Era una bella mañana, donde apenas la luz del sol se colaban en el interior de mi cuarto, en ese instante me sentía realmente protegida al estar en los brazos de aquella persona, mientras disfrutaba la cercanía del mismo, con mis dedos trazaba el tatuaje que estaba plasmado en su pecho, podría decirse que era tan reconfortante esto para mi que podría durar horas y horas haciendo lo mismo
-Sucrette-me llamo
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"¡PIP, PIP, PIP, PIP…!"
Abrí mis ojos de golpe, y vi que este no era mi cuarto, bueno si, pero no era como el anterior, entonces recordé que apenas unas semanas me había mudado a vivir con mi tía y que ahora estaba empezando de nuevo, sin poderlo evitar una lagrima se escapó de mis ojos y me levante desanimadamente, apagando de un golpe el maldito despertador
-Estúpido sueño-dije
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Sin más preámbulos tome mis cosas para meterme a bañar, una vez que me duche seque mi cabello como pude, pero la verdad no tenía tantas ganas de arreglar mi cabello, así que solo desenrede y lo deje suelto, me puse una camiseta de manga larga color gris un poco más grande que yo, unos pantalones entubados de mezclilla un poco rasgados de la rodilla y unas botas de piso negras. Ya lista y preparada, me fui a la cocina encontrándome con una atareada tía, al parecer se le había hecho tarde en el trabajo
-Buenos días-salude
-Oh, cariño, buenos días-saludo alegremente
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Mi tía seguía haciendo sus cosas mientras que yo me dedique a tomar una manzana del frutero y lo guardaba en mi mochila
-Sera mejor que me vaya
-Sucrette, si quieres yo te puedo llevar-dijo
-Pero vas a llegar tarde si me dejas-dije
-Igual voy a llegar tarde, además me queda de pasada
-Está bien
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Acepte la oferta que me daba mi tía, así que a los 5 minutos ya estaba arriba del auto, y luego en frente del instituto, me despedí de mi tía y entre en el instituto en busca del delegado, para saber que clases tenía que tomar. Al llegar a la oficina abrí la puerta
-Nathaniel, buenos días-salude
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En cambio me encontré con una chica de larga cabellera castaña, ojos azules y con una vestimenta muy formal, al principio ella se me quedo viendo de no muy buena manera
-Oh, disculpa-dije
-Es que no te enseñaron a tocar-aunque lo decía con unas palabras muy recubiertas de dulce, aun se sentía el veneno en ellas
-Ya me disculpe-dije un poco irritada-estoy buscando a Nathaniel
-Aún no ha llegado-contesto
-Si ese es el caso
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Pase a la sala de delegados y jale una silla para tomar asiento
-¿Qué haces?-pregunto
-No es obvio, lo voy a esperar-dije mientras sacaba mi celular y mis audífonos d ella mochila
-Pero esto es la sala de delegados, tú no puedes estar aquí
-¿Y quién lo dijo?-contraataque
-Bueno… es que tengo mucho trabajo así que me podrías distraer
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Cuando ella dijo su excusa barata, suspire con pesadez y me puse mis audífonos para escuchar música, ignorándola totalmente, lo cual le enfureció, al poco tiempo se abrió la puerta dejándose ver a Nathaniel, entonces me quite los audífonos
-Buenos días-saludo la chica con tanta cortesía hacia el chico
-Ah, hola-le correspondió el saludo un poco incómodo y luego me vio-Sucrette buenos días
-Hey-correspondi su saludo
-Paceré que ya se conocieron-dijo Nathaniel
-No muy bien-dijo la chica, con una sonrisa falsa en su rostro, luego ella se acercó y me extendió su mano-yo soy Melody, mucho gusto en conocerte
-Sucrette
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Dije cortantemente y la deja con el brazo extendido, luego mi atención se centró con Nathaniel
-Crees que no sería tanta molestia si me entregaras mi horario y el número de mi casillero-le dije cortésmente al chico
-Claro no hay problema-dijo buscando entre las carpetas que tenía en la mano-igual si quieres te puedo dar un pequeño tour, antes de entrar a clases
-Eso sería fantástico, pero al parecer este muy ocupado, de seguro es muy difícil ser el delegado
-Bueno si, pero insisto-dijo el chico
-Si quieren yo te puedo acompañar-dijo con su mejor sonrisa Melody
-No-dije secamente-será mejor que me vaya para que terminen pronto
