¿Qué debía hacer? El haber descubierto sus sentimientos hacia su hermano solo era el comienzo de sus problemas, él haber aceptado que sentía algo más allá del amor fraternal con Ruki complicaba todo. Había encontrado la respuesta a sus sentimientos ¿pero qué hacer con ellos? ¿debía confesarse? ¿O lo mejor sería dejar las cosas como estaban? ésta entre muchas otras dudas lo confundían y lo hacían pensar en miles de escenarios diferentes. Aunque se confesara ¿qué diría su hermano? ¿cómo lo tomaría?, ¿lo rechazaría? El solo pensar que lo rechazarían le dolía, no por orgullo, sino por no poder brindarle todo el amor que sentía por él. ¿Y qué tal si lo que sentía era pasajero? .Ese solo pensamiento lo descoloco y dejo a todas las otras preguntas en segundo plano, formulando la pregunta principal de ese mar de dudas ¿y si Ruki solo era su nuevo capricho? – ¡Sí, eso es!- se dijo internamente, utilizando la negación para tratar de auto-convencer de que sus sentimientos eran algo que desaparecerían con el tiempo. Solo debía tratar de ignorarlo y todo acabaría. Así con la decisión tomada comenzó su día como cualquier otro.

Se levanto más temprano de lo usual y se preparo para ir a la escuela. Vistió su clásico uniforme con sus igual de clásicos collares y brazaletes, acomodo su cabello como siempre y salió directamente a la limosina sin encontrarse a ninguno de sus hermanos en el trayecto. Al llegar abrió la puerta y para su sorpresa su hermano mayor se encontraba solo dentro del vehículo leyendo el libro que siempre traía con él.

-buenos días Kou- saludo apartando su mirada del libro.

-buenos días Ruki-kun- dijo con su usual tono divertido tratando de disimular el hecho de que no quería estar a solas con él. De mala gana subió a la limosina sentándose lo más apartado que pudiera de su hermano mayor. Este noto como su hermano menor se sentaba lo más alejado de él que pudiera y apartaba la vista como evitando el contacto visual entre los dos. ¿Qué le pasaba a su hermano ahora? Por lo general era muy charlatán y abierto con él. No le dio importancia y le dijo al chofer que arrancara.

-¿no vamos a esperar a Yuma y Azusa?-

-no, ellos tenían que resolver algunas cosas y me pidieron faltar hoy clases-

En serio, cuando más necesitaba de sus dos hermanos estos lo abandonaban como el causante de sus dudas y sentimientos. Refunfuño internamente y continúo con su plan de ignorarlo, pero el estar solos en un espacio tan pequeño no lo ayudaba en nada. Trataba de distraerse mirando por la ventana cualquier cosa que pasara pero a los minutos que le parecieron horas no pudo evitar desviar la mirada hacia su hermano. Ahí estaba el tan tranquilo como siempre leyendo el libro que siempre llevaba consigo. A pesar de haberlo tenido desde que se conocieron nunca supo de qué trataba el libro, solo sabía que era un libro que su padre biológico le había regalado cuando era niño. Lentamente desvió la mirada del libro y poso sus ojos sobre el lector. Como se arrepintió de hacerlo ya que al ver de nuevo el hermoso rostro de su hermano leyendo recordó el día anterior cuando le leyó aquel libro y como después lo había besado mientras dormía. Esos labios tan suaves y aterciopelados que se fundían con los suyos en el beso más hermoso que había tenido. Su mente comenzó a fantasear cuando se dio cuenta que su hermano lo estaba mirando.

-¿pasa algo Kou?- pregunto después de notar la extraña mirada que ponía su hermano mientras lo veía.

-no, nada- respondió evasivamente tratando de ocultar su sonrojo de su hermano.

El viaje hacia la escuela continúo en silencio y sin miradas. Al llegar ambos Mukamis se bajaron de la limosina y a los segundos fueron rodeados por las admiradoras de Ruki y en un mayor numero las fans de Kou, ambos hermanos eran muy populares en el colegio sobre todo entre las chicas. Kou actuó con su mejor sonrisa falsa y se sacaba fotos con algunas fans, pero en un momento busco a su hermano con la mirada y no lograba divisarlo entre tantas chicas. Al minuto lo vio y no supo con certeza por qué pero al ver como un grupo de chicas bastante lindas le estaban dando sus números y este los aceptaba con una sonrisa de galán que podría conquistar a cualquiera lo hizo enfadar mucho. Dejando de lado a sus fans se dirigió a paso rápido hacia a su hermano, lo tomo del brazo y se lo llevo prácticamente corriendo hacia dentro de la escuela mientras un grupo de chicas los seguían. Al ser vampiros aprovecho que su velocidad era mayor que el de las humanas y se llevo a rastras a su hermano hasta un aula vacía que no era utilizada en el colegio.

