¡Muchísimas gracias por sus comentarios!
Espero poder hacerle justicia a mi idea y darles una buena historia.
No serán muchos capítulos, pero trataré de que valgan la pena.
Al final del capítulo les responderé sus reviews.
Sakura terminó de vestirse, otro día caluroso, otra blusa de manga larga, el moretón lo podía ocultar con maquillaje pero las marcas de uñas no.
Revisó su celular, Ryo estaba por llegar.
Se revisó una vez más en el espejo, perfecto maquillaje, colores que le gustan y jeans no muy apretados.
¿Cuándo empezó a vestirse sólo para él?
Sakura bajó las escaleras con su mochila al hombro, era una mochila azul oscuro que Ryo le había regalado hace unos meses.
«Sólo las niñas usan rosa» le informó.
Sus horarios estaban lejos de ser parecidos, sólo tenían la clase de inglés juntos, y al parecer eso también fue su culpa.
Sakura se sentó en el último escalón de la escalera de su casa, Ryo aún no le mandaba el mensaje para que saliera.
—¿Sakura? —su mamá le dijo desde la cocina.
—Si —ella contestó.
Su mamá se asomó, la vio preocupada, hace día que Sakura no desayunaba con ellos.
—Otra vez te vas sin desayunar —Nadeshiko comentó.
Sakura asintió con una pequeña sonrisa.
—Se me hizo tarde y Ryo está por llegar.
Nadeshiko la vio unos momentos más, y luego se paró frente a ella cruzando los brazos.
—Sakura ¿eres anoréxica?
Sakura la vio con sorpresa, se vio a sí misma, no sabía cómo podía pensar eso, tenía llantitas en la cadera.
—¿Qué te hace pensar eso? —le preguntó preocupada.
—Nunca te vemos comer, siempre dices que comerás con Ryo pero no sé si en realidad lo haces, tal vez deba preguntarle.
Sakura abrió mucho los ojos y agitó su cabeza con velocidad.
—No mamá, estoy bien, no me hagas pasar una vergüenza con él —le rogó.
Nadeshiko la vio con sorpresa pero antes de que pudiera decir otra cosa el celular de Sakura sonó.
Ella contestó inmediatamente, no podía dejarlo sonar mucho.
—Voy —dijo y colgó.
Le dio un beso a su madre y salió de prisa de su casa.
Él la esperaba en la acera, recargado en su auto negro, su cabello rojizo estaba perfectamente peinado pero sus ojos azules la veían con irritación ¿ahora que había hecho?
Nadeshiko salió detrás de su hija, la vio darle un beso en la mejilla a Ryo, él no se inmutó, sólo la vio con algo como enojo.
—Nos vemos más tarde —Nadeshiko les gritó.
Ryo levantó la mirada con sorpresa y su actitud inmediatamente cambió.
—Buenos días señora Kinomoto —le dijo saludándola desde donde estaba.
—Hola Ryo, por favor que Sakura coma algo —le pidió.
Ryo bajó la mirada y miró de manera extraña a Sakura, ella miraba al piso, le había pedido a su madre que no comentara nada.
—Claro, no se preocupe —el dijo tomando la mochila de Sakura y abriendo la puerta del copiloto para que Sakura se subiera.
Sakura miró a su mamá con algo como enojo antes de subir al auto.
Ryo le dirigió otra sonrisa a Nadeshiko mientras caminaba hacia el lado del piloto. Metió la mochila de Sakura y luego se subió.
Arrancó el auto y Nadeshiko vio con preocupación como se alejaban.
Desde hace tiempo que no veía a nadie más que a Ryo con su hija y eso le preocupaba.
Syaoran bajó de su camioneta, y se acomodó su mochila, se alegraba de poder viajar solo.
Se peinó o más bien despeinó su cabello café y se quitó los lentes que evitaban que el sol le diera en sus ojos ambarianos mientras manejaba.
—Siempre debes entrar como estrella de rock —escuchó que le decían.
Volteó y vio a su amigo Eriol, lo veía con algo de burla con esos ojos azul oscuro.
Syaoran se encogió de hombros.
—No lo hago adrede, el sol me lástima al manejar —le recordó.
El sol brillaba y hacía que el cabello de su amigo se viera un tono más claro de azul de lo que realmente era.
