disclaimer. Naruto © Masashi Kishimoto.
Era sábado por la mañana, el reloj apuntaba las ocho y TenTen estaba terminando de alistar su cabello frente al espejo antes de salir a practicar un poco en el bosque con el arsenal nuevo que había traído de su última misión en La Nieve. Cuando abrió la puerta de la casa para salir se sorprendió al encontrar a una kunoichi bien conocida por ella con la mano levantada en un puño dispuesta a tocar para que ella le abriera.
Los ojos perlas y los ojos chocolate se encontraron, ambas con sorpresa. Hinata por verse descubierta antes de siquiera tocar la puerta y TenTen precisamente porque Hinata estaba ahí.
—¡Hinata, hola! —Sonrió un tanto extrañada—. ¿Qué haces por acá tan temprano?
—TenTen–san, buenos días —hizo una leve reverencia—, vine por lo que usted me ofreció ayer, la ayuda para un… un cambio.
TenTen se sorprendió un poco más pero igualmente se recostó en la puerta de su casa con una sonrisa de suficiencia. —¿Qué quieres cambiar, exactamente?
Hinata no había pensado en eso. ¿Que qué quería cambiar? Pues era claro que su manera de hablar con la gente, ella consideraba que todo lo demás estaba bien.
—Mi, mi timidez con–con, con las personas —dijo en un susurro y bajando la cabeza.
—Umm… —TenTen puso su dedo índice en los labios mientras miraba al cielo como pensando en algo— Te ayudaré solo si estás dispuesta a hacerme caso en todo lo que te diga.
Hinata asintió con la cabeza gacha dándole a entender a TenTen que realmente quería luchar por ser menos tímida, como le había dicho. TenTen no entendía muy bien por qué Hinata llegó tan rápido con ella, ayer había pensado en ir a buscarla para convencerla un día de estos de que se pusiera a su merced para tratar de hacerla más… llamativa a Naruto específicamente, pero que ella llegara sola, y al día siguiente, había sido algo de lo más extraño. No se había esperado eso.
Aunque tampoco era como si ella conociera demasiado a Hinata, sabía de ella y le había hablado porque era la prima de Neji y en ocasiones entrenaban juntas o salían con las demás chicas pero TenTen ni siquiera era de su misma generación. No eran precisamente las más cercanas aunque siempre le había agradado.
—Pasa —habló TenTen dejándole espacio en la puerta, la Hyūga la siguió y ambas se acomodaron en la sala de estar de TenTen. Hinata estaba callada, con sus manos hechas puños sobre sus rodillas y TenTen la miraba con curiosidad hasta que finalmente decidió hablar: —Hinata, dime la verdad, ¿por qué quieres cambiar?
Hinata sintió como los colores se le subieron al rostro y como la mirada fija de TenTen no la dejaba. Respiró profundamente y comenzó: —Y–Yo… bu–bueno, qui–quiero poder, yo–yo, hablar con alguien.
—¿Hablar con alguien en especial?
Hinata solo asintió con la cabeza, sonrojada, sin decir nada más.
—¿Es un chico lindo?
Hinata enrojeció mucho más, sentía que en cualquier momento caería desmayada, y se encogió de hombros casi escondiéndose de la mirada de TenTen, no dijo nada pero ella entendió.
El nombre de esa persona, aunque no fue pronunciado, era más que obvio para TenTen. Miró a Hinata con una sonrisa, ya iba siendo hora que decidiera por sí misma acercarse a Naruto y como ella le tenía mucho aprecio a Hinata decidió que haría lo que fuese para que Naruto la tomara en cuenta, le prestara atención. Hinata era una chica dulce que se había ganado su simpatía desde que la conoció y realmente la quería ayudar. Era casi como una hermana menor pidiéndole consejos con chicos, una de esas cosas que ella no podría vivir realmente por ser hija única.
Y es que el detonante de todas sus ideas y ganas de ayudar fue la pequeña frase que Lee había dicho ayer. TenTen en ese momento se propuso una meta: haría que Hinata y Naruto probaran juntos el nuevo ramen de Ichiraku.
TenTen se levantó de su asiento y comenzó a caminar alrededor de la sala de estar con los brazos detrás de su espalda y con la cabeza en alto. Hinata la miró con curiosidad.
—Hinata, he pensado en muchas cosas para ayudarte, no te voy a mentir, pero deberás aceptar todo lo que te diga. Te lo vuelvo a preguntar, ¿me harás caso en todo lo que te pida?
Hinata asintió con la cabeza, de nuevo.
—No, yo quiero escuchar tu voz, quiero escucharte hablar. ¿Lo que quieres es hablar no? ¡Pues comienza a hablar conmigo! ¿Me harás caso en todo lo que te pida?
—Sí —afirmó ella con su suave voz.
—Quiero oírlo más alto.
—Sí —Exclamó ella, no muy fuerte pero sí más que la vez anterior.
—Bien, creo que debemos comenzar con una estrategia y una meta. Lograr esa meta será nuestro objetivo. —Hinata la escuchaba con atención— Ya me dijiste que es por un chico —Hinata enrojeció pero no bajó la mirada— nuestra meta será que saldrás con ese chico.
—Yo… La verdad no sé si sea… —Intentó hablar la Hyūga pero TenTen siguió hablando.
—Hinata, ¿quieres a ese chico?
Hinata sin dudarlo respondió: —Sí.
—¿Mucho?
—Sí.
—¿Quieres salir con él, que solo estén los dos, compartir tiempo juntos? —La voz de TenTen sonaba soñadora y unió sus manos en el pecho con los ojos brillosos y una sonrisa.
—Sí… —respondió un tanto apenada.
