Deseos de cosas imposibles – Emily Fields

Alison está viva y vuelve a Rosewood con nosotras. Después de todo lo que ha pasado, después del acoso y derribo de –A, Ali vuelve a casa. Han pasado dos años desde que desapareció y un año desde que encontraron su cuerpo. Un año desde su funeral, un año del primer mensaje de -A.

Pero Ali no está muerta, está viva. Y yo no sé qué pensar, qué sentir.

Ali, mi Ali, está viva. Alison DiLaurentis, la Reina de Rosewood, para el resto del mundo.

Estamos volviendo a Rosewood desde Nueva York. La amenaza de –A ha acabado. Por fin somos libres. -A era Shana Fring, la que durante el verano saliera con Paige y que además resultó ser amiga de la infancia de Alison. Yo creía que Shana estaba ayudando a Alison y resultó que no, que en el fondo quería matarla por lo de Jenna.

Porque Shana se había enamorado de Jenna y quería vengarse por lo que Alison le había hecho.

Qué trágico resultaba todo...

Estamo en el autobús. Es de noche. Hanna y yo nos hemos sentado juntas. La pobre se ha dormido nada más arrancar el vehículo. Está exhausta, como todas. Su cabeza está apoyada sobre mi hombro. Yo, por el contrario, no puedo dormir a pesar de estar igual de cansada. Demasiados pensamientos se agolpan en mi cabeza.

- Caleb, no te vayas... - oigo murmurar a Hanna. Pobrecita, está soñando con Caleb.

Suspiro y le acaricio la mejilla que tiene apoyada en mi hombro. Nuestras vidas se han convertido en pequeños dramas y no sólo por culpa de –A.

Noto como Alison me mira. Sonríe al ver mi gesto. Sabe que estoy reconfortando a una amiga. Creo que es una de las cosas que más le gusta de mí. Le gusta lo leal que soy a mis amigos. Siempre intento estar allí cuando me necesitan. Siempre.

Ella lo sabe porque es la persona que mejor me conoce. O la que mejor me conocía. Ya no sé si sigo siendo la misma persona que estuvo enamorada de ella en el pasado. ¿Puedo afirmar que no estoy enamorada de Alison? No lo sé. No paro de pensar en ella y en cómo cambiará nuestras vidas con su vuelta. Es superior a mí.

Spencer y Aria se han sentado juntas. Están en los asientos de delante de Ali. Dormidas, con ambas cabezas apoyadas la una a la otra.

Las únicas que seguimos despiertas somos Ali y yo.

Alison se ha sentado sola. Tiene la cabeza apoyada en el cristal de la ventana y ahora mira al vacío, como absorta en sus pensamientos. De vez en cuando vuelve a mirarme y sonríe con tristeza. Yo no puedo evitar devolverle la sonrisa.

Pobre Alison, su madre la enterró viva creyéndola muerta. Su propia madre.

Y no sólo eso; Shana, que supuestamente era su amiga, también ha querido acabar con su vida.

¿Acaso Alison se merece tanto odio? Es verdad que hizo cosas horribles antes de desaparecer, soy muy consciente de ello. Pero llegar a desearle la muerte... Nadie se merece eso.

Ni siquiera Alison.

A quién quiero engañar. Yo misma llegué a desear su muerte. Bueno, su muerte-muerte quizás no, pero sí que deseé que desapareciera de mi vida. Y por esa misma razón me afectó tanto que Ali desapareciera de verdad.

Alison había jugado conmigo, con mis sentimientos. Yo, que la amaba, que bebía los vientos por ella, había sido utilizada y humillada por ella. Me destrozó el corazón el día que le besé el hombro en el vestuario de las chicas. Me envalentoné porque días antes nos habíamos besado en la biblioteca. Ese beso me hizo creer que quizás Ali me correspondía, que quizás podíamos tener algo juntas.

Qué ilusa fui.

No lo vi venir. Pero al instante noté como mi corazón se hacía pedazos con cada palabra de odio y desprecio:

- Que nos besáramos en la biblioteca, Emily, no implica que me gustes – recuerdo que me dijo -. Sólo fue un beso. Me van los chicos.

Mi cabeza iba estallar. Noté como las lágrimas se agolpaban en mis ojos, como un nudo se hacía en mi garganta. No podía respirar, quería morirme.

- Además si te beso, es para practicar - puntualizó.

Ali no tuvo piedad alguna. Sacó a relucir lo que sabía hacer perfectamente: me destrozó con la mirada y con palabras envenenadas.

