Hola ^_^
Aquí estoy, nuevamente con la intención de dejarles el segundo capítulo de este fic.
Agradezco a todas esas personitas que comentaron y agregaron en favoritos a esta historia, kya los quiero :3
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CAPÍTULO 2
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Sangre.
Rasguños.
Llanto.
Miraba a su alrededor y todo era sangre. Las paredes estaban manchadas de sangre, y por la ventana se veía un atardecer totalmente rojo. El ambiente rojizo la hizo caminar en busca del lugar de donde provenía aquella sangre. Caminó por el pasillo que conectaba su nueva casa con la salida, viendo el rastro de sangre que se esparcía en manchas, por el piso, y que la guiaba al exterior, donde una mujer, de aspecto delicado, estaba de cuclillas, en el suelo, con un charco de sangre bajo sus piernas.
Se acercó a ella para brindarle ayuda, su instinto generoso se lo pedía. Pero la chica no parecía ni siquiera notarla pese a haberla llamado tres veces. Un olor pestilente la hizo incomodarse unos instantes. Al ver con más detenimiento y cercanía el charco de sangre, notó algo que la hizo retroceder, automáticamente. Un pedazo de carne putrefacta, yacía en el suelo. Entró en shock y cuando miró nuevamente a la mujer, notó como se incorporaba. El viento rebelde de aquella tarde mecía su cabello dejándole ver su rostro. Era ella misma.
Se alejó varios metros, como si hubiera visto un fantasma.
Un dolor punzante se instauró en su vientre como aguja venenosa. Al ver abajo, sintió que un líquido salía de sus piernas, era sangre, su sangre. Bajando su mirada notó que el líquido rojo se deslizaba por sus rodillas. Entonces miró enfrente de ella y observó como la imagen de ella misma apareció, nuevamente, entre las sombras de la noche que empezaba a instaurarse en el ambiente.
¿A dónde vas? ─ preguntó. El cuerpo de su reflejo se empezó a hacer ceniza ignorando su pregunta en su totalidad.
Con un gesto de mano su propia imagen se deshizo en la oscuridad.
¿Qué estaba pasando?
No pudo ni formularlo cuando sintió como un pedazo de carne se desprendió de su interior. Al notarlo, vio aquella existencia que tanto había estado esperando, salir. Su hijo totalmente desarrollado como un muñeco caía de su cuerpo.
Entró en pánico.
El dolor la atravesaba.
Las lágrimas empezaban a escurrir por sus mejillas.
Ella lo había deseado con tanta emoción desde el momento que supo que estaba en su vientre.
Los sonidos de burla a su alrededor se hicieron más frecuentes a medida que buscaba ayuda. La imagen del bebé yaciendo en el suelo moviendo sus piernitas la hizo pensar que aún lo salvaría. Pero no había nadie alrededor, solo esas risas y esas voces que le repetían que era débil.
Despertó.
Era un sueño.
Miró el lugar para darse cuenta que las sombras estaban por todos lados, pese a haber despertado. Una cargaba un bebé en sus brazos sin delicadeza alguna, parecía quererlo alejar de su lado. No dejaría que se lo llevasen. Lo recuperaría. Caminó frente a aquella sombra mientras veía una sonrisa desquiciada salir de él. Tenía un arma que apuntaba al cuello de su hijo. Le hizo frente, lo golpeó, pero al ver sus manos, ya no tenía a su bebé. La otra sombra que ingresó a la habitación, la tenía. Caminó hasta ella y la golpeó para que le devolviese. Ella no era débil, nunca más lo sería.
Cuando por fin sintió a su bebé en sus brazos un dolor punzante en el brazo la hizo soltarlo. Al mirar abajo notó que su bebé se hacía cenizas, ya no estaba ahí.
Poco a poco sus ojos se cerraron. Lo último que escuchó fue:
La crisis de la paciente ha sido controlada.
…
Caminaba presurosa por los pasillos de aquel psiquiátrico. Era un día bastante soleado para su gusto, pero había venido con un firme propósito y lo cumpliría, deseaba con todo su corazón que le permitieran verla. Mientras avanzaba sobre la loza blanca que cubría el piso del lugar, muchos pensamientos venían a su cabeza. El examen de aquella tarde y la exposición al terminarlo, era una de las principales constantes que se repetían una y otra vez en su mente, si no llegaba tiempo no habría otra oportunidad.
