Nota de rigor: Personajes y conceptos no son míos y no gano nada con ellos.

Cometarios de la Autora

¡Muchísimas gracias a todas aquellas maravillosas personas que dejaron sus comentarios! Me alegraron el mes :) ¡Saben que les deseo lo mejor!

Este capítulo básicamente es un puente entre la introducción y el clímax, pero que explica el porqué los poderosos caballeros de Atena pueden llegar a experimentar temor ante situaciones ajenas al mundo cotidiano (o sea, a lo macabro o mal llamado 'sobrenatural' aunque yo no estoy muy de acuerdo con este último adjetivo… pero eso es otra cosa…)

Porque al final de cuentas, los caballeros (sobre todo los guardianes de las Doce Casas) son personas con un tremendo poder, lo que les lleva a no temer a nada -más que a la destrucción de la Tierra o de la humanidad… pero bueno.. esos son detallitos ;) - ¿no?...

Lean y descúbranlo…

Leyendas Urbanas

Por Vaire

Historia I: Las Sombras del Pozo

Parte 2

"¿Este es el lugar?" preguntó Milo con incredulidad "Yo lo veo muy normal"

"Las apariencias engañan" respondió Kanon.

"Eso es lo que se dice" dijo Milo pensativo, mientras estudiaba las ruinas de los edificios y algunos arbustos que estaban por ahí. El pozo se recortaba, oscuro unos pasos más lejos del Caballero de Escorpio.

Kanon por su parte, inspeccionaba los árboles que formaban una especie de muro alrededor de las ruinas y que escondían el lugar a primera vista.

"¿Y dónde dices que viste al fantasma?" preguntó nuevamente el caballero de la Octava Casa.

"¿Cuándo dije yo que se trataba de un fantasma?" preguntó Kanon arqueando una ceja.

"Es un fantasma" dijo Milo, sin responderle al gemelo.

"Y ¿en qué te vasas para afirmar con tanta convicción?"

"Estas cosas siempre son fantasmas"

"¿Según quien?"

"Ellos"

"¿Ellos?"

"El colectivo amorfo"

"Milo, el colectivo amorfo por lo general es ignorante y poco pensante"

"¿Según quién?"

"Nosotros, el lado opuesto de ellos" sonrió Kanon triunfante.

"Está bien, está bien" Milo dijo divertido "Y ¿dónde exactamente viste a este fantasma?"

Kanon suspiró resignado.

Y así los dos caballeros siguieron investigando.

"¿Qué Escorpio está haciendo qué?" dijo incrédulo Dokho

"Cazando fantasmas" repitió Camus impasible.

El Caballero de Libra bajaba de una de sus frecuentes reuniones con el Patriarca, con la intención de darle un mensaje a Escorpio de parte de Shion, ya que para llegar a su Templo de todas formas tenía que pasar tanto por Acuario, como por Escorpio, que eran los dos lugares donde había más probabilidad de encontrar a Milo en un día tan cálido y en el tiempo libre de éste.

Su primera parada, por razones obvias fue en la Décimo Primera Casa, donde para su sorpresa se encontró a Camus sentado en la sala de la parte privada del templo, leyendo un libro y con un vaso repleto de hielo, completamente solo.

Después de saludar al francés y de aceptarle un vaso con agua y bastante hielo, Dokho preguntó por Milo, jamás imaginando la respuesta que obtendría.

"Vaya" dijo Libra "Eso sí que es nuevo"

"Ni tanto" comentó Camus, sin dejar de leer su libro "A Milo siempre le han llamado la atención esos temas"

"Aún así ¿no crees que es extraño que haya ido a "cazar fantasmas"? ¿No te preocupa?"

"Pues no. " respondió Acuario, pero cuando Dokho lo miró esperando más que dos palabras, Camus suspiró y cerró su libro tras mirar la página en la que se había quedado. El antiguo maestro siempre sabía cómo hacer que hablara más. "Me preocuparía si me dijera que va a cazar OVNIS, por ejemplo"

Dokho lo miró perplejo; por experiencia sabía que era mejor no pedirle al pelirrojo que explicara ese tipo de afirmación. Sus compañeros dorados, a los que no podía evitar ver de manera paternal, siempre lo sorprendían con sus excentricidades. En verdad, cada uno tenía una muy peculiar forma de ser.