-¿Por qué hiciste eso Kou?- inquirió el mayor casi como un reto por su actitud un tanto infantil. Es cierto que era pesado y agotador tener que lidiar con esas chicas pero tampoco era para que salgan corriendo como condenados del verdugo.

-oohh… perdón por salvarte de esas chicas que te daban sus números de teléfono- dijo en forma de reproche. Toda esa frase había salido sin pensarla, y luego de meditarlo solo medio segundo se dio cuenta que sonó como una novia celosa que le reprochaba a su novio. Se arrepintió de haber dicho eso, aunque estuviera enojado debió haberlo dicho de otra manera, de una manera en la que su dignidad no hubiera bajado tanto.

-disculpa que te corrija, pero esas chicas me estaban dando cartas para ti. Yo las acepte para que después no te anden persiguiendo- dijo con cierta acidez que cualquiera podría notar. Le molestaba tener que hacerlo pero era lo mejor que podía hacer para ayudar a su hermano.

Un gran alivio lo invadió al igual que una felicidad que no sabría decir por qué la sentía. Así que su hermano solo estaba tratando de ayudarlo soportando a algunas de sus fans que podían ser bastante tediosas. Dio una ligera risa ante la ironía de que su hermano tuviera que soportar eso, pero también le daba cierta ternura que hiciera esas cosas por él. Y otra vez volvió a sentir esos sentimientos que trataba de negar, su corazón agitado y no precisamente por la reciente huida, sus mejillas teñidas de un leve rojo ante sus pensamientos y su sonrisa de enamorado. Todas reacciones clásicas de un enamorado. Negó con la cabeza esos sentimientos y volvió a su plan original de intentar ignorar a su hermano.

Mientras Kou hacia su debate interno Ruki se sentía un tanto irritado y preocupado por su hermano, últimamente estaba actuando extraño, primero actúa distante con él y luego lo lleva a rastras por la escuela por unas chicas con las que hablaba, ¿Qué significaba eso? Luego lo descubriría, pero ahora tenían que ir a clases antes de que se les hiciera tarde. Chasqueo sus dedos frente a Kou sacándolo de sus pensamientos.

-debemos ir a clases- su normal actitud de hermano responsable había vuelto.

-sí, y… perdón Ruki-kun-

Parpadeo un tanto sorprendido por su disculpa, por lo general Kou tardaba más también en disculparse. Le dedico una sonrisa y abrió la puerta del aula para que ambos fueran a sus correspondientes aulas. Ruki era un año mayor así que iban a distintos cursos. Las clases transcurrieron con normalidad hasta que en la hora del almuerzo el rubio recibió una llamada de su agente diciéndole que tenía que ir al estudio ese día ya que había problemas con la edición de algunas de sus canciones y necesitaban que volviera a grabarlas cuanto antes. El idol acepto y en cuanto terminaron las clases una limosina de su discográfica lo estaba esperando para llevarlo, se dirigió al estudio donde grababa y al llegar comenzó con la grabación y aprovechando que estaba ahí practico algunos nuevos pasos de una coreografía que haría en su próximo concierto. Todo ese trabajo lo agoto y antes de ir a su casa debía esperar a ver si necesitaban algo más desde edición. Suspiro cansado y se dirigió al camerino que tenía en el edificio mientras grababa su disco. La habitación fiel a su estilo era en su mayoría de color blanco con un gran y elegante sillón rosado, un mueble con un gran espejo rodeado de luces al mejor estilo de estrella de Hollywood y una gran gama de distintos conjuntos de ropas que usaría para las sesiones de fotos que tenía programadas para la otra semana. Al llegar se tiro sobre el sillón agotado como si no hubiera mejor dicha que el descanso después de ese arduo trabajo. Cerró lentamente sus ojos intentando dormir, los cerro por segundos cuando sintió como alguien tocaba su puerta, al instante se enfado, había trabajado muy duro como para que ahora alguien lo venga a despertar. Se levanto con una cara de enojo que ni siquiera él con su perfecto rostro angelical pudo disimular y como un demonio enfurecido camino hacia la puerta para despedir a quien sea que estuviera tras esa puerta. La abrió bruscamente y sus ojos se abrieron enormemente ante la sorpresa de ver a su hermano mayor tras la puerta.

-Ruki-kun, ¿Qué hace aquí?- pregunto incrédulamente con su ira siendo apaciguada por su curiosidad ante la inesperada visita.

