La ONG: Ion


Miré por milésima vez la hora en mi HoloCaster, ya faltaban treinta minutos para las seis y mi decisión estaba tomada. Cuando salí de mi oficina, convencido de que el tiempo no me daría tregua a la hora de presionarme, me dirigí a mi habitación en el edificio de las viviendas. Pasé una hora analizando los pros y contras de ir con Brock a Unova, al igual que las posibilidades de mantener mi título para el final del año. Finalmente, pasado ese período, decidí que le daría una oportunidad a Ion.

Pero cuando me percaté, ya me quedaba poco tiempo para salir del complejo de la Liga y llegar a Lumiose. El viaje sería de medio día en vehículo terrestre, pero podía contar con la velocidad de vuelo de mi Garchomp; por lo tanto, tomé todas mis Poké Balls, le indiqué a Pikachu que saldríamos de la región, y, dejando año y medio de esfuerzo atrás, partí a la capital de Kalos.

Pero no conté conque la distancia sería mucha para mi dragón y que éste perdería impulso pasados los primeros quince minutos, aun así, al fin ya estábamos sobre la ciudad, y solo sería cuestión de aterrizar frente al aeropuerto. Por última vez me fijé en mi dispositivo Pokédex, el HoloCaster de última generación, que a diferencia de cómo le comenté a Serena, no tuve que comprar. El pelirrojo dueño de la compañía productora, me lo dio como regalía por ayudar a Flare a probar sus productos y hacerle campaña con mi imagen.

Cuando confirmé que estábamos cerca del aeropuerto, fijé mi vista en la ciudad bajo las nubes. Apenas pude ver un edificio largo con una pista de asfalto de varios cientos de metros, le indiqué a mi Pokémon que aterrizara cerca de allí. Al entrar al lugar, un aire fresco producido por los Bergmite golpeó mi rostro, y pude ver una multitud de gente haciendo fila en múltiples ventanillas y puertas de acceso. Una sensación nostálgica recorrió mis sentidos, dado que no volví a pisar dicho salón de blanco brillante desde que arribé a la región hace más de un año.

Busqué el cabello puntiagudo y el rostro moreno en cada persona que se encontraba en la zona de abordaje, pero el lugar resultaba demasiado amplio, así que, pasado un rato, me senté abrumado en uno de los asientos de espera. Sabía que el vuelo partía en dirección a Unova, pero no pude reconocer cual fila estaba formada con el fin de montar el avión correspondiente a tal. Ahora el HoloCaster marcaba las cinco con cincuenta y estaba empezando a preocuparme.

Claro que podía preguntar, pero actualmente mi voz y figura son ampliamente reconocidos dentro de la región; y temo que el gorro negro, los anteojos oscuros y la bufanda verde que cubre hasta mi nariz, no basten para ocultarme mucho más tiempo. Eso de cambiar completamente mi estilo de vestuario lo tomé de Serena, pero al parecer no soy tan bueno en ello como ella, y ya he sido descubierto y perseguido en más de una ocasión, como si fuera un pobre Fennekin en una cacería grupal.

–El vuelo Yveltal-644 con dirección a Unova está a punto de partir, por favor, los que no han arribado, deben hacerlo en este momento. –Mis esperanzas se diluyeron cuando escuché esas palabras. Ahora Brock habría entrado al avión y las posibilidades de ingresar sería nulas tomando en cuenta la hora, ya no podría arribar ni comprando un boleto de última hora.

Pero mis expectativas volvieron ligeramente cuando vi una fila movilizarse a lo lejos. Al acercarme, un letrero por sobre la puerta de abordaje rezaba "Yveltal-644". Habiendo confirmado que era el vuelo correcto, busqué insistentemente al moreno en todas aquellas personas que quedaban en la hilera humana, pero ninguna resultó ser él. Estaba por darme finalmente por vencido, incluso ya estaba haciéndole números a la idea de quedarme en el pent-house de Serena ubicado a solo unas cuadras del aeropuerto, cuando una voz conocida sonó desde mi espalda.

–Veo que decidiste venir… Que bien que mi vejiga me obligara a abordar tarde. –No tuve que voltearme para saber que era Brock. Suspiré, relajando la tensión de mis hombros, y respondí.

–Decidí que pasado todo este tiempo, tengo curiosidad de conocer el centro de operaciones de Ion, pero eso no significa nada… Será como un viaje de negocios.

–Claro… Como si los Campeones pudieran darse el lujo de ello en estos momentos. Pero bueno, me alegra que aceptaras mi invitación, ya verás que Ion es lo más cercano a una contramedida para estas desgraciadas reformas. –Finalmente encaré al moreno, y asentí dudosamente a sus afirmaciones; deseando que sus palabras fueran verdaderas. –Pero bueno, no podemos quedarnos aquí conversando, o perderemos el vuelo. En el camino nos podremos poner al día, pero no en el avión, hay que tener cuidado de las miradas y oídos indiscretos, por ahora seremos como dos completos desconocidos. De hecho, tendremos asientos separados. –El mayor metió su mano derecha en la bolsa de su pantalón color caqui y sacó un papel blanco platinado. –Acá está tu boleto.