Miró a uno de los enfermeros que caminaba con algunas charolas de comida y se acercó a preguntar dónde podría encontrar la habitación de una paciente con las características de su hermana. El chico – al parecer de sus edad – la quedó mirando turulato largo rato mientras no despegaba sus ojos de la forma en que estaba vestida. Se había vestido así solo por la exposición y justo ahora empezaba a notar lo incomoda de su vestimenta.
El chico, luego de un escrutinio en el que la hizo sentir totalmente abochornada, le dijo que caminara por aquel pasadizo y tomara el ascensor al segundo piso. El director del hospital estaba en su oficina, la tercera puerta del lado derecho.
Luego de un gracias, la castaña se alisó la falda roja que llevaba, porque a cada movimiento que daba sentía, que se iba más a arriba y eso, desde que ingresó, la tenía bastante incomoda. La blusa, blanca, tuvo el mismo fin y se encargó de cerrar inclusive el botón cerca del cuello. La molestia de haber heredado aquellos "atributos" por su sangre Hyuga la hacían sentir, tan incómoda, como segura. Los hombres eran presas rápidas de sus encantos no pretendidos. Hanabi, era una fem fatal en el campo del amor. Casi todos los hombres con los que había estado eran fieles testigos de las muchas cosas que era capaz de hacer.
Dejando sus pensamientos a un lado y ya en el segundo piso caminó por el pasadizo para detenerse frente a un grande letrero del área administrativa en una de las paredes, contabilizó las puertas y al acercarse. Notó una pequeña placa donde estaba la palabra "ADMINISTRACIÓN" y más abajo en letras aún más pequeñas estaba el nombre de Naruto Uzumaki.
Tocó unas 3 veces antes de que un hombre de aspecto bastante apuesto le abriera. Hanabi le sonrío coqueta mientras el hombre la hacía pasar. Sin quererlo, o queriéndolo bien desabotonó un par de botones a su blusa. ¡Por Dios! El medico era guapísimo.
─ Buenas tardes, señorita ─ habló, el hombre dirigiéndole un leve escrutinio. Hanabi se apresuró a contestar su saludo.
─ Demasiado, buenas ─ convino solo para ver su reacción. El hombre se sonrojó un poco mientras ella se erguía levemente de la silla firme y derecha. Su genética delantera daba directamente a la mirada del rubio.
─ ¿Busca a alguien? ─ preguntó, el hombre. La pequeña notó cierto tono de incomodidad que la hizo sonreír.
Estaba cayendo.
Alejó los pensamientos de su mente cuando a su mente vino el rostro de su hermana. Estaba coqueteándole a su médico mientras ella probablemente estaba aislada del mundo. A su mente, llegó la imagen de una muchacha que la cuidaba en todo momento, que era su modelo a seguir. Cuanto no la extrañaba…
─ Sí, ─ se apresuró a decir. ─ Es una paciente, nueva. La han trasladado hace solo dos días.
El rubio la miró con cierto interés, parecía que sabía a quién se refería.
─ Creo que usted habla de la paciente de la C-23. Outsusuki, Hinata. ─ Al oír el primer apellido, algo dentro de ella se rompió. Ahí estaba, de nuevo, ese apellido que tanto detestaba. Con las manos hechos puños, asintió con cierto recelo. No era lugar ni momento para que la sangre le hirviera como siempre lo hacía en cada reunión familiar.
─ Es ella─ contestó al cabo de unos minutos ─ Deseo verla, es mi hermana.
Los ojos azules de aquel médico, la miraron con algo de pena.
─ Se parecen bastante ─ añadió.
Hanabi le enseñó una sonrisa que nada tenía que ver con el coqueteo. Quizá otro día y en otras circunstancias, haría caer a aquel rubio que no se notaba tan mayor. Su mente de chica de 20 años, solo quería y experimentar al máximo una vida, que se le había sido negado a su hermana mayor. Ella siempre debía mantenerse fuerte y fría frente al mundo que la rodeaba.
─ Lléveme con ella─ pidió, la castaña. El hombre, se paró de su asiento y dudó unos segundos antes de hablarle.
─ No sé, si sea buen momento. La paciente tuvo una crisis en la mañana. La hemos sedado y no tengo conocimiento de si ya ha despertado.
Hanabi, le restó importancia, al asunto anterior.
