-Draco… ¿Cómo pudiste?- escucho la voz a lo lejos, la conocía pero no podía adivinar de quien era.
-porque, lo conozco y porque si a mí me pasara lo que a él no me gustaría que me lo ocultaran y estoy seguro que él sería el primero en decirme la verdad- la voz de Draco también se escuchaba lejos y se iba perdiendo al igual que su percepción.
…..
La luz del sol le pegaba en la cara y eso lo despertó, estaba solo en la cama, miro su reloj y eran las nueve de la mañana, volvió a cerrar los ojos estaba verdaderamente cansado, la noche anterior habían asistido a la fiesta de aniversario de Draco y Hermione, de la que habían regresado muy tarde… volvió a abrir los ojos y pensó por un momento, era domingo, que rayos estaba pasando su rubia nunca se levantaba temprano en domingo, se puso el pantalón de su pijama y se levantó.
Ni bien abrió la puerta de la habitación el olor a galletas invadió el lugar. Esto era nuevo ella nunca había hecho galletas, es más él creía que Luna no sabía hacer galletas. Camino hasta la cocina y se detuvo en la puerta, allí estaba ella, con su remera azul de "the beatles", que al igual que toda la ropa de él, le quedaba grande, eso dibujo una sonrisa en el rostro del azabache, el ligar estaba cubierto de harina y había ingredientes y elementos dispersos por toda la mesada y la barra, ella estaba de espaldas a él revisando el horno.
-¿tu plan es dejarme sin ropa amor?- dijo conteniendo la risa mientras se acercaba, ella se giró y sonrió ni bien lo vio.
-hasta que te diste cuanta de mi plan- dijo entre risas antes de recibir un beso de él.
-lo digo en serio… mira como acabas de dejar mi remera favorita.
-te comprare otra, lo prometo, además esta te la regale yo, hace como más de un año.
-¿y… porque crees que es mi favorita?- dijo riendo antes de volver a besarla –¿qué haces a esta hora de la madrugada un domingo?
-solo me desperté a eso de las síes con ganas de cocinar, así que vamos a almorzar ala parque y pasamos la tarde dando allí ¿quieres?
-mmm suena bien… aunque es raro, ¿tú con ganas de cocinar?
-lo sé… podemos invitar a Herms y Draco.
-ok… esas galletas huelen muy bien.
-si… la verdad que no tenía ni idea como hacerlas, busque una receta y solo había de canela así que la tuve que modificar un poco para ti- dijo mordiendo una y ofreciéndole a Theo quien también la mordió.
-mmmm deliciosas amor gracias- dijo volviendo a besarla mientras metía sus manos por debajo de la remera de la rubia y la levantaba sentándola sobre la mesada, escucharon como se caían todas las cosas que allí había pero eso no los detuvo.
Como lo había propuesto Luna es día almorzaron y pasaron el resto de la tarde con sus amigos en el parque.
….
Estaba despierto, pero no quería abrir los ojos, el incesante sonido de las máquinas y los murmullos lo estaban volviendo loco.
Sabía que todos estaban esperando que despertara, escuchaba a un psicólogo entrar y salir cada tanto, hablaba con Draco y Hermione… y obviamente esperaba poder hablar con él, cosa que no le interesaba en lo más mínimo, él era psicólogo y ya conocía todos los discursos que podían darle.
…...
Esa semana la rubia se estuvo levantando casi todos los días con ganas de cocinar, la cocina estaba repleta de cosas, cocinaba tanto que no hacían tiempo a comerlo, ella llevaba cosas al preescolar, él al consultorio donde repartía entre los empleados y los pacientes, invitaban a sus amigos a cenar casi todas las noches.
-amor ¿vas a cocinar mañana?- pregunto casi con miedo Theo mientras se acostaba y la rubia rebuscaba en el ropero.
-no sé, tal vez, sí… amor ¿Dónde está tú camisa azul?- pregunto mirándolo con una camisa azul en la mano.