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Al decir eso arrebate la hoja que tenía en las manos Nathaniel y salí de la sala de delegados, saque mi celular para verificar la hora que era, al parecer aún faltaba media hora para que las clases comenzaran
-Aún falta mucho-suspire
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Comencé a andar en busca de mi salón, entonces una de las puertas se abrió repentinamente, encontrándome con un hombre de al menos unos 30 años de cabello castaño y que usaba unos lentes, puedo deducir que es un maestro
-Buenos días-salude
-Buenos días, ¿tú eres Sucrette?-pregunto
-Si-conteste un poco desconcertada
-Mucho gusto-extendió su mano-seré su maestro de Historia, el señor Farrés
-Mucho gusto-estreche su mano
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El alegre maestro, al sentir el contacto de mi mano, vi que su semblante cambio a uno preocupado y sin previo aviso con su otra mano libre la puso en mi frente
-Dios estas ardiendo, ven será mejor que descanse un poco-dijo preocupado
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El Señor Farrés me llevo a la sala de maestro y me pidió que descansara en el sofá, y una vez que me sintiera mejor que fuera a clase
-En caso de que te sientas peor, te recomiendo que regreses a casa-dijo
-No-me sobresalte y luego me calme- estoy bien, solo no dormí bien
-Señorita Sucrette, soy su tutor y estoy al tanto de su situación médica-dijo comprensivo-no te sobre esfuerces, pero si solo hablamos de una pequeña falta de sueño será mejor que tomes una siesta
-Pero sus clases…-dije apenada
-No te preocupes-dijo, mientras tomaba asiento frente a mí-me gusta conocer a mis estudiantes y por lo que vi tienes un coeficiente intelectual muy alto… muy alto como para que ya te hubieras graduado del instituto
-No es la gran cosa-conteste
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Y el maestro no lo decía por decir, era cierto que mi coeficiente intelectual estaba a la altura como para estar cursando ya la universidad, y todo es gracias a que mi padre es un maestro de historia universal en una de las universidades más reconocidas, además de que siempre me gustaba estar pegada a el cuando era pequeña, quería estar a la altura de él y con los estudiantes que siempre iban al cubículo. Sin olvidar que mi madre siempre le había gustado leer, por ende tiene un cuarto en donde era la sala de lectura, creo que si mis padres quisieran podrían abrir su propia biblioteca
-Si tú lo dices-dijo el maestro-pero ¿Por qué?-pregunto curioso
-Solo quería ser una estudiante normal…-me encogí en mis hombros
-Es un desperdicio-suspiro resignado-estoy seguro que eres capaz de impartir la clase en mi lugar…
-Jajaja, no diga eso
-Aun así… ¿Por qué aquí?, bueno no es que diga que aquí no sea un gran instituto y su nivel académico es genial, pero si no tengo mal entendido, en tu instituto anterior tiene un mejor programa de estudio
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Cuando el maestro dijo eso, el silencio reino en el lugar… sí que era una persona muy observadora y curiosa, como yo, pero como podía decirle que solo estaba huyendo, que quería empezar de 0 aquí. Sonó la campana al parecer iba a dar inicio las clases, el señor Farrés se levanto
-Sera mejor que me vaya
-Oh entonces yo lo sigo-dije mientras me incorporaba
-Oh no, mejor descansa, primero es la salud
-Pero…-trate de protestar
-Solo descansa, en cuanto te recuperes te espero en el aula
-Está bien
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Incapaz de llevarle la contraria al amable maestro, le hice caso y me quede dormida en el sofá, mientras que él iba a impartir clases
Al cabo de un rato comencé a escuchar que alguien había entrado a la sala de maestros, haciendo que me despertara de mi pequeña siesta, no me incorpore de inmediato, pero una vez que agudice más mi oído me di cuenta de quienes eran aquellas voces
-Debe de estar por aquí-se quejó una de las voces
-Revisa bien en su escritorio-dijo otra
-Apúrense no tenemos mucho tiempo-dijo otra voz nerviosa
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Me incorpore lentamente para que no se percataran de mi presencia y efectivamente ahí estaba el trio de chicas que me había encontrado un día anterior, al parecer no estaban haciendo cosas muy buenas, saque mi teléfono celular y comencé a grabarlas, cuando al parecer encontraron lo que buscaron decidí intervenir
-¿Qué hacen?
