II. ¡Buena Suerte!

- ¡No Kuchiki-san¡Eso es muy triste!-exclamó una muy consternada Inoue.

-No es para tanto Inoue-san- murmuró Rukia, sonriendo son su típica voz de colegiala.

Estaban en el receso y Rukia acababa de comentarles a sus compañeros, que tendría que irse el domingo. Claro que no les había dicho: "¡Me voy de la tierra para ir a la Sociedad de las Almas!" Sino mas bien: "Oh jojo… es una pena pero tendré que mudarme de ciudad por lo tanto también de escuela, los voy extrañar mucho" Había dicho todo esto muy rápido y había agregado lo último con la intención de zanjar el asunto, pero a Inoue (quien sí sabía el real significado de lo que su amiga le acaba de decir) parecía haberle dolido mucho la noticia. Y ahora todos sus amigos estaban haciendo un gran escándalo por el anuncio.

-¡Que terrible noticia Kuchiki-san!-gritó una alterada Chizuru- ¡Pero aún tenemos tiempo para avanzar en nuestra relación!- diciendo esto se abalanzó hacia Rukia, pero para suerte de la pequeña morena, Tatsuki logró atraparla "al vuelo" y de un puñetazo la tiró al suelo.

-¡Déjala en paz, Chizuru¡Seguro que tú eres una de las razones por las cuales Kuchiki se va¡Definitivamente se quiere ir de aquí antes de que le crees un trauma psicológico!

Mientras Tatsuki le seguía dando una paliza a Chizuru y ahora también a Keigo quien había intentado también darle una despida amorosa a Rukia; desde el otro lado de la terraza los chicos estaban comentando la noticia.

-Será una pena que Kuchiki-san se vaya-comentó Mizuiro- Ahora Ichigo volverá a ser el mismo amargado de siempre…

-¿Qué demonios significa eso?-gritó Ichigo muy alterado, pero Mizuiro se limitó a sonreír con su cara de niño inocente.- ¿Acaso estás insinuando que esa enana es especial para mi¿En serio crees que yo…- no pudo terminar, una caja de zumo se había estrellado en su cara.

-¡Oh Kurosaki-kun¡Que terrible, lo siento mucho¡Mi jugo "accidentalmente" se ha deslizado de mis manos!- exclamó Rukia con lágrimas en los ojos- ¡Por favor déjame escoltarte a la enfermería!-dicho esto lo arrastró por toda la terraza, en dirección a las gradas.

-¡Perra! Eso me dolió- le reclamó Ichigo, mientras bajaban las escaleras- ¿Por qué hiciste eso?

-Te lo mereces por llamarme enana, idiota. Además…- le mostró el celular a Ichigo- Hollow.

Mientras tanto en la terraza…

-Kurosaki es un estúpido- murmuró Ishida mientras se colocaba bien los lentes. Chad y Mizuiro asintieron.

-Voy a extrañar mucho a Kuchiki-san-murmuró Inoue. Tatsuki la miró preocupada.

-No te entristezcas tanto Orihime- dijo Tatsuki, quería reconfortar a su mejor amiga, por un instante tuvo la idea de decirle que al menos su más peligrosa contrincante (por lo de Ichigo) ya no estaría, pero luego se dio cuenta que decir eso sería horrible. Después de todo a ella también le agradaba mucho Kuchiki. Por último se le ocurrió algo- ¡Ya lo tengo Orihime¿qué tal sí hacemos algo para demostrarle a Kuchiki que la extrañaremos?

-¿Cómo que, Tatsuki-chan?- preguntó Inoue.

-¿Qué tal una fiesta?- dijo Tatsuki alegremente. Todos asintieron entusiasmados, menos Chad e Ishida a quienes casi nada les entusiasma.

