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CAPITULO 2 EL INICIO DE LO DESCONOCIDO
El amor es la ecuación que nunca se resuelve, ¿Cómo confiar en quien nunca se ganó la confianza? ¿Cómo recuperar lo que no se tomó? ¿Cómo recuperar algo que ni siquiera se sabía tener? A veces el amor es una ecuación sin respuesta, sin solución, en realidad el amor no se piensa, no se razona, no se resuelve, no tiene inicio ni tiene fin, no tiene reglas ni tampoco condiciones, el amor es libertad, el amor nace con pureza y nunca se va, el amor se siente o no se siente.
El amor es infinito y el sentimiento más puro que cualquier persona o ser puede dar.
A.P.S.
Helga iba camino hacia la cafetería malhumorada y es que ¿Qué porque el señor Barry no podía darle el trabajo sola? ¿Por qué demonios ese día parecía que todo le jugaba realmente mal a ella?
Un proyecto de arte para la clase de química y específicamente el señor Barry dijo que debía hacerlo con esa persona y era justo a la persona que no deseaba ver por lo menos por el resto de su vida o al menos el año escolar o quizás hasta que se fuera a la universidad.
-Helga
"Perfecto"
-¿Qué se te ofrece Arnoldo?
-Quería saber ¿A qué hora nos veríamos para…?
-No…haremos nuestra parte del trabajo por separado Arnoldo
-Pero el señor Barry dijo que…
-No me importa –Dijo Helga adelantándose para su casillero
-Helga el trabajo es en equipo no individual y…
-No me interesa Arnold siempre que hemos trabajado juntos algo sale mal porque ni tú me soportas ni yo te soporto así que ¿Por qué no hacerlo lo más fácil para ambos?
Habían llegado al casillero de la rubia por lo que Arnold aprovecho y se colocó justo frente a este cuando ella intentaba sacar un libro. -¿Vamos que te asusta Helga?
La rubia se mordió el labio inferior tratando de no verlo siguió tratando de acercarse a su casillero pero Arnold no se movió solo se colocó mejor para que esta no tuviera otra opción más que acercarse a él.
-Muévete Arnoldo
-No lo hare hasta que podamos ser dos personas civilizadas y quedar bien para hacer un trabajo que te guste o no, nos tocó hacerlo juntos –Sonrió mientras sujetaba la muñeca de la joven quien se había alejado de momento para irse, la halo hacia el – ¿O tienes miedo Pataki?
Observo que estaba realmente nerviosa se volvió a morder el labio y desvió la mirada de sus ojos, eso era una muy buena señal, ¿Cómo pudo ser tan ciego de niño? Helga era un libro abierto si sabias descifrarlo.
-No… -Susurro apenas audible la rubia mientras sentía sus piernas flaquear, el beso de esa mañana la había dejado muy a flor de piel en sus sentimientos y sabía que si Arnold insistía más…solo un poco más si se daba cuenta lo que estaba tan claro, pero no…seguía siendo el mismo denso de siempre.
Al menos eso pensaba ella. Arnold se acercó más peligrosamente a sus labios entre abiertos de la rubia -¿Segura? Entonces… -Sintió el aliento del rubio sobre su piel provocándole descargas eléctricas -¿A qué hora te veo?
Helga dejo escapar su respiración en un pequeño suspiro de resignación, algo que le ayudo fue la furia y pudo zafar su muñeca del agarre del rubio y separarse para poder tomar aire y evitar caer en ese momento a sus pies. –En mi casa a las 5
-¿No quieres que sea en…?
-Solo puedo hacer el trabajo en mi casa, lo siento y si no te gusta ya te dije la solución, así que tómalo o déjalo –Dijo la rubia exasperada interrumpiéndolo
-Bien –Dijo Arnold haciéndose a un lado para permitirla tomar lo que necesitaba de su casillero –Nos vemos entonces en la tarde –Dijo acercándose para darle un beso en la mejilla y huir antes de que esta reaccionara
Helga solo quedo en schock por un momento cuando sintió los labios cálidos de Arnold quemando su piel por su contacto, sonrió por un momento tontamente pero de inmediato la cambio para una de furia pero era demasiado tarde Arnold ya no estaba.
