Capítulo 2

Salí del baño ni bien ambos nos vestimos, no le dije nada, estaba contrariada, yo no era de hacer esas cosas pero con él, con Atreyu toda mi fortaleza se disolvía con una sola mirada…

Todavía temblando trate de alejarme…

-Noli ¿Nos volveremos a ver? –me preguntó mirándome con sus ojitos traviesos.

-¡Claro! -sólo atiné a decir.

-¿Mañana a esta hora, en el baño de Myrtle?

Le sonreí mientras le afirmaba con la cabeza incapaz de emitir sonidos, y sin más me eché a correr…

Tenía que ir a mi sala común lo sabía, pero la emoción de lo vivido y el saber que en 24 hs todo se iba a repetir hacía que mi mente volara a una altura tal que no me dí cuenta que alguien me observaba…

-¿De donde vienes tan… tan… excitada? –me preguntó Malfoy mientras me acorralaba contra una pared y me tapaba la boca con su mano.

Me soltó para que le respondiera pero lejos de hacerlo lo insulté.

-¡Muérete Malfoy! ¿Qué te importa de donde yo vengo?

Iba a gritar, se había pasado el tiempo volando mientras estuve con Atreyu y caía en cuanta que ya tendría que estar en mi sala común, ya que era de noche y nos habíamos perdido la cena… En cuanto hice el intento de pedir ayuda, Malfoy empezó a besarme tapando así mi boca, no entendía que pasaba, no entendía el porque, pero el rubio parecía enfurecido queriendo extraer todo mi aliento…

-Hueles a sexo, maldita perra –me susurró en el oído, se había dado cuenta… ¿Draco Malfoy se había dado cuenta que yo?...

-¿Qué te importa? ¡Suéltame! –grité furiosa.

El rubio me arrastró hasta un salón vacío y ahí luego de echar miles de hechizos, contra los ruidos y selladores de puerta empezó a sacarme la ropa.

Al principio me resistí, no quería que sus sucias manos tocaran mi cuerpo que había sido acariciado por las manos de Atreyu, pero Malfoy era muy hábil con sus caricias o yo era una perra en celo ya que en vez de rechazarlo empecé a sucumbir en sus encantos…

Me acostó sobre una alfombra que había en la sala, y se montó sobre mí dejándome totalmente atrapada con su cuerpo…

-Perra, Noli Potter, eres una perra, que acabas de follar, ¡Mira! –dijo metiendo uno de sus dedos en mi vagina, y mostrándome el semen que había recogido- seguro que es del imbécil con el que te has revolcado.

Miré su dedo con ese líquido blanquecino derramándose por su mano y me puse roja de vergüenza, el idiota se echó a reír…

-Eres una puta, pero así me gustas más –dijo y me sonrió.

Mi mente se nubló, y no me importó que me dijera barbaridades, es decir, escuchar esos insultos de su boca me excitaba aún más, si eso era posible, le sonreí y lo empecé a desvestir.

Tuvimos sexo hasta la media noche, dónde ambos nos vestimos para ir a nuestras salas a dormir…

-Noli ¿Nos volveremos a ver? –me preguntó mirándome seductoramente.

-¡Claro! -sólo atiné a decir.

-¿Mañana a la misma hora?

-¡Por supuesto! –dije y me fui, pensando que activamente emocionantes iban a ser mis noches a partir de ese día…