Hola, muchas gracias por haber leído mi fic, me alegra que sea del gusto de todos n.n, sin mas aquí les dejo el segundo capitulo

Capítulo 2: El castigo del Rey

La tarde dio paso a la noche rápidamente, Tea y su hermano volvían a su hogar tras la presentación, no sin antes haber comprado algunos alimentos, la castaña había logrado muy buenas compensaciones con su acto y eso de alguna manera le hacía feliz, saber que no necesitaban depender de nadie y sabiendo que su hermano en un futuro podría de alguna manera también trabajar tan fuertemente como ella.

⸺Hermana, ¿lo viste?⸺ dijo el chico de repente

⸺ ¿A quién?⸺ pregunto ella enseguida

⸺ ¡Al Faraón! Paso por la plaza del pueblo, justo a unos metros de donde nosotros estábamos⸺ dijo el chico llegando con la castaña a la entrada de su hogar

La chica sintió un latido fuerte en su pecho, y de una manera una enorme tristeza, estaba tan sumidad en su presentación que había olvidado por completo que ese día estaría ahí el mismo Faraón, aquel joven que había robado su corazón y por el cual tenía fuertes sentimientos.

⸺No, no pude verlo, estaba ocupada con la presentación⸺ musito la chica con tristeza

⸺Oh hermana, sé muy bien que le tienes cariño, después de todo, el hace muchos años nos ayudó⸺ suspiro el chico colocando una mano en su hombro

⸺Está bien, ya habrá algún otro momento que pueda verlo, bien Erioh vamos a cenar⸺ dijo la chica con sonrisa fingida

El castaño la miro algo triste, sabía que su hermana tenía fuertes sentimientos por el rey, aun cuando se habían alejado del pueblo y estuvieron alejados algunos años, de alguna manera la chica no lo había olvidado, y aun cuando ellos eran de diferentes posiciones sociales, sabía que el cariño de su hermana por el Faraón era sincero.

Después de cenar, ambos procedieron a acostarse, la castaña se encontraba aun despierta, mientras en sus manos, tenía una bella gema color amatista, entonces recordó cuando la había encontrado por primera vez, y el recuerdo de aquel objeto

Flash back

Una chica castaña de aproximadamente catorce años, caminaba por las arenas del desierto en dirección a una cabaña alejada, estaba cansada, había estado casi todo el día practicando, sus clases de danza eran duras, pero ella sin duda deseaba convertirse en una excelente bailarina. Al dar el paso, sintió una punzada en su pie, y miro hacia abajo, para encontrarse con el objeto que había pisado, se agacho para verla bien, era una pequeña gema, la tallo un poco para retirar la arena que tenía encima, y tras verla bien, se maravilló ante el color, era amatista y brillante, tan hermosa, aquel color, le recordó a aquellos preciosos ojos de su príncipe, el hijo del faraón, por el cual tenía un fuerte sentimiento, apretó aquella gema a su corazón y a pesar del hecho, de que aquella piedra pudiese valer una fortuna, ella prefirió guardarla para sí, como un recuerdo de ese amor puro.

Mi príncipe…⸺ musito para ella misma, mientras recordaba su mirada

La castaña sonrió, y nuevamente apretó la piedra a su corazón, aquel sentimiento por el rey no había cambiado a pesar de los años, y aun cuando ella sabía que nunca podría siquiera acercarse a él, tenía la esperanza de al menos, volver a ver sus ojos, esa preciosa mirada que ella amaba, cerró sus ojos y poco a poco fue vencida por el sueño.

Más tarde, a la media noche, el castaño cuidando de no ser escuchado por su hermana, abandono su cama sigilosamente, salió por la ventada de su hogar y comenzó a correr por las calles del pueblo entre los callejones, de repente llegó con un grupo de muchachos de probablemente la edad de él, quienes al parecer lo estaban esperando.