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Lorenzo había observado desde la mañana como Arnold había estado con Helga, sabía desde hace años que entre ellos había algo, bueno sabía perfectamente bien que Helga estuvo enamorado de él, pero hace años que ya no lo estaba, al menos eso había dicho la misma Helga y el prefirió creerle antes de desconfiar de su mejor amiga, pero Arnold, siempre lo veía y observaba que muchas veces no quitaba la mirada de la rubia, eso no le gustaba, le había hecho sufrir y el no merecía a alguien como ella, menos por haber sido tan ciego estos años, el en cambio…él podía hacerla feliz.
Lo mejor de todo este asunto era que los padres de Helga aprobaban su amistad muchas veces los adultos habían mencionado que harían una bonita pareja eso le agrado y la idea no se iba, claro que la rubia no había dicho que le gustara o estuviera enamorado de él pero sabía que no le era indiferente del todo.
Y al verla con su antiguo amor despertó algo, algo que no había sentido pese a ver que Arnold muchas veces la miraba, la observaba mientras jugaba, esperaba y aunque sabía que anhelaba nunca le importo estar con otras personas, pero ese día…ese día al verlos juntos no lo soporto y los celos surgieron de su ser.
Ahora no se irían…observo con un dolor nauseabundo como este le daba un beso en la mejilla y lo más duro…el rostro de Helga.
"Aun lo quiere…" pensó con un mal sabor en la boca antes de irse por otro pasillo contrario hacia donde el rubio había pasado.
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Helga caminaba con Alex en sus brazos, su mochila al hombro y una bolsa en su mano, tratando de llegar lo más rápido posible a su casa, casi serían las 5 y todavía debía hacer la comida para ella y para Alex, el taller de literatura había demorado esperaba que nadie hubiera llamado a casa por Alex, aunque había avisado a Bob sabía que este no iría por él bebe y menos Miriam, además seguramente ambos lo habían olvidado.
-Vaya jovencita hasta que llegas –Murmuro malhumorado Bob mirándola cuando ingreso a la casa.
-Estaba en el taller de literatura Bob, te lo dije y…
-Como sea –Tomo al bebe de los brazos de su hija -¿Qué estás haciendo? –Dijo al ver que solo lo observaba –Ve a hacer la comida, tengo hambre e imagino que el también –Dijo colocando al bebe n una pequeña cuna que estaba en la sala
Helga rodo los ojos, ¿Cómo podía ser siendo ingenua? –Voy –Dijo molesta entrando a la cocina donde vio a Miriam durmiendo en la mesa con un pequeño vaso en la mano. –Diablos Miriam
Miriam solamente ronco más fuerte antes de dejar caer el vaso vacío al suelo y acomodarse mejor sobre la mesa, Helga solo rodo los ojos y paso de largo directo a la estufa para comenzar a guisar lo que tenía en mente para Alex y para ella misma.
Las verduras de Alex ya estaban más que listas, igual que su pollo que había decidido hacerle, la sopa caliente para ella y Bob junto con las chuletas de cerdo para este último, ella opto por comer algo mas como Alex.
-Bob –Lo llamo mientras salía a la sala, pero se dio cuenta de que no estaba ahí si no en la entrada, Alex miraba hacia allá con curiosidad. –Papa
-No queremos comprar nada jovencito –Decía el hombre algo molesto porque lo hubieran interrumpido de ver el televisor
-No señor Pataki –Helga escucho aquella voz que le aceleraba el corazón sintió un vuelco mirando con horror la hora eran las cinco en punto ¿Cómo se fue tan rápido el tiempo? La respuesta era sencilla, había estado retrasada desde que salió del taller de literatura. –Yo…
-Papa, es Arnold –Dijo la rubia colocándose a un lado de su padre –Vino para hacer un trabajo conmigo
Bob miro enarcando una parte de su gran uniceja a la rubia -¿Trabajo? –Pregunto algo molesto –No quiero novios aquí Helga, ni siquiera estas en edad de tener novios
La rubia se sonrojo en sobremanera –Demonios Bob, ya te dije que vino a hacer un trabajo
-Como sea ¿Ya está la comida?
