tempête dans le coeur
Hora de inicio 9:40 PM
Único
El camino no había sido largo, al menos no como lo esperaban, estaban a menos de un día de camino y solo habían transcurrido dos días desde su salida.
Renji había permanecido callado la mayor parte del tiempo, solo había abierto la boca para comer o dar ordenes a los caballeros que los acompañaban. Sus subordinados jamás lo habían visto tan serio y asta cierto punto les preocupaba su actitud, sabían que aun cuando fuera una misión peligrosa el siempre mostraba su espíritu inquebrantable, pero esta vez titubeaba, se escondía dentro de si mismo.
La ultima noche que había visto a Rukia, ella estaba sobre la rama de un árbol mirando la luna llena, se veía hermosa no podía negarlo, ella lo miro y sonrío, el sintió sus pies temblar ante ese gesto y su valor se esfumo.
Ella bajo de un salto mostrando que sus reflejos habían mejorado bastante.
- ¿Qué ocurre Renji, te mandaron a buscarme?
La voz de Rukia siempre le había traído paz, desde el momento en que se conocieron el siempre estuvo bajo el hechizo de su voz, era lo que mas le gustaba y lo que mas amaba de ella.
- Rukia, esta noche me iré.
Rukia no mostró ninguna señal de asombro, solo tomo su mano y la acaricio provocando un poco de escalofríos, el por su parte temblaba como una hoja al viento.
La luz de la luna se comenzó a ocultar tras las nubes negras que alertaban sobre la tormenta, ella lo miro y le sonrío, aun cuando sus ojos mostraban tristeza.
- Ya lo sabia Renji, yo estaré aquí esperando a que estemos de nuevo juntos, yo los esperare.
Y así lo soltó y se alejo lentamente de el, si Renji la hubiera seguido hubiera visto las lagrimas rodando por sus mejillas, sabia que la dejaba sola, pero no podía detener su camino él necesitaba ser mas fuerte, por que quería protegerla, por que la quería tener a su lado, por que era lo mejor que le había pasado en su vida.
Rukia vago durante horas, la lluvia comenzó a caer, primero lenta como sus lagrimas, minutos después no se podía ver nada tras la cortina de agua, pero a ella no le importaba, llego asta un claro, el lugar donde solía practicar con Ichigo y cerro los ojos, dejo que sus lagrimas rodaran con toda libertad y sus sollozos fueron callados por los truenos que se escuchaban a la lejanía.
Renji la miraba a una distancia considerable, pero no se atrevió a acercarse a ella, tenia miedo de darse cuenta que su decisión no era la correcta, tenia miedo de fracasar de nuevo, por que su primer y mas doloroso fracaso fue cuando le juro a Rukia siendo niños que no la volvería a hacer llorar, pero ahora veía como el era el culpable de su sufrimiento, nuevamente.
El escuchar la voz de Byakuya lo trajo de nuevo a la realidad, había llegado a su antiguo pueblo, al lugar donde había abandonado a Rukia, aun no sabia a ciencia cierta cual era la misión, pero estaba dispuesto a ver a Rukia cuando terminara la misión, y tal vez despuebla llevaría consigo, no solo en los recuerdos.
- Debemos entrevistarnos con la señora Shiba, lo que buscamos esta ahí.
La voz firme y clara de Byakuya se escucho por sobre todos los sonidos de la ciudad, mas de una joven que transitaba por el lugar miro al noble, estuvieron tentadas de echarse a sus pies, su porte era magnifico, era alto y su traje negro de montar resaltaba sus músculos firmes.
Sus ojos era lo mas impresionan, la fuerza que mostraban dejaba sin aliento, su cabello negro era hermoso.
Renji se acerco a una de las jóvenes.
- ¿Podrían indicarme donde se encuentra la casa Shiba?- una de las chicas asintió y le indico que camino tomar.
Se dirigieron a ese lugar sin saber muy bien que encontrarían.
