Exencion de responsabilidad: Ni One Piece ni sus personajes me pertenecen, son obra del buen hombre de Eiichiro Oda.


Nota de autor: Menudo capítulo del manga el de esta semana, me esperaba algo más aburrido, pero me ha dejado con la boca abierta. Comentaría todo el capítulo pero solo quiero dar mi opinión sobre una cosa (no es por echarme flores pero yo ya sabía que Pudding no era mala a propósito, si no me creéis leer mi fic Corazón roto, sonrisa ¿permanente?), sobre la personalidad de Pudding.

Hace poco he visto una peli llamada Múltiple (seguro que algunos la habéis visto), en ella el protagonista desarrolla unas personalidades que solo sirven para proteger a la traumatizada personalidad original.

Me parece algo espectacular que Oda haya añadido algo como eso (o al menos es lo que quiero creer), porque todo apunta a que Pudding tiene el Trastorno de identidad disociativo o conocido popularmente como Trastorno de personalidad múltiple.

Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM), el Trastorno de Personalidad Múltiple surge a raíz de traumas psicológicos, en este caso, el cruel pasado de Pudding al que se tuvo que enfrentar ella sola.

Una de las características principales de este trastorno es que la personalidad primaria tiende a ser pasiva o sumisa (Pudding con flequillo), y las demás tienden a ser dominantes y hostiles (Pudding sin flequillo). Espero que Oda lo haya hecho así porque me gustaría ver cómo trabajaría este tipo de enfermedad en el mundo de One Piece. Por último, me gustaría destacar la similitud que tiene Pudding con Hancock pues ambas son así de "malas" debido a los traumas que sufrieron de niñas.

Espero no haberos aburrido con mi teoría. No os entretengo más y espero que disfrutéis del capítulo.


Capítulo 2: Regreso a Sabaody

-Goku como siempre vino sin avisar, ni tan siquiera esperó a que yo volviera- Decía Demu enfadado mientras caminaba de aquí para allá.

-Por favor Kamisama, sabe que Goku no lo hace aposta- Popo solo sonreía amablemente.

-Lo sé, lo sé- Demu intentó calmarse. -Pero lo que me molesta es que haya traído a alguien a la cámara del tiempo que tanto les costó reparar a mis antepasados-

-En eso tiene razón, pero la cámara no la usaba nadie desde… ya ni me acuerdo. Es bueno que Goku la use ¿no cree?- Popo lo miró relajarse, iba a seguir hablando pero Goku llegó a la sala mientras se secaba el pelo.

-¡Oh Demu, tiempo sin vernos!- Saludó Goku con una sonrisa.

-Ya era hora… Espera, ¿y el chico del que me habló Popo?- Cuestionó Demu con una ceja levantada.

-¿Luffy? Lo he llevado de vuelta porque se tiene que reunir con sus amigos y se le iba a hacer tarde- Informó Goku.

-Bueno… Me tendrás que contar lo que has hecho todo este tiempo fuera y en especial quién es ese joven al que has traído- Propuso Kamisama un poco ilusionado pues Goku nunca había traído a nadie antes. -Popo, ¿te parece si desayunamos y Goku nos cuenta todo?-

Popo sonrió y asintió, le encantaba ver a Demu y a Goku juntos mientras charlaban de cualquier cosa.

···

En una isla cerca de Amazon Lily llamada Rusukaina…

-¡Luffy!- Gritó Margaret mientras buscaba al moreno en su campamento pero no estaba por ninguna parte. En su lugar habían tres enormes animales, un cocodrilo, un león y un gorila, los cuales estaban luchando por un trozo de carne. Sin embargo, lo que más sorprendía era que habían conseguido hacer fuego y lo usaban para cocinar.

Margaret se dio cuenta de que había llamado la atención de las bestias y por puro instinto, sacó su arco y apuntó hacia ellos ya que los animales la miraban como su próximo aperitivo.

-Oi- Se escuchó una voz muy familiar que relajó a Margaret e hizo sudar frío a las bestias, cosa que sorprendió en gran medida a la rubia.

-Luffy- Margaret suspiró mientras veía a Luffy salir entre unos árboles con su sombrero de paja en sus manos.

