REALIZE
Final Fantasy VIII fanfiction
Squall x Selphie
SEGUNDA PARTE
Ya era de noche y había muy poca gente en los corredores del Jardín de Balamb. Selphie sabía que por enésima vez no podría dormirse con facilidad así que pensó que nada mejor que darle una buena paliza a unos cuantos monstruos en la Zona de Entrenamiento para relajarse.
"Veamos... si me aparece ese horrible dinosaurio tengo a Shiva que le hará mucho daño y... bueno, ¡de última siempre puedo escapar!"
Los primeros minutos que pasó allí sólo encontró débiles Grats que derrotó enseguida. Estaba pensando en volver a su habitación cuando algo en su mente le dijo que revisara un poco más el lugar. Así fue como encontró a Squall, entre las malezas, desmayado.
- ¡Squall! –gritó la chica acercándose a él- ¿Estás bien? –Se agachó a su lado y sacudió un poco a su colega, pero no hubo respuesta. Sin perder un segundo, levantó su mano al tiempo que un resplandor verde aparecía bajo sus pies para luego convertirse en partículas de luz azul que ascendieron girando alrededor de su cuerpo- ¡Lázaro!
Squall dio un gemido y abrió lentamente los ojos con dificultad: - ¿S-Selphie?
- ¿Acaso te encontraste solo con un Arqueosaurio? –dijo Selphie con tono de pregunta, pero la verdad era que la respuesta le era muy obvia.
- Estoy bien –respondió él y se puso de pie con dificultad, pero apenas lo hizo cayó de rodillas al suelo.
- Vamos, te acompaño a la enfermería –dijo la chica preocupada. Camino hacia allí Squall insistía en caminar sólo y se lo veía bastante deprimido. Selphie no podía pensar en nada bueno: sabía que Squall era un pesimista y al parecer la empalagosa alegría de Rinoa le había durado poco tiempo para volver a ser ahora el mismo muchacho frío de antes. Squall se veía muy cansado. Sin dudas estaba estresado por todo lo que le estaba pasando...
Cuando llegaron la doctora Kadowaki no tardó en llegar y revisar a Squall: nada grave, pero debería permanecer en la enfermería toda la noche, por las dudas. Selphie arrimó una silla al lado de la camilla.
- Seguramente no quieres hablar, ¿ne, Squall? –comenzó la muchacha- No importa, no tienes que hacerlo. Sé que estás deprimido, yo a veces también lo estoy... bueno, todo el mundo, supongo... Pero si es por Rinoa... –Selphie detuvo sus palabras al escuchar un suspiro muy exasperante de Squall, pero luego continuó- Sumimasen, no quiero darte sermones, sé que es un asunto delicado. Sólo quiero que recuerdes que tienes amigos, Squall. Y si te cuesta comunicarte con ellos, pues... tal vez así sea tu personalidad. Pero... no actúes como si no te importara nada... Tal vez a ti no te importe, pero recuerda que esos amigos que tienes sí se preocupan por ti... Y no queremos que te andes arriesgando y haciendo cosas locas sólo porque estás teniendo problemas con Ri...
- ¿Tú me hablas de hacer cosas locas? –la interrumpió Squall.
- Etto... bueno, yo siempre digo que no soy ejemplo para nadie, ja, ja! –rió la muchacha de cabello castaño- Pero... si vas a enojarte con el mundo y a destruir monstruos a diestra y siniestra... ¿por qué al menos no me invitaste? ¡Ya sabes cuánto me gusta eso!
Squall se giró en la cama y miró a su acompañante con una sonrisa que sorprendió a Selphie: - Tienes razón... –y, cuando la chica pensó que su compañero no diría más, él continuó-: ¿Recuerdas la batalla final contra Ultimecia? Eso sí que fue lanzar magias a diestra y siniestra...
- Lástima que no puede apoyarte hasta el final... ¡Me hubiera gustado ver la destrucción de esa bruja!
- No lo lamentes. Resististe conmigo casi hasta lo último, no sé si lo hubiera logrado sin ti.
Selphie no pudo evitar sonrojarse violentamente por aquella frase, así que bajó la cabeza y comenzó a reír: - ¡Ja, ja, no es para tanto!
De repente Rinoa entró en la habitación.
- ¡Squall! –exclamó la muchacha de cabello oscuro abalanzándose sobre él y abrazándolo- El director Kramer me dijo que fuiste herido en la Zona de Entrenamiento, ¿estás bien?
