LOS PERSONAJES NO SON MÍOS, PERTENECEN A J. K. ROWLING.
Continuación dedicada especialmente a Smookey, a Aelita1993, a Nayeli Black, a SimplementeYo y a Jessi-04.
Nota: En vez de hacer un capítulo final tan largo como el primero, he decidido separarlo en partes. Primero porque así no es tan larga la espera para vosotros, y segundo, porque me está costando bastante escribirlo y cuantos más días pasan, más presión me meto a mi misma para acabarlo. Al final de tanto pensar "Tienes que acabarlo" me acabo bloqueando. Espero que os guste.
Muchas gracias por los reviews, a los followers, a los favoritos y a los lectores en la sombra.
Se levanta entre los brazos de Pansy. La morena aún duerme, y no puede evitar mirar la belleza que posee. Está cansada, sólo ha dormido un par de horas y bosteza mientras se estira. La Slytherin ahora le sonríe, se acerca y la besa.
-¿Te he despertado?- le pregunta nada más acabar el beso.
-¿Si te digo que sí me recompensarás por quitarme horas de sueño?- contesta la morena poniéndole morritos.
-Ya te gustaría.- le dice Hermione mientras se ríe al levantarse.
-Ya me gustó anoche.- se incorpora la morena, abraza a la Gryffindor por detrás y se deja caer nuevamente en la cama con la castaña encima.
-Tengo hambre, necesito recuperar energía, me la robaste toda ayer.- le dice Hermione recordando todos los orgasmos que Pansy le regaló.
-Está bien, te daré una tregua.- la besa en la oreja y la suelta.
Pansy se siente aún un poco insegura, a pesar de lo que la castaña le había dicho y de sus besos, en su corazón aún temía que sólo fuese un capricho de la otra chica. Hermione por su parte, no puede evitar temer que sólo haya sido una conquista más de la morena. Se sacude la cabeza, alejando todas sus dudas.
Hermione se sonroja cuando ve el cuerpo desnudo de Pansy. Ella se había levantado cuando la claridad aún no había llegado y se había puesto un pijama de la chica Slytherin. Se gira para darle intimidad a Pansy, pero la actitud de la morena es de total naturalidad.
-No me digas que te vas a sonrojar ahora, gatita.- le hace burla y se sitúa delante de ella, aún sin vestir.- Puedes mirar lo que quieras, es todo tuyo.
Da una vuelta graciosa ante los ojos de Hermione. Pero sí, la castaña siente encenderse sus mejillas al contemplarla. Ella es igual de pudorosa tanto para desnudarse como para ver a alguien sin ropa. Ve en la espalda de la morena rojas marcas, arañazos que sin duda son de ella. Piensa en Ron involuntariamente, en que él nunca la había hecho disfrutar tanto en la vida, como para clavar sus uñas en él.
Desayunan en la mesita, cerca de la ventana. Hermione se da cuenta que Pansy mira fijamente a un punto de su cuello en concreto, sonríe y después bebe café. La castaña sin darse cuenta dirige su mano al trocito de piel.
-¿Qué pasa?- dice mosqueada por no saber.
-Tienes una pequeña marquita.- levanta la taza otra vez, intentando ocultarse tras ella.
La Gryffindor coge la tetera y ve su reflejo distorsionado, aunque claramente se aprecia el chupón enorme que tiene. Abre sus ojos desmesuradamente y le dirige una mirada asesina a Pansy.
-¿¡Pequeñas dices!? Si se va a ver a kilómetros.- dice la castaña haciendo aspavientos exagerados con ambos brazos.
Pansy se atraganta al reírse de la reacción de Hermione. Deja con manos temblorosas el café encima de la mesa e intenta en vano retener las carcajadas. Hermione tiene razón, se ve de lejos.
-Venga gruñona, así tendrás un recuerdo mío.- dice con su pierna restregándose con la de la castaña.