-Si Bob ya te serví –Dijo molesta y algo avergonzada
-Bien –Dijo alejándose de la entrada –Pueden hacer el dichoso trabajo en la sala –Murmuro molesto
Helga rodo los ojos pero suspiro de alivio, pensó que para esa hora Bob estaría tan ensimismado en su trabajo que no llegaría hasta las 11 de la noche pero por desgracia parecía que se había tomado un tiempo libre precisamente ese día, aun no entendía ¿Qué lo había hecho ir a comer a casa? Nunca lo hacía.
-Bien adelante Arnoldo –Dijo tomando a Alex para dirigirse a la cocina –Espérame un momento ¿Está bien?
-Claro Helga
La rubia entro a la cocina solo para ver a Bob molesto empujando y tirando a Miriam de la mesa –Maldita alcohólica
-¡Bob!
-Es la verdad niña y no me grites
-No la empujes ¿Qué no ves como esta?
-Claro que lo veo…lo he visto desde hace casi doce años –Miro a Helga con molestia
-¿Qué? ¿Yo soy la culpable?
-Puede que si
Helga sintió una punzada en el corazón pero la ignoro, debía ser diferente por Alex, la necesitaba era un bebe y sin ella….seguro hubiera terminado en…no ni pensarlo –Es increíble Bob, que me eches la culpa de tus errores
-El único error fue tenerte
Helga abrió abruptamente los ojos que de inmediato le dieron picazón por las lágrimas que comenzaron a acumularse –Lo lamento –Dijo con voz ronca –Lamento ser eso Bob
-¿Qué ahora lloraras? –Dijo sin molestarse en ver lo que decía –Miriam se volvió alcohólica porque por tu culpa se fue Olga y ahora otra vez se fue
-¡Fue decisión de ella! ¡Yo no tengo la culpa del egoísmo de Olga, no tengo la culpa que los haya dejado por querer ir a estudiar a otro lugar! ¡¿Nunca se preguntaron porque?! ¡Porque son los peores padres del mundo! ¡Y su última acción egoísta fue dejar a su propio hijo por sus estúpidos sueños y por un estupi…!
-¡Cállate! –Dijo Bob dándole una abofeteada. Alex comenzó a llorar, Helga lo tomo con más fuerza para evitar soltarlo por la fuerza de la abofeteada que le habían dado -¡Tú eres quien nos ha traído problemas desde que llego!
-Te odio –Dijo Helga dejando escapar las lágrimas sin poder contenerse –Los odio a los dos –Repitió mirando como Miriam había comenzado a despertarse –Lo único que deseaba era su atención, pero saben algo ya no me importa –Dio media vuelta
-¡¿A dónde vas jovencita no hemos…?!
-Yo si Bob…no quieres verme…bien me puedo ir
-El niño se queda, dámelo
El llanto de Alex se hizo más fuerte al sentir un poco los tirones de Bob
-No… ¿para qué? No te importa
-Helga sigues siendo menor de edad y debes obedecerme y respetarme, soy tu padre te guste o no
-Eso no le da derecho a pegarle –Dijo Arnold ingresando por la puerta
-¿Qué haces tú niño? ¿Qué no ves que esto es entre mi hija y yo?
-Señor Pataki, me llevare por ahora a Helga y al bebe usted está muy alterado –Puso a Helga detrás de el –Estarán en Susent Arms, mientras se tranquiliza
-¡Tu no me vas a decir que hacer y que no con mi hija y nieto!
