Finalmente el día había llegado, faltaban unas cuantas horas para que la dichosa fiesta diera inicio, no sólo era la cuestión del festejo, también estaba la presencia de Fuji, ese chico lindo y sonriente que por un día se haría pasar por su novio. Se sonrojo de sólo pensar la palabra "novio". Se despabiló lo más que pudo, tallo sus ojos y en seguida bajo a la cocina, encontrándose a sus hermano y su sonriente madre, desayunó de loas más tranquilo, robando de vez en vez la comida de sus hermanos. El desayuno finalizó, al parecer el tiempo transcurría más rápido de lo normal, con cada minuto se estresaba un poco más, miró el reloj, marcaba las 12:30 pm, citó al genio del Seigaku a las 4 en punto, ahí, en su casa. Subió a su recamara, dispuesto a buscar que ponerse para esa ocasión, primero debía estar presentable para la mentada celebración, por otro lado, deseaba poder impresionar aunque sea un poco al castaño.

Realizó sus labores domesticas con algo de prisa, el tiempo seguía corriendo, y el seguía en pijama. El suave sonido del timbre lo alertó, no le hiso caso, pues seguro sus hermanos abrirían, sin embargo el grito de su mamá cambio todo.

-Eiji, tus hermanos y yo nos vamos para ver en que podemos ayudar… por cierto, baja a recibir al joven Fuji- ¡genial! Que rayos le pasaba a su amigo, aún no eran ni la una de la tarde y ya estaba ahí, que calamidad. No suspiró con fuerza ni nada, al contrario, bajo como si nada y pudo ver a Fuji muy divertido mirando el cactus que estaba a la entrada de aquella casa.

-Nyaaa Fuji, buen día-

-Buenos días, Eiji, ha crecido más de lo que recuerdo-

-¡Que dices Syu, sigo igual que ayer-

-Hablo del cactus- dijo con una sonrisita algo burlona.

-Jeje, a veces soy distraído, pero dime ¿que te trae tan temprano por aquí?-

-Oh pues… mmm mi familia salió desde temprano, entonces salí a entrenar, regrese a casa y vi que aún era temprano, entonces decidí venirme de una vez, espero no molestar- completó con su típica sonrisa.

-Por supuesto que no, amigo, anda vamos a mi cuarto- sin que Kikumaru se diera cuenta, el castaño abrió sus ojos, mostrando esa mirada que indicaba que la mente de Fuji tramaba algo, bueno o malo, eso nadie lo sabia, sólo la bipolar mente del genio. Se adentraron en la habitación, Eiji invitó al chico a ponerse cómodo.

-Por cierto Eiji….ah veras, ¿Cómo se supone que debo comportarme hoy contigo, digo yo nunca he tenido "novio", así que no se como tratarte- dijo lo mas natural posible, tan espontaneo fue, que el pelirrojo casi se atraganta son su propia saliva

-Ohhhh la verdad es que yo tampoco se… ah en su momento lo haremos bien- no esperaba que Syusuke preguntará algo tan directo, ¿que acaso ese chico no conocía la palabra pena? Todo indicaba que no.

-Tienes razón Eiji, lo haremos muy bien- enfatizó tanto el "lo haremos muy bien" que Kikumaru casi sintió eso como una incitación a algo poco sano, aunque el rostro infantil de Fuji echaba esa posibilidad por la borda.

-Hoi, ¡nyaaaaa ya es la una! ¡Debemos apurarnos!- entonces fue que se dio cuenta de algo, Syusuke tendría que bañarse y cambiarse ahí con el, eso quizás no era novedoso, pero una cosa era compartir vestidores con el equipo completo, a tener que mostrar su cuerpo a Fuji, estando los dos solos. –Oh yo….eh jeje, Fuji tu…bueno te vas a bañar y yo también nya ah…entonces-

-Que te parece si lo hacemos juntos para ganar tiempo- ok era un hecho que se muchacho era un sin vergüenza, decía las cosas con tal simpleza que las hacía parecer así, cierto era que en la regaderas de los vestidores de la escuela se bañaban juntos, si ¡pero en regaderas separadas!, ¡no tan demencialmente juntas!

-Hoi- tan embobado esta ante la futura situación que estaba por vivir, que su perezosa mente sólo se limitó a decir un simple "hoi". Pasaron cerca de diez minutos en lo que ambos acomodaban sus ropas, entonces el momento llegó.

-Fuji todo esta listo, si quieres puedes adelantarte en lo que yo bajo por toallas- el mayor asintió.