-la tienes en la mano amor- ella lo miro seria.
-no, esta no es… quiero la azul en la que derrame vino blanco, la que tiene… estrellas en el interior… del puño… y el… cuello- la rubia sonaba alterada y le costó terminar la frase, la voz se le cortaba y sus ojos estaba llenos de lágrimas a punto de caer. Theo salió de la cama, se acercó a ella y la abrazo, era evidente que algo le pasaba, ella se acurruco más a él y escondió el rostro en su pecho, donde les lagrimas comenzaron a caer.
-¿Luna que te pasa?- pregunto apretándola más a su cuerpo.
-la… camisa… no está…- su voz salió ahogada entre algunos hipidos.
-amor, no es eso yo lo sé y tú también… no estas así por una camisa, que seguramente está en el canasto de ropa sucia- dijo separándola un poco de su cuerpo para ver su rostro, las lágrimas surcaban sus mejillas, pero sus ojos le esquivaban la mirada –Luna… mírame- Los ojos celestes de la rubia se encontraron con los azul eléctrico de Theo, que le transmitieron la calma que el sentía, Luna se tranquilizó un poco y suspiro –Luna ¿qué te pasa? estuviste rara desde que llegue… sí lo note.
-primero Cormac…- Luna cerro los ojos y hablo lo más rápido que pudo –fue hoy a la escuela a recoger a su hijo, uno de mis niños y me trato horrible frente a los niños, porque yo había advertido que el niño llegaba cada tanto con algún golpe, trato de golpearlo frente a mí, le impedí y me golpeo, la directora llamo a la policía y se lo llevaron frente a su hijo- Luna se detuvo para tomar aire, la mirada de Theo se había ido oscureciendo a medida que ella hablaba, odiaba a Cormac Mc Laggen, desde que se enteró de su antigua relación con Luna, aunque Draco pensaba que debía agradecerle, pues si él no le hubiera hecho a la rubia lo que le hizo, quizás Theo nunca la hubiera conocido.
-¿te golpeo?- pregunto Theo tratando de que la ira que comenzaba a sentir no se reflejara en su voz, pero la rubia no lo escucho o simplemente no quiso contestarle.
-después vino mi padre quiere vender las obras de mi madre y… y… y…- las lágrimas volvían a caer por sus mejillas y su respiración volvía a agitarse, Theo la levanto en brazos y la acuno mientras caminaba lentamente hasta la cama.
-amor, ya te he dicho que no tienes que ocultarme las cosas… yo hablara con tu padre, o mejor con su esposa, por el otro idiota si ya se lo llevo la policía, ni me preocupo.
-esa mujer, todo es su culpa, ella quiere…-Theo silencio a la rubia poniéndole uno de sus dedos sobre los labios.
-ahhh mi Loony estas cosas te alteran, ya sabes que no tienes que cargar con estas cosas sola- dijo dándole un beso en la frente.
-me siento mal Theo…- y al instante se desmayó.
Theo trato de reanimarla y de todas formas una vez hecho llamo a un médico, quien confirmo que solo se le había bajado la presión.
Él azabache sintió cuando la rubia se levantó, y él no se quedó ni un segundo más, la conocía y si se ponía a hacer cualquier cosa le iba a costar mucho sacarla para ver a un médico, pero ni bien puso un pie fuera de la cama escucho un ruido proveniente del baño, y supo al instante que la rubia estaba vomitando.
-amor ¿estás bien?- pregunto acercándose a la puerta.
-me siento terrible amor.
-nos vamos al médico ahora- sentencio el azabache.
La ayudo a vestirse y la llevo a su médico, que después de hacer esperar a Theo durante un buen rato afuera lo hizo pasar, y ya sin hacerlo esperar más le informo que su mujer estaba embarazada. Theo no cabía en sí de la felicidad, ahora comprendía el extraño comportamiento de Luna en esos días, era obvio con todo el cambio hormonal, sus extrañas ideas al cocinar, todo estaba claro ahora.