El resto de la semana fue increíblemente ocupada para la pobre Rukia. El jueves Yoruichi prácticamente la secuestró y se tuvo que pasar todo el día con ella. Ichigo se molestó mucho cuando Rukia se negó a decirle qué pasó haciendo todo el jueves con la diosa de la velocidad. El viernes, una muy triste, Inoue le pidió que pasara el resto de día en su ella. A lo cual Rukia aceptó gustosa, después de todo Inoue era una amiga muy querida. Después de clases fueron al centro comercial, donde comieron helados, visitaron varias tiendas de ropa y jugaron en la arcadia, donde por primera vez Rukia logró vencer a Tatsuki en el juego: "House of dead". Después de esto Inoue y Rukia se dirigieron a la casa de la primera. La pequeña shinigami pasaría la noche ahí. Tras una singular cena, las chicas se dispusieron a conversar.

-De verdad te voy a extrañar mucho, Kuchiki-san-dijo Inoue.

-Inoue ya no digas eso- dijo Rukia- No es como que nunca vaya a volver… Puedo regresar a la tierra de vez en cuando. Es más¡me esforzaré mucho con mi trabajo para poder visitarles seguido!

-¿De verdad¿Lo prometes?

-¡Claro¡Lo prometo!- exclamó la morena, levantando el pulgar.

-Me alegro de oír eso… -dijo la pelirroja con una sonrisa pero luego volvió a entristecerse- Aunque… Kurosaki-kun te va extrañar mucho…

-¿De qué hablas? Ese idiota estará mejor sin mí.- murmuró Rukia intentando fingir una sonrisa- Después de todo lo único que hago es traerle problemas…

-¡Eso es mentira!-exclamó Inoue bastante alterada. Rukia dio un respingo, la pelirroja la había tomado por sorpresa- Kuchiki-san, tú eres una persona muy importante para Kurosaki-kun. No olvides que… ¿Uh¿Qué sucede Kuchiki-san?

Rukia, de pronto, había levantado su plato frente a Inoue.

-¿Podrías servirme más, Inoue? Además ¿qué había en esta receta? Jamás había probado algo así.

-Oh ¡Claro, Kuchiki-san!-dijo Inoue, alegremente, mientras llenaba el plato de Rukia y empezaba a explicarle la horrorosa receta.

Rukia suspiró mentalmente. Por primera vez, la extraña costumbre de Inoue, de poder cambiar fácilmente de tema, había sido positiva. Por alguna razón, en esos momentos no quería hablar de Ichigo… le daba dolor de estómago, aun así le dio más dolor, el oír lo que Inoue le había puesto a la comida. El resto de la noche, se la pasaron hablando del nuevo capítulo de su manga preferido, del programa de Don Kanonji y de otras tonterías.

El sábado era un día que Rukia había estado esperando con muchas ansias. Pues la familia Kurosaki, a excepción de Ichigo, al enterarse de la triste noticia, habían decidido llevarla en un viaje familiar, y el lugar que visitarían sería la playa.

Rukia estaba muy emocionada pues no conocía el mar, a decir verdad todos parecían muy entusiasmados por este día, hasta Karin, al final Rukia le simpatizaba mucho.

El único que seguía con el entrecejo fruncido y como sin nada era Ichigo, toda la semana se la había pasado con un humor de perros, aunque Rukia tenía que admitir que parecía más amargado de lo normal.

Ichigo seguía sin comprender por qué se encontraba de tan mal humor. Sí, Rukia se iba pero¿y eso qué? Siempre podría visitarlos y seguramente llegaría a molestarle a cada rato. "Pero ya no sería lo mismo." ¡Ahí estaba de nuevo¡Esa maldita voz que lo estaba molestando ya casi toda la semana! La verdad es que él…

-¡Oí Onii-chan!-gritó Yuzu sacándolo de sus pensamientos- ¿Quieres volver a realidad ya y apurarte a colocar la sombrilla?

