando a Jasper por ser tan débil, pero ¿qué me pasa?
Decidí acabar con la ducha después de unos minutos más y salí, me sequé un poco el pelo y me enrollé la toalla en la cadera, ya que era tan pequeña que no podía hacer nada más, pensé un par de veces en salir, pues no me encontraba muy cómodo con esa simple toalla. Pasé la mano por el espejo para limpiar el vapor y me miré para despeinarme un poco, mi estilo. Entonces me decidí a salir, caminé por el pasillo y allí estaba Bella de espaldas, con unos pantalones de chándal y una camiseta un poco adherida a su cuerpo, me quedé en mi lugar contemplándola mientras ponía un par de tacitas sobre la mesa, entonces se giró y se me quedó mirando mientras sus finas mejillas se teñían de un rojo oscuro, se giró y volvió a por servilletas a la barra americana.
-Has tardado, tu ropa ya casi está lista, te he hecho un poco de chocolate, espero que te guste.- Me quedé mirándola sin saber que decir por unos segundos, era realmente atenta, encantadora.
-Lo… lo siento.- tartamudeé.- gracias, me encanta el chocolate.- dije mientras me sentaba en una de las sillas.
-Bueno y ¿qué te trae por aquí? Estabas solo y me dijiste que vivías un poco lejos.- No supe que contestar, no podía contarle lo que me había pasado con Jasper de sopetón.
-Sí, bueno, tampoco vivo tan lejos, es solo que comencé a caminar y terminé en el parque.- dije mirando el chocolate.
-Mmmm.- se limitó a decir. Cuando subí la mirada me la encontré observándome fijamente, entonces el color corrió otra vez a sus mejillas y ahora fue ella la que comenzó a mirar su taza. Decidí probar el chocolate.
-Esta delicioso.- Dije con una sonrisa, y era verdad, me encantaba.
-Gracias.- dijo mientras nuestras miradas se volvían a encontrar, debía decir algo ya.
-Hace poco que estoy por aquí, una semana para ser exactos.
-¿No eres de aquí?- Preguntó con curiosidad.
-No, soy de un pueblo de Washington, se llama Forks.
-Ajá, no sé donde queda.- dijo con una sonrisa.- ¿Y qué te ha hecho venir hasta Liverpool?
-Bueno, he venido con un amigo a empezar la universidad.
-Pero tu amigo no estaba contigo.- Maldición.
-No, estaba un poco ocupado.- dije con gesto de dolor.
-¿Estás bien?- Levanté mi rostro para encontrarme con sus preciosos ojos marrones observándome con preocupación y sonreí.
- Sí, estoy bien.- Me sonrió. Nos quedamos observando el uno al otro durante no sé exactamente cuanto tiempo, pero nunca me cansaba de contemplarla.
-Entonces no debes conocer a mucha gente.- Dijo ella rompiendo el silencio.
-La verdad es que no, solo a Jasper y Alice.
-¿Jasper es tu amigo?
-Sí y Alice es su novia.
-Ajá.- Dijo mientras terminaba de beber el chocolate de su taza. Quería preguntarle si tenía novio, necesitaba saberlo, pero no quería que se me notara que era algo que necesitaba saber. Tampoco quería que se asustara por mi pregunta.
-¿Tú tienes novio?- Dije queriéndole quitar importancia al asunto. Se me quedó mirando sorprendida por la pregunta que le acababa de formular.
-No…- Agachó la cabeza tristemente.
-Lo siento, no quería ser entrometido- Dije arrepentido, aunque escondiendo mi felicidad por saber que era libre como yo.
-No, no te preocupes, no es nada.- Dijo con una bella sonrisa, la cual me dejó sin respiración.- Creo… creo que tu ropa ya debe estar lista.- Dijo mientras miraba mi pecho desnudo, me sentí realmente avergonzado.-Puedo planchártela si quieres.
-Ah no gracias, ya has hecho suficiente por mí el día de hoy.- dije con una sonrisa mientras tomaba mi ropa. Al tomarla acaricié la piel de su mano, suave como la seda, lo cual me dejó más atontado.
-Te puedes cambiar en mi habitación, al final del pasillo a la derecha.- dijo apartando el dulce tacto de mi mano. Asentí y me dirigí a la dirección que me había dicho.