⸺Llegas tarde, Erioh⸺ musito uno de los chicos

⸺Lo siento, mi hermana tardó un poco en dormirse⸺ se excusó el chico

⸺Está bien, bueno no perdamos más el tiempo, vamos⸺ dijo el chico líder, mientras los cuatro corrían por los callejones

Erioh corría junto con ellos, aún estaba inseguro de lo que harían, pero no había marcha atrás, el castaño sabía que con lo que ganaba su hermana en sus presentaciones, no era suficiente, y aquellos chicos le había propuesto robar en la casa de uno de los sacerdotes del Faraón, era una locura y aun cuando sabían que podían descubrirlos, decidió arriesgarse.

Tras correr, divisaron el palacio real, lograron localizar la casa del sacerdote, y como se lo esperaban, estaba completamente vigilada, el cuarteto de chicos se escondió tras uno de los pilares del palacio.

⸺Muy bien escuchen, hay una entrada que logré descubrir tras escuchar a mi padre hablando con el arquitecto de la casa del sacerdote, al parecer es una trampilla en la parte trasera del palacio, por la cual no es difícil entrar⸺ musito el chico líder

⸺Debe estar vigilada⸺ dijo otro de los chicos

⸺Claro que no tonto, ni siquiera los guardias saben que existe⸺ replico el chico líder

⸺Entonces ¿están listos?⸺ pregunto el chico a los tres, e igualmente enfocaba su mirada al chico ojiazul

Erioh miro un poco inseguro hacia el suelo, no estaba seguro de hacerlo después de todo, apuño las manos y tras cerrar los ojos con fuerza, se armó de valor y decidió dejar atrás su cobardía.

⸺ ¡Sí!⸺ dijo el castaño con seguridad

El cuarteto camino más adelante, cuidando de no ser vistos por los guardias de la parte central, hasta que llegaron hasta aquella famosa trampilla, y uno a uno fue adentrándose, adentro había un túnel reducido apenas visible, siguieron caminando por él, y finalmente cuando llegaron al final de este, notaron la luz tenue de las antorchas de un pasillo, los cuatro chicos aun dentro del túnel, decidieron quien saldría primero.

⸺De acuerdo, Erioh, sube primero⸺

⸺P-Pero yo…⸺ murmuro inseguro el chico

⸺Vamos, los tres te seguiremos tras de ti⸺ musito el voz baja el líder

El castaño, seguro de sí mismo comenzó a subir, saliendo del túnel, diviso una habitación cercana y entro sigiloso, notó que nadie estaba allí, el lugar era sumamente bello, de paredes doradas como el oro y decoraciones en oro puro, igualmente sedas finas decoraban la cama y demás. El ojiazul camino adentrándose más, cuando de repente unos hombres lo tomaron de los brazos, el chico miró a sus espaldas y solo diviso, como sus compañeros escapaban de regreso por el túnel a toda prisa, se llenó de pánico y miedo al notar, que varios guardias llegaban junto con el mismo sacerdote real, un hombre joven de cabello castaño y ojos azulados igual que èl.

⸺ ¡Ladrón, llamen al Faraón en seguida!⸺ grito de repente el sacerdote

Erioh sintió miedo de repente, sabía que aunque el Faraón pudiese ser una persona comprensible, el solo hecho de haber querido robar al sacerdote real, era una falta grave, tanto que podían ejecutarlo.

Después de unos minutos de agonía, el chico notó que la guardia del Faraón llego, y tras ellos el mismo Faraón llegaba a su encuentro, con mirada fría vio al muchacho y luego miró al sacerdote.

⸺Perdone que lo moleste a estas horas mi rey, pero este ladrón fue capturado tratando de robar en mis aposentos, es necesario que sea juzgado por usted ⸺ dijo firmemente el hombre

⸺Ya veo, ¿Seto, como fue que logró entrar? El palacio está totalmente resguardado⸺ dijo fríamente el tricolor

⸺Descubrimos que logró entrar por un túnel escondido en uno de los pasillos, al parecer conecta con la parte trasera del palacio⸺ contesto el ojiazul

El amatista soltó un suspiro y se arrodilló hasta quedar a la altura del chico, quien los guardias lo tenían tomado de los brazos arrodillado.