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Cuando pregunte las tres chicas se sobresaltaron, ellas voltearon a mi dirección y al verme palidecieron, sin respuesta alguna de ellas, me levante perezosamente, entonces fue cuando una de ellas reacciono y salió disparada fuera de ahí, siguiendo las otras 2 tras ella, no sin antes dejar caer un carpeta en el suelo.
Una vez que ellas se fueron tome la carpeta y lo puse sobre el escritorio, no tenía interés de lo que era, por lo que no revise su contenido, recogí mis cosas y salí de la sala de maestros, saque mi horario para verificar donde se encontraba mi aula
-Sucrette-llamo una voz masculina
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Lentamente alce mi mirada hacia la dirección de la voz, pero antes de observar quien era, recibí un efusivo abrazo, lo cual me puso sumamente nerviosa por la repentina cercanía, intente poner resistencia, sin embargo aún seguía débil
-Quítate-dije, pero igual no me hizo caso
-Que la sueltes te dijo-dijo otra voz masculina molesta
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El chico que estaba abrazándome era Alexy y quien me lo había quitado de encima había sido Castiel
-Pero si es Cassy-dijo con una sonrisa el peli-azul
-Castiel-dijo molesto el chico
-Es lo mismo-le restó importancia y su atención se centró en mi-Sucrette buenos días-saludo
-Oh, buenos días-salude con una voz baja pero aun así audible para los presentes
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Me di cuenta que tras Alexy se encontraba Armin y junto a él una chica de cabellos blancos, con un estilo de vestir muy particular, cuando ella se dio cuenta que la observaba, me sonrió alegremente y se acercó a mi
-Hola yo soy Rosalya-se presento
-Sucrette
-Espero que nos llevemos bien-dijo con emoción
-Lo mismo digo
-Hey enana-hablo Castiel, mientras me arrebataba mi hoja-parece que estamos en el mismo curso, acaso estas empezando a hacer tu "mala reputación" en saltarte la primera clase sin consultarme-dijo con una sonrisa
-Cállate-dije un poco irritada ante el comentario mientras le quitaba mi hoja sin mucho éxito
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El pelirrojo con su mano libre me tomo de la cabeza y se agacho a mi altura para que nuestras miradas se encontraran, estaba a escasos centímetros de mi rostro
-Parece que el cachorrito está enseñando sus dientes-dijo con un tono burlesco
-Sería mejor que no lo provoques-dije ya irritada
-¿O qué?-dijo retador
-O te podría morder-conteste molesta
-Eso suena interesante
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En ese momento estaba preparada para propinarle una patada, es decir, todo iba bien y me cae bien Castiel, pero sé que es uno de esos idiotas que creen tener siempre la razón y que son más sensibles que una princesa. Sin embargo no tenía ganas de tenerlo en mi contra y menos si es la persona con la que comparto el mismo interés musical.