-Tener cuidado, ella es mi amiga- Avisó Luffy tranquilo mientras los animales asentían a la petición de su amigo.

-El barco está listo para zarpar en cuanto tú…- Luffy ya se había acercado hasta quedar a unos metros de ella. Margaret comenzó a mirarle y enseguida se dio cuenta del tremendo cambio del moreno, era mucho más alto llegando al metro ochenta o noventa, todo su cuerpo se había recubierto por músculos definidos no muy grandes, pero tampoco pequeños, ya no era un chico delgado. Pero todo era muy extraño pues no hacía ni un mes que se habían visto, y venía con una ropa hecha polvo, tan solo traía un pantalón largo con varios agujeros y una especie de chaleco destrozado, con muñequeras en ambos brazos y además venía descalzo. Era un extraño atuendo para lo que era Luffy.

-Ha pasado mucho tiempo ¿no?- Dijo Luffy mientras miraba con nostalgia su campamento, Margaret miró para otro lado mientras sentía como sus mejillas se acaloraban notablemente.

-Eh… s-sí- Alcanzó a contestar sin poder mirarle directamente. -El… el… el barco zarpará cuando tú lo ordenes- Dijo como pudo pues se había quedado en blanco al echarle otro vistazo a Luffy.

-Vale, gracias- Agradeció mientras comenzaba a caminar hacía sus amigos animales.

-I-impresionante- Tartamudeó la emperatriz pirata roja como un tomate mientras miraba la espalda de Luffy, cuya prenda tenía un gran corte que dejaba ver la mitad de la espalda, la cual se tensaba con cada paso que daba el pelinegro.

-Chicos, hace mucho tiempo que no los veo- Dijo Luffy con una gran sonrisa porque, la verdad es que les había cogido mucho cariño y no los había visto en todo un año. -Y ahora que sois mis amigos no puedo comeros, mmm… aunque lucen deliciosos- Añadió para poner nerviosos a sus amigos. -Shishishi es broma chicos- Y seguidamente saltó a abrazar al gorila que gustoso correspondió, luego, con una mano cogió al moreno y lo lanzó hacia el cocodrilo que lo atrapó con sus dos patas delanteras y lo lamió de arriba abajo, para finalmente lanzárselo al león, el cual no lo atrapó, sino que dejó que cayera sobre la melena de su cabeza. Las amazonas contemplaban incrédulas la escena pues no era solo que unas bestias como esas jugaran con Luffy de esa manera, sino que además los 4 no paraban de reírse mientras se hacían cosquillas, y eso que cualquier otra persona hubiese salido muy herida porque no se puede decir que esas bestias sean cuidadosas a la hora de jugar con Luffy.

Luffy se despidió y emprendió su viaje rumbo al barco de las kujas, una vez en el barco Luffy se sintió observado, mucho más de lo normal pero no le molestaba, al contrario, las chicas solo le miraban y no le estiraban el cuerpo tanto como las otras veces. Solo que las notó un poco raras, estaban tímidas y cuando tuvo que quitarse la ropa para ponerse una que no estuviera destrozada, todas comenzaron a gritar y algunas se desmayaron, y eso extrañó mucho al pelinegro ya que no había usado su Haoshoku Haki. Incluso Hancock se mareó, pero no fue nada.

Lo vistieron improvisadamente ya que la ropa que le habían confeccionado ya no le servía, un pantalón largo vaquero de color azul claro y una camisa roja holgada de manga corta que el moreno se dejó abierta como siempre, un pañuelo atado alrededor de su cintura y sus dos muñequeras azules. Le dieron unas botas que al principio Luffy rechazó diciendo que eran incómodas, pero cuando se las probó, comprobó que estaba muy equivocado y que eran bastante cómodas. Sustituyeron su antigua ropa por las nuevas prendas y las metieron en su mochila.

-Lu-Luffy- Llamó Hancock sonrojada. -Debes ponerte esto para no llamar la atención- Y le entregó unas gafas de broma que le hicieron mucha gracia al moreno.

-Oh venga ya Hancock, ¿no crees que estás exagerando?- Se rio pero acabó aceptando las gafas ya que le había pedido que no causara problemas y que con eso no le reconocerían.