—Pretextos —Eriol comentó haciendo girar sus ojos.
—¿Has visto a Sakura? No me contestó de nuevo mi mensaje —comentó preocupado.
—Debe venir con Ryo —Eriol respondió.
Syaoran sacudió su cabeza, odiaba al tipo, había algo en él que no le gustaba.
—Tomoyo está esperando de nuevo —Eriol murmuró molesto.
Syaoran levantó la mirada y efectivamente ahí estaba Tomoyo esperándolo en la entrada.
Llevaba semanas molestándolo.
—Tú lidia con ella, yo me largo —Syaoran dijo caminando hacia otro lado.
—Gran amigo —Eriol le gritó, Syaoran sólo hizo un ademán con su mano y siguió su camino.
No entendía a Tomoyo, si tanto le importaba ella debería decirle la verdad a Sakura, pero no, estaba aferrada a que él fuera el que soltara la verdad.
Tenía meses que no hablaban y un día de la nada se le acercó y le exigió a Syaoran que le contara a Sakura lo que pasó hace tres años.
Exigió, ella tuvo el descaro de exigirle.
Además, él no le veía sentido a aclararle las cosas a Sakura, habían pasado ya tres años.
Tres horribles y largos años en los que ha tenido que soportar verla de la mano de Ryo.
Y cada día que pasaba se veía menos como la Sakura que conoció el día que se transfirió a Tomoeda.
Pasó de ser una persona alegre e inocente a ser sarcástica y oscura.
Porque así la veía Syaoran, oscura.
Ya ni siquiera usaba esos colores alegres que tanto la hacían sobresalir, ahora sólo usaba colores oscuros.
Ni siquiera la mochila rosa que le regaló en su último cumpleaños se salvó del cambio.
Syaoran llegó al laboratorio y tomó su lugar, Yamazaki ya estaba ahí listo para contar otra de sus alocadas historias.
—¿Sabías que en la época romana, el César decidía la vida que llevaría su amante en turno? —le preguntó apenas se sentó.
Syaoran negó con la cabeza y sacó su cuaderno.
—Decidía desde lo que comía hasta lo que debía vestir —comentó, Syaoran vio a Sakura entrar, Ryo la detuvo en la puerta agarrándola del brazo, Syaoran lo vio con ojos entrecerrados—. Si la amante no hacía lo que se le pedía, incluso si el tono de voz le molestaba al César, pas—. Yamazaki azotó su mano en la mesa del laboratorio, el estruendo resonó en todo el lugar.
Syaoran vio a Ryo susurrarle algo en el oído a Sakura y ella sólo bajó la mirada.
—El César la mandaba a ser torturada o peor, si estaba de muy mal humor la mataba con sus propias manos —Yamazaki concluyó.
Syaoran vio a Sakura sentarse al fondo del laboratorio con Naoko, en ningún momento levantó la cara, él regresó su mirada a la puerta y notó que Ryo lo miraba fijamente.
Ambos se miraron hasta que el timbre sonó marcando el inicio de clases.
Cuando Ryo por fin desapareció de la puerta él miró a Sakura preocupado, la historia de Yamazaki le había dejado un mal sabor de boca.
«La mataba con sus propias manos» resonó en su mente una y otra vez.
¿Qué les pareció?
euberoma: Tienes razón, cómo que a veces hay que leer algo diferente, voy a tratar de mantenerla fuera de carácter, pues la situación no permite que sea la inocente niña que todos conocemos.
Alimac13: ¡Gracias! Espero poder mantener ese impacto :D
pao: Me agrada que te haya gustado, y tienes razón todo tiene un porqué, en este caso aparte del maltrato físico está el psicológico y bueno tres años pueden hacerte creer cosas... Pero bueno, la razón principal por la que ella aguanta tanto la haré saber poco a poco.
sayu: ¡Gracias! De hecho creo que sacaré a todos de su papel original, las situaciones los empujan a no ser los que vemos en la historia original.
watercircle: Es Ryo jaja, gracias por hacerme ver el error, lo corregiré, si la leo me gusta mucho, aunque el descanso de dos meses me frustra ¿qué idioma hablas?
Izayoi ZPD: ¡Gracias! Espero hayas disfrutado de este capítulo también :D trataré de actualizar cada dos días.