Todos los regalos que Pansy le había hecho, se habían quedado guardados en un baúl por culpa de Ron. O se rompían accidentalmente, o eso era lo que decía él. Busca el primer regalo que le hizo a Pansy, una foto de las dos y Crookshanks. Estaban en el despacho de la castaña y había llevado a su gato para un juicio de la Slytherin, ya que el animal podía distinguir entre uno de verdad y un animago. En la fotografía se veía a Pansy mirar desconfiadamente a Crookshanks y un segundo después el gato saltaba, desde los brazos de Hermione hasta la morena. La cara de terror de Pansy era digna de recordar. Al final la mascota de Hermione, sólo quería que la Slytherin le hiciera mimos. Hermione rió antes aquel recuerdo.
-Voy a ducharme.- dijo mientras se ponía en pié.
-¿Eso es una invitación?.- Pansy la sujeta del brazo y la vuelve a besar despacio, lamiendo los labios de la Gryffindor.
-Ya te gustaría, pervertida.- corre hacia el baño antes de que el trapo de la morena le de alcance.
Pansy está nerviosa, ahora que tiene un momento de soledad, piensa en todo lo que ha ocurrido en tan poco tiempo. Ayer Hermione se casó con Ron, una punzada en su inquieto corazón. Suspira pesadamente, porque no le gusta no tener el control en todo, y ahora sabe que nada está en su mano. Qué quedan muchas cosas por hacer y por aclarar. Tuerce la boca y se agobia ante el futuro incierto que se le presenta.
Hermione duda si darse una ducha rápida o darse un baño en la gigante bañera de la morena. Opta por una ducha fugaz que despeje un poco su alborotada mente. Abre el grifo, dejando caer el agua, hasta que está lo suficientemente caliente. Cuando está por quitarse la parte superior del pijama, oye una taza rompiéndose. Piensa en lo torpe que es Pansy, hasta que algo hace clic en su cabeza. En todos los años que conoce a Pansy, nunca la ha visto tirar nada, ni caerse, ni romper nada involuntariamente. Y la confirmación a su sospecha llega a modo de más vajilla cayendo contra el suelo, haciendo mucho ruido, tanto que se oye por encima del correr del agua. Sale con la varita fuertemente agarrada.
Y los ve, la ve. Por un momento todos se miran reconociéndose y Hermione baja un poco su varita. Siente frío ante la mirada ojiazul de los dos hermanos, siente su corazón tambalearse al ver a Pansy sangrando de la boca. Y por una vez, Hermione se queda en blanco, sin saber qué hacer. Parece que ha sufrido un colapso nervioso y que en cualquier momento se va a desmayar. Hasta que alguien más aparece en la habitación, Harry. Los tres llevan la ropa de la boda, manchada, sudada y mal puesta. Mira a Harry y ve en sus ojos la misma tristeza que hay en los de ella.
-Vamos Ron, Ginny, cariño, vámonos.- dice tendiendo una mano hacia su esposa.
-No nos vamos a ir Harry, no hasta que paguen.- Ron suelta con voz vengativa.
-Ron, yo no quería hacerte daño, pero es mejor que sepas la verdad a que vivas en una mentira.- dijo Hermione adelantándose un paso.
-¿Y ahora quién es la que decide por mí? Te has quejado de que siempre has hecho lo que decían los demás y ahora eres tú la que ha decidido todo. No has contado conmigo para nada. ¿No querías hacerme daño?.- rió Ron.- Pues enhorabuena, porque no lo has conseguido. Si vuelves conmigo, me olvidaré de todo. Y no le haré nada.
-No, Ron, no voy a volver contigo.- dijo Hermione segura.- No quieras chantajearme o amenazarla a ella, porque no te lo voy a permitir.
-Tú lo has querido Hermione…tu lo has querido.- dijo Ron dándose la vuelta como si fuera a irse, pero giró deprisa encarándola otra vez.- ¡Avada Kedavra!
Pero el rayo verde no fue dirigido a la que era su esposa, sino a Pansy, que estaba a la derecha y un poco más atrás de Hermione. La castaña se giró asustada, viendo el haz de luz pasar cerca, y horrorizada vio como Pansy estaba a punto de no conseguir detenerlo. Muy cerca, demasiado.
-No quiero haceros daño, así que u os marcháis o….- pero Hermione no terminó su frase porque Pansy había atacado con "Aviectum Ignis" creando una gran serpiente de fuego, que se dirigía hacia el pelirrojo. Pero fue Ginny quien lo detuvo con un "Aguamenti".
