Disclaimer: Todo le pertenece a Stephenie Meyer, yo solo me divierto&juego con sus personajes. ^.^
Un simple juego
El inicio de nuestro juego
Kim's POV:
Estábamos, mis padres y yo, caminando por la playa, como era costumbre. Era casi hora de que el sol se ocultara tras el agua rojiza, por el matiz del sol.
-Kim, no te alejes –me dijo mi madre, ella era muy protectora, no me dejaba hacer casi nada. Ya tenía trece años. ¿Por qué aún eran así conmigo? Que frustrante.
-Claro, mamá – conteste.
-Ya casi nos vamos, nena –dijo mi papá- así que no te alejes mucho…
-Sí, papi.
Pero yo sabía que todos lo días veníamos a este mismo lugar para admirar el atardecer, nada más. Ellos se ponían a ver al sol cayendo, mientras yo me ponía a jugar con la arena, o lo que viera por ahí. Intentando sacar los impulsos aburridos de mi mente y mi cuerpo.
Ve que había unos pequeños arbustos por donde empezaba a llegar el agua.
Camine hacía ellos y me dedique a pasar mis dedos por las hojas verdes y sedosas. Escuche el sonido de las hojas moviéndose. Pero cuando mire a los lados: nada. No había objeto, o persona alguna alrededor o cerca de mi vista. Volví a dirigir mi atención hacía las hojas de las plantas que acariciaba con la punta de mis dedos. No estaba muy lejos de mis padres. Solo a unos metros de distancia.
Vi hacía donde ellos contemplaban: la puesta de sol. Era hermosa, la verdad, no me arrepentía de venir aquí todos los días, solo para ver esto.
-Te tengo –susurro, una voz masculina, en mi oído. La misma persona que susurro eso, tenía su mano fuertemente sujetada a mi boca, evitándome la posibilidad de gritar, o escapar, porque tenía su otra mano en mi cintura.
Conocía bien esa voz, esa misteriosa y adorablemente calida voz.
-No te preocupes, no te haré nada. Te cuidare bien – dijo en mi oído, me estremecí ante
Su aliento rozando mi oído.
Tragué saliva. ¿Cómo es que me hacía esto? ¿Para qué? Y la pregunta más importante…: ¿Por qué…?
Me moví un poco, revolviéndome en mi lugar. No quería librarme, no me importaba estar entre sus brazos.
-No rechistes, mi amor –susurro- te prometo que vas a estar bien.
Me dio un beso en la mejilla y yo sonreí aún con su mano en mi boca.
-Ven conmigo –empezó a caminar hacía la profundidad de la pequeña selva de plantas que se posaba detrás de nosotros. Yo lo seguí sin rechistar.
-¡Kim! –escuche a lo lejos gritar a mis padres- ¡Kim! –volvieron a gritar.
-No hables –dijo, antes de soltar mi boca.
-¿Qué haces? –me apresure a contestar.
-Perdón –bajo la mirada- la verdad no lo se –sonrió y se rió sin humor.
-¿Entonces…? –empecé a preguntar, pero no la termine.
-No se –suspiro- pero se que no me voy a echar para atrás.
Sonreí, no entiendo porque pero lo hice. Jared es tan linda, y tan mono. Reí y le acaricie la mejilla, él alzo la mirada y clavo sus orbes negros en los míos. Me sonrió de vuelta y suspiro otra vez.
-¿Te enojaste? –pregunto rompiendo el silencio.
-No –reí, la verdad no podría enojarme con él, por más que quisiera –que la verdad no quería-.
-¿Te asuste? –pregunto con el ceño fruncido.
-No –susurre.
-Perdón, fue un impulso –contesto, pero no me importaba mucho eso. Solo me importaba que estuviera junto a él.
-Bueno…
-Esto va a ser un juego –sonrió- ¿de acuerdo? –sonreí, pero no entendí muy bien.
-Explícame… -pedí, fruncí ligeramente el ceño, pero luego rápidamente o relaje.