- No si le sigues presionando así las costillas, Rinoa-chan –dijo Selphie con una sonrisa afectada.
- ¿Selphie? –respondió ella sorprendida- ¿Por qué no me avisaste enseguida?
La chica de ojos verdes no supo qué responder, pero Squall habló de inmediato: - Selphie fue quien me encontró inconsciente. Si no fuera por ella tal vez me hubieran encontrado muerto por la mañana.
- ¡Oh, Squall, no digas eso! –Rinoa volvió a abrazarlo- Siempre estaremos juntos, ¿lo recuerdas?
- Rinoa, ya te he dicho que yo... –comenzó Squall por enésima vez.
- ¿Por qué mejor no vas a descansar, Selphie-chan? –dijo Rinoa con una mirada bastante sombría mientras apoyaba una mano en el respaldar de la silla que ocupaba la otra muchacha- Yo cuidaré de Squall.
La chica se levantó para dejarle la silla a Rinoa, pero en cuanto dio la vuelta para marcharse, la hija del general Calway agregó: - Y no vuelvas a tratar de alejarme de Squall.
- ¿Qué dices? –dijo Selphie sin moverse.
- Sé muy bien que muchas mujeres en este Jardín andan tras Squall y harían cualquier cosa por separarme de él...
Selphie se sintió devastada en ese instante y, dejando salir a flote el pesar que la agobiaba por esos días, las lágrimas comenzaron a nublar sus ojos- Yo sólo... yo sólo... no quería... preocuparte –y sin más salió corriendo del cuarto.
Rinoa se volteó hacia Squall sólo para encontrarse con la mirada más fría y enfadada que jamás puedo imaginar.
- Ve a pedirle disculpas, Rinoa –dijo el muchacho con voz severa- Ahora.
Selphie corrió por el largo pasillo con la cabeza gacha y conteniendo sus lágrimas con el reverso de su mano derecha. "¡¿Cómo pudo decirme eso esa pseudo-rebelde?! ¡Eso! ¡Pseudo-rebelde! ¿Cómo es que está involucrada en un grupo por la independencia de un país ajeno a ella siendo la hija de un general del país invasor? ¿Realmente está interesada en Timber o en hacer enfadar a su padre? ¡Ni siquiera lleva su apellido y por poco fallamos en encerrar a Edea en Delling por su tonta disputa familiar! Squall ya no la ama, ¡¿por qué no puede aceptarlo?!" Se sentía terrible. Enojarse con Rinoa así no le gustaba para nada, además... ya era tarde para volver atrás: amaba profundamente a Squall y se sentía mal consigo misma por desear que terminara de una vez con Rinoa (aunque supuestamente ya lo había hecho).
En eso iba pensando cuando chocó con brusquedad contra alguien.
- ¿Selphie-chan? ¿Doushite no? –preguntó Zell atónito mientras la chica lo abrazaba y lloraba desconsoladamente en su pecho- ¡¿Está bien Squall?! ¡Me avisaron que...! ¡No me digas qu...!
- ¿Cómo pudo decirme eso? –lloraba Selphie.
Rinoa apareció en el pasillo en ese momento.
- Rinoa-chan, ¿está bien Squall? –preguntó Zell alarmado.
- Sí, está bien –respondió ella- Sólo... quería disculparme contigo, Selphie-chan –la muchacha miró hacia abajo- Perdóname, no me está yendo bien con Squall y...
- Descuida... –Selphie dio media vuelta y miró a Rinoa secándose las lágrimas para luego esbozar una débil sonrisa- Creo que sé cómo te sientes tú...
Rinoa la observó algo extrañada. ¿Por qué la siempre alegre Selphie se ponía tan mal sólo por el comentario de hace un momento? ¿No hubiera sido lo normal en ella que dijera cosas como "nada que ver" o enojarse en vez de llorar de semejante forma?
- No es nada, Rinoa-chan –dijo Zell de repente, raramente adivinando lo que Rinoa estaba preguntándose- Es sólo que Selphie aún está un poco sensible por... lo de Irvine.
- Sí, lo siento –volvió a decir Rinoa. Apoyó una mano en el hombro de su compañera y volvió a la enfermería.
- No te has dado cuenta, pero le has mentido, Zell-kun –dijo Selphie con la cabeza gacha y los brazos caídos a ambos lados del cuerpo- No estoy así por Irvine... sino por Squall.