El único que no lucha es Harry, que se queda casi en la puerta de la entrada y grita como un loco que paren. Se envían maldiciones por doquier, Ron utiliza la maldición asesina y Ginny intenta cruciar a Hermione. La castaña no quiere hacerles daño, pero ellos no se lo están poniendo muy fácil. Hermione ve reír a Ron por el rabillo del ojo y no lo entiende hasta que Pansy suelta un "¡Oh!" de sorpresa.
Y lo ve, uno de los cristales rotos se ha clavado en el abdomen de Pansy. Entre tantos rayos de colores ninguno se fijó en el cristal transparente que se dirigía hacia la morena. Hermione se siente arder de pura furia. Con un movimiento de varita, saca el vidrio del abdomen de su amada y con otro la hace sentarse en el suelo, detrás de la encimera de mármol, donde está a salvo. Ron ha sido capaz de utilizar el hechizo que una vez ella misma lanzó contra él, haciendo que pájaros amarillos se estamparan en picado contra el pelirrojo. Es algo que siempre había quedado entre ellos dos y Harry que estaba presente.
Hermione empieza a temblar de rabia y aún con la varita bajada, empieza a temblar todo el salón. Parece que la ciudad está sufriendo un terremoto, pero es su magia descontrolada. La cubertería de Pansy se eleva por encima de la castaña, y con un "Engorgio" se hacen tan grandes como cuchillos cebolleros.
-¡Opuggno!.- grita con ira, y todos los objetos se lanzan contra Ron. Los dos hermanos tienen que hacer el encantamiento Protego para que no les acierten los cuchillos voladores, aún así alguno los atraviesa, clavándose en la pared de detrás.
Hermione empieza a convertirse en humo blanco, de los pies a la cabeza. Harry la observa, ni siquiera él había sido capaz de conseguirlo y su amiga en cambio lo había logrado en la batalla de Hogwarts. Pero esta vez, algo es diferente. El humo que se pasea por la habitación a una velocidad vertiginosa, deja un rastro de humo negro. Harry teme que Hermione esté fuera de control. Intenta sacar a Ginny de ahí, pero ésta rehúsa irse. Cuando la castaña para enfrente de Ron, Harry ve que en el mismo punto en donde han herido a Pansy, tiene una mancha negra que se extiende por su cuerpo lentamente, como si fuese veneno.
Pretende agarra a Hermione del brazo, pero solo cierra el puño en el aire porque ella es incorpórea. Ginny le lanza hechizos que la atraviesan sin ningún esfuerzo y Ron la mira aterrado.
-Vete Harry.- dice la castaña con voz dulce hacia el ojiverde, pero éste observa un instante a Ginny. Hermione asiente con la cabeza comprendiendo.
Harry siente sus pies levantarse del suelo y por un instante piensa que su amiga lo va a tirar por la ventana. Pero no es así, lo transporta hasta donde está Pansy. Se siente mareado y se fija en la gran cantidad de sangre que mancha la ropa de la Slytherin. Ésta suelta un quejido cuando el moreno le quita sus manos de la herida y hace presión con las suyas sobre la herida. Le sonríe con las pocas fuerzas que le quedan en agradecimiento. Y otra vez se rompe la calma de aquel instante, cuando una nueva ola de rayos intentan acertar en la nuble blanca. Hermione se ríe cruelmente, haciendo que los dos morenos se estremezcan.
-¡Deja de ser una cobarde y enfréntate a nosotros!.- grita Ginny. Y ya no hay más niebla, dejándose ver Hermione. Desde donde están Harry y Pansy pueden ver los pies descalzos de la Gryffindor mayor.
-¡Crucio!.- dicen al unísono los dos hermanos.- ¡Avada Kedavra! ¡Desmaius! ¡Crucio!
-¡Bombarda máxima!.- responde Hermione, acertando en su objetivo, el techo encima de los dos Weasleys.
Ginny logra apartarse, los años jugando al Quidditch han hecho que tenga una gran agilidad. En cambio Ron, se ve sepultado por los escombros.
-¡Avada Kedavra!.- le lanza Ginny rabiosa. Hermione lo desvía con facilidad, se ve en el iris color miel el dolor que siente.