Ya había atardecido cuando Rukia entro al restaurante, no solía llegar tarde pero la señora Shiba la había tenido encerrada por mucho tiempo, y ahora estaba ahí atendiendo clientes, soportando algunas miradas ladinas y suspirando.
Haci amucho tiempo que había pensado en escapar de ese lugar, después de todo nada la ataba a esa ciudad, todo lo que amaba se había ido con el tiempo.
Suspiro al escuchar a unas chicas hablando sobre el apuesto visitante, debía ser alguien importante para llegar a la ciudad y levantar tanto revuelo, ella limpio con pereza ultima mesa y sintió una mirada, al girarse se topo con un hombre alto, sus ojos eran rasgados y lo primero que se le vino a la mente fue una víbora, le provocaba miedo.
- Vaya que hermosa jovencita, ¿no te gustaría tomar una taza de te conmigo?
- Lo siento señor pero me encuentro trabajando- Rukia intento huir de ahí pero el hombre le cerraba el paso.
- Vaya seguro es por que no acostumbras hablar con desconocidos, mi nombre es Gin Ichimaru…
- Lo siento señor pero debo atender las demás mesas.
Rukia se escabullo rápidamente rogando porque ese desconocido desistiera de sus intentos de ligar, sabia que cualquier otra chica tal vez le seguiría el juego, pero ella no.
Suspiro cuando escucho sonar la campanilla de la puerta, se giro y la bandeja que llevaba en sus manos resbalo provocando un gran estruendo, sus ojos se llenaron de sorpresa y no pudo articular palabra alguna.
Byakuya había estado apunto de golpear al señor Shiba, si la joven que les había recibido no hubiera sido tan boca floja tal vez jamás se hubiera enterado de la terrible realidad en la que estaba sumida Rukia.
Se levanto y salio de la casa no sin antes agradecer su ayuda a Orihime.
Rukia salio corriendo, el impacto de ver de nuevo a Renji la había desestabilizado, por un momento creyó estar soñando, pero cuando sintió la mano calida de el en su mano a manera de saludo, reacciono y corrió.
No sabia bien por que lo hacia, ella no era una cobarde, pero algo que no entendía bien la llevaba bosque a dentro, por un momento creyó que era la impresión de ver a su viejo amigo, pero después se dio cuenta que aun cuando ella quería detenerse no lo conseguía.
Un mal presentimiento anido en su pecho, trato de mirar hacia otro lado que no fuera enfrente pero no lo lograba, sentía como unos pequeños hilos la movían como si fuera una marioneta.
Al llegar al claro donde solía entrenar con Ichigo, fue como si la soltaran y cayo al suelo agotado, había corrido demasiado y muy rápido.
Miro a todos lados pero no vio a nadie, se levanto e intento regresar a su casa, al restaurante o a donde fuera, pero no podía caminar, miro el suelo y vio como sus pies estaban atados por lo que parecía una telaraña.
- Vaya que tenemos aquí, una linda gatita- la voz que escucho le helaba los nervios, era una voz burlona pero cargada de amenaza.
- ¿Que quieres?- Rukia intento buscar algo con que defenderse pero no tenia nada.
- Solo hago el trabajo que mis compañeros no lograron realizar.
Rukia sintió como su piel era cortada por lo que parecía una brisa, trato de moverse pero no podía, cerro los ojos tratando de no caer en la desesperación, cuando los volvió a abrir noto como todo su cuerpo estaba cubierto de heridas superficiales, pero también estaba atrapada en una telaraña de finos hilos plateados, una mujer vestida de blanco con largo cabello rojo la miraba con curiosidad, sus ojos eran rojos como sui cabello.
- Es extraño, para este momento deberías estar muerta, pero de este último ataque no te salvas.
Rukia intento soltarse pero no pida, de pronto vio como un hombre vestido con una tunica negra golpeaba a la mujer, el tenia en su mano un tridente, al ver esa arma un recuerdo vino a su mente… Kaien tenía esa misma arma.