Agradecí con un gesto de mi cabeza y me formé en la fila que estaba a unos metros de mí, el moreno me siguió pasados un par de minutos. Ambos ingresamos al avión con la distancia de unas cuantas personas entre los dos. Observé el boletó en mis manos, en él se leía el nombre del vuelo y el número de asiento, "025". Lo busqué caminando por el pasillo, entre el conjunto de asientos, cuando finalmente lo encontré, me senté y pude sentir el resto de la tensión residual abandonar mi cuerpo.

El vehículo volador despegó pasados solo unos minutos, las instrucciones de seguridad fueron dadas y pronto nos hallábamos sobrevolando las montañas. Kalos y Unova limitan al este por tierra, pero en medio existe un gran pedazo de terreno de nadie. Al ser básicamente vecinos, la distancia es relativamente corta, y basta con un vuelo de unas dos horas para estar en la capital de Unova.

En mi maleta, a la cual solo le metí lo necesario, descansaban todos mis Pokémon, incluido Pikachu, que por las típicas reglas de vuelo no podía estar fuera de su Poké Ball. Al pensar en ello, recordé a Serena, me preocupé al pensar en cómo le explicaría el exabrupto cambio por el cual estoy pasando. Ahora ella está en Hoenn, participando en concursos, y los más probable es que cuando llame, lo haga al videoteléfono de mi habitación en Kalos. Claro que solo queda la opción de comunicarme con ella a través de mi HoloCaster, pero al no ser la costumbre, algo tendré que inventarle, o podría ser sincero, la verdad aún no lo he decidido. Primero, debo resolver que haré con respecto a Ion.

Y es que, aunque ya estoy en un avión que va directo a Unova, no me siento del todo seguro de unirme a Ion. Podría no agradarme lo que encuentre, o bien podría tratarse de algo completamente inútil en relación a mis deseos. Inclusive podría terminar por llevarme mal con su líder, todo es posible. No obstante, mi fe sobre el excusar mi desaparición a la Liga Pokémon, alegando que tuve un viaje de negocios, y que eso funcione, es casi inexistente. Esa gente de la Liga es muy astuta y controladora, lo más probable es que mi imagen ya esté siendo distribuida a todas las autoridades, me declararán enemigo del congreso regional, y perderé todo. No me sorprendería que en este momento se le esté avisando a Alain sobre la resolución de la corte sobre su demanda; fallo a su favor.

El vuelo fue justo como lo esperaba, a penas y me percaté, ya estábamos aterrizando en la pista de asfalto del aeropuerto de Castelia. Bien pudimos haberlo hecho en la pista de Ciudad Mistralton, pero al parecer nuestro destino se encuentra cercano a la capital. Los tramites dentro del aeropuerto fueron bastante sencillos, y dado que ya tenía mi pasaporte unovense desde mi primer viaje a la región, no pasé por el más mínimo percance. Lo cierto es que para este punto la Liga ya debe saber que salí de Kalos, así que no hay vuelta atrás, "Adiós a mi título de Campeón…".

Me reuní con Brock a las afueras de la sala de abordaje, justo por donde estaba el área comercial. El moreno no me dirigió palabra, con un gesto de cabeza me indicó que los siguiera y así lo hice. Salimos del edificio principal del aeropuerto y caminamos a través de una calle angosta cercana a éste, entre más recorríamos la calle, más me percataba que era un callejón sin salida, la chispa de desconfianza se activó en mí.

–¿Adónde vamos? –Pregunté deteniéndome en seco.

–¿No confías en mí, Ash? –Preguntó de vuelta el moreno, con un tono burlón. Ahora definitivamente no confío en él.

–La vida me enseñó a no confiar en nadie… Entonces, ¿adónde vamos? –Insistí, alejándome ligeramente del chico.

–Okay, comprendo… Al parecer ni siquiera haberte salvado es suficiente para ti. Pero lo respeto, hoy en día confiarse te puede llevar a la muerte. –Señaló el fondo del callejón con su dedo índice. –Al fondo existe un punto ciego, perfecto para salir de la ciudad volando, sin ser vistos. Los cierto es que yo tampoco confío en nadie… Pero tú no me das mala espina.

Bock siguió el camino en silencio, y después de unos segundos de analizar lo ocurrido, decidí hacer lo mismo. Al terminar el trayecto, chocamos con un alto muro de concreto, formado a base de bloques de color rojizo. El moreno rebuscó en la mochila color morado oscuro que llevaba en su espalda, en su cara se formó una expresión victoriosa cuando por fin encontró lo que buscaba, al fondo de ésta.