"¿Y cómo es que se avocó a esta tarea?" preguntó finalmente Libra, volviendo al tema de 'Milo, el cazafantasmas'

"Por Kanon" Nuevamente, Dokho miró al francés esperando ampliara su respuesta "Géminis le contó anoche una historia acerca de extraños sucesos en la parte sureste del Santuario, de los cuales parecía ser que un caballero de plata había experimentado recientemente algo similar.

Milo inmediatamente concluyó que era un fantasma y se unió a la investigación que Kanon iba a realizar hoy. Lo más seguro es que ambos lleguen acalorados y sedientos en la tarde, después de una búsqueda inútil"

"¿No crees en esas cosas?"

"Claro que creo. Pero ese tipo de energías y entidades viven en el misterio de lo ambiguo; son oscuras y tenebrosas por naturaleza. La excitación e ímpetu de Milo por verlas las va a asustar." Explicó Camus.

Dokho asintió no muy convencido con todo el asunto.

"En ese caso, no te quito más tu tiempo, Caballero. Por cierto ¿qué es lo que lees?"

Camus le enseñó el título del libro y a Dokho se le iluminaron los ojos. En unos momentos ambos se habían enfrascado en una amena conversación literaria.

Sobra decir que Dokho permaneció más tiempo del que había planeado en Acuario.

"Kanon ¿crees que si tomamos agua de ese pozo algo se aparezca?" preguntó Milo

"Puede ser. No perdemos nada con intentarlo" dijo pensativo el gemelo.

Ambos caballeros se acercaron al pozo, arrojaron la cubeta y la izaron. Kanon le ofreció primero a Milo la palangana para que el menor bebiera primero, mientras que él escrutaba los alrededores en busca de alguna anomalía.

Nada pasó.

Milo le pasó la palangana llena y fue el turno de Kanon para beber.

Todo seguía en completa calma, los sonidos usuales del exterior seguían con su melodía inalterada y el único movimiento era el de las hojas de los árboles y arbustos mecidos por el viento.

Los caballeros intercambiaron miradas. Milo alzó los hombros y Kanon resopló (aunque el sonido más se asemejó a un suspiro) y así, ambos siguieron alerta, esperando.

"¿Podrías repetir eso Mu?" dijo Shion sorprendido.

"Kanon y Milo están en la parte sureste del Santuario investigando la leyenda del pozo que se encuentra en ese lugar"

"¿Por qué?"

"¿Porque son Kanon y Milo?" preguntó Mu a su vez encogiéndose de hombros "Al parecer ambos disfrutan de historias y experiencias sombrías y tétricas"

"Mmmm… me sorprende que Ángelo no se les uniera"

"Bueno, Máscara de la Muerte prefiere ser el sombrío y tétrico"

Shion rió. "Tienes razón, pequeño. De todas formas necesito a Escorpio" el Patriarca suspiró "Envía a buscarlo a cualquier caballero que se cruce por tu camino cuando salgas de aquí"

Mu hizo una reverencia y salió del Gran Salón.

Kanon estaba aburrido. Miró de soslayo a Milo quien estaba sentado con las piernas cruzadas observando atentamente cómo una lagartija se asoleaba en una roca.

El menor de los gemelos suspiró y cambió de posición por centésima vez en diez minutos.

"La paciencia no es tu fuerte ¿verdad?" preguntó Milo divertido

"No entra en la corta lista de mis cualidades" dijo el gemelo, provocando una risa por parte de Milo "Aunque nunca pensé que tú sí fueras una persona sosegada" siguió el mayor.

"Nah. Simplemente estoy acostumbrado a esperar"

"Pues yo no" refunfuñó Kanon "Será mejor que vayamos a hablar con Saggita. Él nos puede decir exactamente qué estaba haciendo antes que percibiera la presencia y también, qué fue lo que vio… o sintió… o escuchó… o lo que sea" Kanon terminó con un impaciente movimiento de su mano.

"¿No has hablado con él? ¿Y cómo sabes entonces que Ptolemy vio al fantasma? " dijo Milo.

"Y nuevamente con el fantasma…" suspiró Kanon

"¿Prefieres que lo llame 'la criatura'?" preguntó Milo con sus ojos verdes brillando divertidos, pero con su rostro convertido en la esencia de la inocencia (que Kanon no le creyó)

"Qué comunicativo es Sagitario" dijo Kanon entre un suspiro y un gruñido.