Su habitación era grande, con una cama de matrimonio en el centro y una ventana grande que daba hacia el parque donde nos habíamos conocido. Su armario estaba al lado opuesto de la ventana, era grande y de madera oscura, como su cama. Me vestí, pero antes de salir fui hacía su tocador y me miré en el espejo para "despeinar" un poco más mi pelo. Miré hacia abajo y vi una foto suya, con un chico corpulento, parecía mayor que ella. ¿Quién debía ser? Me molestó bastante que tuviera una foto con un chico, un sentimiento que jamás había sentido antes me carcomía por dentro. Me quedé mirando al espejo con una expresión de desconcierto y sorpresa, entonces lo comprendí todo. Ella era todo cuanto había estado esperando.
No sé cuando decidí salir de aquella habitación, estaba demasiado absorto por lo que acababa de descubrir, pero me dirigía hacia la sala de estar, ella se había sentado en el sofá, lo había recogido todo.
-¿Ya has acabado?- Me dijo con una tierna sonrisa.
-Sí, gracias por todo de verdad.
-Ha sido un placer poder ayudarte.
-El placer ha sido mío por conocerte.- dije mientras me acercaba al sofá y me paré en seco en frente de ella, los colores de sus mejillas saltaron de golpe mientras nos mirábamos profundamente, ¿Cómo podía ser tan hermosa y adorable?- Creo que lo mejor será irme, ya ha dejado de llover.
-Pediré un taxi.
-No hace falta, de verdad has hecho suficiente por mi.- Dije avergonzado. Se levantó y dio un paso para acercarse a mí.
-De verdad no es ninguna molestia.- Dijo con una sonrisa.- Voy a por el teléfono.
Mientras ella llamaba, me paré a pensar que no podía dejar esto así, quería seguir viéndola, su compañía me agradaba, ella me gustaba. No era como las otras chicas, tenía algo diferente, no sabía qué era, pero me gustaba, toda ella: sus grandes y preciosos ojos marrones, sus mejillas sonrosadas, sus labios que me invitaban a besarlos y a los cuales ya me había vuelto adicto sin haberlos probado, su cabello oscuro cayendo en cascada hasta su cintura, la figura de su cuerpo frágil, su personalidad, su transparencia… Toda ella.
-Tendrás un taxi aquí en 5 minutos- Maldición. Solo 5 minutos, tenía que hacer algo.
-Muchas gracias, ¿crees que algún día podríamos vernos?- dije mientras me perdía en el mar de sus ojos. Ella sonrió y agachó la cabeza.
-Claro, cuando quieras.- Se había vuelto a ruborizar y yo estaba ejerciendo un control sobre mí enorme por no estrecharla entre mis brazos en ese mismo momento. Intenté concentrarme.
-Podrías darme tu número, así te podré llamar.- Le dí mi móvil para que me apuntara su número, luego lo guardé con su nombre.- Gracias.- Nos quedamos mirando por un momento más.- Bueno creo que debo bajar ya.
-Sí- se limitó a contestar.- Fui a darle un beso en la mejilla y aunque me imagino que ella iba con las mismas intenciones que yo los dos dirigimos nuestra cabeza a la misma dirección y por poco nuestros labios se colisionaron. Nos quedamos a pocos centímetros, mirándonos como si no existiera nada más en aquel momento que nosotros, bajé mi mirada otra vez para observar aquellos tentadores labios, los cuales me estaban torturando por no poder besarlos, estaban entreabiertos y podía sentir su dulce y cálido aliento, ya que su respiración comenzó a agitarse, al igual que la mía. Antes de cometer una locura y asustarla giré la cabeza y le propiné un rápido beso en la mejilla
-Te llamaré un día de estos.- dije mientras me alejaba de la puerta y la dejaba ruborizada.
Me encaminé hacia la salida, el taxi ya se encontraba esperándome, le indiqué mi dirección y arrancó. Durante todo el camino estuve pensando en Bella, ¿Qué me había hecho? Parecía que me había hechizado pues nunca antes una mujer había ejercido tal poder sobre mí como Bella. Nunca me había parado a pensar tanto en como atraer a una mujer, pero Bella lo había conseguido, la quería para mí. Liverpool ahora comenzaba a gustarme más, y de pronto pude darme cuenta de cuan injusto fui con Jasper, porque si él solo sintió por Alice la mitad de la atracción que Bella ejercía sobre mí ya estaba más que excusado.
Llegué al apartamento y me tiré sobre la cama boca arriba con las manos detrás de la cabeza, mirando el techo de la habitación con una enorme sonrisa, realmente me encontraba feliz. Jasper aún no había vuelto por lo que estuve agradecido, tenía que pensar cuando sería la próxima vez que vería a Bella, pero no duró mucho tiempo porque la puerta se cerró, señal de que Jasper ya había llegado. Me encaminé a recibirlo.