Entretanto, en la enfermería, Squall no entendía por qué se sentía algo desilusionado al oír de Rinoa que Selphie aún seguía pensando en ese playboy de Irvine...
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- Squall, ¿adónde vas? –preguntó atónica Shu al entrar al centro de comando temprano por la mañana y ver a Squall aparentemente haciendo preparativos para salir- Escuché que anoche... ¿te encuentras bien?
- Estoy bien. Voy a una misión en Centra ya mismo. Iré en Ragnarok.
- ¿Es imprescindible que vayas? Tienes que revisar el informe sobre varios SeeDs que...
- No sé si es imprescindible, pero iré de todos modos. Me interesa la misión.
- Etto... –Shu comenzó a revisar unos cuantos papeles que llevaba en una carpeta y se detuvo a leer uno- Pero... la misión en Centra no es muy importante...
- Le dejaré el resto al director Kramer –respondió Squall sin siquiera mirarla y salió de la habitación, dejando a la muchacha algo confundida y enojada. Cuando llegó a la planta baja se encontró con Zell.
- Ohayoo, Squall –dijo el muchacho rubio moviendo un mano con algo de pesadez debido a la somnolencia- No sé adónde vas, pero te acompaño.
- No, gracias –respondió él secamente y preguntándose qué rayos hacía Zell levantado a esas horas de la mañana- No es nada importante, me llevaré a un par de SeeDs y ya.
- ¡Yo soy SeeD, por si no lo recuerdas! –exclamó Zell algo molesto- Oí que estás saturado de trabajo. Vamos, te echaré una manito.
- Te dije que no es importante. ¿Eres sordo?
- ¡Oi, oi! –Zell levantó ambas manos como si alguien estuviera apuntándole con un arma- ¡Sí que te levantaste con el pie izquierdo!
En ese momento apareció Selphie corriendo.
- ¡Neee, Squall! –dijo ella deteniéndose jadeante junto a ambos jóvenes- Shu me acaba de avisar que vas a una misión en Centra, ¿puedo ir también?
Squall dio un suspiro exasperante: sabía que sería terriblemente difícil deshacerse de aquellas dos peculiares personas... incluso mucho más que tratar de evitar una charla con Quistis... Aún así hizo un último intento: - Será un desperdicio que nosotros tres fuéramos a la misma misión, es mejor separarse e ir cada uno como líder de equipo.
- ¿De qué hablas? –dijo Zell indignado- Hay pocas misiones, una más aburrida que la otra. Cualquier SeeD sin experiencia podría realizarlas... Vamos contigo te guste o no.
Squall comenzó a dirigirse a su dormitorio luego de balbucear: -Como quieran...
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Selphie miraba ensimismada el cielo, cada vez más oscuro, a través de las enormes ventanas que Ragnarok tenía en la cubierta de pasajeros. Allí había muchos asientos pero no había nadie y, en última instancia, no quería usar ninguno. No podía dejar de pensar en Squall. El muchacho parecía haber vuelto al pasado: ya no le interesaba Rinoa y su carácter era frío otra vez... o mejor dicho, incluso más frío que antes. ¿Sería esta su oportunidad? Recordó los momentos antes de la fiesta de graduación de SeeD, cuando se había encontrado con Squall en el dormitorio y le dijo que debía cambiarse, y cuanto la sorprendió ver a aquel alto y apuesto muchacho con su impecable uniforme de SeeD... "¡A ti también te queda muy bien!" le había dicho Selphie, pero Squall no había respondido nada. La muchacha esbozó una leve sonrisa. De algo estaba segura: no iba a presionar las cosas.
De repente el sonido del altoparlante la sobresaltó.
Toda la tripulación reunirse de inmediato en la cabina de control para escuchar informe. Arribo a Ruinas de Centra en 30 minutos
La muchacha de ojos verdes no tardó en presentarse. Allí ya se encontraban Squall y Zell (vestidos con ropa informal, igual que ella) más otros dos SeeDs: Clover (el príncipe de la Cofradía CC), que piloteaba la nave, y una chica, que procedió a leer el informe:
- Esta misión nos fue encargada por la Organización de Sobrevivientes de Centra, la cual está teniendo creciente importancia en los últimos años, así que podemos esperar una buena paga.
- ¿Organización de qué? –preguntó Zell distraído.
