CRÉDITOS A MASASHI KISHIMOTO POR LOS PERSONAJES

Derechos Reservados: Ela Forcela


WHEN BLOOD CALLS


Permíteme al menos verte a ti

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Un mes después…

Aquella falda rosa y blusa negra de manga larga habían sido despojadas del cuerpo de Sakura. Una ropa un poco más cómoda llevaba puesto, unos jeans de mezclilla y blusa blanca de mangas largas también. Tras un mes sin poder ver la luz del sol, las vendas que cubrían sus ojos habían sido quitadas tres veces, la primera cuando accidentalmente se resbalaron, Karin se las había puesto nuevamente, sin embargo, no pudo ver el rostro de la peliroja debido a la oscuridad. La segunda vez fue porque Sasuke se dio cuenta, él entró de repente aquel lugar y vio a Sakura dormida con las vendas cubriendo su nariz, la contempló por un momento, y después las coloco nuevamente en su lugar. Y la tercera ella se las quitó apropósito…

-¿Qué haces? Las niñas bonitas no deben desobedecer las reglas…- dijo Madara desde la entrada del sótano.

Ella con la vista nublada, pudo ver más o menos el rostro de Madara. Claro, Sakura se asustó verlo de pie frente a ella, con una camisa manga larga color rojo vino, pantalón negro y botas café. Su rostro intimidante y sin sonrisa alguna. -¿Quién te quitó las venda de los ojos y de la boca?-

No contestó.

-¡Dime niña tonta!- gritó enojado, dándole un golpe a la pared.

Las lágrimas de Sakura brotaron, inundando por completo los ojos rojos, al igual que las mejillas. -Yo lo hice- dijo con voz rasposa.

Madara le dio ua golpe en su mejilla derecha, para después ponerse en cuclillas y acomodar las vendas bruscamente en los ojos y boca de Sakura.

Ella había mentido…

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-¿Y por qué te golpeó?- preguntó Sasuke curando con un algodón la herida que Madara había dejado en la mejilla de Sakura.

Ella bajó la cabeza -Por las vendas-

-¿Solamente por la venda de los ojos te golpeó?- Él tragó saliva y contempló la mejilla colorada de Sakura -¿También por la venda de la boca?- dijo en susurro.

Sakura no contestó

-Sakura, dime…-

-Sí…-

-¡¿Por qué le dijiste que tú te habías quitado la venda de la boca?! ¡Yo fui quien lo hizo!- dijo él en voz baja, estaba enojado -¡Fue mi culpa que te hiciera eso! ¡Ahora mismo iré y le diré que…-

-No, no, no, Sasuke, no quiero que te haga daño a ti también, por favor Sasuke, no quiero que…- hizo una pausa, para después soltar un suspiro

-¡¿Qué no quieres?!- preguntó desesperado.

Ella no contestaba.

-¡Sakura! Dime qué es lo que no quieres…-

-¡No quiero que él te aleje de mi!- dijo llorando -Tú eres el único en éste horrible lugar que me trata bien, nadie me cuidaría como tú lo haces, por favor no le digas nada-

A él le desesperó un poco no ver los ojos de Sakura, ver aquellos ojos en mar de llanto por los que tanto soñaba e imaginaba.

-Sasuke- dijo agitada.

Él mordió su labio inferior y tragó saliva -¿Qué?-

-¿Cómo eres?- preguntó ella tratando de alejar aquel tema de conversación.

-¿Cómo qué cómo soy?- Él se alejó lentamente de Sakura sintiendo en el cuerpo un poco más de relajación.

-Sí, ¿eres alto, rubio, ojos cafés…-

-Ah entiendo, entiendo…- la interrumpió.

-Tú me vez todos los días, pero yo de ti solo conozco tu voz…-

Él suspiró dejando en su rostro una leve sonrisa -Mmm, no te gustaría verme, créelo-

-No importa si eres feo, no tengo problema alguno con ello- sonrió melancólicamente.

-No creo que sea el momento- dijo con seriedad.

