Rencores del pasado
Capítulo 1
Afuera de la habitación se veía como el cielo se teñía de tonos naranjas y rojos. El sol comenzaba a ocultarse. Los arboles afuera de la mansión parecían tornarse a su lado terrorífica. Dentro solo se escuchaban sollozos y balbuceos apenas audibles.
En una inmensa cama estaba una niña pequeña, no debía pasar los seis años. Su cara estaba hecha un desastre. Sus ojos completamente rojos de tanto llorar, su largo pelo rojizo estaba mojado pegándose a la cara, su nariz llena de mocos. En posición fetal apretaba fuertemente un retrato contra su pecho.
-¿Por qué?- las palabras eran murmullos apenas audibles.
No le importaba en lo más mínimo que la escucharan o que se preocuparan por ella. Tras que llego del colegio se encerró en su habitación. Ni siquiera salió a almorzar. Había estado toda la tarde llorando. No le importaba los llamados y gritos que hacían su nana y los sirvientes. Pero, por más que lo negara no podía cerrar los ojos a la realidad. Se había enterrado de una verdad muy dura.
-¿Por qué me mintieron?-se separó del retrato y vio a las personas que estaban allí. Su madre, su padre y ella en el centro. Esbozo una pequeña sonrisa, muy pequeña. Recordada ese día. Fue la primera vez que fue al parque de diversiones. Se había divertido de gran manera aquel día.
Se sentía engañada, ella confiaba en ellos y ellos le habían ocultado una gran verdad. Una que hubiera deseado no conocer.
"-Así que no crees, mira por ti misma.-
Le lanzaron un periódico antiguo. En el titular decía:
La pareja Ryuzaki adoptan a su futura heredera
-Lo ves, ni tus mismos padres te querían por fea y tonta-"
Esas palabras eran las que la tenían en ese estado. En realidad no eran las palabras lo que le había afectado. Era la persona que se lo dijo. Esperaba que hubieran sido dichas por sus padres.
Escuchaba pasos por el pasillo, rápidamente se sentó en su cama. Al otro lado de la puerta escucho el repicar de un par de zapatillas de taco alto. Con la manga de su pijama se limpió su rostro mojado. Sospechaba quien pudiera ser esa persona.
-Sakuno, hija ábreme- escucho que rogaba una mujer al otro lado de la puerta.
Suplicas y pedidos como aquel lo había escuchado en toda la tarde. Volvió a limpiarse algunas lágrimas que seguían saliendo.
-ábreme podemos hablarlo- volvió a rogar esta vez intentando abrir la puerta.
Rendida, se levanta de su cama y destranca la puerta tras que lo hace vuelve a echarse en su cama.
La mujer traía un vestido gris de oficina que le llegaba hasta las rodillas. Su cabello café oscuro estaba hecho un moño del cual escapaban algunos mechones. Tras que entro a la habitación camino lentamente hasta la gran cama y se sentó al borde de esta.
-¿Qué te ocurre Sakuno?- le pregunto con voz dulce la mujer.
Sakuno solo le miraba con sus ojos aun rojos de tanto llorar. Sin previo aviso se aferró al pecho de aquella mujer y siguió llorando. Solo quería hacer eso llorar y llorar hasta olvidar todo. Elevo su mirada para ver a su madre. Al verla se aferró más a ella. En ese lugar se sentía tranquila. Siempre con su madre podía estar a gusto.
Un recuerdo se le vino a la mente.
"ellos no son tus verdaderos padres"
Intento alejarse de su madre pero su fuerte abrazo se lo impidió.
-¿Qué te ocurre Sakuno? ¿Por qué no quieres decírmelo?
Esta vez ella le agarro del mentón para mirar directamente a Sakuno. Le dedico una mirada tierna, compresiva, una mirada con la que se puede estar tranquila. Con ella se sentía segura.
-yo yo soy adoptada ¿cierto?
Lo dijo mientras volvía a llorar. Lo único que hizo Kaori fu abrazarla más fuerte. Queriendo impartirle en ese abrazo todo su apoyo.
-¿Crees que no soy tu madre?
Kaori pregunto pero no obtuvo respuesta.
-Sakuno, madre no es la que tiene sino la que cría. Y yo soy esa persona. No debería de importarte lo que digan las demás personas de eso. Solo recuerda que eres importante para mí.
Todas esas palabras las dijo de tal forma que lograron calmar a Sakuno. Ella sabía que eso era cierto. Desconocía las razones por las que sus verdaderos padres la abandonaron, pero si sabía que las personas que la adoptaron la querían mucho. Vencida por estar toda la tarde llorando se prometió a si misma que nunca más dejaría que otras personas la hicieran llorar. Volvió a mirar a su madre y le dijo entre susurros.