Respire profundamente para tranquilizarme, no me tenía que enojar solo por ese estúpido comentario, o acaso estaré aun sensible por el sueño de esa mañana y falta de sueño
-Deja de comportarte como un crio y dame mi hoja
-Pfff… ladras mucho-dijo irritado el chico
-Solo dame mi hoja-pedí
-Castiel, eso no es propio de un caballero-intervino otra persona
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Era Lysandro quien estaba interviniendo en la pequeña discusión, él le arrebato mi hoja e hizo que Castiel tuviera una distancia razonable en mi espacio personal
-Yo no soy un caballero-dijo el pelirrojo
-Te concedo la razón-dije
-No me ayudes-dijo mientras revolvía me cabello
-Hey-me queje, pero ya no estaba tan irritada como unos momentos atrás-apenas si me peine
-No me digas-dijo divertido
-Oh cállate-dije
-Deja de molestarla Cassy-dijo el peli azul
-Castiel-se irrito el pelirrojo
-¿Por qué siempre termina en una pelea esto?-suspiro con resignación Rosalya-no les prestes atención a esto, siempre es así-me dijo
-Me lo puedo imaginar-dije
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La campana sonó, para dar inicio a la siguiente clase, le pedí mi horario a Lysandro y el amablemente me lo regreso, pero me dijo Rosalya que no lo iba a necesitar mucho ya que estábamos en el mismo curso por lo que no lo necesitaría mucho, reconfortada por eso, comencé a seguirles en la siguiente clase, que estaba en el segundo piso, los chicos se adelantaron para ir bromeando y peleando, mientras que en nuestro paso más lento íbamos las chicas, a la mitad de subir las escaleras sentí un repentino mareo, el equilibrio fallo, un grito se escuchó, pero no era mío si no de Rosalya que vi su rostro horrorizado que se alejaba y la reacción de los chicos por tratar de tomarme de las manos
"Oh mierda…esto si me va a doler", fue lo primero que pensé. Cerré los ojos para esperar el dolor que a continuación sentiría…pero nada venia. Algo había amortiguado mi caída, abrí mis ojos y me encontré con una mirada verdosa.
-¿Estas bien?-pregunto esa voz que extrañamente s eme hacia conocida
-…-no pude decir nada apenas estaba asimilando lo que había sucedido
-¡SUCRETTE!-gritaron mi nombre otras voces, pero ya no pude identificar quienes eran
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Al poco tiempo sentí que estaba rodeada pero ya no podía ver con claridad quienes eran, me sentía cada vez peor, luego una gentil mano se deslizo en mi frente, su tacto frio me era reconfortante que por un momento me relajo
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-Maldita sea-maldijo por debajo el chico de voz familiar-tienes fiebre
-Solo es un poco de fiebre –dije con dificultad
-Estas ardiendo, Dios porque siempre eres así-dijo molesto
-Jaja-rei por lo bajo ante el comentario
-No te rías-me regaño-será mejor que te lleve a un hospital
-Aun hospital no-roge pero creo que me ignoro
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El chico me levanto con mucha facilidad y lo único que pude hacer fue aferrarme a sus brazos, las demás personas empezaron a exigir una explicación, pero yo no estaba en condiciones para responderles y el chico no tenía las intenciones de hacerlo, en cambio el salió corriendo, no sé cómo le hizo pero al salir del instituto él pudo parar un taxi, lo cual me deposito suavemente en el asiento y le pidió al chofer con urgencia que me llevara un hospital.
El taxi se puso en marcha, y el chico se acomodó a mi lado para decirme palabras reconfortantes de que estaba todo bien, es decir era un extraño para mí, pero su voz me era tan familiar y tranquilizador que no dude en creer en él y sin ningún temor cerré los ojos.
Cuando lo abrí, lo primero que vi fue aquel techo blanco, el sonido de las maquinas se escuchaban sin cesar, marcando mis latidos del corazón, quise incorporarme pero mi cuerpo se sentía muy pesado como para hacerlo, gire mi cabeza y pude ver que estaba un chico de cabellos castaños obscuro, de tez clara, parecía ser un poco más alto que yo, ligueramente fornido, con un estilo de vestir algo militar, y sus ojos verdes que estaban centrados en una revista.