Ambos estaban felices y llenos de ilusiones…
….
Theo despertó, no sabía cuánto tiempo llevaba completamente inconsciente, pero tampoco le importaba, sabía que algo faltaba en su vida, algo con nombre y rostro, ese ser que alimentaba su voluntad de vivir, que conseguía cualquier cosa de él, a veces sin siquiera pedirlo… su Luna ya no estaba en esa realidad y él solo quería seguir en su sueño, donde su amada seguía viva y sonreía a cada instante para él.
Su mirada era vacía y nada de lo que le dijeran lograba alguna reacción en él. Trataban de mantenerlo despierto el mayor tiempo posible, enfermeras, médicos y un psicólogo parecían desfilar en aquella habitación, difícilmente podía estar una hora a solas, casi no hablaba con nadie, y nadie le contaba nada de lo sucedido y para evitar que Draco volviera a cometer la imprudencia de decirle algo que no debía, solo lo dejaban entrar acompañado… por alguna razón creían que se alteraría demasiado.
Ese día se empeñaron en que les contara lo que recordaba del día del accidente y Theo acepto con la condición de que ellos le contaran lo que sucedió.
-Me estaba bañando cuando Luna me llamo...
"-Theo rompí bolsa- dijo la rubia entrando al baño, llevaba un vestido rosado que ahora estaba algo mojado. El azabache no necesito más, salió y se vistió casi volando, ayudo a la rubia a cambiarse el vestido, y con la misma prisa la llevo hasta la puerta, entonces tanteo sus bolsillos.
-las lleves del auto... no sé dónde están.
-están en la mesita al lado del sillón, trae el bolso con las cosas del bebe- era increíble lo calmada que estaba esa mujer, era demasiado comparado con los nervios de Theo.
-claro- dijo caminando hasta el sillón y tomando las lleves del auto, miro a la rubia junto a la puerta y comenzó a caminar hacia ella, lo que la hizo sonreír.
-Theo el bolso- dijo con una sonrisa, él se regañó mentalmente y volvió hasta el sillón, allí estaba el bolsito rojo que su mujer había preparado con lo que podía llegar a necesitar en el nacimiento del bebe, lo tomo y volvió con su paso acelerado hacia su rubia.
-listo, lo siento, vamos- dijo cerrando la puerta, antes de tomarla del brazo y guiándola hasta el auto -con cuidado... ¿estás bien?- pregunto abriéndole la puerta del copiloto.
-si... tranquilo amor- dijo Luna con una sonrisa en los labios antes de darle un suave y corto beso a su preocupado marido.
-lo siento amor- susurro él tratando de sonreír –todo estará bien.
Una vez que Luna se acomodó en el asiento y se puso el cinturón de seguridad, él subió, arranco el auto y puso rumbo al hospital que Luna había escogido. Theo trataba de mantener su atención en el camino, eran poco más de las nueve de la noche, y aunque eran pocos los vehículos que circulaban, él no iba a arriesgar a su familia. Luna trataba de controlar su respiración, no quería poner más nervioso a Theo.
Se detuvieron en un semáforo, y la rubia emitió un quejido un poco más fuerte.
-¿amor vas bien?- pregunto sin quitar la vista del camino, el semáforo acababa de cambiar, dándole paso, y avanzo.
-si todavía no son muy seguidas las contracciones- dijo la rubia entre quejidos, y no pudo decir nada más, el chirrido de los neumáticos frenando la sobresalto –THEOOOO."
-un camión venia por la mano contraria muy rápido… y ya no recuerdo nada- al azabache le costó demasiado decir aquellas palabras, pero si recordaba algo más… recordaba ver la silueta borrosa de su Luna y haberle susurrado "quédate conmigo" antes de perder la conciencia.