-¿Cuándo lo será?-

-Pronto, Sakura… Me tengo que ir- Sasuke se dio la vuelta y caminó hacia la puerta del sótano.

Ella dejó caer su cabeza hacia la pared por detrás -Sasuke Uchiha, tienes lindo nombre ¿serás igual que tu nombre?-

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Tres meses después…

El paladar de Sakura se deleitaba con un dulce sabor -¿Es un helado de fresa?- preguntó.

-Sí- respondió Sasuke -… fue lo más cercano que encontré a un pastel, feliz cumpleaños Sakura-

Ella sonrió ampliamente -Gracias, en serio no te hubieras molestado. Y no te preocupes, es delicioso, a parte en los peores momentos nunca está demás un helado- rió

Sasuke nuevamente le dio una cucharada de helado en la boca de Sakura. -Tu cabello está más largo-

-Llevo tres meses aquí, espero y al menos esté arreglado frente a ti…- dijo sonrojada.

-Deja de pensar en tonterías- puso otra cucharada de helado en la boca de Sakura para tratar de evadir el tema.

Ella saboreó -Sasuke…-

-¿Qué?-

-¿Te puedo pedir mi regalo de cumpleaños?-

Él dejó caer la cuchara en el plato de helado -Claro Sakura, trataré de dártelo siempre y cuando pueda, mira si es algo difícil de conseguir como más ropa o alguna revista tonta para mujeres, la conseguiré…-

-No, no, no…- soltó una leve risa -No es nada material-

Su mirada curiosa de Sasuke fue notoria -¿Entonces qué es?-

-Tú- respondió sonriente.

-¿Yo?-

-Sí, tú…-

-Pero si ya estoy contigo, diario lo estoy-

-No, quiero verte- dijo humedeciendo sus labios.

Él se sonrojó -No creo que se pueda ese regalo-

-¿Por qué? Es mi cumpleaños y quiero ese regalo, tú prometiste conseguirlo cueste lo que cueste- dijo en tono imponente y caprichoso.

-Es que, no sé si sea el momento-

-Tonterías, es injusto tú me has visto durante tres meses y yo a ti no…-

Sasuke caminó hacia una ventana y se vio fijamente en el reflejo -No sé si pueda, Sakura-

-¡Claro que puedes!- dijo ya impaciente -Por favor, Sasuke, solo por un minuto y listo, no te volveré a ver, podrás ponerme las vendas nuevamente-

-No lo sé- Él se acercó a ella, para después sentarse en el suelo y quedar cara a cara.

Pasaron unos tres minutos y no hubo palabra alguna.

-Sasuke- dijo ella porque sabía que él seguía ahí -Responde, debes darme mi rega…- las manos de Sasuke estaban rodeando la cabeza de Sakura y desatando aquellas vendas… Los ojos de él estaban a la altura de los ojos de Sakura. Sumamente abiertos, como si estuviera viendo un paisaje hermoso.

-Sasuke…- susurró sorprendida -Negros, tus ojos son negros, tu cabello es negro…- lo contempló, desde la ropa hasta el físico, aquella camisa azul marino de mangas cortas, jeans negros y converse igual negros.

-Tus ojos son verdes- habló sin dejar de ver aquellos brillantes frente a él.

-No eres feo, nada feo, ¡No puede ser! ¡Ahora entiendo porque Karin muere por ti!- dijo Sakura exaltada.

Él frunció el ceño -¿De qué hablas?- preguntó levantándose rápidamente del suelo -Bien, creo que es hora de ponerte las vendas-

-¡No! ¡No quiero! No cuando tu estés conmigo, por favor-

-No Sakura, puede que Madara te vuelva hacer algo, no quiero eso, es mejor evitarlo- dijo acercándose a ella nuevamente.

