Después de una semana de trabajo, L ya había terminado el caso que el FBI le había pedido ayuda. Pero Near lo veía aún ocupado en algo, en su habitación, frente a su notebook, llenó de dulces a su alrededor. El azabache no le había dicho nada sobre su nuevo caso, porque estaba seguro que era eso, no pondría toda su atención si no era eso.

Así que decidió ir a la habitación, no es que fuera un fisgón, simplemente mera curiosidad.

-¿L?- el joven al entrar sin avisar al cuarto de L.

-¿Hm?- girando su silla de escritorio- sucede algo Near- respondió a la curiosidad de Near

-¿Qué haces?- dijo sonriente y acercándose lentamente al escritorio del azabache.

-Yo…-trataba de ocultar la información que aparecía en la pantalla de su notebook- solo investigo algo por ocio- con su sonrisa esperaba que Near detuviera su acción, lográndolo.

-¿Puedo ayudar?- tenía que saber que ocultaba L, así que como recurso trato de ser lo más dulce, para saber si ablandaba el carácter misterioso que el azabache tenia.

-Eh… lo siento Near, pero debo ocultártelo por ahora- pensó L mientras trataba de hacer una escusa-pero en eso se escuchó los suaves golpes de la puerta posteriormente entrando Watari.

-Joven L…-dijo un poco emocionado hasta que vio a Near- y joven Near ¿ sucede algo jovencito?

-Tranquilo Watari, Near este caso es sencillo así que no merece tu tiempo- trató de excusarse el pelinegro.

-Bien- dijo sin más, dando la vuelta por sobre sus pies, salió de la habitación, el cambio de tono de Watari lo extrañaba mucho, claramente se sorprendió al verlo en la habitación de L

-¿Watari lo encontraste?- pregunto al ver que el anciano aún no reaccionaba.

-S-si joven L- dijo saliendo de su trance- aquí esta toda la información- mencionó entregando una carpeta a las manos del chico.

-Excelente-pensó girándose en su silla para leer el documento- … no esta muy lejos, en avión será fácil llegar…Watari prepara todo, mañana saldré.

-Si joven- dando una reverencia se fue del lugar.

En el pequeño balcón de su habitación, estaba sumergido en sus pensamientos ya serán dos años, dos años de la huida de Mello, después de tener ese sueño recurrente no podía evitar pensar en él, estará mal alto, su cabello estará más largo, seguirá igual de chillón e impulsivo. Sonreía al pensar que teniendo Mello ya cerca de 17 años, siguiera con esa actitud.

A la mañana siguiente se despertaba cerca de las 8 de la mañana, estiraba sus laxos músculos, y se iba al baño a duchar, después se ponía su ropa tan común y reconocida y unas pantuflas. Bajaba al comedor a desayunar pero para su sorpresa, no estaba el azabache.

-¿Watari dónde esta L? – preguntó mirando al anciano que entraba al comedor con un jarrón con leche y una caja con cereal

-El jovencito salió en la mañana a Estados Unidos… fue a terminar su caso-dijo sirviéndole en un tazón el cereal y la leche a Near.

-Pero si su caso era sencillo, no creo fuera necesario ir hacia otro continente- no podía dejar de ser menos sospechoso, hasta Watari actuaba misterioso- ¿y cuándo volverá?-pregunto empezando a servirse su desayuno junto con el anciano.

-Tal vez en una semana… o más- dijo tomando un poco de su café

-Parece que su caso no era tan sencillo como parecía- dijo guardando silencio para seguir comiendo a lo que el viejo solo sonrió.

Había pasado unos 4 días desde que L se había ido, nuevamente tenía ese sueño que lo hacia madrugar, nuevamente las preguntas lo atosigaban a pensar en él, Mello simplemente no lo dejaba dormir. Dirigiéndose a la mesilla de noche, abrió el cajón, y en compartimiento secreto que había hecho, saco un libro, no parecía interesante, pero entre medio de sus páginas habían cosas personales para Near, entre una de ellas, la foto de Mello, la foto de Mihael Keehl, tal vez esa foto seria de ayuda en un ó la foto sin dejar de ver al chico de unos 13 años, de media melena rubia con un flequillo que caía por su frente, y sus azules ojos, que a la luz de la luna, parecían brillar. ¿Dónde te metiste tarado? Y dejando la foto en su lugar en libro, y ocultando éste, trato nuevamente dormir.

Ya en la mañana, bajó perezosamente las escaleras, apoyando sus manos en la pared para estar más seguro de no caerse, escuchó la voz de Watari conversando con alguien, y en sigilo se acerco al comedor.

