Los nombres de eta hstoria no me pertencen, sólo la idea de crear este relato. Los nombres son de Stephanie Myer. La historia es mía.
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Una Rosa en tu armario
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Capitulo 1
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17 años antes, Otoño de 1991
Era un hermoso día, nublado, pero hermoso. El viento soplaba acariciador en el exterior. El sol anunciaba desde su altura que pronto se comenzaría a ocultar para dar paso a una noche estrellada y fresca de otoño.
El Dr. Cullen regresaba pensativo de su clínica. Trataba de ajustar los recuerdos de las ultimas horas.
Hasta hacía seis horas el día era completamente normal. Había comenzado como un día común y corriente. Levantarse, cambiarse, desayunar junto a su esposa e hijo, salir al hospital, atender consultas. Todo indicaba un día común y corriente.
O eso creía.
Una mujer que estaba a punto de dar a luz había llegado al hospital.
Por ella supo que llevaba rato en esas condiciones y no había podido llegar con suficiente tiempo a un hospital cuando recién comenzó la labor de parto.
Su esposo, Charlie Swan como le dijo, había muerto y estaba sola en el mundo, sin contar al bebé que pronto nacería. A duras penas había logrado dar con ése hospital y no sabía si podría ser atendida. No contaba con seguro ni dinero para pagar los honorarios.
Si no hubiera sido por la oportuna intervención de él, la enfermera huraña de la recepción ya la habría chado a la calle sin remordimiento alguno. Pero él había visto a tiempo lo ue sucedía y le dijo a la enfermera que los gastos correría por su parte.
Así que ahí se encontraba, atendiendo a Reenne Swan que estaba por dar a luz.
Después de tres horas de trabajo de parto había dado a luz una linda niña. Pálida como la porcelana más fina, con cabellos castaños que comenzaban a crecer, y unos bonitos ojos color chocolate, que esperaba no cambiaran como a veces sucede con los recién nacidos.
En verdad era una hermosa niña. Con sólo verla todos quedaban prendados y querían protegerla y mimarla.
Por desgracia, Reenne había muerto media hora después de haber dado a luz a su hija. De complexión débil, y en mal estado de salud, no había podido aguantar el alumbramiento.
Había muerto desangrada.
La bebé había quedado entonces huérfana de padre y madre. Isabella, como le había llamado con voz débil su madre al nacer, Isabella Marie.
-Un bonito nombre para tan linda muchachita. Lástima que ahora estés sola-había dicho él, cuando por fin pudo ir a ver a la bebé luego del fallecimiento de la madre.
Nadie sabía que hacer. Bueno, realmente lo sabían, ahora la pequeña iría a un orfanato local del gobierno. Sin embargo, a nadie le agradaba la idea de mandar a esa pequeña risueña a un triste y horrible orfanato. No es que realmente fuera tan malo. Pero no les gustaba para nada la idea de dejarla en un lugar de esos.
Por fin, el doctor había llegado a una decisión. Él se la llevaría.
Seguramente a Su Esme le agradaría la pequeña, y Edward, su hijo tendría la hermanita que tanto deseaban todos, y que no habían tenido por que Esme ya no podía tener hijos, debido a que había sido operada por culpa de un tumor en el útero.
Así que moviendo sus influencias había arreglado todo y ahora se dirigía en su coche hacia su casa llevando a un bultito chillón y risueño.
Ya se imaginaba la cara de sorpresa y luego de alegría que pondría Esme, y su reacción sería cuestionarlo sobre ello, aunque realmente estuviera de lo más contenta. Al final, cuando le hubiera contado todo lo referente al porqué llevaba a la pequeña, Esme terminaría haciendo lo que habría querido desde el principio, aceptando como suya a ese pequeño ser.
Edward, su hijo de cuatro años, sería punto y aparte. En cuanto viera lo que traía, seguramente brincaría de gusto. Desde hacía como un año que les venía diciendo que quería una hermanita para cuidarla como veía que hacía otros niños y muchachos con sus hermanas. Se pondría recontento y rogaría a su madre por que lo dejasen tenerla. Ya podía ver su carita de emoción y admiración al ver a la bebé.
Llegó más pronto que de costumbre sorprendiendo a su familia. Normalmente llegaba pasada la tarde o casi acabando ésta, pero ahora llegaba cuando apenas comenzaba a atardecer.