- Es una organización fundada por los sobrevivientes del desastre de Centra –explicó la SeeD- Luego de que la Lágrima de la Luna destruyera por completo su civilización hace 80 años, los sobrevivientes se dispersaron por todo el mundo. Ellos construyeron el Refugio de Centra, a partir del cual se construyó el Jardín de Balamb... ¿acaso no sabes nada de historia, Zell-kun?
- Algo... –dijo el muchacho rubio casi en un susurro.
- Bien, hace unos días ocurrió el robo de los ojos de una de las gárgolas de las Ruinas de Centra y a partir de ese incidente se reportaron temblores y auras misteriosas en la zona. Nuestra misión no es específica, sino investigar qué es lo que está ocurriendo, si estos hechos tienen relación y, lo más importante para nuestro contratante, descubrir y capturar a los responsables del robo. No será sencillo en absoluto.
- Por cierto, Zell –acotó Selphie- ¿Sabías que el diseño de esta nave también está inspirado en la leyenda del dragón volador de Centra? ¡Laguna-sama me lo contó! Aunque nadie sabe nada del susodicho dragón...
- Ya basta con la clase de historia, ¿si? –le dijo Zell con los ojos entreabiertos y Selphie lanzó una risita.
Squall no entendía por qué de repente aquella jovial risa lo ponía inesperadamente feliz. Pensó que probablemente sería porque se sentía un tanto deprimido...
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Ya en las ruinas, Squall ordenó a los dos SeeDs esperar en la nave y se dirigió con Selphie y Zell hasta la gárgola que estaba justo encima de la cámara donde habían encontrado a Odín: en efecto, faltaban los dos ojos de rubí.
- Esperen aquí –les dijo Squall a sus dos compañeros- Subiré a ver si encuentro algo allá arriba.
- ¿Y eso por qué? –preguntó Zell indignado.
- Es una orden –respondió secamente el muchacho de cabello castaño y se fue solo por la escalera que conducía a la cúpula.
- Realmente no ha cambiado en nada... –dijo Zell llevando ambos brazos atrás de su cabeza y apoyándose contra la pared.
- No deberíamos dejarlo solo... –Selphie miraba como hipnotizada la baranda de luz arcoiris de la escalera.
- ¿Por qué no? Él sabe cuidarse... ¿No eras tú la que se quejaba de cierta chica que persigue a Squall todo el tiempo?
- No es perseguirlo en ese sentido, baka –dijo la muchacha sin quitar su mirada de la escalera- Sé que Squall está bastante deprimido. Casi se suicida la otra noche en la Zona de Entrenamiento. Tengo un mal presentimiento...
- ¿No estarás exagerando como siempre? –Zell la miró con una sonrisa divertida.
- Tal vez... –la chica cambió de actitud de repente y dijo sonriendo- Bien, ¿cuál razón eliges? ¿Mi teoría de Squall suicida? ¿Mi mal presentimiento? ¿Mi amor hacia el comandante? ¡Arriba de todas formas! –Selphie levantó un brazo en el aire con entusiasmo cuando súbitamente un fuerte temblor la hizo tambalear- ¡¿Qué pasa?!
Se oyó el fuerte e infernal gemido de un monstruo y muchas piedras comenzaron a caer desde la cúpula. Zell y Selphie se dirigieron hacia allí lo más rápido posible sólo para ver un horrible escenario: la enorme gárgola de la cúpula había cobrado vida y dio un feroz manotazo a Squall, que se encontraba justo frente a la horrenda criatura, haciéndolo caer al vacío.
- ¡¡¡SQUALL!!! –gritaron Zell y Selphie al unísono. Pero no había tiempo que perder. En tan sólo unos segundos Selphie enfrentó al monstruo para que la ataque adrede. Sabía que sería un ataque muy fuerte y Zell vio horrorizado como lastimaba rudamente a su compañera y luego huía por los cielos.
- ¡¿Estás loca?! –gritó Zell, pero enseguida comprendió.
Selphie se paró con dificultad a un borde de la cúpula y vio a Squall cayendo a toda velocidad.
- ¡¡¡LÉVITA++!!! –exclamó la muchacha sosteniendo su nunchaku en alto.
Un resplandeciente remolino de luz verde claro cubrió el cuerpo de Squall y luego se transformó en unas brillantes alas púrpuras en su espalda. El muchacho se elevó en el aire y alcanzó a ver la borrosa figura de Selphie en lo alto de la torre antes de ser alejado de la batalla.