-Y cómo se encuentra usted… bien gracias, el joven Near también esta bien…- estaba hablando con L, quién más preguntaría por él- si dígame… ya veo- dijo en un susurro- siempre ha sido difícil tratar con él joven L- dijo en una risita- qué le ocurrió?- dijo en tono preocupado, a lo que Near puso mayor atención- válgame Dios…-expresó poniendo su mano derecha en su frente en ademán de preocupación- ya veo que será más mucho más difícil joven L, esto no lo esperaba…-dijo en tono lastimero- esta bien… le deseo éxito joven L, llámeme por si necesita ayuda- y colgando se fue a la cocina.

"siempre ha sido difícil tratar con él…" quién era él? Pensaba Near, la conversación había sido de lo más extraña, para ser un caso de L, lo que habían conversado al parecer había afectado a Watari. Se dirigió a la mesa del comedor donde también entraba Watari que traía tostadas y mermelada que puso sobre la mesa.

-¿Cómo durmió joven Near? – sonrió al verlo sentarse en la silla.

-Bien gracias- respondió secamente, no sabia si preguntarle sobre esa llamada, no quería preocupar a Watari, ya lo parecía, aun que el anciano tratara de parecer lo contrario.

Sus vacaciones ya estaban terminando, L había decidido inscribirlo en un colegio, Near no había contra argumentado a la decisión, el azabache le había dicho que era uno de los mejores colegio de Londres, solo de hombres, así no habría mayor distracción, refiriéndose a las chicas. Además quería que Near interactuara con otros jóvenes, así seria o pretendía que fuera más sociable.

-Joven Near hoy después del desayuno iremos con la modista para ver su uniforme, ya debería estar listo solo le queda unos 4 días de descanso para empezar ir a la escuela- trato de parecer emocionado, pero se veía en el rostro de Near las pocas ganas que tenia de ir a una escuela.

-Si lo sé- dijo en tono resignado.

Después del desayuno, se dirigieron al patio trasero, donde había un automóvil "Jaguar MK II" negro, Watari al volante y Near al lado de él, poniéndose el cinturón de seguridad. Andando por las calles, se sentía la humedad del ambiente, hace poco había chispeado, y el cielo estaba de un hermoso gris. Al estar llegando a destino, Near se puso su abrigo para salir del auto junto con Watari e ir caminando a la tienda. Al ingresar los recibió una anciana de mirada dulce, les dijo que esperaran sentados en el vestíbulo mientras una jovencita le servía café al anciano, y agua al joven. Al llegar la anciana mujer traía consigo un traje escolar que hizo probarse a Near. Este constituía en una chaqueta color crema con el emblema del liceo, un león rojo y dos espada en forma de X, unos pantalones rectos color marrón estilo escocés, una camisa blanca sin arrugas, una corbata marrón con pequeños leones dorados, y unos zapatos negros bien lustrado. El traje le había quedado perfectamente a la medida, hacia ver a Near un poco más maduro, pero a él se le hacia complicado llevar tanta ropa, me siento pesado.

-Muy lindo uniforme, le queda en perfección jovencito Near- sonrió al ver a Near tratar de acomodarse la chaqueta que era lo que más le molestaba.

-Me ha quedado perfecto, su altura es un poco más baja de lo normal de los chicos que vienen por este mismo uniforme, pero no me fue problema- sonrió al ver al joven mirándose en los múltiples espejos- ¡se me olvidaba!- busco en un armario una caja, que le paso a Near- faltaba el chaleco y el uniforme de gimnasia.

-Si gracias- expresó Near tomando la prenda, era un chaleco sin mangas, con un corte de V en el cuello y con el mismo emblema de la chaqueta, solo que un poco más pequeña. Y el uniforme de gimnasia era una polera blanca de mangas cortas, con el emblema del establecimiento, y además unos pantaloncillos corto que le llegarían un poco más arriba de la rodilla.