-bien, me gustaría que trataras de tomar con calma lo que te vamos a contar- dijo el psicólogo con voz muy serena.
-¿ya debe saber que yo soy psicólogo?…
-uno de los mejores por lo que he escuchado.
-bien, entonces hágame el favor de guardarse sus… palabras- dijo el azabache entre dientes, logrando que los doctores presentes lo miraran serios y Draco le diera una sonrisa cómplice… Theo miro un instante a cada uno de los hombres presentes –ahora, ¿me van a hacer esperar el resto de mi vida para saber que rayos le paso a MI mujer?- su mirada era verdaderamente intimidante, y Draco pensó que hacia demasiado tiempo que no veía a ese Theo, aquel al que no le importaba lastimar a nadie, aquel al que nada le importaba, ni siquiera él mismo.
-Theo… no es su culpa, solo tratan que no te alteres para que no empeores, recuerda que tienes un respirador, y una contusión, no puedes alterarte demasiado…- la voz de Draco fue firme y el azabache no replico.
-el camión que los embistió llevaba cereal, por lo que sabemos venia de un largo recorrido y el chofer probablemente se haya dormido al volante y por ello se salió de su carril… los choco de frente y el lado más afectado fue el del acompañante, a su vez la fuerza del golpe hizo que su auto girara y chocara con barias cosas más antes de impactar contra el muro de un edificio… cuando los paramédicos llegaron usted estaba inconsciente con unas cuantas fracturas, pulmón perforado y una contusión, su esposa estaba peor… como el mayor impacto fue de ese lado estaba muy apretada en él vehículo y cuando intentaron sacarla notaron que varios fierros se habían incrustado en su cuerpo, estaba perdiendo demasiada sangre… se hizo todo lo que se pudo, pero falleció antes de que la ambulancia llegara al hospital
-¿él bebe?- pregunto Theo con mucha dificultad, con los ojos completamente nublados por las lágrimas.
-no se pudo hacer nada, había muerto antes de que sacaran a su esposa del auto.
Las maquinas que estaban conectadas a Theo comenzaron a hacer un poco más de ruido y su respiración se aceleró un poco… sentía el dolor en el pecho al respirar, pero no se comparaba con el dolor que se había metido en su corazón.
Lo tuvieron internado quince días, y se fue del hospital sin consentimiento alguno, estaba cansado de ese lugar, de las visitas constantes que trataban de animarlo, y de los seis psicólogos que lo visitaban, para ver cuál lograba algo con él, querían hacerle ver que la vida todavía valía la pena, que era un afortunado, que los accidentes pasan… y ¿Quién sabe cuánto más? Él no necesitaba a ninguna de esas personas, la única persona que necesitaba ya no estaba y ni siquiera había podido despedirse de ella.
Al entrar en la casa recordó su sonrisa radiante…
"-es hermosa, me encanta-dijo dándole un beso par luego tirar de él hasta el jardín –es precioso ¿crees que crezcan los girasoles aquí?
-supongo que sí, hay que sembrarlos y ver qué pasa- respondió sin quitar sus ojos de aquella hermosa sonrisa"
Entro en la cocina y le molesto ver todo ordenado.
"-¿un huracán paso por aquí?- pregunto mientras entraba en aquel desorden que decía llamarse cocina. La rubia estaba decorando cupcakes y sonrió al escucharlo
-solo uno pequeño, en el comedor no hizo mucho desastre- dijo riendo antes de besar al azabache, quien después de besarla se inclinó y beso el abultado vientre de la rubia.
-¿cupcakes?- pregunto mirando de reojo la bandeja y la mesada.
-no te preocupes, todo está bien, son para mis niños, como despedida, ya que este bebe no me deja seguir trabajando- dijo mientras acariciaba su abultado vientre de siete meses. Theo tomo un cupcake y se lo llevo a la boca, pero se detuvo antes de morderlo, con la vista fija en la mesada.