Al divisar el archipiélago, Hancock se acercó a Luffy y le entregó el abrigo que llevó en Impel Down. Luffy se sorprendió de que oliera también y agradeció esa ofrenda.

-¿Puedo pedirte una última cosa?- Preguntó Hancock con las mejillas coloradas sin poder mirar al moreno.

-Humm, claro-

-Me gustaría que te fueras sin decir adiós- Pidió la pelinegra.

-¿Adiós? Por supuesto que no. Quiero volver a verte- Respondió para después darle un abrazo que sorprendió a todas las chicas. -Jamás podré pagarte todo lo que has hecho por mí- Añadió sincero al romper el abrazo y mientras le regalaba una sonrisa sincera que enseguida fue tomada por los labios de la emperatriz pirata y que tras un pestañeo, Luffy correspondió posando sus manos en las caderas de la morena mientras ella enrollaba sus brazos alrededor del cuello de Luffy.

-Ups… Decirle que la veré en unos días, hasta entonces cuidar de ella- Dijo Luffy bastante preocupado mientras sujetaba a Hancock que se había desmayado y estaba más roja que un tomate, pero se relajó al ver que la morena esbozaba una sonrisa a la vez que murmuraba cosas ininteligibles. Entregó a Hancock a una de sus hermanas, que aún estaban en shock, cogió su mochila y se montó en su barca para irse rumbo al archipiélago.

···

-Le prometí a Hancock no causar ningún problema pero…- Susurró Luffy mientras que un tipo gordo que vestía como él antes, se apoyaba en su cabeza.

-Me has empujado sin querer ¿verdad?- Habló ese hombre con un aliento horrible mientras sacaba su arma y le apuntaba a la cabeza.

La gente se agolpaba a su alrededor con caras preocupadas mientras compadecían a Luffy, el cual no sabía por qué. También habían algunos piratas que sonreían de manera sádica, cosa que no le gustaba nada al moreno. Todo eso le comenzaba a fastidiar un poco…

-¿Por qué no dices nada?- Preguntó apretando el arma contra la cara de Luffy. -¿Tienes idea de a quién has molestado? Me has hecho quedar como un estúpido delante de toda esta gente- Dijo intentando sonar a amenaza que no hacía sino crispar más a Luffy. -¡Eso no le puede ocurrir a un pirata con una recompensa de 400 millones por su cabeza! Ahora será mejor que te arrodilles y supliques por mi perdón-

-¡Rápido, discúlpate!- Se escuchaba a algunas personas. -¡¿Acaso no quieres vivir?!- Exclamaron otras en pánico.

-Está tan asustado que no puede articular palabra- Rio una chica, que a Luffy le recordó a una conocida.

-Hace un momento un hombre con la nariz larga y una mujer con el cabello naranja enfadaron a nuestro capitán, será mejor que te disculpes- Habló un hombre que llevaba puesta la máscara de Sogeking, eso solo enfurecía más a Luffy pues un héroe como Sogeking no podría estar a las órdenes de ese repugnante hombre. -¡Arrodíllate ya!-

Un poco más, Luffy estaba llegando a su límite…

-¡Arrodíllate, te estás enfrentando a Mugiwara no Luffy!-

"Mugiwara no Luffy" Pensó el moreno quedando muy confundido.

-¡¿Quieres morir por esto?! ¡Discúlpate!-

-Es suficiente- Dijo el pelinegro tras suspirar intentando calmarse. -Disculpa por haberte empujado- Añadió para después echar a andar y empujar al hombre con la mochila. Recuperando el equilibrio, el hombre gordo apuntó y disparó a la cabeza de Luffy, éste solo lo esquivó. Luego, una fuerte ráfaga de viento salió del cuerpo de Luffy estampando a los piratas contra los edificios, quedando incrustados en las paredes y con los ojos en blanco. La gente que hasta entonces habían temido por la vida del hombre con la gran mochila, ahora tenían las mandíbulas tocando el suelo sin creer lo que acababan de presenciar.

-¿Qu-qué demonios ha sido eso?- Murmuró la multitud. Luffy sólo suspiró y siguió su camino para intentar olvidar a estos payasos.

"No debí usar Ki, aunque esos tipos no merecían ni que usara mi Haki" Pensó divertido recordando las ganas que tenía de ver a sus nakamas.