⸺ ¿Sabes cuál es la pena por robar, no es así chico?⸺ dijo con voz gélida, su mirada detonaba frialdad, el chico sudo frío tras sus palabras

Mientras tanto los tres chicos que habían acompañado al castaño, a duras penas lograron salir del túnel y escapar hacia el pueblo, sabían perfectamente que habían hecho mal en abandonar al chico, pero el miedo los había consumido.

⸺ ¡Tadheo, tenemos que avisarle a su hermana, Erioh no quería hacer esto!⸺ dijo uno de los chicos, al chico líder, al mismo tiempo que recuperaban el aliento tras correr

⸺ ¿Qué demonios dices? ¡No te das cuenta que también nosotros estamos perdidos! Si Erioh habla, dirá que fuimos sus cómplices⸺ contesto el chico furioso

⸺ ¡Él no es así! Y lo sabes, y no pienso quedarme aquí sabiendo que él se sacrificó por todos y ni siquiera su hermana lo sabe⸺ el chico corrió dejando a los otros dos, hasta que finalmente llego a la casa de la castaña

Tocó la puerta fuertemente, el sonido insistente despertó a la castaña, estando un poco adormitada y preguntándose quién podría ser a esa hora, aun sin darse cuenta que su hermano no estaba en su cama, pregunto quién tocaba la puerta.

⸺ ¡Tea, abre por favor!⸺ grito el chico

⸺Abdul, ¿Qué pasa, sabes que estas no son horas de venir?⸺ musito la chica molesta

⸺Tea, t-tu hermano, tu hermano está en el palacio real, fue capturado por el sacerdote⸺ dijo el muchacho recuperando el aliento

⸺ ¡¿Qué dices?!⸺ La castaña miró en dirección a la cama de su hermano, notando que estaba vacía, sintió un fuerte miedo y sus manos comenzaron a temblar

⸺Por los dioses, ¡pero como fue que paso esto! Abdul ¿Qué fue lo que paso?⸺ le grito al chico tomándolo por los hombros

El chico le relato lo sucedido rápidamente, y tras ello, la castaña salió despavorida de su hogar en dirección al palacio, aun sin importarle que podrían prohibirle la entrada, necesitaba ver a su hermano, hacer algo, no podría soportar perderlo, era su única familia, y ella lo quería mucho, siempre la había apoyado, no podía pensar siquiera en perderlo.

Llego hasta las puertas del palacio, y rogó con lágrimas en los ojos ver al sacerdote real, los guardias le prohibieron la entrada, sin embargo logró divisar un poco a lo lejos como los guardias llevaban a su hermano hacia la parte trasera del palacio, donde muy bien se sabía, era donde se ejecutaban a los prisioneros. La castaña en medio de la desesperación logro pasar a través de la puerta tras empujar a uno de los guardias, corrió a mas no poder hasta llegar con su hermano. Erioh al ver que su hermana llegaba corriendo hasta él, se sintió el peor sobre la tierra, ahora su hermana también estaba en peligro por su culpa

⸺ ¡No, por favor, no le hagan nada a mi hermano, se los ruego!⸺ llegaron más guardias al encuentro, mientras la chica se arrodillaba a los pies de Seto

⸺Tu mujer entrometida, como te atreves a venir y entrar sin permiso⸺ dijo el castaño mientras hacía señas a los guardias para que la apresaran

⸺ ¡Basta!⸺ Hablo de repente el Faraón, caminando hasta quedar frente a la castaña, este la miró y fue entonces que la reconoció, ese hermoso cabello castaño, ese cuerpo, esa mirada azul

"La bailarina de la plaza" pensó en sus adentros

Tea lo miró embelesada durante unos minutos, hacía tantos años que deseaba volver a verlo, esa preciosa mirada amatista, aquel rostro que ella deseaba ver nuevamente, el hombre que amaba, que se robó su corazón hacia once años, estaba nuevamente frente a ella, tan apuesto y aún más hermoso de lo que ella recordaba, más sin embargo sabía que era una amarga manera de volver a verlo, en aquellas circunstancias, y lo que era más, la mirada del joven había cambiado, era fría, gélida, ya no detonaba esa calidez que ella recordaba.

