Segundo susurro. Sé que no tiene mucho sentido que publique estos pequeños panfletos en una página de historias...sin embargo para mi siempre será algo más que una simple "página online de historias". Es el viento que se lleva mis palabras.
Asi que, si no quereis leerlo, id a otra historia, si en otro caso quereis leerlo solo hacedlo.
A mi pasado,
Me desperté un día y vi que todo rastro del niño que fui había desaparecido.
Ya no era el mismo, el tiempo me había llevado por delante. No volvería atrás, dónde había dejado buenos momentos, donde antes creía que mes esperaban muchos más, muchos que soñaba tener, que no tuve.
Vi que todo cambió, que pasaron los años sin que me diera cuenta, navegando por el río sin darme cuenta que el sendero que recorría, que cada tramo sólo lo vería una vez, pues jamás volvería. Bailando cuesta abajo. Sin prestar atención, sintiéndome triste por todas las cosas que no presté atención y ahora jamás sabré que eran.
Que quedó atrás todo y que no existe el andar del revés.
Los que murieron, muertos son. Enterrados en la arena, fuera de todo sendero, ellos yacerán para la eternidad y que jamás tocaré ni un solo músculo de sus antiguos cuerpos ni compartiré más miradas.
Que los minutos que se perdieron no volverán, simplemente lamentaré no haberlos sabido vivir como se merecían.
Los buenos momentos no se repetirán, no van a existir más. Serán recuerdos dulces y amargos en sabor de boca, perdidos entre la memoria de lo que ahora es una versión presente de lo antiguo.
Me llevó, a mi también, la vida y el tiempo por delante. Perdí en el camino y gané al mismo tiempo, llevado por una corriente que me despistó, que me hizo creer que dominaba y que yo decidía.
¡Me engañó cual idiota!
Me confié, en su rumbo sencillo, y mis dedos dejaron correr el agua sin darse cuenta.
Si fuera ahora, la atraparía, la abrazaría y pediría al cielo que no le arrebatasen. Que viviera este momento eterno, pero no puede ser, ¿verdad?
Quién soy yo para parar el tiempo, ¿quién? Por mucho que me agarre con uñas y dientes no voy a detener su paso, me tumbará y pasará por encima de mi, sin importarle mi ruego. Nada impido llorando.
Dentro de unos años, habrá pasado otro tiempo, y pensaré lo mismo. Que lo volvía a perder, que se fue. Que aquello pasado jamás regresa a ti. Se fue como el viento que una vez sentí en mi, hacerme capaz de volar. Con él se fue, el tiempo del ahora y del ayer y con el se irá el tiempo del mañana.
Y con las manos vacías volveré a mirar atrás y una sonrisa triste aflorará en mi boca y temblaré mientras susurraré un adiós.
Adiós,
Taichi Yagami.
Sentenciado, el crecer duele.
Hasta siempre,
M.F. "Kyo*"