···

-Creo que Hancock tenía razón al darme esto- Dijo para sí mientras se ponía las gafas de broma, ya que la gente le comenzaba a mirar mucho.

Mucho más tranquilo, comenzó a caminar rumbo al bar de Shakky deseando poder quedarse unos días pues había visto de reojo el parque de atracciones en el que años atrás se lo pasó tan bien. Sin duda le apetecían unos días de descanso, se había pasado tres años casi sin parar de entrenar, pero no se podía quejar, la vida de un pirata no era tranquila, y mucho menos la del próximo Rey de los piratas.

-Hey, jovencito- No, su vida sería de todo menos tranquila. -¿Podrías venir con nosotros?-

-Será mejor que no te opongas si no quieres problemas, nuestro capitán está muy molesto- Por Oda, es que no le podían dejar en paz.

Pero por otro lado… Hancock le dijo que no causara problemas, no le dijo nada de no poder divertirse…

-Oi Sanji, cuánto tiempo- Dijo conteniéndose la risa al ver la expresión del falso Sanji, con afro, Sanji con afro, esto iba a ser muy duro. -Anda, tú también estás, Zoro- Se le escapó la risa al ver al falso Zoro, gordo, el adicto al entrenamiento, gordo. Es que la gente se había vuelto idiota estos años que no podía ver la diferencia entre los verdaderos y estas copias baratas.

Los impostores le siguieron el juego de manera torpe, lo que causó aún más risas por parte del pelinegro. Gustoso, Luffy les siguió pues, aunque quería ver a sus amigos cuanto antes, no iba a permitir que esta gente se hiciera pasar por ellos y mucho menos dejar sus nombres por los suelos.

···

Ay la diversión, solo duró lo que duró el trayecto hasta el lugar donde se encontraban los impostores. Luffy creyó que serían unos estúpidos que se hacían pasar por los verdaderos para conseguir que algunos piratas no les atacaran, cuan equivocado estaba.

Estaban reclutando piratas para que navegaran junto a los "mugiwaras" y hacerse más fuertes. El moreno pensó que tan solo habrían cuatro gatos pero de nuevo se volvió a equivocar, habían cientos o miles de piratas que habían sido engañados por esos tipos. Estaban celebrando el pertenecer a la banda de… un Luffy gordo. Pero sin duda, lo peor era que, los ahora vendados impostores sonreían victoriosos al ver todas las personas aglomeradas en aquella explanada.

Luffy sentía algo de lastima por lo ingenuos que habían sido esas personas, pero ahora tenía que averiguar para qué los habían traído hasta aquí… Hasta que por fin se dio cuenta, era por él. Se suponía que no debía causar problemas y salir hacia el Nuevo Mundo sin ningún inconveniente, y ahora estaba en el centro del meollo. Por Oda, si Nami se entera sería su final.

Los falsos Sanji y Zoro empezaron a sospechar del aspecto de Luffy y dijeron que debían llevarlo ante su capitán cuanto antes. Eso alegro al moreno, pero cuando llegó a donde se encontraba aquel hombre obeso, el cual estaba rodeado de intentos fallidos de sus nakamas, hizo que le hirviera la sangre. Ese falso Luffy se creía una especie de ser todopoderoso por tener a tantos subordinados, le recordaba a un ternyuubito. Le recordaba a esos bastardos que compran personas, los que intentaron comprar a Keimi, los que esclavizaron a Hancock y a sus hermanas… Se iban a arrepentir por todo lo que habían hecho, empezando por él.

Entonces Luffy se vio frente a su imitador, se había enfadado tanto que no se dio cuenta cuando le subieron hasta donde estaba aquel tipo. Ni siquiera escucho la charla que le espetó por haberlo humillado antes.

-¡Para empezar te mostraré lo terrorífico que puedo llegar a ser! ¡Para que sirva de lección de lo que os haré si alguien osa contradecirme!- Gritó el gordo para que se le escuchara en todo el lugar.

Pero todo dio un giro cuando Luffy divisó a una tropa de marines rodeándolos y apuntándolos con rifles, que si bien no eran ningún problema sí que eran una pequeña molestia.

