¡Hola de nuevo!
Anoche no podía dormir y escribí esto.
Hasta que no supere los examenes de septiembre se supone que no debería volver a escribir, pero supongo que soy de las que siempre hacen las cosas en los momentos menos oportunos.
Muchas gracias a todos los que estáis leyendo, y en especial a los que dejáis review (Ceciss, me alegra que te haya gustado. Tal vez escriba alguna escena que vaya más allá del epílogo. Espero que sigas leyendo).
Un beso grande.
UNA PEQUEÑA DISCUSIÓN
Antes de cerrar la puerta de una pequeña patada mientras se quitaba el abrigo, tiró las llaves sin mucha delicadeza sobre el mueble del recibidor. Entró al salón buscando algo en el bolso, y se sorprendió al subir la mirada y encontrarse a Harry tirado en el sofá bebiendo una cerveza.
-¡Qué susto! Creía que no volvías de la misión hasta pasado mañana.
-Ya ves, las cosas se han adelantado.
Ginny iba a acercarse a besar a su novio, después de casi una semana sin verle, pero algo en el tono de su voz le hizo cambiar de idea.
-Y ¿qué tal tu entrenamiento? -preguntó Harry con una amabilidad envenenanda
-Bien, normal, como siempre -Ginny iba de un lado a otro buscando algo.
-¿Como siempre? -el tono volvía a mostrar cierto retintín y Ginny se paró frente a él.
-Oye Harry¿te pasa algo? Estás muy rarito.
-He ido a recogerte para darte una sorpresa, te he estado esperando.
-Pues he venido derecha a casa y tú ya estabas repatingado en el sofá -Ginny volvió a su búsqueda, abriendo unos cuantos cajones.
-Eso es porque te he visto muy entretenida hablando con Oliver Word.
Ahí estaba. No lo que Ginny buscaba, sino lo de siempre: Harry y su monstruito interior, que mostraba su existencia una vez al mes, a veces cada dos. Normalmente ella lo calmaba con algún arrumaco, pero esta vez no.
-Estoy harta de tus celos, Harry -le dijo encarándole, él seguía en el sofá-. Oliver es un amigo mío, y tú también te llevas bien con él.
-Y ¿qué hacía en tu entrenamiento?
-Verlo, Harry, verlo -parecía que le hablaba a un niño de cinco años-. El Puddlemere esta interesado en hacer un fichaje femenino, y él como capitán quería echar un vistazo. ¡Ni siquiera ha ido a verme exclusivamente a mí!
Harry se sintió u poco estúpido, pero no le apetecía admitirlo.
-Pues se os veía muy animados en la puerta del campo.
-¡¿Acaso no puedo mantener una conversación con un amigo?!
-Y ¿qué me dices de Brendan Jones¿Ken Williams¿Ese tal Powell?
-¡Estás desquiciado¡Mal de la cabeza¡No me lo puedo creer! -Ginny volvió a los cajones.
-¡Deja de ir de un lado para otro¡No me estás tomando en serio!
-¡Oh¡Es que como me lo tomara en serio tendrías un problema!
-¡Siempre estás rodeada de hombres!
Ginny paró de nuevo frente a él, y puso una cara pensativa.
-¿Te refieres a mis hermanos o a mis compañeros de equipo? Ay¡si juego en el único equipo íntegramente femenino de la liga inglesa!
-No te hagas la tonta.
-¡No te pases de listo¿Tan mal te ha dicho la misión que has vuelto con ganas de discutir?
-La misión ha ido muy bien, gracias.
-Y ¿has tenido a Miss Rubia Artificial detrás de ti como de costumbre?
-Sabes que mi secretaria no viene a las misiones.
-Seguro que a ella le parece una lástima.
-No sé a qué viene...
-¡Hipócrita! Esa chica es peor que Cho Chang y Romilda Vane juntas¡y nunca te he montado ningún pollo aún teniéndola todo el día detrás de ti¡Porque sé que no tengo motivos para desconfiar¡Y ahora tú me llegas con todas estas estupideces¿De qué vas?
-¡No soporto pasar semanas enteras fuera de casa y que sean otros los que pasen tiempo contigo¡Me pongo... celoso!
-¿No me digas¡Ni lo había notado!
-Yo no desconfío de ti, pero otros tíos podrían intentar aprovecharse de la situación.
-¡Tú sabías de qué iba tu trabajo antes de escogerlo¿Crees que a mí me gusta que pases tanto tiempo fuera¡A veces yo también me voy y no me subo por las paredes!
De pronto Harry se quedó muy quieto.
-Cásate conmigo -le dijo en voz baja.
-En serio¿cuántas cervezas has bebido antes de que yo llegara?
Harry se levantó del sofá.
-Cásate conmigo -repitió.
-¿Necesitas que te firme un papel para convencerte de que soy sólo tuya?
Harry fue corriendo escaleras arriba. Ginny oyó ruido de cajones mientras se sentaba en el sofá y se terminaba de un trago la cerveza que Harry había dejado a medias. Él casi se cae por las escaleras al bajarlas como un obús.
-Cásate conmigo -dijo una vez más, jadeando, mostrándole a Ginny una cajita con un anillo de diamantes en su interior. Ginny le miraba aterrada-. Lo compré hace unos meses. Quería esperar un tiempo para dártelo, pero ahora me parece absurdo.
-¿Qué...?
-Ginny -le cortó-, mientras te he visto gritándome se me han pasado un montón de imágenes por la cabeza en las que también gritabas -ella frunció el ceño-. Sí, gritabas porque había olvidado alguna cita con el sanador, o porque le había dado demasiado pronto el Mapa del Merodeador a nuestro primer hijo.
-Harry...
-Lo que quiero decir es que tú y yo no discutimos mucho, y quiero hacerlo.
-Pero...
-Es decir, si discutimos por esas cosas es porque seguimos adelante¿no? Porque hemos formado una familia.
-Harry¿no crees que es mejor que hablemos mañana de todo esto? -su tono era más dulce ahora-. Cuando hayamos descansado.
-Quiero casarme contigo cansado y sin cansar -respondió, terco, y algo aterrorizado.
-Yo también quiero casarme contigo, Harry, pero estamos cansados y mañana podremos hablar más tranquilamente.
Harry le dio una sonrisa parecida a aquella tras su primer beso en la Sala Común, y después, también como entonces, la cogió de la mano, y la llevó escaleras arriba.