Su hermano no respondió a la pregunta y en un inesperado giro de los acontecimientos empuja a su hermano hacia adentro de la habitación y entra cerrando la puerta con traba.

-¿Qué estas hacien-…?- no pudo terminar la pregunta debido a que sus labios fueron tapados por los de Ruki. Los brazos de su hermano lo tomaban en un abrazo posesivo del que no podría zafarse y como aprovechándose de su confusión el mayor introducía su lengua en su boca y la movía recorriendo cada centímetro de esa cavidad bucal como si la reclamara como suya dejando las defensas del idol totalmente bajas. No entendía nada pero no le importo, rápidamente comenzó a corresponder al beso con la misma intensidad que el otro. Ambas lenguas se enredaban y frotaban haciendo que las cosas cada vez se volvieran más confusas y excitantes para el rubio. Sintió como las manos de su hermano recorrían su nuca y espalda hasta que lentamente comenzaron a desviarse hacia su pecho y le quitaban el saco y la camisa que tenia puesto dejándolo desnudo de la cadera para arriba. Se separo del beso y alejo unos centímetros ante esas acciones tan osadas e impropias de su responsable hermano, lo miro confuso y excitado pero solo produjo que su hermano lo tomara de la mano y lo tirara hacia su escritorio. Un ruido fuerte sonó de su espalda chocando contra la madera blanca de su mesada donde tenía sus maquillajes y cremas que se cayeron al piso ante el golpe. Ruki no le dio tiempo para escapar y puso cada brazo a los costados de Kou dejándolo sin salida. Una mirada penetrante y llena de deseo proveniente de esos ojos azules hicieron que el menor se diera cuenta lo que su hermano tenía planeado. Se sintió cohibido por esa mirada y rápidamente la aparto hacia abajo donde pudo ver como los miembros de ambos se habían puesto erectos gracias al beso. Se sonrojo a más no poder y puso ambas manos en el pecho de su hermano aplicando una mínima fuerza para que se apartara, cosa que no logro ya que Ruki tomo una de sus manos y entrelazo sus dedos y con la otra lo tomo de la nuca para acercarlo y volver a besarlo. El poco auto control que tenía el rubio desapareció cuando soltó un gemido al sentir como el miembro del contrario rozaba el suyo de manera más que intencional. -Al demonio todo- pensó y sin importarle nada se subió a la mesa de un salto; quedando sentado en el mueble enredo sus piernas a la cadera del contrario quien esbozo una sonrisa en medio del demandante beso. La falta de aire hizo que Kou se apartara y que Ruki comenzara a besar su cuello dejando una que otra marca roja en su blanca piel mientras hacía ruidos de succión. Sus besos bajaron por el torso hasta la cadera mientras el rubio soltaba ligeros gemidos ante el placer que sentía al tener esos labios recorriéndolo de manera tan excitante. Hubo una pausa y de un tirón sintió como era despojado de sus pantalones y bóxers dejándolo totalmente a merced de su hermano. Tiro su cabeza hacia atrás arqueándose al sentir una húmeda lengua recorrer su miembro y unas manos que tomaban sus muslos firmemente elevándolos un poco.

-mmm… R-Ruki… ¡aah!- No podía dejar de gemir, era demasiado placer el que sentía pero trataba de controlarse agarrando fuerte el borde del mueble donde estaba sentado y mordiendo su labio al punto de casi hacerlo sangrar; no debía gemir muy alto o la gente que pasaba por los pasillos podrían oírlo, el pensar que podrían ser escuchados aumento más su lujuria. Sentía que iba a explotar si no se corría pronto, ahora todo su miembro estaba dentro de la boca de su hermano quien comenzaba a hacer un vaivén lento con su lengua lo que se le hizo más que embriagador. Poco a poco fue aumentando los movimientos de su lengua acompañados de movimientos con su boca que simulaban embestidas hasta que el idol no soporto más y se corrió soltando un gemido algo fuerte seguido de un "toc toc" que hizo que se despertara de su sueño.

Abrió los ojos y ahí se encontraba recostado en su sillón junto con la humedad en su entrepierna debido a la eyaculación que tubo; había tenido un sueño húmedo con su hermano. Se golpeo la cabeza con la palma de su mano y rápidamente se levanto para cambiarse sus pantalones y ropa interior por uno de sus tantas prendas de ropa que tenía en su camerino. Cambiado y frustrado como estaba abrió la puerta y vio a una de sus tantas personas que trabajaban para él que le decía que podía volver a su casa. La miro y sin siquiera decirle un gracias se alejo a paso lento hacia su limosina que esperaba para llevarlo a casa.