─ No importa ─ expresó. Luego, comentó una justificación al menos razonable ─ Vine manejando una hora desde mi universidad que queda bastante lejos solo para verla. Por favor, haga las cosas fáciles.
El hombre sonrío ante su muestra de valentía. Sus ojos azules la miraron con algo de diversión.
─ Está bien ─ comunicó. Hanabi ya había maquinado una y otra forma de saltarse protocolos para llegar donde Hinata. ─ La llevaré, pero esto quedará solo entre los dos. ─ añadió en tono de complicidad.
La castaña le sonrió dulcemente mientras pensaba que hasta el médico estaba algo zafado de su cabeza. Él era el dueño del lugar y pese a eso, parecía un crío haciendo una travesura, de la que, además, ella era participe.
Caminó detrás suyo mientras ambos se dirigían a la habitación. Al llegar, el medico encajo una llave en la puerta y la abrió con cuidado.
La imagen de su hermana, en una cama, casi inconsciente, fue lo primero que vino a sus ojos. No era la primera vez que la veía en ese estado, pero aunque no era la primera, no dejaba de ser doloroso.
Hanabi se acercó con cautela mientras el medico esperaba en la puerta. Al llegar la abrazó como siempre hacía. Solo esperaba que la reconociera.
Sintió su cuerpo removerse por la calidez que ella le transmitía. Al poco tiempo su mano alcanzó la suya y Hinata giró sus vistas a ella levantando la cabeza. Sabía que su hermana no reconocía a nadie de su familia, pero con ella era diferente. Era la única, al parecer, en su mente que reconocía, pese a no hablar mucho cuando iba a visitarla.
─ Usted la quiere mucho ¿No es así? ─ preguntó el medico rubio mientras ella jugaba con los mechones de su hermana.
─ Sí, desde pequeña. Siempre ha sido mi modelo a seguir.
─ La paciente está muy dañada emocionalmente por lo que pude ver en su expediente ─ murmuró el medico con algo de preocupación en su voz. La castaña afirmó, sabiendo que muchas de las cosas que decía aquel expediente estaban maquilladas en beneficio de otras personas.
─ Usted podría ayudarme ─ dijo el hombre. ─ La verdad es que solo hay un hecho transcendental en esta historia, pero hay muchas cosas que no encajan. Su ayuda sería de utilidad para que el caso de su hermana mejore.─ Naruto la miró con algo de cautela como si ella fuera a hacer algo.
Ella, que nada podía hacer en la vida. A final de cuentas, su voz no era escuchada.
─ No, no tengo nada que decirle ─ se apresuró a comunicar. ─ Todo lo que está en el expediente es la única verdad de mi hermana. ─ El rubio, se limitó a asentir mientras se recargaba en las paredes esponjosas del lugar.
No era la única verdad, pero él, no sabía nada más de lo que había en papeles.
Antes de que el galeno emitiera palabra alguna desde su posición. Un ruido cortó el ambiente.
─ Hana- Hana- ─ escuchó la dulce voz de su hermana. Hanabi sintió alegría en su interior al reconocerla. Ese era el nombre que su hermana le decía cuando estaban juntas.
─ Mi Hinata ─ expresó buscando el juguete que ella misma le había regalado años antes. Encontrándolo al costado de la cama. Hinata estaba demasiado débil, lo notaba por su mirada más perdida de lo normal. Seguramente, el efecto de los sedantes recién estaba desapareciendo de su organismo. Cuando tuvo al muñeco en sus manos le dio a su hermana para que juegue con él.
─ Mi Shagy ─ dijo la peli azul totalmente emocionada al tener al bebé en sus brazos. Hanabi la miró enternecida.
─ ¿Lo has cuidado bien? ─ preguntó la castaña con alegría al ver contenta a su hermana.
Hinata afirmó.
─ Ya le di de comer también ─ añadió con mirada más cargada de energía.
─ Que bueno, Hina. Eres una muy buena mamá ─ halagó mirando el sonrojo de mejillas de la ojiperla.
Luego de una charla en la que jugó con Hinata y el bebé de juguete, se despidió de ella. Añadiendo, al final, que pronto vendría nuevamente a visitarla. Y que cuidara a su pequeño.
Su hermana la miró con una sonrisa, mientras ella y el médico, salían de la habitación.