–Muy bien, a partir de aquí volaremos hacia el complejo principal de Ion, y tranquilo, puedo asegurarte que no hay trampa detrás de esto. Por cierto, ¿tienes algún Pokémon que pueda llevarte? –Asentí a su pregunta sacando la Poké Ball de mi descansado Garchomp. –Perfecto, entonces al fin el ganador, Ash Ketchum, formará parte de las filas de Ion.

–No te emociones, aún no estoy seguro de que vaya a unírmeles. –Comenté con un tono humoroso, ante su comentario.

–Ya verás que sí lo harás. Ion tiene la capacidad de hacer que te enganches a él rápidamente. Su líder es una persona bastante carismática. –Yo lo miré sin comentar nada, lo que el moreno interpretó como el momento perfecto para empezar el vuelo. Lanzó su Poké Ball al aire, y cuando ésta cayó en la palma de su mano, un enorme Pokémon con piel color lila, alas escamosas de gran tamaño y un hocico ancho y alargado, apareció en el aire.

Brock ignoró mi expresión de asombro y le indicó a su pokémon que lo sacara del callejón. La criatura de apariencia prehistórica lo tomó de los hombros con sus dos patas y salió del lugar. Yo saqué a Garchomp y Pikachu, éste último me miró molesto, pero sin necesidad de discutir se encaramó en mi hombro. Yo trepé a la espalda de mi tiburón de tierra y los tres salimos detrás del moreno y su Pokémon. Cuando los alcanzamos, el chico ya estaba colocado en la espalda de su creatura, con ambos pies pasando por detrás de las alas color lila del Pokémon volador.

–Un Aerodactyl, ¿eh? Me consta que son bastante raros, al igual que cualquier Pokémon fósil. –Comenté, apenas nos colocamos al lado del par.

–Sí, la tecnología que los revive es bastante cara, y polémica… Este me lo regaló un amigo mío, es un científico de mi región; también forma parte de Ion, pero por ahora se está dedicando a un estudio del mantenimiento de especies fósiles. –Su historia me recordó lo que el profesor Oak me dijo sobre Gary. Y aunque tuve la necesidad de preguntar por el nombre de dicho amigo, me abstuve al final.

–Entiendo… Por cierto, ¿dónde queda la base central de Ion? Me imagino que no puede ser un edificio muy expuesto, sobre todo con lo ocurrido estos meses.

–¡Diste justo en el blanco! El lugar al que vamos está cerca del Victory Road, un camino tallado en las cuevas que se dirige hacia el complejo de la Liga Unova, aunque supongo que como Campeón sabrás de que hablo.

Sí… –Me desanimé un poco al pensar en dicho título, pero sacudí rápidamente ese desagradable sentimiento. –¿Pero estar ubicados tan cerca de la Liga Pokémon no resulta un riesgo demasiado grande?

–Hay un dicho que dice: "Mantén cerca a tus amigos, y más cerca aún a tus enemigos". De todas formas, la ubicación del centro de operaciones está muy bien oculta. Ya lo verás…

–Está bien. –Se formó un silencio que no era ni incómodo ni relajante, que terminé rompiendo yo, buscando respuesta a una duda que me estaba asaltando. –Pero aún me pregunto algo…

–¿Qué? –Preguntó el moreno, haciéndole unas cuantas señas a su Aerodactyl.

–¿Por qué vinieron por mí? O sea, sé que tal vez les pueda interesar por mi valor como entrenador, pero en caso de unírmeles, igualmente perderé mi título. Además, ¿cómo sabías donde estaría exactamente? No siempre suelo estar en el complejo de la Liga Kalos.

–La verdad es que llevamos realizando un estudio sobre posibles futuros colaboradores desde hace un buen tiempo. Nos basamos en lo conocido de entrenadores, estudiosos y gente del área profesional, tanto aquellos relacionados con Pokémon, como los que no. Básicamente cualquier persona que pueda ser de utilidad para la organización. –Hizo una pequeña pausa y siguió. –Varios colaboradores en cubierto e investigadores de campo se vieron en problemas cuando la ley de la reforma Pokémon-Humanos se puso en rigor. Tuvimos que actuar rápido, de esa manera hicimos "desaparecer" a muchas personas que estaban por ser procesadas debido a infracciones relacionadas con la nueva ley. Eso mismo provocó que buscáramos más reclutas, y posamos nuestro interés en líderes de gimnasio y miembros de Alto Mando que compartieran nuestros ideales; pero desde que les prohibieron el contacto libre, esa tarea se dificultó. Tú eras el único Campeón que manteníamos vigilado plenamente, y cuando supimos del avance relacionado con la demanda del ex Campeón Alain, decidimos actuar.

–¿Avance de la demanda de Alain? –Pregunté mirando a la nada.

–Exacto, al parecer el fallo de la corte se dará en un par de días. Te declararían enemigo del estado y le devolverían el puesto a Alain, sin importar que hicieras para complacerlos. –Tragué con dificultad al escuchar aquello.