Pero había algo que le preocupaba aún más… Quizás podía salir bien parado si Nami se enteraba que piratas le perseguían, pero si se enteraba de que también habían marines tras él, no tendría ninguna oportunidad de sobrevivir, era como si le estuviera pegando telepáticamente ya.

-¿C-como me han descubierto?- Dijo Luffy sacudiendo la cabeza para tranquilizarse.

-¿De qué demonios estás hablando?- Cuestionó el falso Sanji temblando de miedo.

-¡Capitán, estamos rodeados!- Informó uno de ellos por si alguien no se había enterado aún.

-¡No seas idiota! Es para eso que estado reclutando nakamas- Dijo el gordo fingiendo que no tenía miedo. -Solo observa, ¡Caribou, usa a ese marine como escudo!- Luffy siguió la mirada de ese tipo y vio como un hombre de aspecto poco agraciado sostenía por el cuello a un marine que había estado espiando la reunión y luego lo arrojaba contra una pared.

-Usar a un marine… cobarde- Murmuró Luffy apretando los puños.

-¿Qué dijiste jefe?- Preguntó el sujeto de la sonrisa siniestra.

-¡Te digo que lo uses de escudo, idiota!- El ambiente comenzó a ser pesado pero gracias al alboroto nadie lo notó.

-Usarlo eh…- Y el ser, ahora conocido como Caribou, se fue acercando peligrosamente al marine.

Cuando el tipo llamado Caribou comenzó a retorcer la lanza que el marine tenía clavada, Luffy supo que las intenciones que tenía para con el marine no eran precisamente de usarlo de escudo. El moreno sabía lo que iba a pasar… Y no iba a permitir que algo así sucediera con él delante.

Segundos después, el marine ya no se encontraba ahí, tampoco Luffy, solo estaba Caribou en el suelo debido a una ráfaga de aire. Los marines suspiraron aliviados sin tener tiempo para pararse a pensar en lo que había sucedido, por otra parte, los piratas habían quedado petrificados ante lo visto, no había ninguna razón lógica para lo ocurrido.

Luffy apareció cogiendo de nuevo su mochila y contempló como todo estaba en completo silencio hasta que…

-¡Concentraos soldados! ¡Debemos capturar a los piratas!- Gritó el capitán de la tropa de los marines ganándose un por parte de los soldados que comenzaban a correr hacia los piratas.

-¡Jajajaja!- Se rio un pirata. -¡¿Es que no ven que nuestro capitán es Mugiwara no Luffy?! ¡Acaben con ellos!- Dijeron varios piratas dando paso a una batalla campal entre piratas y marines.

A pesar de que el falso Luffy ordenaba retirarse, la lucha siguió su curso, el sonido de las espadas era tan repetitivo que inundo el lugar tanto como los gritos de dolor y los disparos. Los cuerpos caían con rapidez, la sangre comenzaba a correr e incluso habían extremidades cercenadas por el suelo. Ambos bandos iban con todo lo que tenían, algunos rescataban a sus compañeros para ponerlos a salvo y continuar con la lucha, otros al menos se detenían a aplicar primeros auxilios, intentando salvar en vano una vida que ya había sido arrebatada.

Luffy sabía que no debía meterse si quería partir sin molestias, pero no pudo, durante el año con Goku aprendió a valorar cada vida como un pequeño tesoro y no podía, no quería seguir viendo cómo se arrebataban vidas sin ninguna razón. Dejó su mochila a un lado y saltó de la plataforma para aterrizar en medio de la batalla creando un cráter, para después dejar salir una gran ola de Haoshoku Haki que dejó el terreno cubierto por cuerpos desmayados y con los ojos en blanco. Los piratas y marines que se habían quedado en la retaguardia, contemplaron con horror como un hombre con una capa blanca con puntos marrones permanecía con una rodilla hincada en el suelo y se ponía lentamente la capucha cubriéndose la cara con la sombra de ésta.

-¿Qu-qué demonios…- Se escuchó una voz que Luffy reconoció vagamente, era un hombre parecido a un luchador de sumo que, aunque venía con unos pacifistas, tenía la cara pálida del miedo que le había causado la demostración de Luffy. El moreno oyó cómo uno de los pacifistas decía que le habían reconocido, a lo que Sentomaru alcanzó a decirles que debían capturarle.

