No soy fan de High School Musical, creo no haber visto la película entera, pero me leí TODOS los fic de esta página y me anime demasiado. Claramente es un Sharpay/Troy, puesto que ODIO CON MÍ SER a la idiota de Gabriella. No tengo mucho que decir, sólo lean y me dicen si es de su agrado. )
Nunca subestimes
Con el tiempo encima tuyo
Y el orgullo débil concluyo
Que el hermano es tu sangre
Y tu sangre es tu vida.
El furtivo encuentro entre ellos no había favorecido la condición de Sharpay. Su bajo desempeño últimamente –claro, si pensaba en otras cosas la mente se vuela y no se concentraba- consiguió que la profesora la castigara, después de gritos en medio de todo el gimnasio. Fue una escena vergonzosa para ella, para lo que ella consideraba vergonzoso. Su rostro cambió súbitamente. Es tarde, fue caminando a su casa. Pensaba en como vengarse de Troy, con lo que ella pensaba que más le dolía
No estaba bien enterada de lo que sucedía en su colegio, ni tampoco se interesaba mucho en los chismes, ya que normalmente ELLA era LOS CHISMES. Realmente, odioso para ella y muy frustrante por lo otro, tenía idea de cómo vengarse de Troy. Lo que si sabía era como fastidiar un momento a su peor enemiga, Gabriella Montéz. Todo estaba listo. Nunca se supo el por qué del odio de las dos chicas –más bien de Sharpay, pues Gabriella la detestaba, sí, pero ella no lo exteriorizaba, lo guardaba como todo lo demás que albergaba y amparaba en su corazón- y a nadie le interesaba.
Tal vez era la actitud de pobre virgen y angelical de Gabriella (¿O no?) que molestaba tanto a Sharpay. Tal vez su oportunidad de brillar nuevamente en el escenario (¡No!). No, no le importaba más el escenario con el que se exhibía como gran actriz, bailarina y cantante. Era verdad que la vida de Gabriella se plantaba para futuro le afectara tanto como un pomelo, pero su mente un poco retorcida –el deseo de ser la ESTRELLA de la vida cotidiana daña la mente poco a poco- disfrutaba cada lágrima que la chica derramaba por su causa. Todo estaba listo.
1.-Clase de artes.
2.-Darbus habla de la siguiente obra.
3.-Gabriella no entiende (¿Será por los molestos ruidos que hacen las chicas del grupo de superficiales?).
4.-La persigue por todas partes.
Sharpay muerde su manzana con gesto distraído, fingiendo ignorar a su acechadora. En la escalera la rubia se detuvo, dando un suave mordisco desinteresado para prestarle "preciada e importante atención", sólo, recalcando cada palabra con el énfasis de arrogancia meticulosamente correcto, por la buena persona que era y que deseaba hacer notar que realmente le importaban los demás, siempre, pero SIEMPRE, con la modestia necesaria para que se viera desinteresado. Pero se adelantó cuando quedaban pocos escalones por bajar, dejando a Gabriella confundida y con la mitad de la palabra en la boca. El brazo de Gabriella se abrió paso tímidamente y nervioso, en pesada cámara lenta, hacia el hombro de Sharpay, rozando apenas la ropa de esta.
Lo siguiente que sintió –después del suave roce de la ropa de Sharpay- fue un grito desgarrador martillarle los oídos hasta su máxima profundidad. Después de acomodar su vista, vio a Sharpay gimiendo en los brazos de Troy, con la nariz sangrando y quejándose de dolor en su tan perfecto pie. La cara de Troy estaba manchada levemente con sangre, que debía ser de Sharpay, seguramente. Sus ojos se nublaron con lágrimas que amenazaban con escapársele Un círculo de chismosos se fue formando rápidamente, casi tan rápido como la sangre corría de la nariz de Sharpay. Troy intentaba calmarla con tiernas palabras, secando cada lágrima con desesperación, mientras que Zeke corría en busca de una camilla.
La idea de que ella la había empujado era totalmente absurda, no era su estilo. Y aún así, con las palabras "dulce" e "inocente" escritas en su rostro, el dedo acusador estaba sobre ella. ¿Qué tal si lo había echo ella? ¿Pudo a ver sido ella? ¿Lo deseó alguna vez? ¡Claro que si! Siempre, desde que llegó, había deseado que algo malo le pasara a Sharpay Evans. ¿Pero ella capaz de hacerlo? No era capaz de hacerlo, simplemente no. Titubeaba, preferible era correr y escapar, pero sería la peor idea que tuvo. Conclusión: Fue ella.
Lágrimas bañaban su rostro. Quiso disculparse, pero ya nadie estaba. Nadia, estaba sola. Como cuando llegó. Y Troy... Recordaba la expresión de Troy, las palabras que dijo sin pronunciar. Fue la mirada de desaprobación que más de ha dolido en la vida.
La nariz de Sharpay sangraba menos. Troy estaba en el baño limpiándose la sangre de la boca. Sin pensarlo, aprovechó de besar los labios de la chica. Escuchó la voz de la enfermera, eso decía que Sharpay había dejado de quejarse. Sonrió y se secó la cara. La rubia tenía un hielo en la nariz y una venda apretada en el pie.
