~~~ El episodio de hoy será interrumpido por... ~~~
+++~~~* CHIBITALIA *~~~+++
¿Todos ponen atención?
Hace mucho tiempo, en un continente llamado América, vivían muchas tribus nativas que compartía el territorio. Sin embargo, con el tiempo surgieron de estas tribus poderosos imperios que se alzaban a gobernar por sobre todos.
Eventualmente, estos imperios caían de su gloria, pero hubo uno que se mantuvo por sobre todos.
Este imperio era el gran Imperio Azteca. Su nombre era Yaomecatl Chimalli-Chanehque.
Él lo tenía todo. Era un invencible guerrero, tenía grandes riquezas, fértiles e inmensos territorios, y una sociedad impensable para la época. Era un artista y un poeta. Era un soberano y un sirviente a la vez.
Pero sobre todo lo que tenía, lo mayor y más querido de todo eran dos.
Sus queridos hijos.
Ellos eran Cuauhtémoc y Metztlin. Ambos habían heredado el largo y negro cabello de su padre y unos brillantes ojos café, al igual que su inteligencia y su convicción.
Metztlin era Tenochtitlán. Era la más hermosa joya de su corona y todos lo sabían. Sin embargo, nadie parecía saber qué era Cuauhtémoc más que Yaomecatl.
"Cuando crezca lo verán" le decía a su gente.
Ambos niños, de básicamente la misma edad, eran criados con severidad pero mucho amor.
A pesar de esto, ambos niños fueron volviéndose más y más malcriados conforme crecían. Cuauhtémoc se volvió grosero y desobediente, y Metztlin lloraba por todo... Aunque claro, yo lloraría también si mi hermano me persiguiera con una serpiente en la mano o me jalara el cabello...
Pero me estoy desviando del punto.
Yaomecatl pensó que siendo más estricto con los niños se resolverían las cosas, pero al final una solución que había postergado se le hizo presente.
Los niños necesitaban una madre. ¿Pero quién?
~~~ Continuará en otro episodio! ~~~
+++~~~* HETALIA! Las Crónicas de México *~~~+++
"¿Qué dices, hermano? ¿Quieres que les eche una mano?"
Ludwig pensó por un momento muy seriamente. Por un lado, era muy conveniente tener el apoyo de otra nación, pero por otro, no tenía derecho a decidir él solo cuando esto afectaba a todo el Eje.
Eso, y el riesgo de ser descubiertos era muy grande.
"Verás, Juan..." el alemán preparó su voz más diplomática y calmada posible.
"Antes de decir sí o no, debo consultarlo con el resto del Eje y luego mi jefe" No estaba muy entusiasmado con lo último. "Tu comprendes, ¿ja?"
Aunque Ludwig no pudo verlo, Juan le sonrió comprensivo "Por supuesto, mi hermano. Son tus aliados después de todo... Solo llámame cuando decidan"
"Juan, no tengo tu numero"
"¿Qué no tienes identificador de llamadas?"
"... No se han inventado, Juan"
"Oh..."
Estos países! Nunca se conforman con su época actual!
"Bueno, ya averiguarás mi numero" Concluyó el mexicano "Nos vemos, Ludwig"
El mexicano colgó el teléfono y el alemán hiso lo mismo. Después de preguntarse silentemente qué rayos había sido eso, Ludwig suspiró pesadamente. Algo más de que preocuparse.
~~~ Esa noche ~~~
Desde hace algunos días, las reuniones rudimentarias del Ejes fuera de entrenamiento eran en casa de Kiku, por razones de comodidad. Esta no fue la excepción.
Kiku y Ludwig estaban sentados en el kotatsu, discutiendo los papeles, mientras Feliciano dormía plácidamente.
Cuando los papeles se acabaron, Ludwig vio que era el momento de discutir la propuesta de Juan.
"Ahora, el último punto..." Comenzó el alemán "Hoy me llamó Juan Rodríguez, de México, y dijo que está a dispuesto a ayudarnos"
"Ah, he oído de Juan-kun antes..." comentó el japonés "¿Pero no estaba él con los Rengou?"
"Lo mismo le pregunté." Contestó Ludwig "Aparentemente, el es neutral"
~~~ Mientras tanto, Suiza estornuda ~~~
Kiku estaba confundido por la contrariedad de la información recibida. "¿Y nos está ofreciendo ayuda? Eso es bastante contradictorio"
"Lo mismo pensé. Pero tiene los materiales que necesitamos para las armas"
De repente, Feliciano alzó la mano, aún acostado en el suelo y sin abrir los ojos.
"Entre más en el Eje, mejor!" Y se volvió dormir "Ve~"
Los otros dos lo miraron extrañados, luego volvieron su atención al tema.
"Tendré que preguntarle a mis jefes" comentó el japonés "Mientras tanto, lo pensaré."
Ludwig suspiró. Sabía lo que significaba eso. "Por supuesto. Yo le informaré al mío, entonces" Como siempre, cuando se refería a su jefe, no sonaba muy entusiasmado.