Arnold no se intimido por el grito colérico de Bob –Cuando uno se enoja puede perder la cabeza, le sugiero que recapacite lo que acaba de hacer, mientras tanto ella estará en mi casa –Halo a Helga directo hacia la salida rápidamente mientras solo se escuchaba un Bob gritándole, temió por la vida de su mama en ese momento.
Pero Alex era quien importaba en ese momento…lo había prometido….
Arnold no dijo nada solo la guio hasta la salida después de tomar su mochila que había dejado en la entrada, cuando sintió el aire de la fresca tarde dándole en su rostro fue cuando fue más consiente de las palabras hirientes de Bob, dejo entonces escapara pequeñas lagrimas por sus mejillas, abrazo más fuerte a Alex.
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Una vez que llegaron a Susent Arms, Arnold dejo a Alex con su abuela y mama, mientras miraba el golpe de Helga, Stella le dio una pomada que había utilizado con el mismo (una receta secreta de los ojos verdes) que ayudo a desinflamar su mejilla.
-Listo –Susurro acariciándole la mejilla, había comenzado a escuchar los gritos de Helga y fue cuando decidió acercarse a la puerta de la cocina y cuando escucho el golpe sordo fue cuando sintió un miedo atroz porque le hubiera pasado algo a la rubia pero a la vez quedo congelado en su lugar para después volver a escuchar pequeños gritos y despertar de su pensamiento y dirigirse por completo hacia la cocina y ayudarla.
-Gracias –Dijo la rubia alejando su mano, el contacto era agradable pero la ponía nerviosa en sobremanera y no podía darse el lujo en ese momento que se sentía tan vulnerable.
-Bueno –Dijo dejando el botiquín a un lado -¿Vamos a mi habitación? Ahí estaremos más cómodos
Helga vio hacia la cocina donde se podía ver a los abuelos de Arnold felices de tener a Alex con ellos, se mordió el labio inferior nuevamente nerviosa, no sabía si quería estar a solas con Arnold.
Antes de responder Arnold ya la había tomado de la mano y trataba de guiarla hacia su cuarto, antes de que pudiera decir algo más o arrepentirse, aunque en realidad no lo deseaba ya se encontraba en ella.
-Bueno ¿Qué quieres? ¿Hablar o mejor trabajamos un rato?
Helga despertó un momento de su ensoñación cuando este le soltó la mano, se dio golpes mentales, obviamente Arnold nunca había querido algo con ella y por ello no debía tomar tan enserio sus actos que para ella le quitaban el corazón y para el eran normales con sus "amiguitas" u novias, exnovias, siempre le dolió pero aprendió a vivir con el dolor y sin el amor de él.
¿Por qué, porque la miraría el con amor?
-Prefiero hacer el trabajo
Arnold la miro sonriéndole, no le sorprendía, así era la rubia y había aprendido a leerla, sabía que lo de Bob le dolió pero no lo admitiría en voz alta y menos tan pronto.
-Bien
Ambos comenzaron a trabajar en la computadora del rubio en silencio, ambos concentrados en lo que debían hacer, hasta que Arnold no soporto más y ya que estaban terminando el trabajo decidió sacar otro tema.
-¿Te gusta Lorenzo? –Sabía que le gustaba, Helga actuaba diferente con él, eso siempre le ocasiono unos celos horribles que le estaban matando por dentro y si no sabía lo que ella sentía, moriría seguramente
-¿De qué hablas?
-Sabes bien de que hablo, Geraldine
Helga abrió sus ojos con sorpresa y un pequeño rubor lleno sus mejillas, Arnold pensó en ese momento que se veía muy hermosa. -¿Entonces?
-Creo que debemos concentrarnos –Dijo tomando nuevamente el cuaderno que había dejado caer sin querer cuando Arnold saco el tema.