Cuando llegaron a la oficina, el rubio con pinta de modelo, le hizo un cuestionario que la hastió por un rato. Mirando el reloj en sus manos, alegó que estaba ocupada para evitar las preguntas capciosas que el sujeto le lanzaba. Cuando se paró para irse, añadió un "gusto en conocerte, Naruto". Luego, la chica poco tímida que llevaba dentro, hizo que desviara sus labios al momento del saludo dándole un beso en la comisura de la boca que lo dejó turulato unos segundos, mientras ella salía con una sonrisa autosuficiente en el rostro. Esperaba que con eso, no quisiera seguir hablando con ella, después de aquel momento incomodo que de seguro se formaba en la cabeza del médico. Aunque algo en su interior quisiera atraparlo en sus redes.
Al llegar a estacionamiento, notó que en realidad tenía una hora adicional al tiempo de llegada a la universidad. Las lágrimas consecuentes, que jamás se mostrarían en su rostro, vinieron acompañadas del rostro de su hermana y el estado en que se encontraba, como punzante dolor que nació desde el fondo de sus entrañas. Tomó el volante del auto y lo aparcó en una esquina. Los fantasmas que a veces la atormentaban, aparecieron rápidamente cuando sintió la soledad que la rodeaba. Vida de fantasía, era un buen concepto para describir su sentir. Cogiendo el polvo, que siempre traía en el bolsillo, lo aspiró una vez. La sensación de sentir que tenía el control, volvió como ráfaga fuerte, que le hizo experimentar una sacudida. Mientras viajaba a lo surreal, todos esos demonios que envolvían su llanto, desaparecieron de su cabeza.
…
Se tocó los labios en un afán de encajar lo que había pasado ¿Esa chiquilla lo había besado? O ¿Había sido un accidente? ¡¿Qué realmente estaba pasando?! Él no era un crío para andarse con ese tipo de juegos en el que ella, de seguro, estaba imaginandose, "pero bien proporcionada que estaba", decía su pervertido inconsciente, a la vez que le gritaba, la palabra "aventura" con fuerza. Él no era ese tipo de hombre, pero después de la relación desastrosa con su novia anterior, no era mala opción. Sacudió la cabeza tratando de olvidar aquel momento. No estaba para esos juegos, dada las circunstancias. Luego, cerró la carpeta con el caso de la hermana de aquella imprudente muchachita y se paró de su asiento para ir a la máquina de café a prepararse un poco de aquella bebida para que lo ayudara a calmarse.
Cuando tuvo un vaso en sus manos, lo bebió rápidamente y dejó de darle vueltas al acontecimiento anterior. Había cosas más importantes en que pensar. Aquella mañana, había venido con el firme propósito de averiguar más sobre el manejo del centro psiquiátrico, pero, pese a pedir más información, se le fue negada. Al parecer, algunas fallas en el sistema informático que sustentaba al hospital y un ingeniero incompetente de apellido "Román" eran los causantes de la perdida de valiosa información sobre años anteriores de clínica. Ni siquiera había *backups para restaurar aquella información, le había dicho el nuevo jefe de cómputo.
Anotando otra vez en su libreta los pendientes y preparativos para las nuevas habitaciones que se inaugurarían en los próximos días; llamó nuevamente a su mejor amigo que, extrañamente, contesto con el primer timbrado.
─ ¿Qué quieres Usuratonkachi? ─ preguntó, Sasuke, del otro lado. Había cierto fastidio en su voz, que a Naruto, lo hizo sonreír rápidamente.
─ Solo quería saludar a mi estimado teme ─ dijo sonando levemente ofendido. La verdad solo quería alguien con quien hablar en esos instantes. Pese a ser siempre tan social con el resto del mundo, en esos momentos, Naruto no se sentía demasiado animado como de costumbre. Las obligaciones que conllevaba el centro psiquiátrico, eran demasiado absorbentes.
─ Bien. ─ escuchó decir seco a Sasuke.
─ No lo pareces ─ bromeó. ─ ¿Secuelas de ese "desliz"? ¿Tal vez? ─ preguntó en tono divertido. Sabía muy bien que Sasuke era demasiado frío y calculador para andar teniendo deslices. Solo quería una confesión del moreno.
Algo afligido, el Uchiha, le contestó de inmediato.
─ Hoy la vi abrazada a otro hombre en la universidad.