–¿Y por qué no me lo expresaste cuando me dijiste que me uniera a Ion?

–Sentí que sería presionarte demasiado, lo mejor era soltar la información a cuenta gotas. Además, sabía que no necesitaba decir eso para convencerte. Siempre he sabido que comulgas a la perfección con los ideales de Ion.

Habiendo escuchado todo eso, decidí mantenerme en silencio el resto del camino. Observando de vez en cuando las casas al borde de las rutas, y algunas ciudades y pueblos por los que sobrevolamos; a pesar de todo, el viaje se me terminó haciendo bastante ameno. Pasada media hora de haber salido de Castelia, Brock me señaló una montaña rocosa, justo detrás de esta pude apreciar un enorme complejo de edificios, presumiblemente la sede de la Liga Unova.

–Bajaremos en la falda de esa montaña, desde ahí ingresaremos al complejo de cuevas y túneles que posee la montaña. –Miré el lugar que señalaba el chico. Su forma me pareció bastante curiosa, así que comenté al respecto.

–Parece un hormiguero. –Brock me miró tras escucharme.

–Lo es, yo que tú me cuidaría de los Durant, una mordida de esos bichos puede arrancar extremidades… Y se de lo que hablo, le pasó a un ex miembro de Ion. –Sentí mi piel volverse pálida ante la falta de presión en mis venas. –Pero eso se soluciona con un tipo Fuego, ¿tienes alguno? –Afirmé asintiendo. –Perfecto, entonces no hay de qué preocuparse.

Recuerdo haber visto Durant en varias ocasiones, incluso en Kalos pueden ser vistos salvajes, pero son muy raros de encontrar, por suerte. Son básicamente hormigas del tamaño de una pierna, recubiertas de acero, parecen insectos robot. Aterrizamos al borde del hormiguero gigante y devolvimos nuestros Pokémon agradeciendo por su esfuerzo. Yo no tardé en sacar a Chandelure, que me saludó con su lamento habitual.

–Es bueno ver al viejo Chandelure, recuerdo que fue de gran ayuda en la misión de los fantasmas del pueblo Tergeist. –Dijo Brock, saludando a mi Pokémon con un gesto de sus manos, evitando acercarlas a las llamas de su cuerpo.

–Ahora que lo mencionas. ¿Al final donde reubicaron a esos tipo Fantasma? –Pregunté recordando el detalle del cual nunca me enteré.

–Cierto, tú te tuviste que ir antes de la reubicación. Pues al final los representantes de Ion hablaron con el gobierno de Johto, y declararon el bosque como zona protegida; los fantasmas no fueron reubicados, más bien tomaron el pueblo como su nuevo refugio.

–Es bueno saberlo, aunque probablemente ahora eso sea deshecho con esta desgraciada reforma. –Comenté desganado.

–Puede ser, pero igualmente los tipo Fantasma son muy temidos, rara vez la gente se atreve a cazarlos, dado que igualmente no dejan nada físico como para tomar de trofeo. Y ya que las balas convencionales no los lastiman, pues no me imagino quien tendría los Exeggcute de meterse a un pueblo plagado de ellos.

–Ahí llevas razón… –Al decir eso, desvié mi atención a la cueva que se abría ante nosotros, como un abismo que estaba por tragarnos. –Creo que deberíamos seguir, ¿no es así? Podría existir el riesgo de que alguien pase por acá, dado que es la Calle Victoria de Unova.

–No hace falta apresurarnos. –Respondió Brock restándole importancia a mis suposiciones. –De todas maneas un "terremoto natural" provocó derrumbes en esta zona, y el Victory Road fue trasladado a otra franja de la montaña, totalmente al lado contrario.

No entendí del todo la insinuación del moreno, pero decidí no preguntar a qué se refería, por ahora solo podía imaginármelo. Sin más demora, entramos a la cueva, empezando a caminar por recovecos y túneles cada vez más estrechos y causantes de claustrofobia. La luz de Chandelure sirvió de maravilla para evitar que nos perdiéramos, y aunque el moreno parecía conocer a la perfección la red de túneles, usó a su Crobat para que lo ayudara a ubicarse mediante la ecolocación.

Pasamos lo que parecieron dos horas dentro de la cueva, pero finalmente llegamos a una especie de claro iluminado por la luz de la Luna. No necesitaba fijarme en el HoloCaster para saber que serían casi la media noche, tomando en cuenta la diferencia horaria, y la duración del viaje. El moreno se acercó a una roca en específico dentro del claro, y pronunció algunas palabras en un susurro inaudible. Para mi sorpresa, las rocas se movieron, y detrás de ellas, apreció un Pokémon formado por rocas oscuras y azuladas, con varias zonas de color rojo; parecía una montaña, de un par de metros de altura, andante. Era un Gigalith, y detrás de él, apareció un chico más o menos de la edad de Brock.