-Bueno… le vas a dejar una nota a tus padres, explicando… no se que, y diciéndole que en una semana vuelvan a este mismo lugar y a la misma hora, vas a ir, ahorita, corriendo, a tu casa, y recoges ropa para una semana, todo lo que sea necesario… bueno, eso lo tienes que hacer sin que te vean ni nada…
Asentí.
-Bueno, ahora, ve a tu casa y has la nota y tus maletas. Yo distraeré a tus padres.
Asentí y salí corriendo hacía mi casa. Agarre mis llaves y abrí la puerta. Corrí hacía mi cuarto y empecé a buscar mis prendas de vestir –necesarias para una semana-, mi cepillo y mi neceser. Agarre una maleta, de Jack –la que usaba para la escuela- y metí todos las cosas que había elegido para llevar.
Al terminar me fui a la cocina y agarre un lápiz y un papel.
Queridos Padres, míos, de mí:
Les quiero avisar que voy a estar en casa de Leah. No se preocupen por nada, voy a estar bien. La próxima semana, a la misma hora que a la hora que fueron hoy, vayan a la playa y ahí voy a estar…
Los quiere. Kim.
Deje la nota en el refrigerador, y le puse un imán para que no se cayera. Deje el lápiz en la mesa, y salí de mi casa.
-Kim –llamó Jared por un muro de arbustos- Kim, nena. Ven
Caminé hacía él, y le agarre la mano.
-Vamos…
-Oye –llame interrumpiéndolo- ¿Dónde me voy a quedar? –pregunte- No creó que a tus padres le acomode que me quede contigo…
-Cierto –dijo más para él que para mí- bueno… ¿gustas quedarte con Leah? Ya sabes… como ella es mi vecina.
Lo considere por un momento… por un lado: si me quedaba con Leah, lo podría ver todos los días, tras que él vivía en frente. Y aparte, si mis padres tenían curiosidad y se iban a la casa de Leah para ver si estaba ahí, verdaderamente no les habré mentido. Así que estaba bien para, sí para Leah lo estaba, claro esta.
-Claro, si Leah gusta, yo contenta acepto –sonreí de lado y él me devolvió la sonrisa.
Caminamos hacía la casa de Leah. En el trayecto me iba diciendo que no sabía que iba a hacer ni porque hizo lo que hizo ni nada de eso. Lo hizo porque me quería cerca… se me hizo algo tierno que lo hubiese echo por eso. Pero igual un poco arriesgado, sus padres no sabían de nuestra relación y estaba segura de que si se enteraban iban a hacer lo que fuese por separarnos el uno del otro.
-Leah –llamo Jared enfrente de la puerta de mi amiga- ¡Leah!
¿Qué paso, Jared? –pregunto cuando salió- Hola, Kim –saludo cuando me vio ahí. Reí quedamente y luego le sonreí.
-Hola, Leah –devolví el saludo.
-Leah, oye ¿Kim se puede quedar unos días contigo, aquí en tu casa? –pregunto, sin detenerse ni para respirar.
-Claro –sonrió- pero… ¿por qué? –me miro- ¿has tenido problemas con tus padres?
-No –me apresure a contestar- nada de eso…
-¿Entonces? –insistió, ella. Negué con la cabeza.
-Simplemente… -me encogí de hombros. Pareció meditar mi respuesta, pero al final sonrió y me ofreció paso por la puerta para que entrara a su casa.
-Pasa, entonces.
-Gracias, Leah –conteste, me volteé para ver a Jared, estaba sonriendo- nos vemos mañana –me incline y le di u casto beso en la mejilla.
-Empieza el juego –dijo con una sonrisa y se fue a su casa.
Ja, hola. Ammm… pues, me di cuenta de algo, esta historia no servira ¬¬ nadie la lee, el único review que tengo es de una amiga, jejeje te quelo nena xD jejeje, bueno… pero la terminara de todos modos ¬¬ porque me enseñaron e el tae kwan do que cuando se empieza algo, hay que terminarlo(: jejeje… muy bien, entonces, me largo… Adiós.
.: * ฆℓƷҳ * :.