-Es sólo una inflamación, nada de que preocuparse –señaló la enfermera terminando de vendar el pie- Y sobre la nariz... –retiró el hielo y apretó- ¿Te duele? –Sharpay negó suavemente- No fue nada, entonces. Te aconsejo que vaya a revisar, de todas maneras. Pero no creo que sea una fractura... –tenía intenciones de seguir la charla, pero la curiosa presencia de Troy- ¿Se le perdió algo, señor Bolton? ¡Pues márchese! Y aproveche de traer las cosas de la señorita Evans, que se irá a casa a descansar.
Troy asintió y cumplió el mandato. Todo pasó con normalidad. Todos miraban con mala cara a Gabriella y cuando estaban tras de ella, comenzaban a murmuran sus propias anécdotas de lo que realmente había pasado. Taylor era la única persona que no la miraba con mala cara. Siempre con una sonrisa en sus labios para que si amiga se sintiera mejor. Ryan tuvo que ir sólo a casa. Aunque ya no hablaran mucho con su hermana, en trayecto casa/colegio y colegio/casa eran los únicos momentos que hablaban. Por eso se sentía incómodo solo en su auto color blanco. La radio no transmitía nada bueno, simplemente noticias sin sentido, que Ryan no deseaba escuchar.
Por fin su mente se aclaro. Pasó cuando en semáforo estaba en la eterna luz roja que siempre los hacía esperar más de lo estimado. Su hermana se había aburrido de él, eso era lo que sucedía. Una señora, joven para ser llamada señora, pasó en la vereda con su bebe, llamando la atención de Ryan por cuarta vez. Su hermana ya no lo quería. Apretó sus manos contra el manubrio y aceleró con la sangre a mil por hora, ignorando por completo la odiosa luz roja.
Llegó. Había discutido con Gabriella y la había tratado como basura. Pero lo era. Nadie le hacía nada a su hermana sin que el hiciera algo para ayudarla. Sabía que estaba en casa, mas no la buscó; se encerró en su cuarto a escuchar un disco de Despeche Mode. El que su hermana compró para su cumpleaños, el que le encantaba. No era como todos los demás hombres de su colegio, el era el "rarito". Estaban los deportistas, los idiotas, los intelectuales, don nadie y el. Era una mezcla de deportista (jugaba al tenis), intelectual (promedio excepcional, estudiando poco y con poco interés) y don nadie (...). También estaban los atractivos, en ese si que él resaltaba.
Sharpay llama a la puerta dos horas después, sonriendo dulcemente. Ryan se niega a contestar. ¿Para qué? Tal vez cruzarían dos palabras y listo. Pero Sharpay insistía e insistía, colmando la paciencia de su hermano. Rogaba con un tono de orden. No le gustaba esperar y empezaba a irritarse. Gritaba su nombre, ya que el mellizo había subido la música.
-¡Después alegas que YO no quiero hablar! –chilla del otro lado de la puerta. ¿Quién lo diría? Tenía razón.
-¿Qué quieres? –preguntó tajante.
-¡Ay, que malo, Ryan! –Dijo entrando y sentándose en su cama- Quiero hablar... –Ryan movió la mano, diciéndole que prosiguiera. Se sentó en la silla de su escritorio, mirando a su hermana con el ceño falsamente fruncido-¿Has besado?
-¿Qué...? –La pregunta lo tomó por sorpresa, no sabía por qué se lo preguntaba- este... –no quería contestar, era vergonzoso- Bueno, no...
-¡¿No?! Ryan, me muero... –dijo sorprendida- ¿Me estas mintiendo? –el negó, mirando los cordones de su zapatos- No me lo creo... ¿Y tienes idea de cómo hacerlo? –Volvió a negar- ¡Oh! Entonces te voy a ayudar... –Se levantó al mismo tiempo que su hermano levantó la mirada consternado.
-¿Me vas a enseñar a besar...?
Su hermana contestó con un suave "si" al cerrar la puerta con llave. Dejó la llave en el escritorio de Ryan y le pidió que se sentara en la cama. El obedeció no convencido. Se sentó frente a él. Lentamente fue acercando su rostro al de Ryan, eliminando cada molécula de aire que se paraban sus labios. Partió tranquilo e inocente. Al parecer Ryan se emocionó e intentó subir la intensidad del beso, sin tener la menor idea como. Sharpay se separó y se rió. Volvieron a besarse, pero más fogosamente.
-Ryan, soy Gabriella, ábreme, por favor... –llamaron a la puerta. Sharpay miró con odio a su hermano- Necesito hablar contigo.
Sharpay se levantó, abrió la puerta y chocó a Gabriella a propósito al salir. Echaba humo por los oídos. Odiaba a esta maldita zorra. Y al parecer a Ryan le agradaba de una manera diferente a la que supuestamente debería mirarla. Cerró los puños y sacó su diario. No escribía mucho, casi nada. Sólo escribía que maldad había echo ese día.
"Martes 16:
Culpé a Gabriella Montéz de mi caída. Está en graves problemas"
Leía un libro con poco interés. Estaba con las neuronas revolucionadas por la maldita charla que esos dos imbéciles. Estaba muy curiosa, necesitaba saber de que hablaban. Pasaron dos horas de mortificación existencial innecesaria. Ahora sabía lo que su hermano sentía. Llamaron a la puerta. Ordenó que pasara.
-Gabriella y yo nos besamos –dijo Ryan entrando.
-¿A si? –Preguntó ella ofendida y celosa, acomodándose en su silla- ¿Y cómo estuvo, Ry?
-No tan bueno como el tuyo –avergonzado, se marchó antes de que su hermana contestara.
No pudo evitar sonreír. O sea, en resumen (o el mensaje que recibió, realmente) ella le gustaba más que Gabriella.
