Animagos.

Por Rose Weasley.

Pájaro.

Era frustrante no saber que hacer con su descubrimiento, lo más difícil había pasado. Ya había descubierto la sustancia, claro después de varios accidentes y de que muchas capas de su armario desaparecieran – las había incendiado, quedaban inservibles- , ahora solo le faltaba un nombre. Gruño frustrada, y decidió dejarla para después; Camino lentamente por el pasillo de su casa, encontrando a sus tres lindos pájaros en sus jaulas, suspiro, lamentaba tenerlos así, pero no podían escapar, no se podía permitir perderlos, no con las grandiosas cosas que hacían.

Siguió caminando hasta llegar a un salón, donde había muchas pociones preparadas, calderos burbujeando y muchos frasquitos con sustancias de procedencia dudosa; tomo uno de estos y pensó: ahora solo falta descubrir una propiedad de la luparia, será fácil, Y pensando eso comenzó a trabajar.

Una hora mas tarde ese pensamiento había desaparecido por completo, sabia que era difícil, lo había comprobado con la poción que había descubierto – y que para su desgracia aun no tenía nombre, y dudaba que lo fuera a tener, no era muy buena poniendo nombres -; poso el caldero que llevaba en brazos en la mesa frente a ella, para después salir a grandes zancadas y ruidosos pasos de esa habitación. Necesitaba aire.

/

Minutos después de haber salido airadamente de aquella habitación, tomaba el te en una mesa fuera de su casa, sintiendo el aire rosar su cara y causando que su cabello danzara a su ritmo, dio un pequeño sorbo de el te de manzanilla y dirigió su vista al horizonte, perdiéndose en sus pensamientos al contemplarlo; bajo la tasita y se puso de pie, con un golpe de varita despareció la taza, la mesita y la silla, guardo la varita y empezó a correr.

Sabia que correr no era necesario, solo era para agregar un poco de adrenalina.

Al sentir las alas, el pico y las plumas, se sintió completa. Pero una parte de ella, deseaba no haberlo hecho, era placentero sobrevolar el cielo, y no quería pensar que sentían sus queridos cuervos.

Dejando de lado todo eso, se perdió en el horizonte, pensando solamente en su nombre -que para gusto de ella, no había tenido que escoger –

Cliodna

Es una bruja –como se habrán dado cuenta -, los pájaros que tiene en las jaulas tienen propiedades mágicas, así que curan cualquier enfermedad –son muy raros -, descubrió las propiedades de la luparia y era una animaga. También pondré una imagen de ella en el perfil, por si no saben quien es.

Este capitulo va dedicado a Epifania, gracias por decirme que te gusto, no estaba muy segura de publicarlo. La viñeta de Rita creo que será la quinta o sexta.