- Bastardo, como te atreves.
La lucha entre los dos se volvía cada vez mas violenta, y aun cuando Rukia intentaba ver la cara del desconocido no lo lograba.
Sintió la presencia de Renji acercándose al igual que la de un desconocido, debía liberarse de esa red, pero todos sus esfuerzos eran inútiles, de pronto vio como la mujer era atravesada por el tridente de él.
La telaraña desapareció y ella callo al suelo, vio como la mujer se desintegraba, pero su salvador ya no estaba.
- ¿Rukia, estas bien?
Renji la tenia sujeta entre sus brazos.
- Si, es solo que esta telaraña aun esta pegada a mí.
Renji la miro con sorpresa.
- Rukia tuno deberías poder ver esa telaraña.
Rukia intento decir algo mas pero sintió comos sus fuerzas la abandonaba, cerro los ojos y lo ultimo que vio fue el rostro de Kaien.
Ichigo corría sobre una pradera siguiendo a su enemigo, su negra espada mostraba manchas de sangre y su propio cuerpo Denia numerosas heridas, ninguna de gravedad, o al menos eso parecía, se sentía cansado y la vista comenzaba a nublarse, pero no podía dejar que se escapara, era el ultimo y después podría volver por ella, después podría estar con ella.
Con ese pensamiento fijo en su mente dio un salto que para un mortal normal no hubiera podido ser, pero el no era precisamente un mortal normal.
Su negra espada corto de un tajo la cabeza de su oponente, la sangre mancho las flores lilas y el aroma a muerte llego asta su nariz.
Miro el cielo perecía que pronto llovería, comenzó a caminar de regreso al campamento, dormiría y a la mañana siguiente tomaría su caballo, ya lo había pospuesto demasiado, pero ahora era diferente.
Un chico delgado que parecía mas bien un poco torpe llego corriendo.
- Amo Ichigo, permítame curar sus heridas, yo…
- Calma Hanatarou, regresemos al cuartel, esto se ha terminado.
- señor, pero usted no debe…
- Te he dicho que lo dejes, ya habrá tiempo para eso.
Ichigo miro de nuevo al cielo y hubo algo que no le gusto, de pronto una ráfaga de fuego comenzó a bajar hacia donde el y su compañero se encontraban, Ichigo protegió a Hanatarou.
- ¿Qué demonios fue eso?
Una joven de largo cabello negro llego corriendo.
- Señor Ichigo, el consejo de los trece se ha reunido, necesitan de su presencia, al perecer ha vuelto a aparecer…
Ichigo ignoro a la joven mientras maldecía en voz baja, siempre ocurría lo mismo, era como si cada momento que el deseara alcanzar a Rukia algo lo jalara de nuevo al fondo del pozo.
Su espada parecía vibrar antes su ira, un hombre de traje negro apareció junto a él.
- No deberías molestarte tanto, este fue el camino que escogiste y debes mantenerlo hasta el final.
- Zangetsu, no deberías apoyarme en lugar de regañarme.
- Soy tu alma guardián, no tu niñero, debes tranquilizarte, si sigues así atraerás a la oscuridad y no estas en las mejores condiciones para pelear.
Ichigo maldijo nuevamente, miro el cielo las primeras gotas de la tormenta comenzaban a vertirse.
Rukia sentía todo su cuerpo pesado, no entendía bien lo que había pasado, recordaba a Renji, la tipa de blanco que casi la mata, el desconocido que la salvo, pero no entendía por que su colchón era tan como si solía dormir en la cama vieja que los señores Shiba le habían dado.
Se levanto y se sorprendio al ver un cuarto Lelio de lujos, las cortinas eran azules y parecían de seda, sus colchas eran de una tela demasiado suave que no conocía, llevaba puesto un pijama de seda blanco con listones en lila oscuro.