Al llegar a casa, Near fue directamente a su habitación a dejar sus cosas, y después se dirigió a la habitación de L. Watari le había dicho cuando venían de vuelta a casa que si estaba aburrido, L había dejado un pequeño caso, así que si quería podía resolverlo. Toda la información estaba en un pendrive sobre el escritorio. Cuando entró al cuarto vio el pequeño aparato, justo donde dijo Watari, y lo tomó. Antes de retirarse de la estancia algo llamó su atención, un marco con una foto estaba en una cómoda, se acerco para verla, ahí estaban L sonriendo en cuclillas en el suelo, Mello tenia una gran sonrisa traviesa mientras se apoyaba en una rodilla de L, debería tener unos 9 años, también estaba Matt, no muy atento a la foto, se encontraba al lado del rubio jugando con un Gameboy, era un año mayor que Mello así que debería tener unos 10 años en ese tiempo, y también estaba él, de unos 7 años, sentado sobre una de las rodillas de L, jugando con su mechón de su cabello, mirando a la cámara. Watari había sacado esa foto cuando conocieron por primera vez a L. No pudo evitar dejar salir una pequeña sonrisa, aun que en esos tiempo Mello igual lo molestaba, no lo hacia sentirse tan solo en ese lugar.

En su pieza, prendió su computador y puso el pendrive en el puerto, abrió el documento y empezó a trabajar. Tres días estuvo en el caso, no era tan complejo, un asaltante de bancos, actuaba en solitario, tenía que descubrir como actuaba y cuándo y dónde seria su próximo asalto. Ya sabía como era su Modus Operandi, y según el patrón de asaltos anteriores pudo identificar el próximo acto del ladrón.

Ahora estaba pendiente del televisor, era de noche, el operativo se llevo a cabo hace 3 horas, si había resultado o no saldría todo en los informativos. Watari lo acompañaba sentado a una distancia prudente, comiendo pasas. Near estaba sentado en su particular forma, mientras jugaba con un mecho albino y su mirada clavada en la pantalla de la televisión. Nada interesante, hasta que salió su caso, los dos hombres pusieron mayor atención. El informativo mostraba como los policías llevaban al asaltante a la patrulla y el éxito de la operación. Suspiro aliviado.

-Que bien joven Near, ha dejado bien el nombre de L, como siempre- le sonrió gratamente el anciano.

-Bueno- levantándose del sofá- ahora que todo termino, me iré a dormir, mañana será mi último día de descanso y presiento que no descansare.

-Buenas noches joven Near- se despidió el anciano.

-Buenas noches Watari- dijo el albino hasta desaparecer del salón para ir a su cuarto, se puso su pijama y se acostó, se encontraba muy cansado, esos 3 días no había descansado mucho y ahora su cuerpo se lo requería- Mello déjame dormir hoy…- y sin mayor tiempo, quedo profundamente dormido.

Al siguiente día después de desayunar, fue a su habitación para poner en orden sus cosas para el primer día de clases, aún no se acostumbraba a la idea de tener levantarse una hora más temprano para llegar a tiempo, tener que vestir un uniforme, y además, tener que soportar a gente desconocida. Sabia que ya no estaba en Wammy's House, pero aquello era un cambio brusco. Metía sus cuadernos y libros en un bolso de cuero café oscuro, veía el calendario de jornadas que tenía, no le gustaba la idea de tener 4 horas de Educación Física a la semana, lo suyo no era el deporte. Pero le agrado un poco que tuviera horas de descanso, así podría relajarse un poco antes de comenzar otra clase.

-En la tarde bajo con intención de ir a ver televisión, pero la voz de Watari al teléfono le llamó la atención, este al verlo dijo.

-Espere joven L, acá está- dijo entregándole en auricular a Near- quiere hablar contigo.

-¿Near?- se escucho del otro lado de la línea

-Hola L-sonrió al escuchar su voz, Watari lo dejo solo para que pudiera conversar con tranquilidad

-¿Cómo has estado pequeñín?- dijo con una leve sonrisita.

-No soy pequeñín- dijo con un mohín- estoy bien gracias, ¿y tú?

-Bien igualmente, vi en las noticias el éxito del caso, felicitaciones Near.

-Gracias- se sentía feliz cuando L reconocía sus trabajos, por muy complejos o sencillos que fueran- ¿cuándo volverás L?

-Ya me estas extrañando, solo me he ido por una semana- sonó una risita.

-Pero te fuiste sin despedirte, mañana iré a la escuela y no me iras a dejar.

-Te lo recompensare con una sorpresa, solo espera unos días más, pronto estaré en casa.

-Bien, pero L… ¿qué tanto haces allá?-dijo aún con su curiosidad a flote

-Este caso se me complico un poco al llegar aquí, pero es cosa de tiempo… me debo ir pequeño, cuídate y cuida de Watari que esta viejito-rió un poco lo que hizo que Near imitara su gesto.

-Esta bien, tú igual, nos vemos- colgó la llamada y se dirigió al salón

Mañana tendría que levantarse temprano para ir a su primer día de clases.