Por eso llegué a desear dejar de ver a Ali para siempre. Para mi desgracia, mi deseo se había cumplido de la peor manera posible.

Cada vez que pienso en aquel día, en el beso en los vestuarios, noto un dolor inmenso en el pecho. Es como si mi corazón estuviera a punto de estallar, de romperse a pedazos. Ese día, el día del beso en los vestuarios una parte de mí, la parte que amaba a Alison DiLaurentis con locura, abrió los ojos. Ali sólo estaba jugando conmigo. Nunca me quiso y nunca me querría.

Volvemos a Rosewood. ¿Cómo reaccionará su madre cuando vea que Ali sigue viva? No me puedo creer que lo hiciera, que la enterrara con vida. Cuando me quedé en su casa y conversamos, noté el dolor en las palabras de Jessica DiLaurentis.

Quizás no eran de dolor sino de remordimiento. Porque ella pensaba que había enterrado a su propia hija. ¿Por qué lo haría?

Vuelvo a mirar a Alison. Sigue siendo tan hermosa como siempre. Pero ya no tiene esa mirada del pasado, esa mirada tan segura y peligrosa, que siempre te hacía estar alerta. Ya no. En cambio, veo que sus ojos se han suavizado, ya no son dos dagas a punto de atacar.

Sonrío. Recuerdo como Ali solía atemorizar a todo aquel que se cruzara con ella en los pasillos del instituto. Era la Reina. Y el resto del mundo era su súbdito. Yo me sentía especial porque formaba parte de su círculo más íntimo. Alison DiLaurentis era mi amiga.

Pero yo en el fondo quería que fuera algo más.

Como digo, Alison sigue siendo tan guapa como hace dos años. O más aún. Se la ve tan madura, más calmada y menos arrogante. Creo que estos dos años la han cambiado. Seguro que ha cambiado, lo presiento. Lo sé.

Me viene a la memoria cuando desperté después de haberme quedado inconsciente en aquel granero. Recuerdo claramente el rostro de Alison, mirándome con dulzura.

- Tranquila, estás conmigo.

- Alison...

Fruncí el ceño, desconcertada. Allí estaba Ali en todo su esplendor, tan hermosa como la recordaba.

- Me alegro de verte, Emily. Te he echado mucho de menos – dice. Recuerdo que intenté incorporarme, pero ella me detuvo -. No, descansa. Lo necesitas.

Estaba tan sorprendida que no conseguí decir nada. En mi mirada se podía ver el desconcierto y la desconfianza que empezaban a abrumarme con cada segundo que pasaba.

- Descansa - volvió a repetirme.

La sonrisa de Alison se volvió pícara. Solía hacerlo cuando guardaba un secreto y te lo hacía saber sin contarte en qué consistía.

- Nunca te lo dije, pero tú eras mi favorita - confesó -. Las demás no me querían como tú.

Su sinceridad me resultó muy chocante. No podía ser real, tenía que ser un sueño. O...

- ¿Me estoy muriendo? - pregunté.

Su semblante se endureció, en un instante era como un ángel y al siguiente su mirada te podía dejar helado.

- Esa zorra cree que es lo que quieres y verte por fin libre de –A.

¿-A? ¿Ali sabía quién se escondía detrás de esa maldita letra?

- ¿Sabes quién es -A?

- Claro que lo sé - contestó Ali, mirándome a los ojos.

- Pues dímelo.

- No es una buena idea.

- ¿Por qué? - volví a insistir.

- "Para que dos personas guarden un secreto una debe estar muerta." - susurró.

Alison DiLaurentis y su afición a las adivinanzas. Le gustaba demasiado ser críptica, no decir las cosas por su nombre.

- Tienes que decidir qué quieres, Emily. Te puedes quedar aquí o venir conmigo.

No supe qué decirle. ¿A dónde iríamos? ¿Por qué no se podía quedar conmigo en Rosewood? Noté como me acariciaba mi frente, ella sabía que no podía irme.

- Mi dulce Emily...

Volvió a sonreírme con dulzura. Sus ojos azules se posaron en mí y se inclinó suavemente para darme un beso. Cuando sus labios tocaron los míos sentí un leve escalofrío en mi espalda.

Y entonces me volví a desmayar y al despertar Alison ya estaba.

Llegué a creer que fue un sueño, pero un año después Shana me confirmó que aquello pasó de verdad. Fue como volver a respirar después de haber estado mucho tiempo bajo el agua. Ali no sólo estaba viva, sino que había algo entre ella y yo, algo que no estaba aún resuelto.

Cuando descubrimos que Ali estaba viva, deseé tanto volver a tenerla con nosotras... Tenerla a mi lado otra vez.