El tapete de la habitación parecía terciopelo y daba la impresión de caminar sobre nubes, su tocador era grande y tenia numerosas cosas, había pinturas en óleo y olía a lavanda.
Camino asía la ventana y vio un inmenso jardín, tuvo ganas de salir pero la puerta se abrió en ese momento.
- OH! Señorita no debe levantarse de la cama, no debe caminar descalza, en unos momento le prepare el baño, usted descanse, le mandare a traer el desayuno.
Rukia pensó que esa joven no necesitaba respirar, habla rápido, claramente y acomodaba ropas cerca de su cama, todo eso sin detenerse.
- Mandare a llamar a Hinamori, debe ayudarme, usted no se preocupe nos encargaremos de todo.
Y al decir todo, no había mentido, la desvistieron con mucha delicadeza, la bañaron con esencias que ella ni siquiera sabia que existían, la perfumaron, cepillaron su cabello y la vistieron, todo eso sin que ella tuviera que mover un dedo, se sentía tan desconcertada que pensaba que había perdido la facultad del habla.
Cuando por fin estuvo sola suspiro, nada de esa hermosa ropa que tenia puesta le había gustado, hubiera preferido un vestido corto, pero tenia uno largo y a decir verdad era tan suave que creía que se ropería al caminar.
Alguien toco a su puerta y ella dijo un tenue "adelante"
Cuando Renji vio a Rukia no pudo ocultar el sonrojo de su rostro, sabia que la chica era bonita, pero no sabia que ella era tan bonita, sus manos comenzaron a sudar y por un momento se quedo sin aliento.
- Ya lo se me veo ridícula, pero es que…
- Te ves hermosa, es solo eso, y esa el la verdad.
- Renji…
Rukia se sintió sonrojar, jamás crearía que su amigo de la infancia le dedicaría esas palabras.
- tenemos que irnos, te custodiare asta el estudio del señor Byakuya, ahí se encuentra su honorable padre Shigekuni Yamamoto-Genryūsai, debes entrevistarte con ellos.
- Espera Renji, donde estoy, yo recuerdo que…
- Permaneciste inconciente por cinco días, por un momento temimos por tu vida, ellos te aclararan todas tus dudas, pero sobre todo, estas en el castillo de la familia Kuchiki.
Rukia sintió que sus piernas temblaban, miro a Renji y después se encontró frente una magnifica puerta de madera finamente trabajada, el la abrió y le indico que entrara, ella junto todo su valor y camino lentamente.
Byakuya estaba mirando por la ventana así que no la vio entrar, pero el señor Yamamoto al verla sonrío complacido, no se había equivocado, esa joven era idéntica a su madre y a su hermana.
Cuando Byakuya se giro para ver a la joven pensó que el cielo lo estaba comentando a castigar por todos sus errores, la miro ahí estaba ella, por un momento pensó estar viendo al fantasma de su pasado.
Byakuya se había negado durante el tiempo de convalecencia de Rukia a entrar a su cuarto, de hecho solo la había visto cuando Renji la tomo entre sus brazos tras encontrarla en medio de un claro en el bosque, ella estaba cubierta de una delicada telaraña, pero el no se había molestado en observarla fijamente, le daba igual.
Renji se había encargado del cuidado de la chica, mientras que el se encargaba del papeleo. Ahora se maldecía internamente, esa joven era idéntica a Hisana.
Si Rukia lo hubiera conocido en otras condiciones seguro hubiera admirado su belleza, pero la manera en que el la miraba era como si estuviera mirando a un fantasma.
El señor Yamamoto sonrío ante la reacción de los dos jóvenes ahí presentes.
- Querida, ven acércate toma asiento hay tantas cosas que debemos hablar.
Rukia se acerco cohibida, la mirada de Byakuya era tan penetrante, y a la vez tan fría que le provocaba escalofrío y miedo.