- ¡Cura! –gritó enseguida Zell para ayudar a su amiga y corrió a su lado- ¿Estás bien? ¡Cielos! ¡Creí que sería el fin para Squall! ¡Y sí que tuvimos suerte en que ese monstruo se fuera o estaríamos muertos nosotros dos también...!
- ¡Squall! –dijo de repente Selphie, incorporándose- ¡Puede estar lastimado! ¡Vamos!
Bajaron a toda prisa de la torre y cuando estaban por la anteúltima escalera vieron a Squall corriendo a su vez hacia ellos. Se reunieron al lado de la derruida estatua circular donde Squall abrazó fuerte e inesperadamente a Selphie. La muchacha se quedó atónica (y Zell, uno pasos detrás de ella, también).
Pero Squall enseguida se apartó de la chica y miró a Zell: - Que bueno que están bien, esa cosa parecía muy fuerte y si los atacaba a ustedes... ¿Qué pasó con ese monstruo?
- Escapó –respondió Zell- ¡Más bien estábamos preocupados por ti, hermano!
- ¡Ya dejen de preocuparse por mi! –gritó Squall imprevistamente enojado y luego miró a Selphie- ¿Estás loca? ¡Esa cosa podría haberte matado!
- ¡¿Qué querías que hiciera?! –Selphie también gritó- ¡¿Que me quedara viendo como te hacías pedacitos contra el suelo?! ¡Tenía que salvarte!
Squall se quedó perplejo al oír aquello último, como si un rayo atravesara su cabeza, y un pensamiento volvió vívido a su mente: "Tenía que salvarla... Tenía que salvar a Rinoa... ¿qué otra cosa podía hacer?". – ¡No quiero que me salven! –volvió a gritar, prácticamente fuera de sí- ¡Odio depender de los demás! ¡Odio la gente que depende de los demás! ¡¡¡Si una persona no puede salvarse sola entonces debería morir y no esperar siempre que alguien la rescate!!!
- ¡¡¡NYAROU!!! –gritó Zell dándole una poderosa piña que tiró a su compañero al piso- ¡¿Qué tratas de decir, baka?! ¡¿Que Rinoa merecía morir?! ¡¿Que lo que acaba de hacer Selphie por ti no vale nada?!
Zell estaba a punto de propinarle otro golpe a Squall cuando Selphie lo detuvo: - ¡Yamero yo, Zell-kun! –le dijo tratando de apartarlo de Squall, quien se tocaba el labio y retiraba su guante manchado de sangre- No ganarás nada golpeando a Squall, además... creo que él ya entendió... –miró al joven de ojos grises que ahora tenía la cabeza gacha-.
- Gomen nasai... –dijo él, abatido.
- Como quieras... –Zell caminó a su lado sin mirarlo y se dirigió a Ragnarok.
- Squall... –dijo Selphie acercándose al muchacho con cautela. Se agachó a su lado y vio lágrimas retenidas en sus ojos grises- Squall...
- Gomen nasai... –repitió el chico.
Ella lo abrazó suavemente unos segundos y Squall enseguida se puso de pie y le dio la espalda mientras secaba sus lágrimas con el puño de su chaqueta.
- Gracias, Selphie... de nuevo... –dijo Squall todavía sin mirarla- Supongo que fui bastante hipócrita hace un momento... Así solía pensar, pero ya no quiero hacerlo más... Además... ya es la segunda vez que me salvas en menos de dos días...
Selphie sonrió: - Tres si tienes en cuenta que te salvé de Rinoa también, ¿no vas a darme crédito por eso?
Squall se volteó con una leve sonrisa: - Tienes razón. Arigatou, Selphie.
- ¿Estás bien, Selphie-senpai? –preguntó la SeeD a su colega. Ambas chicas estaban preparando sus bolsas de dormir en la cubierta de pasajeros. Centra era un continente desolado y no había una ciudad en kilómetros a la redonda, así que el grupo debía permanecer en Ragnarok esa anoche hasta que se comunicaran con el Jardín de Balamb y recibieran nuevas órdenes e informes sobre el misterioso monstruo de las ruinas.
- ¡H-Hai! –respondió la muchacha de ojos verdes. Otra vez andaba distraída pensando en Squall y especialmente en la forma en que la había abrazado aquel día. Se sentía feliz por un lado, pero preocupada por Squall por otro.