Kiku lo sabía. "Buena suerte con eso, Ludwig-san"
Es teléfono sonaba insistentemente. No es como si Juan se diera cuenta al principio, pero eventualmente el sonido al fin interrumpió sus profundos sueños.
Tenía el habito de dormirse una siestita en la oficina, para descansar los ojos, después de una lectura intelectual (Memín Pingüin, obviamente), con los pies en el escritorio. Pero esta vez, el teléfono lo despertó.
"Argh... ¿Quién interrumpe?" Le enojaba ser despertado, pero aún así contestó el teléfono "¿Si?"
"Guten tag. ¿Habla Juan?"
"¿Ludwig?" Esto terminó de despertar al latino lo suficiente. Tanto, que bajó las patas del escritorio. "Hey, hermano. ¿Qué se te ofrece?"
"Prometí que te llamaría. No preguntes cómo conseguí el numero..."
"No pensaba hacerlo. ¿Qué pasó?"
"Hablé con el resto del Eje y todos hablamos con nuestros jefes."
"Ah..." Juan se sentó derecho, listo para la respuesta. "¿Y qué tal?"
"Hemos decidido aceptar"
Un momento de silencio. Ludwig se preguntó por qué no hablaba el mexicano, pero entonces...
"WOOOOOOOOOOOOOOH!" Exclamó Juan, tan fuerte que Ludwig tuvo que alejar el teléfono.
"Uh... Me alegra que te alegre..." El alemán realmente no sabía qué rayos pasaba.
"Te aseguro que no te arrepentirás, hermano!" De repente, se enserio considerablemente. "Obviamente, no te enviaré las cosas directamente. Ya le estoy vendiendo a Alfred y no quiero que sospeche-"
"¡¿Le estas vendiendo a Alfred?" Interrumpió Ludwig
"¿Uh? Ah! Si, ¿por?"
"¿C-C-Cómo qué 'por'?" Era increíble! ¿Cómo no podía ver Juan el problema con eso?
"Vamos! Te dije que era neutral, ¿no?"
Eso era cierto. Aunque el sentido de neutralidad de Juan era muy diferente al de Ludwig.
"Así que..." Continuó el mexicano "Hablé con algunos países sudamericanos. Nacho dijo que te mandará los materiales por mí, así que ahí no hay problema"
"¿Quién?"
"Nacho. Ignacio, Panamá..."
"Ah"
"Además" Agregó el mexicano. "Aproveché este tiempo para hacerles propaganda. Varios otros de mis hermanos latinos quieren ayudar!"
"¿E-En serio?" Ludwig estaba sinceramente sorprendido.
"Claro. Todos los latinos somos neutrales, así que otros les quieren vender también. Además, Diego, Argentina, se ofreció a aceptar sus refugiados, si les interesa."
"Esto es wunderbar, Juan. Realmente son de mucha ayuda"
"Hey, mientras los cheques tengan fondos, ayudaré lo más que pueda" Bromeó el mexicano. "Pero suficiente de negocios, de eso se encargarán nuestros jefes después. Dime, ¿cómo andan?"
Unos cuantos meses después de comenzar el trato y Juan, al igual que otros de sus hermanos latinos, estaban consiguiendo el dinero que tanto habían necesitado.
Para mantener todo en orden, Ignacio y Diego, que eran los que más metidos estaban en el asunto, llamaban a Juan constantemente.
"Che, estas italianas son relindas!"
Juan rodó los ojos. El argentino del otro lado de la línea había cambiado el tema de nuevo. "Ajá..."
"Son re divinas, pibe! Que la guerra nunca acabe!"
"Diego, te desviaste del tema" Al fin dijo el mexicano
"¿En serio?"
"Si. Me hibas a decir de los cargamentos de esta semana"
"Ah!" El argentino rió "Perdoname, che. Es que cuando pienso en los cargamentos, pienso en Alemania e Italia. Y cuando pienso en Italia, pienso en las italianas. Y las italianas son relindas, che!"
"Diego. Concentrate" Le recordó el mexicano
"Ah, claro! Che, tu sabes que todo sale perfecto! Todas las mercancías van como deben, pibe"
Juan suspiró. "Eso espero. Nuestro negocio con el Eje debe ir tan perfecto como se pueda"
Ignorado por ambos países, alguien vigilaba su conversación desde los arbustos y con tecnología de la mejor calidad.
Era cierto personaje cejudo y con ilusiones de ser James Bond, ocultado en los arbustos fuera de la casa de Juan.
"Ah, así que le están vendiendo a ambos..." Susurró Arthur, mientras escuchaba la conversación con una antena y audífonos. "Con razón sentía que estaba muy calmado. Esto lo debe saber alguien más... ¿Pero quién?"
"Hey, Alfred!"
"Hey, Artie!"
"Juan le está vendiendo materiales al eje"
"¿QUE ESTA QUÉ?"
CONTINUARÁ