Naruto, quien había permanecido en una posición comoda y perezosa, se acomodo en la silla mientras le restaba importancia a las palabras de Sasuke.
─ ¿Y eso que tiene? ─ preguntó con más ánimos de los que había empezado la llamada.
─ Son novios oí decir a una de las alumnas que lleva mi curso.
Auch. Dijo el inconsciente de Naruto. Que Sasuke hablara de esa forma, solo significa que aquella chica era algo más que un desliz. Con el instinto protector que sentía por su amigo, preguntó el nombre de la chica a la que se refería. Cuando lo escuchó, supo de inmediato, que su mejor amigo estaba cayendo en una trampa de la que él sabía, pero no se lo había comentado.
─ Karin.
Su prima, la vanidosa y estresante a veces, consentida de la familia Uzumaqui. No era solo un decir lo estresante. Realmente lo era, y para buen colmo de males vivía en casa de sus padres. Con un suspiro que vino desde el fondo de su ser, trató de calmar a su mejor amigo. Pese a estar peor anímicamente, que él.
─ Karin, está enamorada de ti, teme ─ habló con voz pausada. El silencio consecuente en la línea de llamada confirmó el shock como efecto de sus palabras en Sasuke.
─ ¿En serio? ─ preguntó con voz soqueada el Uchiha.
─ Lastimosamente vivía en la casa de los viejos, recuérdalo. Un día invitó a mi ex y bueno las escuché hablar y sobre el tipo que le gustaba a mi prima que a final de la conversación resultaste siendo tú
Naruto se mordió los labios luego de aquella confesión. De seguro Sasuke estaba frio muy frio. Cuanto no gustaría de verle la cara en esos instantes.
─ Ya no importa ─ habló el Uchiha. ─ La mandé a volar la mañana de hoy.
Como siempre Sasuke era un idiota con las mujeres.
Con un suspiro Naruto trató de no mandar a volar también a Sasuke. Conocía a la chica en cuestión. Es más, años atrás, el mismo había estado enamorado de ella aunque más que amor haya sido una ilusión pasajera. Sakura era también su amiga y paciente aunque eso Sasuke no lo sabía.
─ Deberías hablar con ella, teme. Hubieras visto tu cara de idiota feliz, las últimas semanas ─ bromeó dándole en el clavo a su mejor amigo.
─ Dejémoslo ahí ─ respondió Sasuke. Luego, añadió para cambiar de conversación ─ ¿Cómo van las cosas en el centro?
─ Bien, en lo que cabe decir ─ murmuró. El problema de la información perdida no se le iba de la cabeza ─ Al parecer el jefe de computo anterior no ha hecho un buen trabajo y el servidor que tenía toda la información de la clínica se ha quemado por una sobrecarga de data. Lo peor es que no ha habido backups de información guardada. Los únicos disponibles son los de la clínica desde hace dos años. El nuevo jefe de cómputo ha llevado la placa al técnico, pero está totalmente destruida. Una parte de la culpa creo que también la tiene el viejo por no haber trabajado con servidores en la nube.
Luego de toda esa explicación se quedó callado. Él no usaba mucho aquellos términos, pero las palabras de Konohamaru habían quedado bastante grabadas en su mente.
─ Entiendo ─ emitió Sasuke. ─ No sé si sea de ayuda, pero creo que conozco a alguien que puede que te ayude.
─ ¿En serio?, teme ─ habló el rubio entusiasmado.
─ Claro o ¿se te olvida que mi querido hermano mayor es un monstro con las computadoras?
Una risita salió de los labios de Naruto. Itachi había quedado olvidado en sus pensamientos. Era un increíble ingeniero de sistemas e informática, después de todo aparte de que conocía al revés y derecho el funcionamiento de un computador. Varias veces lo había ayudado cuando era un estudiante por problemas con sus PCs. El único problema que había era la distancia.
─ ¿Crees que pueda venir? ─ preguntó, levemente, emocionado.
─ Lo voy a llamar. Espera, no seas impaciente cabrón hiperactivo ─ dijo bromeando también el Uchiha.
Pasado unos instantes, Sasuke volvió a hablar con Naruto.
─ Sí, dice que mañana mismo está allá, ahora sí, alégrate, idiota ─ sonrió el Uchiha para animar a Naruto en esos momentos. Así siempre era, podrían ser a veces polos opuestos, pero su amistad siempre se hacía presente cada vez que alguno lo necesitaba.