-¿Eh? Ah! Ya voy-exclamó Ichigo mientras se apuraba a poner la dichosa sombrilla. Después de hacer esto dejaron sus cosas bajo la sombrilla. Ichigo se incorporó y observó a sus hermanas. Ambas, al igual que él, ya estaban en traje de baño y parecían muy contentas sobre todo Karin.

-Este… ¿ya?-preguntó tímidamente Rukia. Ichigo la miró y comprendió porque quería que se apuraran. Desde que se bajaron del auto, Karin le estaba cubriendo los ojos con las manos diciendo que las quitaría hasta que estuvieran de verdad frente a la playa. A diferencia de Karin y Yuzu, Rukia todavía llevaba una sudadera blanca encima de su traje de baño.

-Sí, ya estamos listos… pero ¿dónde está papá?-dijo Yuzu con tono preocupado.

-¡HERE I AM, MY KIDS!- gritó alguien desde el cielo. Ishin cayó frente a ellos al estilo Don Kanonji, tirándoles bastante arena. Los chicos estaban a punto de protestar cuando vieron el traje de baño de su padre. Era uno de esos trajes de los años veinte que sólo Goofy usa, largo y con rayas rojas, francamente horrible. Después de dejarlo inconsciente, sus tres hijos y Rukia se encaminaron a la orilla del mar.

Por fin, Karin quitó las manos de los ojos de Rukia.

Rukia quedó asombrada, era lo más hermoso que hubiera visto en su vida. Jamás había visto algo tan enorme y atrayente. El ir y venir del agua era un misterio para ella. Simplemente, no quería dejar de verlo.

Por su lado, Ichigo también era incapaz de dirigir su mirada hacia otro lado. Sólo que la de él estaba situada en una pequeña shinigami, quien tenía la expresión más linda que el jamás hubiera visto.

-¡Hey Rukia-chan¡Ven con nosotras!-gritó Yuzu, quien ya estaba en el agua.

-¡Voy!- gritó Rukia, mientras se empezaba a quitar la sudadera- ¡Ten Ichi!- exclamó la morena cuando le tiró su prenda. Acto seguido se dirigió donde estaban las chicas.

Ichigo se había quedado petrificado cuando Rukia se quitó la sudadera, revelando un traje de baño azul de dos piezas, que indiscutiblemente le quedaba espectacular.

Sin darse cuenta, el muchacho pronto se encontró luchando con el inesperado impulso de saltarle encima a Rukia y comérsela a besos. Se abofeteó mentalmente ¿cómo podía estar pensando esas cosas? Era cierto que nunca había visto a la morena con tan poca ropa pero no era para tanto… ¿Qué tenía esa enana que podría hacerle perder la razón de esa forma¡Por favor! Ni siquiera cuando había visto a Yoruichi-san desnuda había tenido esos pensamientos… aunque la verdad Yoruichi-san da un poco de miedo… ¡Pero ese no es el punto! Agh ¡Hormonas¡Definitivamente es culpa de las hormonas!

Molesto consigo mismo, decidió ir mejor a echarse una siesta cuando se encontró frente a frente con su padre.

-¿Qué pasa hijo¿No irás a divertirte con la encantadora Rukia-chan?

-¡Oh cállate¿Además que puede tener de encantadora?

-Ah ya veo… así que seguirás de inmaduro… que… que pena de hijo…-dijo Ishin dramáticamente.

-¡Cállate¿Y quién habla de inmaduro?!

-Bueno Ichigo si no te quieres divertir a las buenas lo harás a las malas- dicho esto agarró a Ichigo por un brazo y lo tumbó al suelo- ¡Hijas mías!!- gritó Isshin a las tres chicas, después de todo a Rukia también la trataba como a su hija- ¿quién quiere enterrar a Ichigo en la arena?

-¡Yo!-contestaron las tres al unísono

-¡Oigan¡NO!- gritó el pobre chico.