Nervioso, por la emoción, abrió la puerta cargando a la bebé. Esme abrió tremendos ojos de sorpresa y Edward que iba bajando de las escaleras dio un gritito de alegría.
-¡Si! Mira mami, papi trajo a mi hermanita o hermanito que les he estado pidiendo ¡Gracias!
Corrió escaleras abajo y saltando sobre el sillón trató de ver a su hermanita nueva.
-¿Ves mami? Y tú que decías que no podría tener a mi hermanita. Yo sabía que si se podría. Ven mami, mírala esta muy bonita y bien chiquitita.
-Carlise… ¿de donde sacaste esa nena? Y ¿Por qué no me preguntaste antes?
-Lo siento Esme, fue algo que salió hoy. Ven deja te explico. No lo hice por impulso y tampoco la robé de algún lado. ¿Esta bien?-le sonrió, trataba de ser un poco gracioso para que aceptara rápido a la bebé.
-Esta bien. Dime de donde sacaste tan lindo retoño.
-Bien, una madre que me llegó hoy al hospital a punto de dar a luz, murió cuando ella nació. Se llama Isabella Marie, su apellido era Swan, ahora es Cullen. No te preocupes, ella me contó que estaba sola, sólo se tenía a ella y su bebé por nacer, su esposo murió. Era jefe de policía y lo mataron cuando perseguía uso malhechores muy peligrosos. Así que por eso decidí traerla con nosotros, no quisimos, ni y ni las enfermeras mandarla a un horrible orfanato gubernamental.
-Pobre pequeña, sola en este mundo desde que nació.
-No está sola mami. Nosotros la cuidaremos. Aunque no sea mi hermanita de verdad, podemos quererla y cuidarla como si lo fuera. Seré u buen hermano mayor. Te lo pometo… prometo. ¿Si? ¿Me dejas tener una hermanita mami?
-Claro Eddie. Sólo que a tu padre no se le ocurra traer un bebé cada que se le encoja el corazón.
-Jaja, no querido, tranquila, solo será ella. No sé, es que desde que la vi sentí que tenía algo especial. Como si estuviera destinada a estar con nosotros. Tiene un no sé que especial.
-Cierto. Mira ya se durmió. Carlise, a partir de mañana salgo con Edward a comprar las cosas para la bebé.
-Si cariño. Por ahora traje del hospital unos pocos pañales, fórmula para bebé, y listo.
Con cuidado, Esme cargó a la pequeña que dormía plácida en brazos de Carlise. El pequeño Edward hacía todo lo posible por no dejar de ver a su nueva hermanita.
Llegada la hora se fueron a dormir. La pequeña era un tesoro. No hacía mucho escándalo ni se despertaba a cada momento.
Con cuidado le improvisaron una rápida cuna con las cosas que aún guardaban de Edward cuando bebé. Recostaron a Isabella y a duras penas lograron convencer a Edward de que se fuera dormir y que al día siguiente podría ver a su hermanita.
De esa manera fue cómo Isabella Marie Cullen llegó a la familia Cullen para abrirse un lugarcito en sus corazones. Sin saber ni tener la más remota dea de qué le esperaba al vivir con ellos.
En cierta forma, le hubiera sido mejor haber ido a otra casa. Pero en general, eso era lo mejor que le pudo haber pasado. Si tan sólo no fuera por ése pequeño detalle, todo sería perfecto.
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HOLA!!!!!!!!!!!!!!!!!
espero que esten disfrutando de esta pequeña historia que salió de mi cabeza. esto es lo que pasa cuando te quedas haciendo tareas hasta muy tarde jojojo comeinzas a delirar.
De una vez les digo k no se si pueda en esta semana y la siguiente actualizar las historias, tmb inv¿cluyo la otra, Eternamente mañana, la de Una estrella en el horizonte es mas complicado armarla, así que queda en suspensión hasta nuevo aviso.
Gracias a Lunavi Cullen por poner en alert mi historia, espero no decepcionarte.
plz, dejen un review para saber k tan chafa o bueno estuvo... plz!!! un review, si no, no se si debo continuar.
espero les haya gustado!!!
me despido
cdnc y nunca dejen de soñar...
los kero muxo
ByeBye*!°
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...ÄttË:.................
.....Betsy-Pop*.....
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