Otro deseo que se ha cumplido, aunque ya no sé qué sentir. ¿Soy feliz por volver a tener a Alison en mi vida? ¿O temo que me vuelva a hacer daño, a jugar conmigo y mis sentimientos?

Estamos a punto de llegar a Rosewood y a pesar de creer sinceramente que todo volverá a ser como antes, antes de desaparecer Ali, sé que no es así. Lo presiento. No me cabe duda alguna.

- Hanna, despierta, ya queda poco para llegar – le comento a mi amiga.

Mi rubia amiga abre los ojos. Tiene el ceño fruncido. Ha dormido durante casi todo el trayecto, casi dos horas de viaje. Se aparta de mí y se despereza. Mira por la ventana y, a pesar de la oscuridad, reconoce el paisaje. En breve entraremos en Rosewood.

Miro a donde están Spencer y Aria. Creo que están despiertas. Están en silencio, como a la espera de los acontecimientos. Ni se giran para ver si Alison sigue allí, destrás suyo. Spencer se ha erguido, como si estuviese en alerta constante. Creo que es por costumbre, porque ya no hay nada a qué temer. -A ya no existe, deberíamos empezar a relajarnos.

Pero no es posible. Quizás -A haya desaparecido para siempre, pero ahora es Ali quién está de vuelta y no sabemos qué significa para nosotras.

De vuelta a Rosewood. A nuestras vidas. Después de dos años sin ella.

Hemos llegado. Anuncian nuestra parada. Nos levantamos y nos dirigimos a la salida. Primero sale Aria, le sigue Hanna, Spencer y yo. Ali es la última. Me da la sensación que no quería levantarse, pero al ver como mi mirada se posaba sobre ella, lo hace. Está en tensión, tiene miedo.

No recuerdo haber visto a Ali así. Tan frágil, vulnerable.

- Ali, ¿estás bien? - le pregunta Hanna. Todas estamos fuera menos Alison, realmente no quiere dejar el autobús.

De repente se gira y vuelve a entrar. Yo se lo impido.

- Ali, espera – rápidamente le cojo del brazo. Sus ojos se abren como platos; me mira suplicante -. Ya no tienes que seguir huyendo. -A no está. Vamos.

Ella sigue tensa. Afirma con la cabeza y baja del autobús. Éste cierra las puertas y se aleja. Ali sigue con la mirada en mí. Parece que me esté diciendo "me quedo sólo porque tú me lo pides". No puedo evitar sentir como mariposas en mi estómago. Es una sensación reconfortante y a la vez me causa pavor.

¿De verdad se ha quedado por mí? No puede ser, ella es Alison DiLaurentis, la Reina del instituto Rosewood. Y yo sólo soy Emily Fields, la chica que estuvo enamorada de ella y cuyo corazón hizo trizas en el pasado.

Un momento, ¿estuvo? ¿Y por qué siento mi corazón latir a mil pulsaciones cada vez que me mira? Como ahora mismo. Estoy nerviosa porque Alison me ha mirado con intensidad, me mira y parece que me suplique que no la deje sola. Me pide que le prometa que siempre estaré a su lado.

Todo con una mirada.

Estamos en Rosewood y Ali está de vuelta.

¿Realmente se queda por mí?

N/A: Reconozco que los pensamientos de Emily, a diferencia de los de Alison, resultan muy redundantes y obsesivos: se centra básicamente en Ali volviendo a Rosewood (y por ende, a su vida). Lo curioso de sus pensamientos es que en dos momentos diferentes desea dos cosas completamentes distintas: primero que Alison desaparezca de su vida, después desea que Alison vuelva. Y sabemos que los dos deseos se cumplen. Otra curiosidad es que en cambio no desea en ningún momento que Alison le corresponda sus sentimientos... Todo porque desconfía de ella, no se puede permitir que le vuelva a destrozar el corazón.

Y con esto creo que doy por terminado este fic. Sí, es un fic Emison sin un final del todo feliz. Creo que ya he mencionado con anterioridad mi intención de hacer otro fic Emison y seguramente no será 100% canon. Admitámoslo, en la serie hay tan pocos momentos Emison que una compilación de todos ellos dura apenas dos horas. Buscad en youtube, veréis que es cierto. Estamos hablando de una serie que tiene 7 temporadas con veintipico episodios de cuarenta minutos por temporada; dos horas en total para Emison es una miseria. En fin...

Por cierto, a Chobits3 su review. Muchas gracias :)

Al resto del mundo, un saludo. Gracias por leer esto y hasta la próxima.