La sorpresa se reflejó en la cara de Sentomaru cuando uno de los pacifistas arremetió contra el hombre que se encontraba de pie en medio de los cuerpos inconscientes de marines y piratas. El pacifista atacó y segundos después tenía la cabeza estampada contra el suelo completamente derrotado.

Ni marines ni piratas sabían quién era aquel hombre de la capa, tan solo lo sabía Sentomaru y no podía articular palabra.

-No te muevas- Dijo Luffy a la vez que saltaba a la plataforma donde se encontraban los falsos mugiwaras, los noqueó con Haoshoku Haki y uno a uno los lanzó frente a Sentomaru. -Ahí tienes a los causantes de este conflicto, llévatelos. Yo me marcho que no estoy de humor para pelear, debo poner rumbo al Nuevo Mundo- Dijo tranquilo al ver que los piratas comenzaban a huir y los marines se replegaban detrás de Sentomaru.

-Ni lo sueñes. Tranquilo, no zarparás- Dijo recuperando la confianza al haber sido informado de que los buques de guerra se acercaban al archipiélago.

-¿Sabes qué?- El humor de Luffy volvió a ser el risueño en cuanto se quitó la capucha. -Haz lo que quieras, yo me voy que me están esperando shishishi- Habló Luffy que había sentido a Sanji y a Zoro no muy lejos, y que acto seguido desapareció sin dejar rastro.

-¡Maldita sea, a todas las unidades, que no dejen salir a Mugiwara no Luffy de la isla!-

···

-Shishishi, ¿qué tal han estado chicos?- Saludó Luffy un poco nervioso mientras se reía, Zoro y Sanji se dieron la vuelta al reconocer la voz.

-¡Luffy! ¿Pero qué…-

-Ahora no tenemos tiempo, será mejor que corramos- Señaló a un grupo de marines que corrían hacia ellos y los tres comenzaron a correr en dirección contraria.

-¿Enserio Luffy?- Preguntó Zoro con una gota de sudor bajándole por la sien.

-¿Tan pronto?- Inquirió Sanji de la misma manera.

-Oi, que esta vez no ha sido mi culpa… Bueno, no del todo- Rio el moreno provocando que sus nakamas esbozaran una sonrisa nostálgica que, aunque no lo dirán nunca, habían echado de menos al cabeza hueca de su capitán.

-Luffy, ya están todos en el barco. Y por cierto, eres el número 9- Comentó Zoro.

-¡Que dejes de enumerarnos!- Gritó Sanji. -Y Luffy… ¿Luffy?- Llamó al capitán pues se había quedado de pie mirando hacia una pequeña elevación del terreno.

-Rayleigh…- Dijo para sus adentros con su clásica sonrisa mientras recordaba los buenos y malos momentos con el que, para Luffy, era lo más parecido a una figura paterna en la vida del pelinegro. Los marines que le perseguían, miraron en la dirección en la que lo hacía Luffy y nuevamente comenzaron a sudar frío.

-No puede ser-

-¡Es él!-

-¡Es el Rey oscuro Rayleigh!- Gritaron todos al unísono.

El susodicho solo sonrió y dirigió su mirada hacia su alumno, le sorprendió en cantidad la apariencia de Luffy pues no era normal que en solo 6 meses alguien cambiará de esa forma tan radical. Y aunque le picaba la curiosidad, decidió dejarlo para otro momento, Luffy tenía que emprender su viaje.

-Ahora veo que me preocupe por nada… y no cabe duda de que ahora eres muy fuerte- Dijo Rayleigh con mucho orgullo en sus palabras. "Incluso mucho más de lo que yo pude enseñarte. No sé cómo has hecho para realizar semejante avance, pero no podría estar más contento, haz honor a ese apellido que llevas…" Pensó todavía sorprendido por el cambio de Luffy.

-¡SÍ!- Contestó el pelinegro.

-Ahora date prisa y reúnete con tus nakamas- Le dijo mientras Luffy le regalaba una sonrisa decidida.

-¡Rayleigh, gracias por todo lo que has hecho por mí! ¡Lo lograré!- Proclamó Luffy lleno de convicción.

-Tú no sueles comportarte así, vete de una vez- Respondió divertido el hombre de cabellos plateados. -¡Llega a la cima!- Exclamó con fuerza.