-¡Sasuke no! ¡Por favor! No quiero volver a ver la oscuridad, ni siquiera he visto la luz del sol, permíteme al menos verte a ti…-

Él tragó saliva y sintió un poco de tristeza por ella -De acuerdo, pero solo será poco tiempo durante el día-

El rostro de Sakura se iluminó de profunda alegría -Gracias-

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Cuatro meses después…

Aquel sótano lucía mucho mejor, había una pequeña cama y el lugar estaba más limpio. Sakura ya podía caminar libremente en aquel lugar, encerrada todo el día y con amenazas de Madara, el cual bajaba últimamente muy seguido a verla y rápidamente corría a atarse las manos, pies, ojos y boca, para que no culparan a nadie y evitar problemas.

-Tu cabello está muy largo- dijo Karin, al ver que Sakura estaba sentada a la orilla de la cama.

-Sí, cuando era pequeña nunca acostumbré a tenerlo largo- sonrió.

Karin se levantó, colocándose detrás de Sakura -¿Quieres que te lo corte?-

Sakura se dio la vuelta -Me hace falta eso-

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Los mechones rosas caían al suelo, ya el cabello de Sakura había llegado arriba de los hombros -Gracias Karin- dijo al verse desde el reflejo de un espejo en mano.

-Cállate, lo hago porque no soporto que haya dos chicas con el cabello largo en este lugar, solo puedo ser yo ¿oíste?-

Sakura rió -Sí, de acuerdo-

En ese momento la puerta del sótano se abrió bruscamente, y entró Madara en dirección a las dos chicas.

-¿Qué haces Karin?- preguntó enojado, observando los cabellos rosas en el suelo y lo corto que estaba el cabello de Sakura.

Karin tragó saliva colocando las tijeras detrás de su espalda -Ella tenía calor y me pidió que le cortara…- dijo asustada.

-Sí eso no me molesta, no me importa si las dos están jugando al salón de belleza… sino que Sakura está sin sus vendas…- No terminó de hablar cuando ya le había dado un golpe en la mejilla a Karin, ella cayó al suelo, dejando caer también las tijeras.

Madara tomó las tijeras y apuntó a los ojos de Karin -Tú no debes tener esto cerca, se supone que ya habías superado eso ¿A caso quieres que esos cortes en los brazos regresen? Porque te los puedo hacer yo mismo-

-¡No!- gritó Karin arrastrándose en el suelo y cubriéndose la mejilla lastimada.

-Largo- dijo él apuntando a la salida con las tijeras

Karin miró a Sakura con los ojos llorosos y salió corriendo del sótano.

-Señor, ella no tenía la culpa de nada…- dijo Sakura asustada ante tal escena.

Madara empujó a Sakura al suelo, para después tomar su mandíbula y apretarla -Supongo que todos los días te has de preguntar porque sigues aquí ¿verdad?-

Sakura tragó saliva, el miedo la consumió por dentro, estaba cara a cara con aquel hombre.

-¡Responde!-

-¡Sí! ¡Diario lo hago! ¡Yo sé que mis padres no se han olvidado de mi!- gritó desesperada.

-Ya lo hicieron…- dijo soltándola bruscamente y apuntándola con las tijeras.

Ella soltó un grito ahogado, con las lágrimas recorriendo sus mejillas.

-Ellos pagaron hace tres meses veinticinco millones de yenes- rió sínicamente.

Sakura se arrastró por el suelo, hasta llegar a la pared -No…-

-Tus padres piensan que estás tres metros bajo tierra-

-¡¿Entonces por qué no lo hace de verdad?! ¡Máteme!- gritó Sakura levantándose con dificultad.

Madara rió -Así como tú, hay dos chicas más aquí, no te quieras hacer la especial- dijo dándose la vuelta hasta salir del sótano.

Sakura quedó perpleja y privada en llanto, en ese momento se resignó en volver a ver a sus padres…

Cinco meses después…


Hola nuevamente!

Lamento no haber podido dejar mis palabras de bienvenida, si lo había escrito, pero por alguna extraña razón no apareció :(, como sea, espero y disfruten esta nueva historia originalmente mía jeje. Acepto toda clase de sugerencias y comentarios, ya que gracias a eso me ayuda a mejorar en la escritura y por supuesto, en ideas.

Gracias!

Ela Forcela