- Rukia, el es mi querido Hijo Byakuya, el líder del pais de Ginrei, te has de preguntar muchas cosas, pero hay tiempo para platicar, de momento debemos tomar el te.
Rukia no entendía nada, y sumado a su confusión estaba la mirada gélida de ese tal Byakuya.
- Rukia, creo que lo primero que debes saber es que vivirás de ahora en adelante en este castillo, debes acoplarte a las tradiciones (por no decir modales), y mi querido hijo estará encantado de asignarte un guardia personal, no debes salir….
Rukia comenzó a perder el hilo de la historia, por que si era una invitada debía tener tantas atenciones, estaba apunto de interrumpir al hombre cuando algo llamo su atención.
- …Y deben conocerse mas por que pronto será tu esposo…
Ahí fue cuando la cabeza de Rukia colapso…
- ¿Qué?
Su grito se escucho aun através de la puerta, se levanto de la silla solo para caer, se sentía mareada, pronto las ventanas comenzaron a congelarse y el cuarto se lleno de una neblina muy fría, tanto el padre de Byakuya como el mismo Byakuya se sorprendieron. Mientras Rukia luchaba por no perder la conciencia.
Yamamoto cerro los ojos y de pronto todo el aire frío se convirtió en calido, hubo un pequeño movimiento del aire que movió algunas cosas y Rukia se sintió sofocada, pero se mantenía de pie.
- Parece pequeña mía, que lo primero será que comiences a controlar esos poderes, por que pueden traerte problemas en el futuro.
Rukia asintió, débilmente.
- Byakuya lleva a Rukia a su habitación, debe descansar antes de que hablemos…
- Lo siento pero preferiría que lo hiciera Renji.
- Como desees pequeña.
Rukia junto todas sus fuerzas y salio de la habitación lentamente, solo cuando estuvo frente a Renji se dejo caer y el la sostuvo abrazándola, después la cargo asta su habitación, ella cerro los ojos y recordó a Ichigo, cuanta falta le hacia, como lo extrañaba, y se preguntaba si el la extrañaba tanto como ella a él.
Byakuya miro la puerta cerrarse y sintió por un momento una gran molestia, esa joven prefería a Renji que…
Se dejo caer sobre su asiento y su padre lo miro severamente.
- Yo te lo había advertido, debíamos tener una platica antes de que la conocieras, ahora ella piensa que la odias- el hombre viejo suspiro- Debemos hablar, pero será después de que yo hable con ella.
-Solo los nobles pueden tener esa fuerza espiritual…
- Ya te lo había dicho, su madre era la hija del Rey Hana, y su padre fue mi hermano, sangre real corre por sus venas.
- Pero Hisana es su hermana por parte de su madre, y Hisana no tenia poder…
- Rukia es Rukia y Hisana fue Hisana, jamás se te olvide.
El hombre viejo salio de la habitación dejando a Byakuya sumido en un remolino de emociones y frustración.
Sin duda ese momento era un momento único que jamás olvidaría, parecía que los cielos se habían conjugado para torturarlo y es que como podía no pensar en Hisana, si Rukia era idéntica a ella.
Ichigo miro el cielo, últimamente había estado muy tranquilo todo, dentro de dos meses seria la reunión con los trece, suspiro, había mandado a un pequeño grupo de búsqueda por Rukia la angustia de no saber nada de ella era muy grande.
Comenzó a caminar sin percatarse que unos ojos lilas lo observaban desde la lejanía, sin saber que pronto sus manos se mancharían de la sangre de Rukia.
Finalizo 10:43 PM
que les ha parecido este capitulo, bueno Beçleach no me pertenece no lo hago con fines de lucro.
estare esperando sus mensajes, eso me blinda mucha inspirasion asi que ya saben cuidense y nos leemos mañana, gracias por sus mensajesen el siguiente papi los contestare y ademas se aclararan muchas cosas.
Sayonara.
Atte: Taia Himura
