Querida señora II

Querida señora, debes pensar que estoy obsesionada con escribirte, pero simplemente mi dolor no se ha calmado y mis heridas siguen abiertas después de tanto tiempo, las heridas que tu, querida señora te encargaste personalmente de hacer en mi corazón. Pero no quiero que te sientas importante por que te escribo, solo lo hago para desahogar mi alma y ahora que estas 2 metros bajo tierra hacerte sufrir mas de lo que pude hacerte sufrir cuando estabas viva. Se que tu conciencia nunca te remuerde y tu alma nunca te tortura, pero yo personalmente me encargo de que sufras en carne viva lo que me hiciste sufrir. Querida señora, espero que esta frase se pronuncie con todo el amargo sarcasmo que pueda imaginar, no quiero que se sienta querida ni por mi ni por nadie. Querida señora, aquí te dejo esta carta haciéndote saber todo el dolor que causaste a los 3 muñecos de porcelana que tratan de recordar que nunca fueron tus hijos, dos de ellos se hayan bajo la tierra pero no haciéndole compañía en los fuegos del infierno, querida señora, que creo que es el lugar mas apropiado para ti y están haciéndote pagar todo lo que nos hiciste a nosotros. Querida señora, pero para mi no es suficiente que estés en el infierno ¿sabes?... solo quiero que sepas que alguna vez tuviste tres hijos que abandonaste a su suerte solo por tu avaricia, y como te dije en mi otra carta, tu actúas solo cuando los hechos lo requieren sin importar las consecuencias. Recuerdo, querida señora, cuando trataba de parecerme a ti en todos los aspectos, ahora esa idea me da asco. Querida señora, no se si te has dado cuenta de que me he convertido en una copia tuya, cruel, despiadada y resentida. Y todavía estoy convencida que tu, querida señora eres la causante de todos mis problemas.

Con todo el odio que una persona puede albergar…

Los dos muñequitos de porcelana a los que les quitaste la vida y a la otra muñequita, a la que llenaste de odio.