Ya dentro del vehículo se puso a reflexionar sobre su sueño, había sido tan real que ni siquiera se dio cuenta que estaba soñando. Suspiro resignado y avergonzado por lo ocurrido ¿Cómo podría ver a su hermano a la cara después de soñarlo así? ¿Por qué rayos soñó eso si lo de su hermano era pasajero? Recordó lo que había decidido a la mañana, no, no se dejaría llevar por sus dudas, no le daría más vueltas al asunto, eso solo había sido un sueño erótico que podría haber tenido con cualquiera, algo a lo que no tenía que darle importancia. Volviendo a la negación recobro su seguridad y acallo temporalmente sus pensamientos.

A los minuto llego a la mansión y aun cansado por todo su trabajo de idol se dirigió a su cuarto dispuesto a dormir al menos un día entero. Camino por los pasillos de la mansión y al llegar a su puerta la abrió cuando una voz más que familiar lo detuvo. Giro lentamente su cabeza rezando por que no sea quien creía que era.

-¿Qué pasa Ruki-kun?- como podía tener tan mala suerte de encontrárselo justo cuando no quería verlo.

-nada, solo quería saber si quieres que terminemos la lectura del libro que estábamos leyendo ayer-

Lo recordó, el libro. Aquella lectura que había dejado en pausa debido a ciertos hermanos que no pudieron elegir mejor día para ponerse a "cocinar". No tenía ganas de leer o de que le lean pero al ver la dulce mirada de su hermano sintió como si esta le diera fuerzas y se olvidara de todo el cansancio que tenia encima. Asintió y acompaño a su hermano hacia el estudio donde estaban leyendo el libro, pero se sorprendió cuando su hermano en lugar de llevarlo al estudio lo llevo a su cuarto.

-Ruki-kun, ¿por qué me trajiste a tu cuarto?-

-hice que pintaran el estudio y va a poder ser usado a partir de mañana, así que pensé que termináramos la lectura en mi cuarto, ¿algún problema?-

Negó con la cabeza y entro al cuarto sin discutir, no podía decirle que sí era un problema debido a que no quería estar a solas con él en su cuarto. Hace tiempo que no entraba a su cuarto, siempre bien ordenado con su usual elegancia en la decoración. El olor al perfume de su hermano lo invadió sintiéndose más que cómodo se recostó sobre la cama esperando por el final del libro. Vio como su hermano sacaba el libro de una estantería de su cuarto donde guardaba sus libros favoritos y lo miraba como preguntándole qué hacia recostado en su cama. El idol simplemente sonrió y de nuevo sintiéndose doblegado por la ternura del rubio se sentó en la silla que hacia juego con su escritorio al lado de su cama y empezó con la lectura.

El clímax de la lectura volvió a pesar de haberse interrumpido. El tan ansiado final llego con el clásico final feliz que nunca pasaba de moda. El Mukami mayor sonrió satisfecho ante el final que cumplió sus altas expectativas, cerró el libro y miro a su hermano que no había visto en toda la lectura. Un ligero sentimiento de ira nació de él al ver a su hermano dormido. Estaba a punto de golpearlo con el libro en la cabeza mostrando la personalidad un tanto violenta que podía tener pero se detuvo al ver como este parecía un ángel acurrucado contra su almohada. En parte también era su culpa, recién había llegado de una grabación y probablemente estaba muy cansado, aun así intento escucharlo leer. Una sonrisa se dibujo en su rostro, una de esas que hacia raramente. Suspiro y también algo cansado guardo el libro en su estante y se dirigió a la puerta hacia algún lugar donde dormir, no quería despertar a su hermano y tampoco tenía la energía como para cargarlo a su cama, cuando una mano retuvo la suya, giro y vio como su hermano lo miraba medio dormido con una cara tan angelical que podría matar a más de uno de la ternura.

-quédate- dijo con una voz baja y hasta… ¿suplicante?

¿Cómo decir que no a esa cara? Además estaba tan cansado que enserio quería dormir en su cama. Al pensarlo rápidamente y contar más puntos a favor que en contra se acerco y se recostó junto a su hermano frente a frente, Kou del lado izquierdo y él del lado derecho de la cama. Al ser una cama de una persona tuvieron que acostarse un tanto pegados pero no le importo, después de todo, Kou era su hermano favorito.

Solo le diré a cierta persona que leerá esto después: cumplí mi parte del trato.

Termine este capítulo que me llevo bastante tiempo escribir, pero aquí esta. Ahora hasta el próximo capítulo. Nos leemos…