El chico a sentir mi mirada, dejo a un lado la revista y se acercó a mi
-¿Cómo te sientes?-pregunto
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El sonido de su voz es tan reconfortante que me importo un comino si lloraba frente a él, al ver mis lágrimas él se alarmo, no estaba preparado para verme llorar, el pánico lo invadió y por un momento se debatió en salir corriendo en busca de un doctor o quedarse a mi lado, cuando el por fin se decidió a buscar ayuda lo tome de sus grandes manos
-No te vayas-suplique
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Eso lo sorprendió, pero lo más sorprendente fue que se acomodó a mi lado y con mucha facilidad me ayudo a reincorporarme para poder abrazarme, e inevitablemente comencé a llorar a mares.
Su voz, su tacto y todo de él me hacía recordar a un viejo y apreciado amigo
-Kentin-llame entre sollozos
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El chico me estrecho más entre sus brazos y espero hasta que yo me calmara. Cuando me tranquilice, me sentía muy a avergonzada es decir, me salvo de una trágica muerte, me trajo hasta el hospital, me puse a llorar y encima de todo eso lo llame Kentin. Sin olvidar que en estos momentos está pagando mi hospitalización ya que no traía el dinero suficiente para cubrirlo.
Cuando me estabilice el doctor decidió darme de alta no sin antes hacerme un chequeo general, pero al final me dijo que fue una pequeña recaída, por lo que tendría que ir al menos este mes visitas recurrentes al hospital. En cuanto Salí del consultorio me encontré con el chico de cabellos castaños recargado en la pared.
Me acerque a él y sin decirnos ni una palabra comenzamos a andar hacia el exterior del hospital
-Lo siento y muchas gracias-dije-si no hubiera sido por ti las cosas se hubieran complicado
-No te preocupes, es lo mínimo que yo puedo hacer por ti
-¿Lo mínimo?-pregunte un poco dudosa
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Salimos del hospital y la cegadora luz del sol me deslumbro, encandilando mi vista, el chico rio por debajo y tomo mi mano y comenzó a guiarme
-Parece que tu vista sigue siendo un poco sensible
-¿Cómo sabes tú eso?-pregunte
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Mi vista apenas se estaba adaptando pero pude vislumbrar que se había girado para regalarme una sonrisa, esa sonrisa que solo una persona me podía dar
-¿En serio? ¿Eres Kentin?-me pare en seco
-Quien más podría ser-dijo
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Me abalance al chico y le volví a dar un gran abrazo, luego me separe para tomar con ambas manos su rostro, definitivamente había cambiado físicamente, pues era más alto, ya no tenía aquel peinado de hongo y no usaba ya aquellas gafas de botella, al igual que su estilo, pero a pesar de haber cambiado seguía siendo Kentin
-DIOS has cambiado-dije en la emoción
-Bueno una escuela logra cambiarte en unos cuantos meses-dijo con alegría, pero al igual que llego se fue y puso una triste cara-al igual que a ti
-¿Te enteraste?-dije al tiempo en que lo soltaba y me alejaba un poco
-Algo así-dijo al tiempo que se rascaba la cabeza-pero… quiero escucharlo de ti ¿Qué fue lo que paso?
-Yo…-me calle y baje la mirada
-Lo siento-dijo y rápidamente alce la mirada
-¿Por qué te disculpas?-pregunte confundida
-Por irme y dejarte atrás
-Dios no es tu culpa, es decir tenías que ir tu papá te obligo a hacerlo-dije en forma tranquilizadora
-Sucrette, eso no es cierto-dijo apenado
-¿Qué?
-Yo me fui por que no podía soportar ser aquel chico debilucho, además de que no soportaba la idea de que estuvieras con…
-¡NO LO MENCIONES!-grite-solo no lo menciones
-La cosa es de que si no me hubiera ido al menos tendrías a alguien con quien contar, pero yo no estaba cuando más lo necesitaste-me tomo de los hombros-si no hubiera sido por mi egoísmo no tendrías que haber pasado por eso
-Kentin, tú no tienes la culpa, no hay nada que perdonar, solo paso…-unas lágrimas traicioneras salieron otra vez y el chico sin dudarlo me abrazo para consolarme- te extrañe mucho
-Pero ya estoy aquí
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Hola chic s aquí viene la segunda parte espero y les guste tratare de actualizarlo mas seguido saludos ;)
y espero sus comentarios