Kikumaru salió de la habitación, debía respirar pausadamente o sus nervios lo delatarían, fue por las toallas y regresó a su cuarto. El vapor que provoca el agua caliente ya se escapaba por debajo de la puerta, sentía su corazón latir a toda prisa, caminó en dirección al baño, la puerta no estaba cerrada, sólo emparejada, camino como intentando no hacer ruido. Su corazón antes acelerado se detuvo bruscamente, un cosquilleo bastante familiar recorrió todo su cuerpo, mismo cosquilleo que sentía al abrazar al niño bonito del Seigaku. Lo que tenía visible a pocos pasos de distancia, era difícil de describir, Fuji permanecía de pie bajo el chorro de agua, con la cabeza hacía atrás y su cuerpo en posición de completo estado de relajación, era maravillosa la escena, las gotas cristalinas y brillantes se deslizaban tan suaves y ligeras por la piel del chico, que le daban un aire de completa tentación, fue hasta ese momento que puso atención al atlético cuerpo que tenía Syusuke, era delgado pero bien proporcionado, brazos torneados y fuertes, se le apreciaba cierto volumen en los pectorales, nada exagerado pero bien trabajado, no tenía buena vista para revisar el abdomen, pero casi seguro estaba de que era igual de perfecto que toda la anatomía del joven. ¿En que momento Fuji dejo de ser el chico de frágil apariencia? N lo sabia, pero era algo seguro, el hombre que tenía frente a el, era su delirio completo.

-Eiji….¡Eiji!- gritó el castaño ante el estado de ausencia del menor.

-¿Uh? Ohhh que dices Fuji….- dijo son un sonrojo en el rostro.

-Je, decía que si no te apuras no alcanzaras agua caliente- el dueño del "tsubame gaeshi" era consiente de lo que había ocasionado en el acróbata del grupo, se sabía de su agrado y ahora con lo que el pelirrojo había visto, estaba seguro de que se convertiría en parte importante de su devoción. Con calma Eiji se fue despojando de sus ropas, dejando al descubierto toda su anatomía, la mirada azulada le miraba discretamente, maravillándose ante lo que veía, Kikumaru era un encanto, tanta acrobacia hacía milagros en aquel cuerpo. El joven de apariencia jovial y alegre titubeó al despojarse de su ultima prenda, entonces cayó en cuenta de que su mente había omitido revisar "esa" parte privada de Syusuke. No había remedio, debía meterse de una vez por todas, así lo hiso, Fuji se movió un poco para darle espacio al recién llegado; por descuido o alevosía la mirada azul del castaño se enfocó en el cuerpo del más inquieto del club de tennis.

-Nyaa Fuji no me mires- su tono no era de reproche, más bien era hasta divertido y juguetón.

-Eres muy chistoso, Eiji- en un movimiento completamente al propósito, el genio giró levemente, provocando un roce de su intimidad con la pierna de Kikumaru, quien se quedo como de piedra y sintió su rostro arder, Fuji ni siquiera se inmutó, después de todo ese era el plan. Alcanzó la toalla y en seguida se dedicó a secarse, entonces salió del baño, no sin antes sonreiré infantilmente a su compañero, que se quedo más tranquilo y ahora si, sin ninguna distracción para bañarse. A los pocos minutos también salió del baño, cerró la puerta tras de si y entonces vio a Fuji pasearse en bóxers por su habitación, definitivamente se chico le estaba poniendo los nervios de punta.

Mientras se cambiaban platicaban amenamente, no en balde eran muy buenos amigos y podían pasar largas horas charlando de cualquier cosa, después de un rato de no fijarse mucho en lo que hacía el otro, ambos se encontraron frente al espejo. Pregunta… ¿acaso ese joven aún podía verse mejor que de costumbre? El joven lucia tan fascinante que tardo en quitar sus ojos de el, se había puesto una camisa negra con un pañuelo alrededor de su cuello, pantalón beige y zapatos negros, vestimenta casual pero muy amable con la fisonomía del muchacho. Kikumaru por su parte vestía un pantalón negro con una camisa blanca, misma que resaltaba su cabellera rojiza.

-¡A que me veo genial Fuji!- el aludido sonrió enternecido de la alegría inagotable del acróbata.

-Si Eiji, te ves bastante bien-

-¡Pero tu también amigo!- y en seguida salto a los brazos del mayor, se le colgó del cuello y junto su mejilla a la del chico en un gesto encantador, tan similar a la de un gato.

-Pareces un animalito de bigotes-

-Hoi… igual de ágil, rápido y de impresionante destreza- Fuji estaba por tomar al menor por la cintura cuando de inmediato el joven se separó, no al propósito definitivamente.

-Y escurridizo….- murmuró Fuji con una mueca de frustración.

8-8-8-8-8

Eran las seis de la tarde, el clima iba en decadencia, la temperatura iba descendiendo a pasos agigantados, el dichoso jardín donde se llevaba a cabo la fiesta, no protegía en mucho a los invitados de una posible lluvia. En realidad esos parientes a quienes visitaba no los conocía del todo bien, eran de esos familiares lejanos, los cuales por cierto era muy adinerados, de hecho el joven que lo acosaba era hermano del novio de su prima, casi un trabalenguas pero esa era la verdad.

Eiji platicaba amenamente con sus primos y hermanas, mientras tanto Syusuke probaba de los bocadillos que se repartían en el lugar, evidentemente prefería todos aquellos que eran sumamente condimentados, como esos canapés rellenos de hierbas y salsas extrañas. Muy cerca de ahí un joven pelinegro se acercaba velozmente al inquieto Kikumaru, ante el espanto de este.