"En realidad me lo contó Mu" respondió Milo divertido.

"¿Y cómo se enteró él?" Kanon estaba al borde de un síncope.

"¿Y yo cómo voy a saberlo? No soy Aiolia como para preguntar sus fuentes de información. "

"Indiscretos todos" masculló por lo bajo el menor de los Géminis, entre molesto y divertido (estados de ánimo que sólo el mismo Kanon podía mezclar)

"¡Tengo una idea!" dijo de pronto Escorpio.

"¿Debo de preocuparme?" preguntó Kanon mirándolo de manera calculadora.

"¿Disculpa? ¿A qué viene ese comentario?" se interrumpió Milo, quien estaba a punto de lanzarse a explicar su maravilloso y recientemente concebido plan.

"Tres palabras Escorpio: flechas, acantilado, Hyoga"

"¡¿Quién te lo contó?" Milo prácticamente gritó, poniéndose de pie con un salto y con su rostro rojo como tomate.

Oh sí, pensó Kanon, quien lo miró con su característica sonrisa arrogante, la venganza era dulce. Aunque en ese punto, los caballeros dorados sabían que no por ello el menor de los gemelos tuviera mala fe. Simplemente, así era Kanon.

"Los niños de bronce tienen amenaza de muerte si dicen una palabra, así que no fueron ellos" comenzó a mascullar Milo, para diversión de su compañero "Camus sería incapaz, Hyoga no se atrevería, no le conviene de todas formas… ¡Argh! ¿Quién fue?" Escorpio se llevó las manos a la cabeza desesperado.

Kanon no pudo evitar reír, lo cual Milo no lo tomó muy bien y lo miró con ojos de cuchillo. Kanon, siendo Kanon y uno de los pocos que eran inmunes a las miradas matadoras de Escorpio, simplemente reía más y más.

Hasta que Milo se abalanzó sobre él e iniciaron un amistoso forcejeo, que más bien recordaba a dos cachorros de oso jugando.

Ni que decir, el plan de Milo fue olvidado por el momento.

Mu miró tranquilamente al guardia que estaba frente de él, esperando que dijera algo.

El soldado parecía indeciso, pues aunque era nuevo en el Santuario, una de las primeras cosas que había aprendido era completa obediencia a los Caballeros Dorados. Y aunque lo que le había pedido el guardián de la primera casa era algo que aterraba al soldado, este no se atrevía a objetar.

"¿Y bien?" preguntó Mu

"Lo… lo siento Señor… iré inmediatamente a buscar al Guardián de la Octava Casa… en… El Pozo…"

Mu pudo oír las mayúsculas en las palabras del soldado, así como también percibió la palidez de su rostro. Y aunque Mu había oído en más de una ocasión la leyenda de los sucesos extraños que ocurrían en el lugar conocido como El Pozo, ni él ni Kiki lo habían experimentado en carne propia, por lo que al calmado y tierno Guardián de la Primera Casa no pensaba que fuera algo tan tenebroso para que los habitantes del Santuario de Atena sintieran miedo (o más bien, terror). Así que, asintiendo levemente, el lemuriano se dio la vuelta, dando por hecho que el guardia le obedecería.

No había se había alejado mucho cuando Aries vio a Piscis, quien en tres pasos estuvo junto a él.

"Vaya Mu, por el aspecto de ese guardia, pareciera que le acababas de pedir que fuera al Inframundo a retar a Hades. Sabía que Ángelo disfrutaba jugando con la mente de aquellos con rango inferior, pero nunca lo esperé de ti."

Mu rodó los ojos al cielo, sonriendo levemente. Aphrodite no hablaba en serio (al menos no en lo respectivo a Mu) y ambos lo sabían.

"Parece que la historia de Saggita ya recorrió todo el Santuario. Y por supuesto cada vez que es narrada resulta que alguien de la audiencia ha tenido conocimiento de algo similar ya sea por haberlo escuchado o incluso por haberlo vivido" dijo Aries.

"¿En realidad crees que haya algo sobrenatural en ese lugar?" preguntó curioso el sueco.

"No lo sé." Mu se encogió de hombros "Evidentemente hay cosas inexplicables en el mundo y el Santuario no tiene por qué ser la excepción. Pretender que lo conocemos todo, aunque seamos caballeros con poder y por asociación podemos dominar todo, sería algo estúpido."