- Ahhh... –suspiró su compañera- ¡Estoy tan feliz de estar en esta misión contigo, Zell y el comandante Squall! ¡Ustedes son todos unos héroes!
- ¡Arigatou! –exclamó Selphie sonriendo modestamente.
- Supongo que sabrás los rumores de que el comandante Squall terminó con Rinoa Heartilly, ¿ne? ¡Pero ella le sigue insistiendo! Sé que es muy apuesto, pero a mí me parece demasiado frío... aunque conozco varias chicas que sí les gusta. ¿Tú que piensas de él, Selphie-senpai? ¡Debes conocerlo mucho ya que estuviste mucho tiempo a su lado!
Selphie se sobresaltó por la pregunta, pero también pensó que Rinoa al menos tenía razón en que medio Jardín de Balamb andaba tras Squall... o eso les gustaría... – Bueno, yo pienso que... –comenzó sin saber exactamente qué decir- Sí es frío y bastante antisocial, pero... Y es muy bien parecido, claro... Etto... Etto... tiene unos ojos tan misteriosos...
- ¡Demo Selphie-senpai! Has cumplido prácticamente todas tus misiones de SeeD junto a él... –reclamó la otra chica y luego guiñó un ojo- ¡Dime algo más sobre su personalidad o alguna curiosidad!
"¡¿Curiosidad?!" pensó Selphie más sobresaltada que antes. – Bueno, Squall es... –continuó- ... es muy capaz, muy profesional, eficaz y eficiente en su trabajo como SeeD. Yo creo que se preocupa mucho por aquellos que lo rodean, aunque no es de admitirlo y a pesar de su difícil carácter ha conseguido el respeto de mucha gente y... también su amor... Es todo un experto en Triple Triad y lee muchas revistas...
Selphie miró el suelo con una leve sonrisa en sus labios, pero quebró el silencio enseguida, sonriendo más ampliamente: - Bueno, realmente estoy cansada. ¡Oyasumi!
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En la cubierta de navegación Squall, Zell y Clover también se preparaban para dormir. Squall se acercó a Zell y de inmediato se disculpó con él por lo que había dicho horas antes en las ruinas.
- Descuida... –le dijo Zell después, pensando en lo extraño que se comportaba su compañero últimamente. A veces parecía que había cambiado, otras parecía ser el mismo de siempre- Sé que andas medio mal por... Bueno, tú sabes... ¡Ah! Y perdón por el golpe.
- No es nada... –respondió Squall, aunque todavía le dolía la mandíbula. Vio que Zell ya se estaba yendo a dormir y tuvo la imperiosa necesidad de preguntarle algo.
- Etto, Zell... –comenzó Squall- ¿Selphie sigue deprimida por lo de Irvine?
- ¿Eh? –el muchacho rubio se volteó sorprendido de que Squall siguiera hablándole y contestó espontáneamente- No, no es por Irvine.
- ¿No?
- ¡No! Es que... –Zell se dio cuenta alarmado que no debería haber dicho eso... o al menos no estaba seguro porque Selphie nunca le había dicho que no le contara a Squall lo que sentía por él, pero el sentido común le decía que no debía hacerlo.
- Rinoa me dijo que era por eso. El otro día Selphie se fue llorando de la enfermería, ¿entonces por qué está así?
- No lo sé –trató de mentir el chico rubio.
- No lo sabes... Pero sí sabes que no es por Irvine... –dijo Squall con suspicacia.
- Ah... etto... –balbuceó Zell deseando que se lo tragara la tierra, aunque enseguida decidió ser honesto para no meter más la pata- Lo siento, es algo personal de Selphie. Si le preguntas tal vez ella te lo cuente a ti también. No creo que yo deba decírtelo...
- Está bien, no hay problema. Oyasumi nasai –Squall se dirigió a su bolsa de dormir como los demás, pero a diferencia de los otros dos muchachos, le costó conciliar el sueño. Ni el mismo lo entendía, pero pensaba en Selphie. Ella era una SeeD, igual que él. Podía comprenderlo mejor. Rinoa siempre había pensando que seguir órdenes era triste, pero las órdenes eran algo más que común en la vida de los SeeDs. Tanto Squall como Selphie estaban felices de ser SeeDs, no tristes. Selphie no había sido una molestia en absoluto y era una luchadora excelente. Siempre sonreía y miraba por cuanta ventana encontraba con expresión soñadora...