-Creo que debemos hablar lo que no has querido hablar durante todo este tiempo
-Creo que no tiene ya caso hablar de lo que nunca paso –Murmuro está dejando a un lado su barrera
-Creo que eso es culpa de ambos –Dijo el rubio quitándole el cuaderno –Tu nunca quisiste hablarlo por miedo y yo fui muy cobarde al no insistir
-Vaya combinación ¿No crees que es mejor dejarlo por la paz?
-No –Tomo sus manos y la rubia dejo escapar el poco oxigeno que tenía –Creo que es mejor aclarar las cosas, yo…quiero saber si… -La miro un momento -¿Qué hay entre Lorenzo y tú?
-Increíble –Dijo la rubia una vez que su cerebro proceso aquella pregunta –Solo es por eso ¿No?
-¿Qué? –Dijo el rubio sorprendido
-¿Solo te importa eso no?
-¿de qué hablas Helga? –Pregunto de nuevo el rubio sin entender
-Arnold yo no soy un trofeo y menos seré de tu colección como todas las que ya pasaron por ti –Dijo cruzándose de brazos –No soy un mueble para que lo compren y lo se lo ganen o peleen por obtenerlo
Arnold sin proponérselo dejo escapar una pequeña risa que solo provoco que se ganara una mirada molesta de la rubia –Perdón –Murmuro respirando –Pero no es por eso que te lo pregunto
-¿Entonces porque?
Arnold suspiro volviendo a tomar las manos de la rubia –Porque tu…tú me…bueno Helga tú me…gustas –Dijo provocando el sonrojo de la rubia, sintió un alivio al por fin poder decírselo que dejo escapar una pequeña sonrisa
-Eso no es verdad
-¿Qué?
-Deja de jugar conmigo
-Helga
-¿Cómo cambiaste tanto? –Pregunto esta con pequeñas lágrimas en los ojos
-Pero oye… -Trato de limpiar sus lágrimas pero esta se levanto
-Primero lo de Bob y ahora esto…es… ¿Es que acaso este día no podía ser peor?
-No te estoy mintiendo, Helga –Se acercó para abrazarla pero esta lo empujo lejos
-No
-Por favor yo…
-Dije que no Arnold –Susurro alejándolo nuevamente pero el rubio exasperado la tomo fuertemente para acercarla a él.
-Escúchame no…no…te estoy mintiendo eres hermosa –Helga lo miro sonrojada nuevamente –Solo un ciego no lo vería
Helga rodo los ojos que irónico pensó –Tu…
-Para cualquier hombre seguro que eres la mujer más hermosa que han visto, lo sé porque yo lo soy y…no ha habido nadie que me gustara como tú me gustas –Susurro ya muy cerca de ella, esta se retorció un poco en sus brazos tratando de buscar una salida pero entonces –Me gustas por una y mil razones, Helga –Entonces la beso, callando la réplica de la rubia, reclamando sus labios…unos labios que siempre fueron suyos, que quería recuperar y deseaba tanto volver a sentir hasta saciarse de ellos aunque eso nunca pasaría era como su elixir de la vida y ya no quería estar sin él.
Hola queridos lectores
¿que les parecio? espero que les este gustando el fic,
una enorme disculpa de verdad por no actualizar pero he tenido un buen de trabajo estos dias y por esa razon no he podido actualizar pero sigo aqui con los fics y con ustedes no los dejare ;D
a partir de hoy contare los votos asi que no olviden dejar review con sus votos
hoy valen triple
saludos
Fics
LA LUZ EN TU MIRADA (CONTINUACION DE AMNESIA ;D)
AMORES EXTRAÑOS
ADOLESCENCIA
MISMOS PADRES
RESCATAME
EL DIARIO DE ARNOLD
LA VIDA DE LOS SHORTMAN
ENTRE EL AMOR Y EL ODIO SOLO HAY UN PASO
EL RENACER DE NUESTRO AMOR
HECHIZOS DE AMOR
VERDAD O RETO
HELGA CENICIENTA
dejen sus votos ;D
lindo jueves