-quiero ir donde la abuela- y quedo completamente dormida en brazos de Kaori.
La gran sala estaba completamente en penumbras. Las cortinas negras cubrían los grandes ventanales de donde debería entrar la luz. El lugar estaba completamente vacío a excepción de un gran sillón morado estilo gótico y una mesita pequeña.
Solo había una persona que estaba sentada en el sillón. Una mujer muy hermosa, traía el pelo castaño suelto lo cual impedía que se viera el rostro. Estaba recostada apoyándose sobre su codo. Tenía puesto un vestido negro ajustado en la parte de arriba y holgado de la cintura para abajo. Había varios detalles hechos de cinta morada que literalmente la enredaban.
Llevaba casi todo el día allí sentada intentando pensar que es lo que había salido mal. Su enfado podía notarse a kilómetros. Había escuchado de parte de sus colegas incluso ella misma lo había visto. La barrera seguía intacta. Lo que más le enfadaba es que aquello había sido su trabajo, su misión y no lo había conseguido. Recordaba cada momento no lograba encontrar esa equivocación que tuvo.
-maldición-grito notablemente enfadada. Arrojo a la pared lo más cercano que encontró. La pobre mesita que no tenía culpa de nada salió volando estrellándose estrepitosamente contra una pared.
-me encargare personalmente de esto- decía con rabia mientras apretaba más sus puños al grado de hacerse sangrar.
No iba a tolerar aquello. Se habían mofado en su propia cara.
"Así que no lograste matarla, que débil". "sabía que no lo lograrías, eres una vergüenza". "cometimos un error al confiar en ti"
Cada vez que recordaba las palabras de sus compañeros le hervía la sangre. Eso le pasaba por confiar en otras personas. Si quieres terminar un trabajo bien tienes que hacerlo por ti misma. Se propuso internamente que no volvería a fallar.
Comienza a escuchar pasos y abre abruptamente la puerta.
-señora Rink-no pudo terminar la frase, la persona de acababa de llegar sintió como una daga rozaba una de sus mejillas y quedaba clavada en la puerta. La joven estaba asustada se arrepentía de haber entrado de aquella manera. Se tocó la herida que tenía, estaba comenzando a sangrar.
Esa muchacha le era desconocida. Observo su largo vestido azul con un escote pronunciado y sus enormes tacos que traían puestos. La cabellera dorada se le hacía familiar pero los ojos verdes le alejaban de la persona que creía que era.
-¿es esa la forma de irrumpir en mis dominios?- le dijo a mujer mientras se levantaba del sillón y se acercaba a ella.
-lo lamento mucho, no era mi intención –lo decía todo con un timbre de temor en su voz- me llamo Muramoto Megumi mi padre me mando a que le dé un encargo, señora. Lamento haber entrado de esa manera.
La mujer la observo de una forma gélida. Conocía a su padre, era un hombre al que detestaba pero debía obedecer. Dejo de intimidarla para sacar su daga de la puerta.
-los Muramoto son conocidos por sus excelentes reflejos, pero creo que eres la excepción. Ahora dime cual es el encargo.
La joven estaba asustada. Le entrego con las manos temblorosas el sobre que había traído. Se arrepentía de haber venido aquella mujer que tenía enfrente le aterraba. Es cierto que había escuchado que era fría y una de las mejores luchadoras que tenían en el clan, pero no creía que la tratara así siendo la primera vez que se encontraban. Vio como la mujer agarraba el sobre y lo abría con su daga. Una vez término de leer volvió a mirarla. Esa mirada le asustaba si fuera posible que las miradas mataran ella ya estaría bajo tierra y hecha polvo.
-¿algo más? –le pregunto la mujer
-sí, mi padre dijo que una vez que lo hubiera leído fuera a reunirse con él para hacerle saber su decisión- lo dijo de una forma memorizada.
-de acuerdo, ahora lárgate conozco el camino
Salió cerrando con la puerta de forma estrepitosa. Megumi suspiro, esperaba no volver a tener que tratar con aquella mujer. Pero no sabía que el destino le jugaría una mala pasada.
Continuara
¿rewies?
holaaa que tal? perdonen la demora, pero al fin salí del cole así que tengo toda la vacación para actualizar lo que me falta. bueno me gustaría saber si les gusto o no y cualquier critica que tengan me la pueden mandar por rewie. bueno ahora a responder
minachi-chan: hola lamento no hacer que aparezca ryoma pero créeme que es muy importante aunque no aparecerá hasta el siguiente capi creo. muchas gracias por tu rewie
janni-chan: holi me alaga que me digas eso pero bueno e hecho el intento. y perdona que hubiera subido asi el capi era por que solo lo copie y no subí el documento ya no lo vuelvo a hacer. muchas gracias por tu rewie