–¡General Brock, es bueno ver que ha vuelto sin problemas aparentes! –Dijo animado el chico al que apenas podía ver por la luz lunar. Sabía que Brock me mintió cuando nos vimos en la sede del Alto Mando de Kalos; "No soy alguien de relevancia dentro de la organización", si claro. Pronto el brillo de sus ojos se posó en mí. –Al parecer trae compañía… ¿Eso significa que el objetivo fue concretado? –Detecté ilusión en su voz.

–Nick… –El moreno hizo una pausa dramática. –¡La misión fue completada con satisfacción!

–¡Genial! Temí que tuviéramos que seguir lidiando con eso del Team Geyser sin ayuda, últimamente se han vuelto un dolor en el trasero y…

–Nick… –Brock interrumpió al chico, mirándome de soslayo.

–Tiene razón. Pueden pasar, el líder los está esperando. –Su anteriormente actitud infantil cambió por una seria, el Gigalith se hizo del todo a un lado, y con una reverencia me indicó que podría pasar, yo me limité en seguir a Brock.

No dije nada, simplemente seguí al de ojos achinados en silencio. El resto del camino estaba iluminado por antorchas, así que sintiéndome a salvo de un repentino ataque de Durant, regresé a Chandelure; Pikachu se mantuvo en un silencio, expectante, en el mismo lugar de siempre. El camino de roca siguió por unos metros, pero para aumentar mí ya clara sorpresa, nos hallamos frente a la entrada de un enorme castillo con paredes de color blanco. El edificio parecía haber sido sembrado en medio de la tierra, como cual cuerpo que es enterrado tras fallecer. Y nunca mejor dicho, las grietas que cubrían su superficie y la pintura desgastada, eran prueba de que la estructura vio sus mejores días antaño.

Pensé en preguntar respecto a cómo llegó semejante obra arquitectónica a ese lugar, pero el moreno no parecía dispuesto a responderme, así que me ahorré las palabras. Al acércanos al castillo, pude apreciar que había un abismo sin fondo entre el edificio y el camino de roca. Antes de que pudiera preguntar en relación a ello, un sonido de cadenas metálicas inundó el lugar, y pronto una larga puerta de madera y metal, se convirtió en el acceso al edificio, de aparente granito.

Una vez ingresamos, dos hileras de agentes, a la izquierda y derecha del lugar, hicieron una reverencia; en ambas habían alrededor de diez personas, una mezcla de hombres y mujeres. Con la luz de un candelabro, pude apreciar lo que antes no: todos vestían una especie de capucha similar al diseño de la armadura de un caballero, eran de color gris con una especie de pañuelo negro cubriendo su rostro. Todas las capuchas tenían un escudo en el lado derecho del pecho, estaba dividido en dos partes, una blanca y otra negra, y en el centro se apreciaba una "N" siendo atravesada por una "I".

Me pareció extravagante el diseño, pero no comenté nada. Lo que me sorprendió fue ver a otras personas con un traje de tela ceñida al cuerpo, estilo militar, de color negro, con boinas negras en su cabeza y la típica mascarilla en su rostro. En las boinas se repetía el diseño de la "N" y la "I". Brock me explicó que el tarje gris holgado lo visten los miembros que se mantienen en la base de operaciones, y que el tarje negro similar a uno táctico de milicia, es para los agentes de campo. Igual me explicó que varios de los mejores agentes no usan dichos uniformes, y visten como lo desean. También me aclaró que el uniforme es en honor al Team Plasma, que los antiguos miembros que se mantuvieron luego de su caída, le insistieron a su líder de mantener el diseño, solo realizando ligeros cambios.

En general el lugar me estaba dando una sensación ominosa, pude sentir el poder fluir por las paredes del castillo, y eso me resultó reconfortante. De alguna forma ese edificio me recordaba al edificio del Alto Mando en Kalos, ambos son castillos, al fin y al cabo. La imponencia del lugar me dio la esperanza de realmente poder forzar el cambio desde dicho cuartel, así que una sonrisa alterada se formó en mi rostro.

Brock intercambió palabras con varios agentes, y al final obtuvo lo que deseaba, me indicó que el misterioso líder, del que no sabía nada, estaba dando una conferencia en el salón de reuniones, así que me indicó que ahora ese era nuestro destino. Dicho salón resultó estar al lado opuesto del castillo, que nada tenía que envidiarle al de Kalos en tamaño. Cuando al fin llegamos al lugar, dos agentes de negro estaban custodiando la entrada. Brock se dio a explicar rápidamente, y los sujetos nos permitieron el paso.

El lugar resultó ser un anfiteatro de gran tamaño, donde, en una tarima, hablaba un hombre de unos veintitantos, con un pelo de color verde largo hasta la cintura y desordenado, coronado por una gorra de color negro, con el área del frente, sobre la visera, de color blanco. El sujeto de piel pálida estaba vestido con una camisa de manga larga del mismo color que su piel, con una camiseta negra por debajo y pantalones grises, el resto no era capaz de verlo con claridad.