"Disfruta el tiempo que les queda hijo mío… no querrás lamentarte más tarde…"

Eran las cinco de la mañana del día domingo e Ichigo no había podido dormir. Se le había pasado la semana y no había podido pasar un tiempo a solas con Rukia. No es que le importara mucho, la verdad… ¡Ah¿A quién quería engañar? Esa era la razón de su mal humor: no haber aprovechado su tiempo…

Oyó sollozar en sueños a Kon, Ichigo frunció más el entrecejo, el estúpido peluche desde que se enteró de la noticia lo único que había hecho era llorar a lágrima viva por su Nee-san. Sin embargo… todavía tenía todo el domingo hasta la medianoche… el muchacho logró dormirse con este último pensamiento.

Lamentablemente sus planes se le fueron a la borda cuando más tarde todos sus amigos aparecieron de pronto con la sorpresa de que harían una fiesta para Rukia, que por cierto sería en la casa de Ichigo. ¡Que confianza!

A las diez de la noche Ichigo se encontró en su casa, en medio de una fiesta y bastante malhumorado. En todo el día quizá sólo había hablado unas dos veces con Rukia.

Alzó la mirada y vio a Rukia, que en esos momentos se estaba riendo maravillada de ver cuantos golpes podía recibir Keigo por parte de Tatsuki.

Ichigo suspiró. Al menos ella se estaba divirtiendo… se levantó y se dirigió a su habitación un poco decepcionado. Al llegar a su cuarto escuchó un sonido familiar: el celular de Rukia. ¡Hollow! Pero no podía ir a interrumpir a Rukia. Finalmente decidió ir solo, se convirtió en shinigami y agarró el celular de la morena.

El naranjito se dio cuenta de que ese no era su día cuando tras derrotar al Hollow aparecieron como cinco más, acababa con uno y aparecía otro ¿Qué era el día del hollow o qué? Tras lo que pareció una eternidad, por fin dejaron de aparecer. Así que se dispuso a regresar a la fiesta ¡Un momento! Un escalofrío recorrió su cuerpo, lentamente sacó el celular y observó la hora… ¡Cinco a la una!??

Maldición…maldición… maldición… Se le había pasado el tiempo, Rukia se había ido.

Bastante deprimido empezó a caminar distraídamente. Sin darse cuenta se había dirigido al lugar donde murió su madre. Se dejó caer en la grama y apoyó su cabeza en las manos. No había podido despedirse de ella…

Pensando en eso estaba cuando de pronto alguien le pegó en la cabeza, haciendo que se diera de cara contra el suelo.

-Ouch…-murmuró el muchacho mientras se incorporaba, alzó la mirada y se quedó sorprendido al ver quien le había pegado- ¿Qué¿Rukia qué haces aquí?

-¿Cómo qué que hago? Es obvio, idiota. Te estaba buscando- le contestó Rukia con el entrecejo fruncido. Ichigo se fijó que la muchacha ya estaba en su forma shinigami.

-No me refiero… a que ¿por qué todavía estás aquí? Ya casi es la una.

-¿La una? Ichigo, faltan cinco a las doce…-dijo Rukia poniendo los ojos en blanco.

-¿Eh? Pero si tu celular…-empezó a decir Ichigo mientras le mostraba el móvil a la chica.

-¡Ah eso!-lo interrumpió Rukia- Es que cuando conecté el teléfono a la computadora, para bajar una canción, sin querer le desconfiguré la hora…-

-¿Qué hiciste qué?-exclamó Ichigo- Un momento ¿a qué horas aprendiste a usar la computadora?- Rukia puso cara de inocencia e Ichigo decidió que mejor no quería saber la respuesta- ¿Y se puede saber qué canción bajaste?

-¡Ah ya verás!-dijo la chica alegremente mientras se sentaba al lado de Ichigo. Agarró el celular y empezó a buscar la canción.- ¡Aquí está!- Empezó a sonar la música de la canción "Number one" Sí, la que dice: "If you wanna see some action… be the center of…" - ¿A qué no es genial?- preguntó Rukia con la cara que pone cuando muestra sus dibujos.