⸺Su alteza, le ruego por favor, es mi hermano, no sabía lo que estaba haciendo, se lo ruego, no le haga nada, haré lo que me pida, incluso daré mi vida a cambio, pero por favor perdónelo, ¡Haré lo que me pida, lo que sea!⸺ estalló la chica en llanto

Erioh comenzó a derramar lágrimas, no quería esto, deseo nunca haber aceptado esa estúpida idea de querer robar ese lugar, era la mayor estupidez que había hecho en su vida y ahora estaba dispuesto a pagar por ello.

⸺Alteza, no la escuche, acepto mis errores, castígueme, pero deje que mi hermana se valla⸺ rogó el chico

El joven Faraón bajo la mirada, y tras un suspiro dio la espalda al chico y a la castaña y dijo sin más

⸺Muy bien, suelten al muchacho⸺ ordeno en seguida

⸺Pero mi señor, este chico…⸺ dijo el guardia de repente

⸺He dicho, suéltenlo⸺ reafirmo el amatista con frialdad

Los guardias obedecieron y Seto solo bajo la mirada en señal de respeto y aceptación, aun cuando no estaba del todo de acuerdo, la castaña sintió profundo agradecimiento hacia el Faraón, nuevamente la había ayudado, la había salvado, ahora estaba más que segura sus sentimientos por el tricolor eran más fuertes que nunca.

De repente el amatista se acercó a la castaña y con mirada fría, y voz autoritaria le dijo.

⸺He decidido perdonar a tu hermano, sin embargo el castigo por intentar robar a palacio, es una grave falta y como tú has dicho que harías que lo sea por él, tu recibirás el castigo en su lugar, serás privada de tu libertad y permanecerás en el palacio como una servidumbre más, trabajarás aquí y solo se te proporcionara alimento y donde dormir y es todo⸺ dijo fríamente mientras se daba la vuelta, haciendo que su capa revoloteara en el viento, la castaña lo miró con mirada perdida y en señal de aceptación bajo la mirada asintiendo

Tea sintió morirse tras escuchar aquello, y su corazón se encogió al escuchar sus palabras, era lógico que no la recordaba y de una manera, aquel dulce niño que había conocido hacia años, ya no existía, Erioh trató de gritar al Faraón que retirara su castigo a su hermana, pero este solo lo ignoró.

⸺No, hermana, no acepto esto, por favor, no hagas…⸺ pidió el chico a su hermana

⸺Debes irte Erioh, yo estaré bien, vamos vete, regresa a casa⸺ dijo la chica alejándolo

⸺ ¡No, no, hermana, no…!⸺ decía el chico desesperado

⸺ ¡Por una vez en tu vida has lo que te digo!⸺ grito la chica con lágrimas en los ojos

El castaño lloró amargamente y tras cerrar sus ojos con fuerza, salió corriendo fuera del palacio, la chica lo miró irse, y se sintió tranquila al saber que estaba a salvo, ahora ella era la que se encontraba perdida, ya no sería libre y tendría que trabajar como una esclava desde ese día, y de una manera, lo que más le dolía no era el hecho de haberse vuelto esclava, si no el ver que el corazón de su amado rey, había cambiado tanto.

Y bueno hasta aquí el segundo capítulo, muchas gracias por seguir esta historia

Ikaros Tolstoi: Me alegra que te gustara la historia, iré desarrollándola aún mejor para tu deleite y de mis otros lectores, gracias de antemano preciosa