Brock me indicó que lo mejor era que no interrumpiéramos la conferencia, yo estuve de acuerdo. Así que en silencio nos sentamos en uno de los múltiples asientos de la habitación. No había demasiadas personas, y cabe resaltar que ninguna portaba ninguno de los dos uniformes, lo que me confirmó que tendrían que ser agentes importantes. Una vez sentados al medio de las hileras de butacas, me propuse a escuchar a aquel que parecía ser el líder de la organización.

–… Dicho eso, Kalos ha sido considerada una causa perdida. Con el Campeón a punto de perder el puesto y la actual Reina de Kalos promocionando las cacerías sin sentido, no hay demasiado que podamos hacer más que evitar que las consecuencias sean demasiado graves. Por el momento tenemos tres agentes que son de la zona, investigando la ubicación del capullo de la destrucción y el árbol de la vida. También tenemos a varios investigadores de campo buscando al resto de legendarios de los que no poseemos conocimiento, con el fin de poder monitorearlos y mantenerlos a salvo. Sabemos que Meloetta y Hoopa están siendo custodiados por aldeanos, que han dedicado toda su vida en protegerlos, de igual forma les estamos ofreciendo nuestro apoyo. Tenemos ubicados y monitoreados a un total del setenta por ciento de la población de estos, así que vamos por buen camino.

Me sentí mal al escucharlo decir aquello de Kalos, pero no me quedaba de otra que aceptar que no dijo nada que fuera mentira; mi tiempo como Campeón no cambio nada de dicha región. De hecho, recuerdo que mientras algunas turbas se formaban para alabarme, muchas otras reclamaban que el campeón de la región debía ser de ahí, no un asqueroso extranjero, y fue con esas palabras. Lastimosamente fui el Campeón regional con peor índice de aprobación en cincuenta años. Al final dejé de lamentarme y volví a poner atención a la conferencia, interesado en el tema de los legendarios.

–Por ahora, la situación de la organización no es la mejor, y definitivamente, mientras la reforma Pokémon-Humanos se mantenga en rigor, no hay mucho que podamos hacer. Estamos con manos y pies atados, pero aún podemos evitar masacres llegando a defender a los Pokémon de las cacerías. Sabemos que muchas de éstas son planeadas en las redes sociales, Pokévision es una de las que tiene más influencia en este aspecto. Igual nuestros investigadores están siempre al tanto de nuevos eventos con fines de maltrato Pokémon, así que nuestro fin seguirá siendo boicotearlos. Claro que las conferencias de liga siguen siendo un objetivo muy complicado, pero la fe es que, en menos de un año, tengamos la fuerza para ser capaces de irrumpir en alguna de ellas y evitar su desarrollo. Tal vez así presionemos lo suficiente a la Liga Pokémon, para que ceda a nuestras demandas.

Una sonrisa similar a la de antes se volvió a mostrar en mi cara. Escuchar al líder de Ion afirmar eso me convenció que estaba en el lugar correcto; y es que no podía estar más a favor de los ideales del sujeto. Antes pensaba que cambiar las cosas por medio de la fuerza no daría resultado, pero luego de hacerlo a mi manera y fallar, entendí que el poder es mejor que la imagen, y el único que me puede dar esa clase de poder es Ion y su séquito de Pokémonistas.

–Ahora, además de tener que lidiar con las secuelas directas de la reforma, también nos hemos visto en la necesidad de enfrentarnos contra unos sujetos desconocidos. Estos cubren su rostro con una mascarilla negra y usan una boina gris con el símbolo de una nave espacial en llamas. No sabemos nada de ellos, pero en sus trajes, muy similares a los de nuestros agentes de campo, llevan en color blanco las siglas "BS" en medio. Por ahora los llamamos Burn Ship. Esta, "organización", además de capturar y robar Pokémon, principalmente del tipo Psíquico, no han hecho más que meterse en nuestro camino. Estos sujetos aparecieron después de que la ley de la reforma fue aprobada, así que creemos que tiene que existir una relación intrínseca.

No recuerdo haber escuchado de incidentes relacionados con gente de ese estilo. Aunque claro, los medios censuran mucho de lo que sucede alrededor de las cacerías deportivas, así que no me extraña.