"Por lo que he escuchado, y no recientemente, sino incluso varios años atrás, la mayoría de los habitantes del Santuario ha tenido al menos una experiencia inexplicable. En algunos casos más aterradora que en otros." Dijo Aphrodite asintiendo con su bello rostro pensativo. " Pero no por eso los soldados van a entrar en pánico"

"Debes admitir que el hecho de que seamos poderosos pero que no podamos lidiar con estas cosas tiene un cierto grado de inquietud. En cierto modo, eso nos descarta como criaturas infaliblemente poderosas, que para bien o para mal, nos obliga a aceptar el hecho que hay energías antiguas que son inmunes a nuestros cosmos. " siguió el lemuriano.

"Nunca había pensado en el tema muy profundamente, si he de serte sincero, pero tus palabras tienen sentido… después de todo no conozco a ningún caballero que haya ganado alguna batalla con un fantasma" Aphrodite parecía abstraído.

"¿Fantasma? ¿Quién dijo algo acerca de un fantasma? Te escuchas como Milo" dijo Mu divertido.

"Bueno… siempre está la versión de la 'criatura'"

Ambos rieron. En verdad, Kanon podía ser muy tierno.

"Aunque eso no cambia los hechos" Aphrodite siguió "Ante esas cosas, no tenemos ni control, ni poder, ni – sobretodo – explicación alguna"

"Y esa noción parece resultarle fascinante a algunos" Mu suspiró

"Asumo que sabes que en estos momentos Kanon y Milo están tratando de llegar al fondo de todo esto" dijo Afrodita contemplando embelesado por un momento una hermosa enredadera que trepaba por el inicio de la escalinata a las Doce Casas.

Mu, conocedor del comportamiento de su amigo, que tendía a dejar de prestar atención para contemplar algo hermoso, estuviera haciendo lo que estuviera haciendo (y con quien estuviera acompañándolo, lo cual había llevado a varias llamadas de atención por parte de Shion) esperó a que el momento pasara.

"Disculpa" dijo Piscis después de un tiempo "¿Decías?"

"No, tú estabas hablando"

"Claro, si. Géminis y Escorpio ¿te enteraste?"

"Pues sí. Mientras no lleguen al fondo, pero del pozo, supongo que todo estará bien"

Esto demostró que aunque Mu es uno de los caballeros más poderosos y sabios de los 88 de Atena, no tiene dotes de clarividencia.

Era el momento de la tarde en que la luz del Sol de Agosto se tornaba dorada, iluminando de una manera muy cálida el follaje y las construcciones del Santuario y brindando tranquilidad y serenidad.

Kanon y Milo estaban acostados boca arriba en la cálida hierba, respirando agitadamente, con las mejillas encendidas sus rubios cabellos desordenados y sonrisas de oreja a oreja.

"Hace mucho que no me inmiscuía en un forcejeo así" comentó Milo contento.

"Ahora sabes de lo que te has perdido" dijo Kanon con su voz más suave de lo que era su tono normal.

Milo rió.

"Tener un hermano puede resultar muy entretenido" confirmó Kanon.

Ambos permanecieron en un cómodo silencio, Kanon mirando hacia el cielo con las manos en la cabeza y Milo con los ojos cerrados y los brazos en los costados.

"Milo, creo que debes entrenar más, si este pequeño esfuerzo hizo que te agitaras tanto."

"¿De qué estás hablando? Eres tú quien aún no recupera la respiración. Es decir, se que tú y Saga son los mayores de nosotros, pero aún están 'en la flor de la juventud', como diría Dokho"

"Yo no…" pero Kanon no pudo terminar la frase, pues ambos entendieron la situación súbitamente. Mirándose con sorpresa, ambos se incorporaron totalmente alerta.

Los alrededores eran ese reflejo de la tranquilidad solitaria, dominados por un silencio que estaba cubierto de posibilidades. Todo estaba en calma y, aunque el viento soplaba de vez en cuando provocando algunos movimientos de follaje aquí y allá, en general todo estaba estático.

Pero evidentemente los dos caballeros dorados ya no estaban solos, si es que lo habían estado en algún momento desde que se acercaran a ese pozo de la parte este del Santuario, que ahora se perfilaba sombrío pese a la luz dorada de la tarde.

Continuará…

No olviden alimentar a los caballeritos (y a la autora de paso) con sus comentarios...