─ Gracias, teme bipolar ─ sonrió para luego apagar su voz. El recuerdo de aquella muchachita en busca de la paciente de la C-23 vino a su mente.
─ ¿Hay algo más? ¿No? ─ preguntó el Uchiha al escuchar su silencio.
Naruto dudo en decirle aquel misterio que rodeaba a aquella paciente por la que la curiosidad iba en aumento. Hinata, como se llamaba, ocupaba bastante espacio en su cabeza.
─ No. ─ cortó. No podía explicar esa incertidumbre y fascinación por teléfono. Quizá cuando Sasuke viniera hablara con él sobre aquel sentimiento que lo embargaba cada vez que recordaba a aquella muchacha.
─ Está bien. ─ dijo Sasuke. ─ Tengo que estudiar algunos casos de unos clientes. Incluido, el caso de aquel cliente que vive en Konoha. ─ habló haciéndole recordar lo que le había dicho un día antes, que pronto estaría en la misma ciudad que él.
Cuando colgó la llamada se sintió de mejor ánimo. El problema del servidor sería resuelto pronto. Sin quererlo, buscó en su computador el nombre de la chica de la C-23, movido por una fuerza que lo poseyó, unos instantes.
Como vio aquella misma mañana, los datos de ella seguían haciéndolo dudar. Su dedo vaciló unos instantes en la fotografía que tenía el sistema de la mujer, tan diferente a su estado actual. La abstracción de la imagen proyectada por el monitor hizo que diera click, haciéndola que la viera en mayor tamaño. Su belleza lo embelesó completamente, tanto, que no escuchó la voz femenina, totalmente conocida para mala suerte de él, que lo observaba desde atrás y que desde hacía unos instantes, estaba en su oficina.
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* Backup: Son copias de seguridad que se les hace a la información que se guarda en un sistema, para de que en caso de que se pierda, poder recuperarla.
* Data : información.
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Nota de la autora : Espero que les haya gustado el capítulo, tanto como a mi escribirlo y que me lo dejen ver en los comentarios. Dejaré algunos puntos que serán para el desarrollo de los siguientes capítulos.
1. He visto que hay muchas historias llenas de médicos y abogados. Pero nunca mencionan informáticos ni ingenieros de sistemas, pese a que el desarrollo de la tecnología es gracias a ellos y muchos profesionales más. :/. Soy estudiante de esa última carrera xD así que en esta historia, muy aparte de la historia principal, entre Naruto y Hinata, quiero que sepan que esa carrera tendrá que ver. Ya lo verán mas adelante en qué :3
2. Pienso en está como una historia un poco diferente a las típicas, osea siempre va a haber un poco de cliché pero en esta trataré de que sea lo menos posible.
3. Quiero comentarles que no vayan viendo con malos ojos a Hanabi. Ella tiene sus razones para hacer lo que hace. No es mala, solo es una chica que ha pasado por muuuuchos momentos difíciles. Quizá y mas adelante nuestro rubio favorito la ayude *-*
4. No piensen en Hinata como una chica demasiado tímida en esta historia, después de lo que le pasó, ella no es la misma.
Respondiendo a sus reviews:
narutophanter : No es una adaptación, todo este fic viene meramente de mi imaginación xD. Seguiré tu consejo aunque eso ya me lo he planteado desde que concebí la idea del fic. Gracias por el apoyo :D
lenxrin: Como dije anteriormente no será tan la llorona, aunque bueno ella es ella, así que momentos en que se quiebre tendrán que haber.
Akime Maxwell : Pues aquí está el nuevo capítulo, espero que te guste. Gracias por el apoyo :3
OchibiMar : Sí, Naruto es guapo, pero tengo las mas malsana idea de que me gusta más su papá. Minato 3 *-* xD. Naruto romperá muchos códigos cuando empiece a sentir algo más especial por sus paciente, pero solo porque esos dos queden juntos, vale la pena :D
Dragon-hime : Pues ya está aquí la continuación espero que te guste :3
uzumakii : Espero, yo también seguirte teniendo de lector/a
Gracias también a todos los lectores silenciosos a los que les agradó la idea del fic y que espero, pronto, leer sus comentarios.
Solo me queda decirles:
¡Nos vemos en el próximo capítulo!