-Bueno… no me lo puedo creer.- Jasper acababa de llegar después de la noche de ayer.- ¿Aún sigues con la misma ropa?- Me miró un poco avergonzado.
-Verás, es que…
-No hace falta que me expliques nada.- dije con una sonrisa.
-¿Y esa sonrisa? Pareciera que has estado en mi misma situación.
-He estado en algo parecido al paraíso.- Dije sonriendo con más ganas. A mi amigo se le quedó cara de sorpresa, pues no podía dar crédito a lo que sus oídos estaban escuchando.
-¡Vaya, Cuéntame! ¿A caso te fuiste con aquella rubia que te miraba tanto?- Dijo mientras se acercaba a mí con un gesto de picardía.
-¿¡Pero que dices Jasper!? En seguida que te perdí de vista me vine a dormir.
-¿Entonces de qué se trata? Nada ha podido ser mejor seguro.
-Yo apuesto a que sí.- dije convencido. Jasper guardó silencio para que prosiguiera- He conocido a una chica.
-Ni que eso fuera una gran noticia.- Dijo Jasper decepcionado.
-No, pero no es una chica cualquiera, creo que es la chica que estaba esperando hace tanto tiempo.- Dije volviéndole a mirar.
-De verdad que no sé como puedes aguantar tanto tiempo sin una mujer.- Puso los ojos en blanco.
-A partir de hoy no voy a poder pasar tiempo sin ella.- dije mirando hacia el mueble que tenía en frente, recordando su rostro.
-¿Te ha hipnotizado? ¡Pareces estar loco!
-Algo así.- Reí.
-Bueno y ¿Cómo ha sido todo?
Se lo conté todo, del derecho y del revés con todos los detalles. Jasper se quedaba boquiabierto ya que nunca le había contado nada sobre mujeres, claro, porque nunca antes había experimentado nada igual.
-Vaya, ahora sí que pienso que estas realmente loco.- Dijo con una sonrisa juguetona.
-¿No te alegras por mí?-
-¡Pues claro que sí hermano! Ya era hora.- Dijo mientras me golpeaba fuertemente con su puño el hombro y después me abrazaba.
-Ahora mi dilema es, que no sé cuando llamarla ni qué decirle.
-Eso es fácil, llámala para quedar mañana.- Dijo convencido.
-Tampoco quiero asustarle, a ver si va a pensar que me quiero aprovechar de ella.- Dije poniéndome en todas las situaciones.
-¿Le has hablado de mi, no?- Asentí.- Pues ya está dile que se traiga a alguna amiga, que yo te acompañaré.
-Jasper, ¿Y Alice?- pregunté con el ceño fruncido.
-Vamos no pensarás que trato de hacer algo indecente, ahora solo tengo ojos para Alice.- Dijo con un brillo intenso en la mirada. Me quedé observándole por unos segundos.
-Tú te has enamorado de Alice.- Dije entre risas. Por mucho que Jasper quisiera negarlo, estaba loco por ella, podía verlo en su mirada.
-¡No!- y me pegó con el puño en el pecho.- Bueno… la verdad es que siento algo muy especial hacia Alice que nunca había sentido por ninguna otra de las chicas con las que he estado.
-¿Ves?- dije con una sonrisa victoriosa. Me dio con el puño una vez más mientras reíamos.
-Bueno llámala, dile lo que te he dicho, realmente, me parece una buena idea.
-Sí a mi también me lo parece.- Fui a por mi móvil, realmente me había portado mal con Jasper, no se merecía todo lo que había pensado de él, me estaba haciendo un gran favor prestándose a venir conmigo solo para ver a Bella.
Vaya, muchas gracias por la bienvenida chicas :), espero no defrauros con esta historia, es la segunda que estoy haciendo. Empecé una antes que esta pero no sé si subirla aún, estoy pensándomelo.
De esta tengo varios capítulos ya escritos así que iré actualizando pronto, acabo de empezar la universidad y ya se sabe, lo primero es lo primero. :)
Por cierto gracias a Edward4598, que me ha ayudado bastante en enseñarme a como subir capítulos. Seguro que os gustaría comenzar a leer su fic, está muy bien, creo que se llama Atardecer. :)
Y nada chicas nos vemos pronto, un besazo.