-Ginny por favor, para. Esto era entre tu hermano y yo. Te suplico que te detengas. No quiero hacerte daño. Por favor.- ruega Hermione que parece que está a punto de llorar. Gin.
-¡Avada Kedavra!.- Ginny también llora y el hechizo sale ladeado, muy alejado de su objetivo. Aparentemente cae al suelo, de rodillas, con lágrimas vivas en los ojos azules.
Hermione se acerca a ella, quiere abrazarla y cuando está a punto de llegar, su amiga, su casi hermana, levanta una última vez su varita, dándole de lleno en el corazón. Cae hacía atrás, vuela los metros que separan a Ginny de Harry, y se golpea la cabeza fuertemente contra el suelo. Pansy se arrastra hasta su amor como puede, dejando un rastro rojo por el parqué. Harry mira horrorizado la escena, sin dar crédito.
-Cariño.- la llama Pansy mientras acaricia su cara.- Cariño.
Hermione está quieta, mirando con ojos muy abiertos a Harry, como si estuviera culpándole. Tiene la mano tendida hacia él, aún con la varita entre sus dedos. Pansy llora a su lado, por cada sollozo desolador hace que recorra un escalofrío en el ojiverde. Quiere salir de ahí y dejar de observar esa espantosa escena, pero no puede. No sabe si Ginny sigue ahí o si se ha ido, no sabe nada de ella y en ese momento no le importa. Ve como a Pansy le cuesta cada vez más mantener sus ojos abiertos y como se va inclinando poco a poco encima de Hermione. Mira sus propias manos, impregnadas de sangre mágica y no puede parar el temblor que le recorre todo el cuerpo. Siente miedo de todo lo que ha ocurrido y quiere huir, pero no puede. No puede porque siempre la que lo había sacado de ese tipo de situaciones, está ahí mirándole sin ver. Ya no habla, ya no ríe. Simplemente está ahí inerte.
Ve una varita asomarse por encima del mostrador, apuntando directamente a la cabeza de la morena. Que ajena a ello, besa la mano sin varita, de su chica. Sus esmeraldas hacen contacto con los ojos verdes de Harry, sintiéndose el pánico de ambos. Porque sin Hermione están perdidos y los dos lo saben. Inesperadamente ese golpe de realidad, hace que el moreno se levante. Mira a su esposa que sigue llorando y que no puede apartar la vista de Hermione. Ve el reflejo de arrepentimiento en su profundo mar, y antes de que pueda hacer nada Ginny, Harry le lanza un Desmaius. Le recuerda vagamente a cuando luchaba contra Voldemort, que su varita tomaba el control sin darse cuenta.
Suspira un par de veces y envía un Patronus a Luna, para que le ayude. Es la primera vez en la vida, que le cuesta tanto crear a su ciervo plateado. Sujeta a Hermione y a Pansy por las muñecas, y reza para que no sufran ninguna despartición por el camino. Se aparece en San Mungo, en el despacho de Fleur, que emite un grito agudo cuando los ve.
-Fleur, Fleur, haz algo.- dijo Harry atosigándola.- Por favor.
-¿Dónde están heridas? ¿Qué ha pasado Harry?.- Fleur hizo un Geminio y duplicó la camilla de su oficina. Con un Levicorpus tumbó a ambas delicadamente encima de ellas.
-Pansy tiene un corte muy profundo en el abdomen y Hermione ha sido hechizada.- habló Harry deprisa.
Fleur examinó el estómago de Pansy, que estaba pálida, con los labios amoratados. Harry los miraba y pareció oír la risa de la morena, estrepitosa y contagiosa una vez más. La francesa dirigió la punta de su varita al corte y murmuró un "Vulnera Sanentum" que hizo que la herida se fuera cerrando poco a poco hasta devolver la textura tersa a la blanca piel.
-¿Me oyes Hermione?.- dijo Fleur mirando a la castaña.- ¿Sabes qué tipo de hechizo ha sido?
-No sé cuál es, ha sonado como el que le hicieron en el Ministerio de Magia, pero no estoy seguro. ¿Se pondrá bien?.- finalizó temeroso de escuchar una respuesta negativa.
-No lo sé Harry.- dijo sincera la rubia.- No lo sé.