···

Mientras tanto en algún lugar por encima de las nubes…

-Con que ese es el famoso Luffy eh- Dijo Demu satisfecho de que Goku no se hubiera equivocado a la hora de traer a ese chico a un lugar sagrado como el Palacio de Kamisama.

-Te dije que era una gran persona Jajajaja- Rio Goku orgulloso de su amigo.

-Supongo que lo volverás a ver ¿no es así?- Cuestionó curioso mientras se alejaba del límite de la plataforma donde estaban viendo a Luffy.

-Cuando el momento llegué, nos volveremos a ver- Era raro, no hacía ni un día de la partida de Luffy y ya lo echaba de menos. Sin duda ese chico tenía ese don de que una vez lo conocías, te caía estupendamente bien y no podías evitar volverte su amigo.

-¿Crees que Popo haya hecho más comida?- Preguntó Goku esperanzado, que si antes ya le gustaba comer, haber pasado tiempo con una "mala" influencia como Luffy, lo había empeorado.

-No vas a cambiar, ¿verdad?- Goku negó y ambos rieron mientras iban en busca de Popo.

Volviendo al archipiélago…

-Rayleigh, muchas gracias por haber cuidado de este idiota- Se despidió y agradeció Zoro de corazón.

-Oi- Se quejó Luffy mientras con el reverso de la mano golpeaba el aire.

-¡Rayleigh, la próxima vez que nos volvamos a ver será como el nuevo Rey de los piratas! ¡No os defraudaré, adiós!- Gritó con un puño levantado y con una gran sonrisa, luego, echó a correr en dirección de sus nakamas.

El Rey oscuro, un hombre que había disfrutado de todo lo que esta vida puede ofrecer, tanto lo bueno como lo malo… Bueno, casi todo.

Rayleigh nunca tuvo un romance que mereciera ser recordado, lo cual le privó de tener una familia, su vida y su familia siempre fueron piratas. Por eso Luffy le hizo uno de los regalos más importantes de su vida, el sentimiento de ser padre. Para él, Luffy no fue solo un amigo al que ofreció ayuda en un momento complicado, ni un alumno al que se le enseña cómo pelear, Luffy fue mucho más, fue un hijo para él. Era consciente de que solo habían pasado un año y medio juntos pero todo lo que habían vivido, hablado, compartido y confiado el uno en el otro le hacían verlo como el hijo que nunca tuvo.

Y al verlo marchar no pudo contener un par de lágrimas, olvidando por completo cómo le veía el mundo y siendo la persona que siempre fue. En ese momento ya no era el temido Rey oscuro, era tan solo Silvers Rayleigh, un hombre como el que más.

No hacía falta que Luffy se lo dijera, él sabía perfectamente que lo lograría, sin ningún atisbo de duda. Y unos simples marines no iban a molestar a su pupilo.

···

El trío monstruoso seguía corriendo hasta que…

-Qué persistentes- Se quejó Zoro al verse cortados por otro grupo de marines.

-No queda otra- Resopló Sanji que se disponía a abrirse paso.

Pero para sorpresa de Sanji y Luffy, y fastidio de Zoro, vieron como los marines caían de rodillas mientras comenzaban a pedir perdón por haber nacido y haberles cortado el paso.

-Esto no me trae buenos recuerdos…- Murmuró Luffy al ver a los fantasmas que se paseaban de aquí para allá entre los marines.

-Ya sabía yo que erais vosotros los causantes de todo este alboroto- Dijo una mujer que levitaba en el aire y que enseguida reconocieron.

-¡La preciosa chica de Thriller Bark!- Gritaba Sanji a la vez que se acercaba a la chica, meneando su cuerpo cual serpiente.

-¿Aun sigues aquí?- Preguntó Zoro retóricamente mientras hacía una mueca de fastidio.