-Eiji que gusto verte- se acerco a el lo suficiente como para darle un abrazo y respirar muy cerca de su oído, la escea no paso desapercibida a los ojos penetrantes del niño bonito de Seigaku, cambio su postura de "chico lindo" a una de joven inalcanzable y seguro de si mismo, afilo su mirada y se encaminó con soltura hacía donde estaba Eiji, quien con los ojos le rogaba que se apurara. El pelirrojo veía el andar de su amigo, se veía tan bien, esos aires de seguridad que había adoptado más la fuerza de su mirada…¡wow!. El momento de la verdad había llegado, era tiempo de actuar y lo haría muy bien.

-Eiji, te estaba buscando- se acercó con absoluta naturalidad a su compañero de la "dream pair", lo abrazó por detrás tomando posesión de su cintura y clavando su barbilla en el cuello del joven, sobra decir que Kikumaru se quedo helado, sonrojado por completo de mejillas y nariz, sus ojos quedaron más que abiertos, con un brillo inexplicable, tardo en responder pero finalmente lo hiso.

-Etto…siempre he estado aquí Syu- tartamudeo un poco, ¿quién diría que el chico era tan buen actor? Ta bueno que lo hacía estremecerse ante aquel contacto tan sublime. Más por reacción que por razón, se giro con alegría, regalándole a Fuji la sonrisa más hermosa que jamás había presenciado en los labios de Eiji, el se contagió de esa alegría y mostro una mirada inédita, no la clásica mirada con ojos entrecerrados, tampoco la sonrisa perversa y sádica, era una mirada de ternura plena.

Después de esa escena, el otro tipo no tuvo más remedio que alejarse de ahí, ¿Por qué como podría competir contra el tenista numero cinco a nivel mundial? No sólo era eso, era ¡todo! Fuji no tenía competencia. Al presentarse la lluvia, no hubo más remedio que cambiar la fiesta y llevarla adentro de la casa, ambos tenistas se alejaron un rato del bullicio de la celebración, caminaron a la amplia terraza donde Kikumaru se recargo sobre el barandal, el castaño se acerco por detrás a el y repitió la escena de hacía unas horas, tomo al joven por la cintura y se acurruco en el cuello níveo, aspiro fuerte el aroma del menor para después dar un suave beso en su cuello, Eiji sonrió con melancolía, pues ese era un momento hermoso pero le dolía pensar que eso terminaría en una cuantas horas, además que Fuji solo "fingía" para seguirle el juego, pues a todos los invitados les presentó a Syusuke como su pareja.

-¿Te he dicho lo bien que luces?- comentó con tono relajado, el chico de la bandita negó suavemente –pues luces muy bien, Eiji- soltó del abrazo al joven y lo giró para que se miraran de frente, entonces sin pensarlo más, el rostro de Fuji se acerco lentamente al del dueño de las orbes escarlatas, acaricio sus labios en un beso tierno y anhelado, el contacto se suscitó lento y armonioso, ambos disfrutaban el beso, tímidamente subió sus manos y las colocó en el cuello del joven de la camisa negra, quien aprovechó la situación y le abrazó, luego de unos segundos, Kikumaru bajo su mano derecha, acariciando la espalda del ojiazul, divirtiéndose con la fina tela que cubría la piel del genio.

-¡Hasta el sueño se me quitó!- decía un joven holgazán del Hyotei.

-¡Vaya! Pero que sorpresa, la "dream pair"… entonces realmente son la pareja de ensueño eh!- esa voz, y esa intensidad en la palabras, no podía ser nadie más que el mismísimo, Atobe…

No le preocupaba el hecho que se tratara de Atobe, el problema era lo que salia de la boca de Atobe, ese chico podía burlarse de manera muy educada, lo extraño era que estaban haciendo esos dos ahí.

-Ey, Atobe, Jiroh que hacen aquí?- pregunto como si nada Fuji.

-Somos inivtados de la fiesta, bueno en realidad Atobe es el inivtado pero me invitó a venir con el, ¡pueden creerlo! de todos los Hyoutei me escogió a mi y solo a mi!! eso me hace especial ¿no creen? incluso me ofreció a quedarme a dormir en su casa, ¡no es genial!- si ese era Jiroh, el chico que despues de quitarse el sueño de encima, se convertía en hiperactividad y entusiasmo absoluto, inlcuso podría decirse que más que Eiji. Bueno por un lado gracias a el bello durmiente toda intensión de Atobe por seguir con la burla se había esfumado, pues gracias a las indiscreciones del chico, dejaba entreabierta la posibilidad de que Keigo tuviera interes por el holgazán de Jiroh.

-Nyaaaa Jiroh, ¿osea que vienes de pareja de Atobe?- pregunto entusiasmado Kikumaru. El muchacho estab por hablar cuando...

-Jiroh, vamonos...- y con un ademan ordenó al menor que se retirarán. Se quedaron solos nuevamente.

-Ehhh, ¿por que me besaste, Fuji?...-

Continuará...


Hasta aqui llega el capítulo, espero halla sido de su agrado y se mantengan a la espectativa de esta historia, les agradesco enormemente los reviews, resultan muy alentadores y motivan a seguir, mientras tanto le comentó que sabran mucho de mi, pues traigo dream pair para un buuuuuen rato!!!!