Feliz Cumpleaños.

"Cumpleaños feliz, te deseo a ti. Cumpleaños. Cumpleaños. Cumpleaños feliz" canturreó Barbie en el oído de su novia.

Julia sonrió aún con los ojos cerrados. Era el mejor cumpleaños de su vida porque nunca la habían despertado así. El sol matutino los invadía completamente. Ella le dio luz a sus ojos y vio a Barbie observándola con esa ternura inmensa que se encontraba cada mañana. Él era perfecto. Su sonrisa se ensanchó.

"Feliz cumpleaños, mi amor" susurró él y sonrió.

"¿Cómo me dijiste?" preguntó Julia un poco juguetona después de darle un pequeño beso como agradecimiento.

"Feliz cumpleaños" repitió.

"No, lo otro"

"¿Mi amor?"

El corazón de ella dio un brinco cuando volvió a escuchar esas lindas palabras.

"¿Soy tu amor?"

"No, eres mi vida". Barbie sonrió al saber cuan ciertas eran esas palabras. Ella era su vida y punto.

"¿Soy tu vida?" continuó bromeando.

"Eres mi amor y mi vida"

"Me gustan como suenan esas palabras"

"¿Sí, mi amor?"

Julia rió como chiquilla cuando los fuertes brazos de él, la atraparon en un abrazo rosando su espalda desnuda. Ahora ella tenía casi la mitad del torso sobre el pecho de Barbie. Se sentía increíble poder estar sus brazos y él, se sentía Dios con ella a su lado. Estaba malditamente enamorado de esa pelirroja peligrosa.

"Te amo, mi amor" susurró Julia a centímetros de los labios de Dale.

"Yo también te amor, mi amor"

Barbie se adelantó a su acción y le capturó los labios primero. Sus manos ansiosas recorrieron y besaron cada centímetro de su cuerpo, ya lo conocía a la perfección y sabía todos sus secretos; al igual que ella, ya conocía la ubicación de cada cicatriz de guerra, de cada punto sensible, de cada lunar y sabía exactamente cada secreto. Ella lo amaba como nunca antes amó y él... Él la adoraba con toda su vida, era la única siempre sería la única. Le dieron la bienvenida al nuevo y especial día con una buena sesión de sexo mañanero, dejándolos cansados y felices.

Antes de las nueve, el estómago de Barbie rugió y éste se despertó, tenía hambre y mucha. Buscó sus calzoncillos en algún lugar de la habitación y salió a la cocina. Julia aún estaba descansando y tardaría un poco más en levantarse así que, decidió comenzar a hacer un desayuno rápido y un par de llamadas importantes. Todo marchaba de maravilla. El desayuno puesto en la mesa con una rosa que había comprado el día anterior y logrado conservar, ahora solo necesitaba a la acompañante.

Simplemente, el olor del tocino despertó a la cumpleañera. Ella buscó algo que ponerse y solo encontró sus bragas y la camisa de Barbie, la del día anterior. Todas las mañanas, su habitación era un tiradero de ropa y ella nunca conseguía su camisa o su bata de seda. Se detuvo en el marco de la puerta del lugar para observar por enésima vez el departamento de Barbie, era espacioso y tenía una espectacular vista de Zénit. Se notaba a simple vista que era un departamento de soltero y necesitaba el toque femenino. Posó sus ojos en Barbie que la miraba desde hacía minutos, él se acercó con sus movimientos de lince, la tomó del cuello y le dio un beso suave en los labios.

"Desayuno está listo, madame" murmuró y le sonrió. Ella sonrió, también.

Barbie la llevó hasta la mesa y corrió la silla para ella. Julia tomó asiento y esperó a que él también se sentara pero, no lo hizo. Entonces, le echó un vistazo a su plato y sus ojos se llenaron de lágrimas al ver una pequeña nota con una rosa y un anillo.

La nota decía:

"¿Quieres casarte conmigo?"

No sabía cómo reaccionar. Miró a Dale confundida por algunos segundos, él sonrió y repitió las palabras escritas:

"Julia, ¿Quieres casarte conmigo?"

Las lágrimas se derramaron por sus mejillas y asintió un par de veces incapaz de pronunciar algo. Barbie esperaba una respuesta de sus labios.

"Sí, Dale, si me quiero casar contigo" dijo por fin. Saltó sobre sus brazos y él le dio varias vueltas de felicidad.

Estaba nervioso, muy nervioso. Pero, ella le dio el "sí" y nada más importaba. Barbie tomó el anillo y lo ubicó en el dedo anular de Julia. Ella tomo la rosa, la ubicó en un vaso con agua y prosiguieron a desayunar porque realmente tenían hambre.

Sus corazones estaban acelerados y no dejaban de sonreírse. Estaban felices, inmensamente felices. El resto del día, lo dedicaron a pasear por allí y hablar de trivialidades.

En la noche, Norrie había preparado una fiesta sorpresa para Julia y allí anunciaron su compromiso, la adolescente se volvió loca cuando lo supo. Todo estaba perfecto y la pasaron de maravilla conversando con personas a las que realmente querían. Personas como Melanie, Joe, James, Carolyn, Norrie y Sam. Era una pequeña gran familia y se protegían unos a otros… Era, simplemente, perfecto.

Cuando estuvieron a punto de cantar cumpleaños, Julia entró a la habitación seguida por Barbie.

"¿Está todo bien?" preguntó preocupado.

Ella se dio la vuelta y tenía los ojos cristalizados por las lágrimas que se avecinaban.

"¿Qué sucede? ¿Te sientes bien?" preguntó aún más preocupado. Se acercó y le besó los labios, la punta de la nariz y volvió a los labios. Limpió algunas lágrimas que se habían derramado.

"Estoy bien. Solo que, gracias por éste día tan espectacular. Es el mejor cumpleaños" dijo con la mirada clavada en el pecho de Barbie.

Él le tomó el mentón y lo levantó para ver ojos.

"No tienes nada que agradecer. Mereces esto y mucho más" murmuró. Le besó, nuevamente "Te amo"

"Yo también te amo"

Barbie la abrazó fuertemente y se sintió poderoso. Ella era su vida, su amor, su compañía, su amiga, su amante, su todo. Julia era suya y no le importaba si sonaba egoísta; él le pertenecía. Él era su héroe, su sueño, su protector, su novio, su corazón, su alma, su vida, su amigo, su amante, el amor de su vida. Dale era suyo y de nadie más; ella era suya.

Nadie iba a impedírselos. Se pertenecían y no había retorno en ese camino.