–… Por otro lado, está el Team Geyser, estos son bastante más conocidos, han estado en operación por más de dos años, y nacieron de la unión de la unión del Team Aqua y el Team Magma. El antiguo líder de Magma, Maxie Matsubusa, es un ex profesor de la Universidad Regional de Hoenn, su especialidad era la geología. También formó parte del Instituto Climatológico de Hoenn y el Instituto Espacial de Hoenn. Al parecer renunció a su puesto en estas instituciones, con el fin de crear el Team Magma, un grupo de activistas extremistas, que poseían la idea de aumentar el territorio terrestre de Hoenn, con el fin de propiciar una mejor situación económica y política para su región. Por otro lado, Archie Aogiri, el antiguo líder del Team Aqua, es un ex miembro de la Marina de Hoenn, luchó en la guerra regional contra Kanto hace unos diez años, pero desertó tras haber perdido todos los Pokémon de su pelotón. En él nació la idea extremista de que el mundo debe ser renovado con un diluvio mundial, para de esa forma, mejorar las condiciones de vida de los Pokémon. Así que formó al Team Aqua, y se dedicó a hundir embarcaciones de pescadores Pokémon, sobre todo aquellas que se enfocaban en pescar Wailord. El Team Aqua y Magma eran contrincantes y enemigos, ambos activistas locos, separados por ideales contarios.

Recuerdo haber escuchado sobre esa gente en el pasado, cuando estuve en Hoenn. Ambos eran una especie de insurrectos, que aseguraban tener en sus manos la salvación de la región, pero la gente solo los consideraba unos locos sin remedio. Al parecer con un poco de poder, hasta unos locos pueden dejar de ser "simples alborotadores", para así convertirse en terroristas y una amenaza mundial.

–… Pero esa rivalidad acabó cuando, por necesidad, se ensamblaron en una sola organización. Esto ocurrió después de que pasó la Gran Crisis, que como todos saben, Hoenn fue la región que más sufrió. Ambos equipos se unieron buscando evitar gastos, pues sus recursos estaban muy limitados. Dejaron atrás sus diferencias, llegando a la conclusión de que el mundo está podrido; ahora, con sus objetivos unificados, creen que el mundo debe renacer, y pretenden hacerlo invocando a Groudon y Kyogre al mismo tiempo. Ellos planeaban hacerlo desde antes, pero entre ellos se saboteaban, así que no resultaban un peligro, pero a partir de que se unieron y formaron el Team Geyser, han avanzado terroríficamente sus planes. Al parecer lograron acceder a una especie de monolito que resultó ser un meteorito, y con el buscan rastrear la energía de dos orbes que les servirán para despertar y controlar a los creadores de la Tierra.

Un escalofrío recorrió mi cuerpo al escuchar aquello. Definitivamente el poder te da la capacidad de hacer muchas cosas, pero en éste caso está en las manos equivocadas. "¿En serio esos dos son tan idiotas para creer que podrán controlar a los creadores del jodido planeta?".

–… Estamos planeando un equipo de acción para detener a esa gente, pero deben ser agentes capacitados y con acceso a poder bastante elevado, dígase mega-evolución o Movimientos Z, cuanto menos todos los Pokémon de su equipo debe estar en su última etapa evolutiva. Los que participen, preferiblemente deben ser nativos de Hoenn, para así evitar problemas con la migración, y de paso que usen su conocimiento sobre el lugar para que la misión trascurra de manera más fluida… Y bien, eso es todo por la reunión de hoy, estaremos estudiando su rendimiento éste mes y tomaremos la decisión sobre quien formará parte de la Misión Geyser. También estaré contactando con alguno de los investigadores de campo para que averigüen sobre los movimientos de Burn Ship. Para finalizar, estaremos investigando a los actuales Campeones regionales, esperamos que al menos uno se nos una en los próximos meses; la situación no está mejor para ellos que para nosotros. Ahora sí, pueden retirase.

Brock me indicó que era el momento de acercarnos a la persona que estuvo dando aquella presentación, a lo que yo acepté sin rechistar. Mientras la gente que había estado mirando la conferencia se retiraba, nosotros avanzamos en dirección al orador. En el camino me topé con caras conocidas, como Sawyer, Shauna y sus dos amigos. Para mi agrado, también estaba el grupo de Brock; Cilan, Dawn, May, Misty e Iris. Ninguno de esos conocidos se no acercó, debido al gesto que realizó Brock con su cabeza, ha de ser mi importante lo que debo hablar con el líder.

Dejando de lado mis dudas sobre la presencia de Sawyer y sus amigos, lo cual me llevó a empezar a atar cabos, me enfoqué en avanzar hasta la tarima. Cuando por fin estuvimos frente al sujeto de pelo verde, Brock hizo nuestra presencia notar, pues el hombre estaba haciendo algo en un ordenador que estaba ubicado en un escritorio al fondo del anfiteatro. El peliverde nos observó unos segundos y le indicó a Brock que podía retirarse. El moreno obedeció sin problemas, y yo me acerqué al sujeto ante su llamado. Ahora de cerca, pude notar que llevaba in collar con la forma de un planeta con un anillo a su alrededor; colgando de su pantalón levaba un objeto similar a un cubo rompecabezas.

–Ash Ketchum, es honor que nos honre con su presencia. Mi nombre es Natural Harmonia, pero la gente me conoce como N. –Y así pude entender la razón de la "I" y la "N" en el escudo. –Para ser sincero, no pensé que vendrías al primer llamado.