-Es ridícula- contestó Ichigo. Rukia lo fulminó con la mirada. Sin previo aviso la muchacha le pegó lo más fuerte que pudo.

-¡Perra¿Por qué fue eso?-gritó Ichigo poniéndose de pie. La morena hizo lo mismo.

-¡Por haberte ido de la fiesta sin avisarle a nadie! Todos te estaban buscando-le espetó Rukia luego le volvió a pegar.- ¡Y no me llames así, idiota!

-Ah ya veo ¿Estabas preocupada por mi?-preguntó Ichigo con una sonrisita de suficiencia, que a la muchacha no le agradó mucho. Era cierto que estaba preocupada por él, pero no pensaba decírselo, además estaba bastante ofendida con él porque casi toda la semana la había ignorado.

-No, no estaba preocupada por ti. Lo que sucede, es que con lo inútil qué puedes llegar a ser, capaz cortabas al plus en vez de al Hollow.-le contestó Rukia. Este comentario lastimó bastante el orgullo de Ichigo.

-¿Cómo te atreves? Si fuera tú no, yo no hablara de inutilidad.

-¿Qué se supone que significa eso?-le gritó Rukia.

-Tú sabes lo que quiero decir, tonta.

-¡Estúpido!

-¡Idiota!

-¡Imbécil!

-¡Enana!

-¡Bestia!

-¡Tus dibujos son horribles!

-¡Tu cabello es ridículo!

-¡Tabla de planchar!

-¡Demasiado desarrollado para tu edad!

-¡Marimacho!

-¡Gritas como mujer!

-¿Ah si¡Pues tú eres…

-¡Agh¡Olvídalo!- lo cortó Rukia, se dio la vuelta y empezó a caminar en dirección contraria a él.

Pero Ichigo no la dejaría salirse con la suya, esta vez. Todavía tenía un buen repertorio de insultos. Alcanzó a la chica y le agarró la mano. Acercó su cara al oído de la morena, para gritarle un poco más, cuando algo salió mal. Rukia, inesperadamente, había girado el rostro, también con la intención de gritarle, entonces, sucedió algo que ninguno se esperaba: Se besaron.

Ambos se quedaron como piedras, no pudieron hacer nada. Simplemente se quedaron con los labios pegados y con los ojos muy abiertos por la sorpresa. De pronto, sus cerebros volvieron a funcionar y se separaron rápidamente. Ninguno de los dos se atrevía a decir algo, ni a mirarse a los ojos. Ambos estaban exageradamente ruborizados. Después de un silencio bastante incómodo, el orgullo de ambos decidió hablar por ellos.

-¡Si le dices a alguien sobre esto, juro que te mato!-gritaron al unísono. Se dieron cuenta de lo inmaduro que sonaron y no pudieron evitar sonreír. Ichigo se pasó la mano por el cabello y Rukia se rascó la mejilla.

-Bueno…

-Si…

-Creo que ya es hora de irme-murmuró Rukia.

-Ah…

-Entonces, nos vemos Ichigo- dijo la muchacha mientras le daba unas palmaditas cariñosas en el pecho al chico.

-Ah… Nos vemos.-contestó Ichigo. La morena se dio la vuelta y empezó a caminar- ¿Rukia?

-¿Si?- preguntó la shinigami girando el rostro.

-Cuídate y… vuelve pronto…-murmuró Ichigo.

-Ah… Cuídate tú también, Ichigo-le contestó Rukia con una sonrisa, luego desapareció en la oscuridad, dejando a Ichigo completamente solo. Aunque, el muchacho se sentía algo triste no podía quitarse esa estúpida sonrisa que tenía en el rostro.

"Que primer beso más ridículo… aun así no lo cambiaría por nada…"

Bien, a ver qué les pareció, jajaja. ¡Gracias por sus comentarios y nos vemos!

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Capítulo III ¡Mala Suerte!