-¿tiene canela?- Luna sonrío y siguió la mirada de Theo hasta el paquete de canela que estaba sobre la mesada.
-iban a tener, pero tu hijo no me dejo usarla- dijo picándolo en el brazo con un dedo.
-¿Cómo que no te dejo?
-ni bien abrí el paquete me dieron nauseas… no soporto el olor de la canela- dijo haciendo un puchero mientras Theo la abrazaba por detrás y susurraba en su oído.
-genial no estaré solo contra la canela- y la risa de ambos lleno el lugar"
Tomo una botella de wiski de la sala y se la llevo a la boca y bebió un gran trago antes de dirigirse a su habitación… estaba a punto de entra en ella cuando vio la puerta de la habitación junto a la suya abierta, se propuso cerrarla, pero al llegar allí lo único que hizo fue entrar en ella… las paredes eran verde agua, y todo el mobiliario era blanco, las cosas para bebe estaban por doquier y un perro de peluche color amarillo, sobre la cuna llamo su atención.
"-¿bien, que te parece amor?- dijo la rubia mientras quitaba sus manos de los ojos de Theo.
-me encanta… con suerte en algún futuro le gustara el verde esmeralda como a mí.
-como decidimos no saber qué va a ser hasta que nazca creí que el verde agua era la mejor opción, además a ti también te gusta el verde.
-si… pero ¿sabes qué? Adoro el celeste de tus ojos- dijo antes de besarla
-lo sé… ahhh y mira le compre esto, me encanto, me recuerda a uno que yo tenía de niña- dijo sacando un perrito de peluche amarillo de una bolsa – y estaba pensando amor… ¿Cómo es posible que todavía no decidimos nombre?
-¿Cómo qué no? Quedamos que si es niño será Will, William Nott…
-¿Cuándo decidimos eso?
-hoy obvio… ¿no te gusta?- Luna dudo un momento luego sonrío.
-si suena muy bien… y ¿si es niña?
-bueno seré justo yo elegí el de niño, tu propón para niña y yo te digo si me gusta.
-¿Qué te parece Anne Claire Nott?- pregunto dudándolo bastante –sé que es el nombre de mi madre, pero…
-me encanta, es un nombre hermoso- la rubia sonrío, salto sobre él y comenzó a besarlo"
La botella de wiski no le alcanzo, siguió con ron y algo de tequila todo acompañado de unas cuantas pastillas…
Y finalmente consiguió lo que quería, no volver a despertar… desde que la conoció vivía por ella, para verla sonreír, no soportaba el dolor de no tenerla, era su ángel, y el la acompañaría y buscaría en cualquier lugar…
"Querido Draco:
Gracias por todo hermano, tú has sido mi única familia desde los 16 años y sé que me conoces como a ti mismo, por eso sé que me entenderás.
En mi vida he tenido todo lo que deseaba en el momento que lo deseaba, pero nunca nada me hizo verdaderamente feliz… hasta que la conocí, debo agradecerles a ti y a Herms… Sabes que en estos tres últimos años he sigo realmente feliz y Luna era la razón de mi felicidad. No puedo vivir en un mundo donde ella ya no este, pues para mí es como si el mismísimo sol ya no existiera.
No puedo volver a una vida monótona y gris… lo siento, pero un día le prometí que la encontraría y volvería a amar en nuestra siguiente vida, y la siguiente, y la siguiente… y, ¿Por qué esperar aquí donde los colores y la alegría se han ido para mí?
Deséame buen viaje hermano, yo te deseo todo lo mejor… te aseguro que nos volveremos a ver y Luna estará junto a mí.
Theodore Nott."
Fin
Ok si lloraron con la primer parte no me quiero imaginar esta, mientras la escribía en más de una ocasiona tuve que detenerme, porque no veía de tantas lagrimas.
por más de que intente cambiarla un poco, no pude, la historia termino siguiendo el curso que había planteado cuando la pensé.
ojala les guste.
saludos.