–Pues al parecer no tenía muchas opciones, ya que estaban por declárame enemigo del estado. –Aclaré en un tono de reclamo.

–Y por lo mismo ya tenía listo un equipo de rescate. Pero es bueno ver que no hizo falta… –Me sonrió en un gesto que me pareció verdadero, así que decidí dejar el tema de lado.

–Entonces… Al parecer mi presencia era ampliamente requerida. –Comenté rompiendo un silencio que se alargó de más.

–Desearía poder decir que no, pero la verdad es que con la aprobación de la segunda Gran Reforma en contra de los Pokémon, nos hemos visto cargados de complicaciones. Y lo cierto es que me hubiera gustado hacer algo por salvar su título, pero Ion ha perdido toda su influencia en la Liga Pokémon. Solo nos quedó tenderle la mano, en algo que sería más un acuerdo de apoyo mutuo.

–Ya veo… Bueno, la verdad es que hace tiempo mi objetivo final ha resultado ser cambiar el mundo tan devastado en el que habitamos, y con suerte regresar el equilibrio de antaño entre humanos y Pokémon. Antes pensaba que podría hacerlo como Campeón de la región más influyente, pero claramente fue un error, si el Team Ion puede otorgarme la posibilidad de cumplir ese anhelo, no tendré problemas en trabajar para ustedes. –Enfaticé con energía mi discurso, con la esperanza que me dejaran trabajar en la alguna misión de importancia rápidamente. Ojalá la misión de Hoenn, ya que suena significativa, y de paso tal vez pueda encontrarme con Serena.

–Me alegra escuchar ese entusiasmo, aunque el termino correcto es Ion, lo de Team fue un apodo que se nos dio por nuestra relación con el extinto Team Plasma. –Me quedé sin palabras ante la vergüenza de haber dejado a mi lengua hablar de más, y al parecer el peliverde se percató de ello. –Pero tampoco es tanto problema, con el tiempo nos terminamos acostumbrando al nombre.

–Está bien, de igual manera evitaré usar el término Team. Por cierto, quería saberlo desde que escuché el nombre, ¿por qué Ion? –Mi pregunta pareció despertar algo dentro del chico, que respondió sin dudarlo.

–Resulta que para que un gas alcance el estado de plasma, debe ser ionizado. El calor del plasma es incomparable, al punto de tanto ser positivo, como negativo. La cuestión es que la ideología de separar a Pokémon y entrenadores del antiguo Team Plasma era muy extrema; en ese entonces fui engañado por mi padre adoptivo, el líder de Plasma, y creí que todas las personas les hacían daño a los Pokémon. Pero aprendí de los lazos de amistad y confianza, así que ese ardor de furia se apagó. Nosotros somos como los iones, capaces de dar la energía de la vida, pero también de realizar acciones extremadamente necesarias, también somos la flama de la revolución. No somos directamente como el plasma, más bien controlamos el proceso que puede provocar el calor intenso. Pero eso es metafóricamente hablando, nosotros buscamos encender una revolución a favor del Pokémonismo y el equilibrio entre personas y Pokémon.

–Entiendo. –La verdad es que el nombre me pareció muy rebuscado, pero no pensaba comentarlo.

–Por cierto, puedo deducir que no le importa nada de los detalles internos ni dar un tour completamente innecesario por las instalaciones. –Mi silencio fue suficiente respuesta para él. –La verdad es que pensaba mandar a una de nuestras más recientes reclutas de alto nivel a una misión de reconocimiento. Uno de nuestros informantes nos indicó sobre la presencia de aparentes miembros de Burn Ship cerca de un lugar llamado Bosque Juramento. Pensábamos enviarla con uno de nuestros veteranos que la ha estado guiando, pero podríamos cambiar un poco las cosas y asignarte como su compañero. –No pude dar mi respuesta pues una voz me interrumpió.

–¡N! Ya volvimos de la Reserva Natural de Unova, no encontramos rastro de Burn Ship, pero está claro que sea lo que sea que busquen, está relacionado con los bosques de esta región en específico. Oh… No sabía que tendríamos un nuevo recluta de alto nivel.

Natural, que se había enfocado en el rápido informe dado por uno de sus agentes, me miró. Yo no me moví, habiendo reconociendo la voz de esa persona. Sin duda era Joseph, el chico con el que me enfrenté en mi primer combate de la Conferencia Lumiose. El mismo chico que tenía alguna relación con Sawyer. Mi curiosidad por saber más al respecto, como por qué participaron en la Liga Kalos, o si ellos fueron los que incendiaron la Fabrica de la Poké Balls, o incluso si ellos tuvieron que ver con lo ocurrido en la planta de energía, me impulsó a voltearme en su dirección. Pero cuando giré para encarar al chico, sentí mi corazón detenerse y mi mandíbula desencajarse, incluso olvidé mi sorpresa por escuchar la voz de Joseph y mis dudas anteriores.

–¡¿Serena?!