—Eso es una cita, Hinata. —Volvió a hablar firmemente—. Yo no te voy a ayudar a que solo lo saludes, llegar a saludar a alguien es muy fácil. Yo quiero verte feliz y sé que salir en una cita te hará feliz. Sé que es ambicioso… pero somos ninja, actuamos decididamente. Quiero que veas esto como una misión.
Hinata asimiló todo lo que estaba diciendo TenTen, imaginarse en una cita con Naruto se le hacía una idea de lo más anhelada, siempre soñaba con eso, con el día en el que solo estuvieran ellos dos, talvez entrenando, talvez comiendo un helado o simplemente hablando. Ella había pensado mucho la noche anterior, pensó en lo que le dijo Shino y lo que descubrió que pensaba Kiba, había decidido llegar a TenTen para poder tener las fuerzas de hablar con Naruto como ella hablaba con todo el mundo. TenTen la hizo ver lo que en realidad quería, ella quería hablarle a Naruto, sí, pero no solo eso, ella quería salir con Naruto. Como Shino le había dicho, tenía que cambiar un poco si quería que Naruto la notara. Ella quería ser notada.
—Pero antes de comenzar con todo eso, Hinata, tengo que saber que confías en mí.
—Yo confío en usted, TenTen–san —respondió rápido, un poco afligida porque TenTen pensara lo contrario.
—Yo lo sé, Hinata, y talvez no seamos muy unidas pero necesito escucharlo de tu boca para saber cuál será nuestro objetivo. Necesito que reúnas fuerzas y me lo digas. ¿Quién es el chico que te gusta?
TenTen ya lo sabía pero quería que Hinata lo dijera, pensaba que la Hyūga jamás lo había admitido en voz alta y la verdad es que quería saber si era capaz de decirlo con su propia voz, solo a ella, en un lugar en el que ambas sabían que nadie más escucharía.
Hinata enrojeció muchísimo, abrió la boca pero ninguna palabra salió de ella. Entendía por qué debía decirlo pero ella jamás se lo había dicho a nadie, era muy difícil y vergonzoso siquiera pensar en que su boca dijera algo así. ¿Y si ya no la quería ayudar porque talvez Naruto no le agradaba? ¿Si pensaba que Naruto no era adecuado y la emparejaba con alguien más?
No, TenTen no haría algo así, ella era muy buena, muy amable. Además ella no lo permitiría, ella solo quería a Naruto. Tenía que decírselo para que pudiera ayudarla a hablarle precisamente a él, tenía que abrir su corazón por primera vez en voz alta.
Hinata bajó la cabeza y apretó sus manos en puños sobre sus rodillas, abrió los labios lentamente y susurró muy bajo el nombre de Naruto.
TenTen francamente no la escuchó, lo dijo tan débil que apenas y notó que Hinata dijo algo.
—¿Cómo? No te escuché.
—Naruto —dijo un poco más alto, aunque aún en un susurro y TenTen sonrió.
—Ah, Naruto —dijo alto a lo que Hinata levantó la mirada sumamente roja y le pidió que bajara la voz.
—Hinata, no te apenes —le dijo TenTen— Naruto no es un chico malo. Es tonto y a veces me saca de quicio —confesó con un mohín en la boca— pero no es un chico malo. Si él te gusta, está bien —dijo a sabiendas de lo que podría preocupar a Hinata. Es que esa chica era tan leíble para ella, era casi como leer una hoja de papel, era muy transparente. Solo idiotas como Naruto no la leían.
Hinata asintió con la cabeza y sonrió sinceramente como agradecimiento.
TenTen dejó a Hinata en la sala de estar y subió las escaleras de su casa para bajar casi al instante con una pizarra y un marcador. Se colocó frente a la pizarra y comenzó a escribir.
Misión: Hinata Uzumaki.
Hinata se enrojeció al ver su nombre seguido del apellido de Naruto.
—Hinata nuestra meta será simple, el mes que sigue cuando Ichiraku lance su nuevo platillo tú lo comerás al lado de Naruto, en una salida, juntos.
—¿C–cómo? —preguntó sorprendida. Solo faltaban tres semanas para eso y Hinata veía sumamente difícil que en tres semanas lograra captar la atención del rubio.
—Así es —dijo TenTen mientras escribía en la pizarra: Objetivo: Cita en Ichiraku.— Sé que tenemos poco tiempo pero lo lograremos —escribió también Tiempo de misión: tres semanas.
—¿Y cómo lo haremos? —preguntó un tanto dudosa.
TenTen no respondió y siguió escribiendo: Saludar desconocidos.
Hinata quedó bastante confundida.
Bien… no pensé que los review me fueran a poner tan nerviosa o presionada. A decir verdad agradezco mucho a todos ustedes que se esmeraron en dejarme reviews con un mensaje fuerte de transfondo. Se enfocaron en decirme lo que les gustó, que en general fue la presencia del canon y eso francamente fue lo que me puso nerviosa jaja. Agradezco tener lectores así :)
Espero no haber fregado la personalidad de ellas dos, después de la ligera presión psicológica me puse a dudar un montón, n_nU.
Muchas gracias: Adhatera, aniota21, Nathalie.S, Hinata-Tsuki, hinamel, Namikaze Rock y Alabdiel.
Y respecto a lo que soy una sombra, pues es por el hecho de que no busco ser leída por amistades o por influencias de otra gente —como una vez leí en el perfil de una chica, que aquí en FF solo se comentaban entre los conocidos— sino porque les gusta lo que hago. Por eso prefiero mantenerme mucho en el anonimato. Como una sombra~ (?). ¡Nos volveremos a leer el domingo!
~brokenNanami.12