-¡¿Qué maneras son esas de hablarle a persona que te ha traído a la isla?!- Gritó ofuscada. -Deberías ser más agradecido…- Iba a continuar regañando al espadachín, pero tuvo que parar al notar cómo el rubio la olisqueaba y repetía Una mujer de verdad una y otra vez. -¡Pues claro que soy una mujer de verdad! ¡¿Qué clase de pervertido eres?!- Exclamó pero enseguida se calmó para advertirles de algo. -Da igual. Deben apurarse, hay unos cuantos buques de guerra aproximándose a la isla- Esa información alertó al capitán y al segundo al mando, sin embargo Sanji…

-Esto es extraño… No puedo moverme de aquí- Habló Sanji con sus fosas nasales más grandes de lo normal que le daban la apariencia de un cerdo, y eso sin fijarse en sus cejas…

-¿Qué demonios estás haciendo?- Preguntó Perona alarmada.

-¡Las mujeres de verdad son lo mejor!- Gritó Sanji asustando de verdad a la pobre chica.

Al rato Sanji yacía en el suelo mientras pedía disculpas por haber sido tan pervertido y que no lo volvería a hacer, aunque todos sabemos que lo volverá a hacer.

-¿Qué es eso?- Cuestionó Luffy al ver una especie de pájaro gigante ir hacia ellos.

Perona al escuchar la voz de Luffy, le miró. Ya le había visto en el lapso de tiempo de los 2 años, pero no pudo evitar sonrojarse ante la nueva apariencia que tenía el moreno. No podía dejar de mirar y preguntarse cómo había obtenido un cuerpo tan… así, y eso que solo se le veía lo que dejaba ver su camisa abierta ya que esta vez vestía unos pantalones largos y una capa que según ella, tenía pinta de ser de mujer.

-¡Mu-Mugiwara!- No pudo evitar soltar un pequeño grito muy sonrojada.

-Sí, ¿qué pasa?- Preguntó Luffy confundido por el repentino grito. Perona iba a contestar pero una voz que venía del pájaro de antes les llamó la atención.

-¡Por fin los encuentro!- Gritó una voz muy conocida por Luffy.

···

Una vez montaron en aquel pájaro, que era amigo de Chopper, se despidieron de Perona y se dirigieron al barco.

-¡Heeeey!- Gritó Luffy cuando vio su barco. -¡Chicos!- Saludó alzando las dos manos, para acto seguido quitarse el abrigo, doblarlo y guardarlo en la mochila.

-¡Los traje!- Exclamó Chopper desde el hombro de un sonriente Zoro.

-Luffy, Zoro, Sanji!- Saludó Usopp de manera efusiva.

-¡Minna!- Nami sacudía una mano por encima de ella dándoles la bienvenida.

Robin sonreía amablemente con los ojos cerrados.

-¡Luffy-san, cuánto le he echado de menos!- Dijo Brook con lágrimas que salían de sus ¿ojos?

Según se iban acercando al barco, más efusivos se hacían los saludos. Menos por Sanji que tuvo una tremenda hemorragia nasal al ver los cuerpos tan desarrollado de Nami y Robin. El único que se alarmó por esto fue Chopper que gritaba al ver como su nakama salía despedido por la potencia del chorro de sangre. Usopp, al ver caer al cocinero al agua, se lanzó en su rescate mientras los demás aterrizaban en la cubierta del Sunny.

-Luffy, zarparemos en cuanto tú… ¡Luffy!- Nami se sorprendió en exceso al ver a su capitán caminar hacia ellos con su típica sonrisa.

-¿Qué ocurre Nami?- Preguntó Luffy igual de confundido que cuando la chica del pelo rosa le gritó.

-¿Cómo… es decir, tú…- La pelinaranja intentaba completar una frase pero sus nervios y el calor en sus mejillas estaban a punto de hacer decir algo como ¡Luffy, casémonos!, y estaba segura que si decía algo más, sería eso. Robin también se sonrojó pero pudo ocultarlo mucho mejor que la navegante, ninguna de las dos se creía el cambio que había pegado Luffy y se avergonzaron al pensar en ciertas cosas…

Sin duda alguna, esos dos años les vinieron muy bien a todos, sobre todo al capitán.


Hooola a todos, he vuelto con un capítulo más de esta apasionante historia, espero que la estéis disfrutando.

Robin, Nami, Reiju y Hancock son las mujeres que estarán en el harem de Luffy, aunque puede que añada alguna más, aun no lo sé (sigo aceptando sugerencias).

Sin más que decir, me despido con enorme abrazo psicológico para la gente que esté leyendo este fic, hasta pronto.